Por ATA Sylvia Rivera
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6 de abril de 2026
Yerson Martínez Las personas trans tienen una esperanza de vida de 35 años en promedio, por falta de servicios de salud, y de endocrinólogos especializados, de acuerdo a los primeros datos de la Investigación Humanista en Salud Transfronteriza, el cual es realizado por Alma Angélica Villa Rueda, académica e investigadora en posgrado de la facultad de enfermería en la Universidad Autónoma de Baja California, y por Isis Lilith Roa Zaragoza, estudiante de maestría y defensora de los derechos humanos de la comunidad trans. En entrevista exclusiva para La Voz de la Frontera, presentaron los resultados de la primera de tres etapas de la investigación que realizan auspiciadas por la Secretaría de Ciencia, Tecnología, Humanidades e Innovación del Gobierno Federal, donde en una primera muestra de 80 personas trans en Mexicali, Tijuana, Matamoros, Nuevo Laredo y Chihuahua, y con 8 grupos focales, detectaron que falta acceso a la salud pública. En Mexicali específicamente, detectaron que, en clínicas de salud, no atienden en muchas ocasiones a las personas trans por el simple hecho de serlo. Además, requieren atención psicológica, psiquiátrica, y endocrinólogos donde éstos últimos, en su mayoría rechazan atender a personas trans. “No todos las quieren atender, se busca identificar a quienes son profesionales trans inclusivos y generar un directorio para la comunidad que los requiere”, explicó Villa Rueda. Han detectado que hay algunos especialistas en Tijuana que atienden por línea o por videollamada, pero en ocasiones el proceso requiere ser persona a persona. En esa modalidad presencial, solo han encontrado a un endocrinólogo en Mexicali que dice aceptar a personas trans, el resto manifiesta una negativa. Preocupa falta de especialistas. Parte del estudio requirió entrevistas en persona, donde el común denominador, fue que la preocupación es no tener acceso a endocrinólogos, falta de dinero para pagar los servicios, atención psicológica, vivienda, y programas que les faciliten el acceso a la pastilla Prep, utilizada para evitar contagios por VIH. Algunas optan por acudir a realizarse los tratamientos a la Ciudad de México, pero el seguimiento es en línea o digitalmente de forma remota, y pocas pueden hacerlo por los costos. “Al no tener como salir a consultas y para los medicamentos, algunas se automedican, o no se medican”, y explicó que los tratamientos hormonales cambian a la persona, y pueden caer en depresiones o padecimientos como trombosis. En el proceso de afirmación de género, Villa Rueda puntualizó que carecen de un profesional de salud que les dé seguimiento, ya que solamente las consultas pueden costar mil a mil 100 pesos. “Las trans tienen una situación de precariedad, y al no tener una persona especializada en institución pública, van con un privado, o hacen como le vaya diciendo otra amiga” “A mi me dan este tipo de gramaje, está inyección, a mi no me pasó nada, pero cada cuerpo es diferente y caen en complicaciones graves, desde trombosis o cáncer de seno, o cae en no profesionales que les crean problemas de salud”, comentó. Otra situación que sigue sucediendo, aunque en menor medida, es que recurren a tratamientos que son perjudiciales para la salud, como el inyectarse biopolímeros o aceite de cocina para el proceso de reafirmación y delinear su cuerpo. “Por eso insistimos en que si el Estado no lo provee, buscan cómo hacerlo, ya sea de manera segura o insegura”, y si padecen alguna comorbilidad o situación como VIH, la salud se complica. Un tema sensible que se encuentra en estudio, y que se comienza a arrojar en la investigación, es el alto porcentaje de personas trans que además con neurodivergentes. Otra necesidad detectada es la ubicación de clínicas de salud, que requieren estar en las zonas donde mayor concentración de trans existe, por ejemplo en Mexicali, piden que sea en zona centro o cercano a plaza comerciales donde haya flujo de transporte público para poder acudir. La adultez La esperanza de vida de las personas trans es de 35 años en promedio, pero además han detectado en los grupos focales, que refieren que no quieren llegar a la adultez. Principalmente porque terminan en un estado de precariedad, donde no tienen acceso a salud, pero además falta de trabajo y sin prestaciones en general, como seguros social o infonavit, mucho menos pensiones o jubilaciones. “Les da miedo o pavor llegar a la edad adulta, aunque también entre ellas como no hay quienes las cuidan, se cuidan entre ellas, en atenciones que en muchos casos el Estado no les ofrece”, explicó Isis Roa Zaragoza. Actualmente la investigación ha realizado la primera etapa que es el diagnóstico de las necesidades, la segunda etapa incluye un diagnóstico e intervención de salud necesarias, y la tercera etapa es presentar una propuesta de política de salud pública trans incluyente. En suma, serán dos años y medio, donde en el presente se publicarán los primeros manuales y reportes, en acceso libre; al finalizar las etapas, se presenta la propuesta de política pública para ser inclusivas para la comunidad trans en las ciudades donde se realiza la investigación. https://oem.com.mx/lavozdelafrontera