Trump elimina términos “trans” y “queer” de páginas y monumentos LGTBIQ+
ATA - Sylvia Rivera • 19 de febrero de 2025
Un cambio controversial en el sitio web del Monumento Nacional Stonewall elimina menciones a personas trans y queer, en medio de tensiones políticas sobre los derechos LGBTQ+.
Durante la semana pasada, las palabras “trans” y “queer” fueron removidas de una página web del Servicio de Parques Nacionales sobre el Monumento Nacional Stonewall, un sitio histórico en el West Village de Nueva York dedicado al movimiento por los derechos de la población LGBTIQ+.
En la página web del Servicio de Parques Nacionales, anteriormente, se establecía que “antes de la década de 1960, casi todo lo relacionado con vivir abiertamente como lesbiana, gay, bisexual, trans o queer (LGBTQ+) era ilegal. El levantamiento de Stonewall del 28 de junio de 1969 es un hito en la búsqueda de los derechos civiles de las personas LGBTQ+ y dio impulso a un movimiento”. Sin embargo, ahora la plataforma solo hace referencia a personas lesbianas, gays y bisexuales, y se han eliminado las letras “T” y “Q”, además del símbolo “+”.
Asimismo, en una de las páginas en la que se explicaba las diferentes banderas de las diversas identidades y grupos LGBTQ+, se ha eliminado gran parte de la información. En otra de las páginas, que se informa sobre una exposición fotográfica virtual sobre el levantamiento de Stonewall, solo se refiere a que este fue un “momento decisivo para los derechos LGB”. En la esquina inferior de la página se observa que la página se actualizó por última vez el 13 de febrero de 2025.
El Monumento Nacional Stonewall, que abarca el bar en el que ocurrió una redada policial en 1969 contra clientes LGTBI+, que resultó en protestas y dio lugar a un movimiento nacional por los derechos del colectivo LGTBI+, en el que tuvieron un papel protagónico dos mujeres trans, una de ellas perteneciente también a la población afro Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera.
Según el medio The Art Newspaper, una fotografía de Rivera en el sitio del parque anteriormente tenía el siguiente pie de foto: “A una edad temprana, Sylvia comenzó a luchar por los derechos de los homosexuales y las personas trans, al mismo tiempo que ayudaba a jóvenes drag queens sin hogar, como ella, a jóvenes homosexuales y a personas trans”. La palabra “trans” ha sido eliminada desde entonces, aunque la frase “personas trans” permanece. De manera similar, una fotografía de Zazu Nova, identificada por muchos testigos oculares como la persona que pudo haber lanzado el “primer ladrillo” al levantamiento de Stonewall, anteriormente incluía un pie de foto que la describía como una “mujer trans negra”. Ahora la describe como una “mujer negra”.
Esto ocurre en un momento en el que la administración de Donald Trump presiona a las agencias federales para que reconozcan solo a los géneros masculino y femenino. Asimismo, niegan el acceso a la atención que afirma la identidad de jóvenes y prohíben que las atletas trans puedan participar en deportes femeninos.
“Esto es simplemente cruel y mezquino. Las personas trans desempeñan un papel fundamental en la lucha por los derechos LGBTQ+, y Nueva York nunca permitirá que se borren sus contribuciones”, dijo la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, en un comunicado que compartió en X.
Pride Live, la organización sin fines de lucro que ayudó a impulsar que el Stonewall Inn fuera declarado monumento histórico y ahora administra el centro de visitantes cercano, dijo en un comunicado en Instagram: “Nuestro espacio está inextricablemente vinculado con los valientes pioneros, especialmente las personas trans y no conformes con su género, que lideraron la Rebelión de Stonewall y los honra. De propiedad y operación independientes y sostenida en un 100 % por donaciones, continuaremos nuestra misión de garantizar que todas las personas tengan acceso a aprender sobre la historia y verse a sí mismas en ella”.
Un portavoz del parque dijo a The Art Newspaper que los cambios se realizaron para cumplir con la orden ejecutiva firmada por el presidente Trump. Otros sitios web gubernamentales, incluidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., eliminaron páginas de manera similar que incluía información de salud sobre las personas trans.
La decisión del mandatario fue cuestionada por varios colectivos, que decidieron salir a las calles a manifestarse en contras de estas medidas.
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Si hay una forma de matar a una persona que ya está muerta es haciendo desaparecer de la eternidad el nombre que la acompañó en vida. Cuando la tierra se traga el cuerpo, lo que queda es el eco del mismo a través de esa breve palabra que condensa toda una existencia. Cada vez que alguien pronuncia el nombre de una persona fallecida, da forma a su espíritu con la carne de la lengua. A Daniela Martínez Silveira, una chica trans que se suicidó en 2022 con tan solo 21 años, sus padres le han negado tanto una vida como una muerte dignas. El derecho mismo a la memoria.

Los derechos de las personas LGTBIQ+ atraviesan un momento contradictorio en Europa. Por un lado, nunca habían existido tantos países con leyes que reconocen la igualdad, protegen frente a la discriminación o permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo. Por otro, el debate político y social se ha endurecido y en distintos lugares han aparecido movimientos que cuestionan algunos de estos avances. España ocupa, en términos generales, una posición avanzada dentro de Europa. El matrimonio igualitario, reconocido desde 2005, la legislación contra la discriminación y las normas más recientes en materia de derechos trans han ampliado el marco de protección. Pero tener derechos reconocidos sobre el papel no significa que todas las personas puedan ejercerlos en las mismas condiciones. La discriminación laboral, las agresiones, el acoso escolar o las dificultades que todavía encuentran personas trans forman parte de una realidad que continúa existiendo. En Europa las diferencias son aún mayores. Mientras países como España, Países Bajos, Bélgica o los países nórdicos cuentan con marcos legales relativamente amplios, otros Estados mantienen restricciones importantes. En algunos lugares, además, el debate sobre las leyes trans se ha convertido en uno de los principales campos de batalla cultural, en el que los derechos y la dignidad de las personas trans son utilizados como instrumentos de confrontación política e ideológica. Y ya no se trata de discrepancias sobre aspectos concretos de una legislación cuando lo que se pone en cuestión son la integridad y los derechos humanos de un colectivo. Convertir su existencia en una disputa deshumaniza, alimenta la polarización y perpetúa situaciones de vulnerabilidad. La situación obliga a mirar más allá de los grandes titulares. Los derechos LGTBIQ+ no son únicamente una cuestión de leyes nacionales: también están relacionados con la educación, el acceso a la sanidad, la vivienda, el empleo, la seguridad o la posibilidad de formar una familia. La fotografía europea, por tanto, no es la de un avance lineal. Hay conquistas que parecían consolidadas y que vuelven a discutirse, pero también una generación que ha crecido con derechos que sus padres y abuelos no tenían. Quizá la pregunta ya no sea solamente cuánto hemos avanzado, sino cómo conseguir que esos avances sean reales, cotidianos y duraderos. https://www.20minutos.es











