Los hombres trans y el incordio de ir al ginecólogo: una carrera de obstáculos para hombres con vagina, útero y ovarios

ATA - Sylvia Rivera • 12 de febrero de 2021

Aunque se hizo la cirugía para extirparse las mamas, Enzo conserva sus genitales internos por lo que debe hacerse, al igual que el resto de los hombres trans, controles ginecológicos. Sin embargo, el camino suele estar plagado de barreras: miradas en las salas de espera, personal que los trata de “ella” y profesionales sin capacitación terminan excluyendo a muchos de su derecho a la salud.

Enzo Moretti es un chico trans, está estudiando el profesorado de inglés y tiene 20 años. Que sea tan joven y parte de la generación amparada por la Ley de Identidad de Género -sancionada en 2012- no significa, sin embargo, que en su camino no haya habido obstáculos .

Aunque sabía desde la primaria que no era igual a sus compañeritas, Enzo recién se sintió seguro para dar comienzo a su transición cuando terminó el secundario. Antes -cuenta a Infobae - cambió de colegio una, dos, tres, cuatro, cinco veces, saturado de las burlas e incluso de la violencia física que sufrió por su identidad sexual.

En estos últimos dos años y medio, Enzo se hizo la mastectomía bilateral (la cirugía para extirparse las mamas), modificó su nombre de pila en la partida de nacimiento, en el DNI y comenzó el tratamiento con testosterona (para adquirir, entre otras características, vello facial y corporal, que se engrose la voz, se retire la menstruación, que las grasas no vayan tanto a las caderas, y el agrandamiento del clítoris).

En simultáneo, siguió yendo a hacerse los controles ginecológicos, un espacio que suele representar un incordio para muchos varones trans. Esto escribió Enzo a mediados de enero, cuando salió de la consulta:

“El problema arrancó antes que eso”, contextualiza Enzo mientras toma un café del otro lado de la cámara. “Después de hacerme el cambio en el DNI, yo había ido a la parte administrativa de la prepaga a buscar mi carnet nuevo, al que había que cambiarle la foto y el nombre. La empleada llamó a alguien por teléfono y le decía ‘acá hay una chica que está buscando su carnet...’. Yo la miraba y le decía ‘un chico’. La corregí varias veces y nada, me siguió tratando de ‘ella’ . A veces es falta de capacitación, otras no. Es muy notorio cuando una persona no entiende y cuando alguien no quiere entender”.


La siguiente barrera con la que suelen chocar las masculinidades trans a la hora de ir a la consulta ginecológica tiene que ver con enunciar su nombre masculino y lograr que les den el turno.

Diego Watkins , 27 años, joven trans, activista por los Derechos Humanos y promotor de salud, aporta: “Eso se debe a la falta de sensibilización en identidad sexual. Que la persona que está del otro lado entienda que existen tipos trans que en muchos casos tenemos útero, ovarios, vagina, vulva, mamas , etcétera y que también necesitamos pedir un turno ginecológico”.

Si se logra obtener el turno y no quedar con una musiquita de fondo esperando una respuesta, la barrera siguiente es afrontar las miradas en la sala de espera. “Quedás sentado rodeado de mujeres cis, embarazadas, chicas que van a la guardia ginecológica. Todos te miran como diciendo ‘¿qué hacés vos acá?’. Te empiezan a mirar las piernas a ver si tenés pelos o no, las axilas, si tenés barba, un scaneo constante con una mente bastante binaria para entender qué sos. Me quedo porque no me queda otra pero mi sensación permanente es ‘me quiero ir de acá’”, cuenta Enzo desde su casa, en Caballito.

Y agrega: “Hace poco un guardia me advirtió ‘mirá que este es el Centro de la Mujer’, y yo ‘sí, ya vi ese cartel gigante’. ¿Qué le importa? ¿qué le importa a la recepcionista? Lo que cada persona tiene que hacer con su médico es confidencial”, lamenta. “Pensá que por la pantalla van llamando a todas mujeres y de repente sale tu nombre ‘Enzo Moretti’. Te mira todo el mundo. Tengo amigos trans que no soportan esa presión social y directamente no van a la consulta ginecológica para no exponerse ”.

Ir o no ir no es un tema menor. “Los varones trans deben hacerse los mismos controles ginecológicos que las mujeres cis (lo opuesto a trans, es decir, cuando la identidad sexual coincide con el sexo que fue asignado al nacer)”, explica a Infobae la médica tocoginecóloga Gabriela Rodríguez , que atiende a varones trans en el Hospital Churruca y en una clínica privada de fertilidad.

Deben hacerse el Papanicolau (PAP) para prevenir el cáncer de cuello de útero. También controles mamarios, “incluso quienes se hayan hecho la mastectomía, porque puede haber quedado tejido mamario remanente y pueden llegar a desarrollar cáncer de mamas”.

También se busca detectar el virus del papiloma humano (HPV) en la vulva, vagina, ano y cuello uterino , una infección de transmisión sexual común que puede causar cáncer. Y aprovechar el espacio para prevenir otras enfermedades de transmisión sexual (ITS), hablar de anticoncepción e incluso de métodos de conservación de la fertilidad. Que un varón trans decida extirparse el útero (histerectomía), por ejemplo, no significa que tenga que dejar de hacerse controles. Tampoco todos deciden hacer terapia hormonal, por lo que algunos mantienen sus sangrados menstruales.

La siguiente posta tiene que ver con qué tan capacitado/a en identidad sexual esté el ginecólogo/a que los atienda. Enzo dice que tuvo suerte con la suya, que lo acompañó durante su transición, le hace el PAP anual, registra cuándo comenzó la hormonación y cuándo se le fue el sangrado menstrual, y le sigue palpando el pecho e indicándole estudios porque sabe que, pese a que se hizo la mastectomía, Enzo conserva algunas glándulas mamarias que podrían verse afectadas por las hormonas.

Habla de “ suerte ” porque no es una regla general. “Tengo amigos que han vivido experiencias muy violentas . Uno, por ejemplo, se quería hacer la histerectomía para sacarse los ovarios. Fue a consultar y el ginecólogo todo el tiempo lo trató de ‘ella’. O sea, muchos desconocen la identidad sexual: tenés vagina, tenés ovarios, sos mujer, punto . A veces podés optar por otro que entienda, pero otras veces no”, describe Enzo.

Diego es unos años mayor, hizo su transición hace casi una década, sabe que el contexto social, político y cultural cambió y percibe la diferencia entre cómo lo atienden hoy y cómo lo hacían antes.

“Pero no hay políticas públicas específicas, entonces está fragmentado . Depende si fuiste al sistema privado o público, de la decisión política de cada espacio territorial o de la voluntad del profesional de la salud. Está el que no sabe nada de identidad sexual porque no tuvo formación y también los que directamente tienen prejuicios con las personas trans. Ahí ya tenemos dos barreras que nos impiden acceder a la salud: la ignorancia y la discriminación”.

Diego sostiene que abordar la salud con una perspectiva de identidad sexual no debería ser opcional sino un deber ético de los profesionales , precisamente porque el derecho a la salud es universal y no debería dejar a nadie afuera. Y cuenta un episodio que sucedió hace tres meses que grafica su posición:

“Me dolía mucho la panza y fui al hospital Vélez Sarsfield. Me dieron calmantes pero el dolor no se me pasaba. Como era en toda la zona abdominal, pensé que podía ser un problema ginecológico y le dije al médico que era trans y que tenía útero y ovarios. Su respuesta fue ‘tenés que ir a tu médico’. Lo que tenía era apendicitis, los análisis habían mostrado la infección, pero me tuve que ir de Capital a La Plata para que me atendieran, con todo el riesgo de vida y el dolor que eso implicó. Un abandono de persona tremendo. Es decir, frente a una posible emergencia ginecológica, como chabón directamente me expulsaron”.

El “yo no te puedo atender”, “te voy a derivar con alguien que atienda casos como el tuyo”, “te voy a derivar a Salud Mental”, o “tenés que ver a tu médico”, también son moneda corriente.

La Dra. Rodríguez coincide: “Si existe una ley que habla de los derechos de las personas trans, todos deberíamos estar capacitados y todas las instituciones hospitalarias tendrían que tener sus equipos. Apenas se sancionó la ley, yo alerté a las secretarias ‘miren que pueden llamar varones para atenderse’ y les expliqué. Y ahora aviso en cada estudio que indico que se trata de un varón trans para evitarles a ellos esa incomodidad. Creo que debería ser una política pública”.

La médica es también docente de la UBA en la cátedra de ginecología y muestra la deuda pendiente: “En 2019 incluí en todas las cursadas la medicina trans. ¿Sabés por qué? Por pedido de los alumnos que me dijeron que no veían el tema en ninguna otra cátedra. No tenían formación los ginecólogos de antes, pero los que vienen tampoco”.

Después de la atención ginecológica, viene otra barrera posible: los estudios . “Claro, porque te manda a hacer una ecografía trasvaginal o una mamografía y empieza todo otra vez: ‘¿Cómo que te llamás Diego y necesitás una eco trasvaginal?’”, imita. O exponerse, otra vez, a que los llamen con pronombres femeninos. A Enzo le pasó, aunque con otra práctica.

“Una enfermera me estaba dando la inyección de testosterona y, como duele, me decía ‘bueno, tranquila , ya termino. O sea, ¿me estás pinchando el culo con testosterona, leés que me llamo Enzo, y me decís ‘tranquila’?”, plantea él, para quien tener que explicar una y otra vez quién es le resulta agotador. Para Diego, que lleva años de activismo, “hacer pedagogía” es costumbre y una forma de lograr la “transformación cultural”.

Por supuesto que ningún varón trans tiene la obligación de estar haciendo docencia pero Diego cree que es una manera de no seguir descartando espacios en los que pueden atenderse. Si no -explica- si las personas trans sólo encuentran lugares amigables en los consultorios inclusivos, cuando tienen una urgencia y tienen que ir a una guardia cualquiera le pasa lo que le pasó a él en el Vélez Sarsfield, cuando fue expulsado del sistema por ser un varón con útero y ovarios.

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Noticias

Por ATA Sylvia Rivera 14 de abril de 2026
Lectoras de La Vanguardia remitieron a la Defensoría del diario una carta fechada para expresar su preocupación por la cobertura del artículo “Cuidado con la desinformación tránsfoba que vincula cirugías y suicidio en personas trans”, publicado por la ONG Fact-Checking el 11 de abril de 2026, que aborda la interpretación de un estudio finlandés sobre resultados en la salud mental tras intervenciones médicas en 2.083 pacientes con disforia de género menores de 23 años. Las firmantes sostienen que la pieza habría utilizado un único tuit con datos cuestionables para ilustrar la supuesta desinformación y no habría incluido voces críticas o de cautela relevantes, limitando la pluralidad de enfoques; enfatizan que el titular sitúa el marco de debate en la transfobia, desautorizando al estudio y a sus autores, lo que para la Defensoría de La Vanguardia sería, en su opinión, un desvío de la función periodística. La carta sostiene además que el debate no es abstracto, sino que se refiere a intervenciones médicas —hormonales o quirúrgicas— en adolescentes y jóvenes con malestar de género, a la interpretación de ese malestar y a su relación con otras comorbilidades, y señala una limitación periodística relevante al escoger opiniones de un único ámbito sin incorporar la perspectiva de organizaciones o especialistas que han mostrado cautela respecto a este tipo de intervenciones en menores. Cita a la profesora Pepita Giménez Bonafé, de la Universidad de Barcelona, fisióloga no psiquiatra, para cuestionar las conclusiones, y advierte de una contradicción sustancial en sus declaraciones cuando reconoce que la morbilidad psiquiátrica en personas trans es elevada antes y después de cualquier intervención, afirmando que “El riesgo psiquiátrico grave puede existir previamente a la intervención y la situación es completamente multicausal, con factores que dañan la salud y que no cambian a pesar del tratamiento médico, como el trauma pasado, el estrés de minoría, la exclusión social u otros trastornos severos no tratados”, pero que, para la profesora, todo se debe a la transfobia y a una sociedad que “sigue castigando la identidad alcanzada”, de modo que la multicausalidad desaparece del diagnóstico. La carta añade que si se aceptara la existencia de múltiples factores previos, la pregunta sería por qué la respuesta sanitaria es una intervención médica sin haber despejado esas variables y sin analizar de forma diferenciada el origen de los llamados “malestares de género”. Señala que países como Finlandia, Suecia, Dinamarca, Noruega y Reino Unido han restringido o prohibido el acceso de menores a tratamientos hormonales por la debilidad de las evidencias y por déficits metodológicos de muchos estudios, y critica que el artículo intente invalidar el estudio finlandés con base en que sus autores participaban en conferencias o espacios vinculados a organizaciones que defienden prudencia en la intervención médica, especialmente en menores, sosteniendo que ese criterio, aplicado de forma coherente, descalificaría también las declaraciones que el propio artículo incorpora, dado que las fuentes citadas suelen participar en entornos alineados con posturas transgeneristas. Recuerda que la propia Giménez ha creado la asignatura “Formación en Diversidad de Género: las personas trans” y concluye que no es propio de un fact-checking ("revisado del hecho/suceso") riguroso descalificar publicaciones científicas en las que colaboran los autores del estudio. Subraya que, en consecuencia, el análisis resulta incompleto al no confrontar marcos interpretativos distintos ni examinar de forma equilibrada las implicaciones del estudio cuestionado, produciendo una información sesgada, y, como lectoras de La Vanguardia, denuncian que la cobertura priva a los lectores de información relevante para entender el alcance de las conclusiones y presenta una lectura única que impide formarse una opinión fundamentada. Por ello piden una revisión editorial que permita incorporar y contrastar perspectivas diversas para entender el alcance del estudio finlandés, y se ofrecen para adaptar la nota a formatos como un artículo de revisión o una columna, además de incorporar citas textuales breves para una versión más fiel al original, firmando como “Como lectoras de La Vanguardia”. https://tribunafeminista.org
Por ATA Sylvia Rivera 13 de abril de 2026
La Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Michoacán condena los hechos en los que perdió la vida Daniela Martínez Silva, mujer trans en Morelia, y expresa su solidaridad con sus familiares, amistades y la comunidad de la diversidad y disidencia sexogenérica. Este organismo considera indispensable que la investigación se realice con la debida diligencia reforzada, incorporando la perspectiva de género y de diversidad y disidencia sexogenérica a la luz de los más altos estándares garantistas desarrollados por la Suprema Corte y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, a fin de determinar si el caso pudiera estar vinculado a un contexto de violencia estructural por discriminacion, prejuicio, transfobia o misoginia y garantizar verdad, memoria, pleno acceso a la justicia (bajo el estándar tutelar más amplio de “lazos familiares diversos” que reconoce a las amistades y redes de apoyo trans como familia), reparación integral con enfoque diferenciado y garantías de no repetición, con enfoque transformador. La Comisión hace un llamado a las autoridades para evitar cualquier forma de revictimización y asegurar el reconocimiento de la identidad de género de la víctima, así como para implementar acciones efectivas de prevención frente a la violencia que enfrentan las personas trans. https://changoonga.com
Por ATA - Sylvia Rivera 10 de abril de 2026
En los últimos años se aprobaron diversas leyes que tienen como objetivo final generar una equidad en este ámbito. La Ley de Promoción del Acceso al Empleo Formal para Personas Trans “Diana Sacayán – Lohana Berkins” es la norma que establece un mínimo del 1% de los puestos en el Estado reservados para personas trans promueve su inclusión en el ámbito privado e impulsa el acceso a la educación como condición clave para garantizar una verdadera inserción laboral: “Hay muchas mujeres trans que habían entrado por el cupo que establece la ley, pero con el gobierno de Milei las rajaron a todas”, cuenta Ivy. “Lo de ingresar por cupo no quiere decir que se hayan vuelto millonarias: ellas han seguido trabajando en paralelo en la prostitución”. Un informe realizado por ATE da cuenta de la situación del cupo laboral trans a octubre del 2024. La ley había tenido un pico de de contrataciones en noviembre de 2023 en donde se llegó a un porcentaje de 0.172% (955 personas sobre 5551 estimadas para cumplir con la totalidad de la ley). Sin embargo, desde febrero hasta julio del 2024 se despidieron a 150 personas trans y no binaries. Luego de los despidos se llevaron a cabo 50 reincorporaciones por distintas vías: gremiales, administrativas o vía judicial. Marian Spagnolo, activista en la organización Zona Igualdad, da su perspectiva sobre la nueva ley: “El cupo laboral es una fantasía. La aplicación no fue completa en el gobierno anterior, fue una aplicación bastante precaria, con muchas resistencias. Solo se logró aplicar dentro del Estado y no se logró ampliar en ningún momento la ley”.
Por ATA Sylvia Rivera 9 de abril de 2026
Después de negarse años antes a reconocer el género de un ciudadano rumano que hizo la transición en otro país de la Unión Europea (UE), los tribunales rumanos dictaminaron el martes que el gobierno debe reconocer la identidad del hombre, informó un medio de comunicación rumano. Los defensores dicen que es una victoria histórica para los europeos transgénero. El caso se refería a Arian Mirzarafie-Ahi, un hombre transgénero con ciudadanía rumana y británica. Nació en Rumania y se mudó al Reino Unido en 2008, donde inició su transición varios años después. Después de obtener documentación legal en el Reino Unido en 2020, el gobierno rumano se negó a reconocer la identidad de género de Mirzarafie-Ahi, citando una disparidad con los documentos que utilizó anteriormente en Rumania. “Esto lo puso en la posición de tener dos conjuntos de documentos con dos identidades diferentes”, dijo ACCEPT, el grupo de defensa rumano que ayudó a llevar el caso de Mirzarafie-Ahi a través de los tribunales. En el Reino Unido fue reconocido “como hombre, en Rumania, como ‘mujer’”. Mirzarafie-Ahi presentó una demanda y el tribunal rumano que conoció su caso lo remitió al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para resolver el argumento interestatal. Ese tribunal dijo en 2024 que el efecto de la negativa de Rumania a reconocer la identidad de género de Mirzarafie-Ahi impedía su libertad de movimiento entre los estados miembros y era, efectivamente, una forma fundamental de discriminación. Por lo tanto, el tribunal dictaminó que todos los estados miembros de la UE están obligados a reconocer los documentos de identidad de las personas transgénero que hayan obtenido el reconocimiento legal de género en otro estado de la UE. (El Reino Unido abandonó la UE en 2020). Sin embargo, Rumania, uno de los miembros más antiliberales de la UE en lo que respecta a los derechos LGBTQ+ (se encuentra al final de la clasificación de estados de la UE de ILGA), se resistió a la orden, y dos agencias gubernamentales diferentes se negaron a reconocer la identidad de Mirzarafie-Ahi. Una vez más, Mirzarafie-Ahi llevó al gobierno rumano ante los tribunales, pero esta vez ganó en su país de origen, y los mismos tribunales rumanos que enviaron su caso al TJUE ahora están obligados por su decisión. “Hoy, 31 de marzo, celebramos el Día de la Visibilidad Trans y estoy feliz de aprovechar esta oportunidad para dirigirme a la gente de mi comunidad con buenas noticias”, dijo Mirzarafie-Ahi en un comunicado después de su victoria. “¡Finalmente he ganado en los tribunales de Rumania! No es sólo mi victoria, sino también la nuestra, la de aquellos que todavía esperan ser vistos, escuchados y reconocidos”. El caso de Mirzarafie-Ahi refleja otro similar dictado en marzo en Polonia y Alemania. Un tribunal administrativo de Polonia se encontró en una situación casi idéntica al abordar el matrimonio de dos hombres que se habían casado en Berlín años antes. Los funcionarios del gobierno de Polonia se negaron a reconocer el matrimonio. Ese tribunal también envió la disputa interestatal al TJUE, que falló a favor de los hombres basándose en su derecho a la libertad de movimiento en toda la Unión Europea. https://www.sentidog.com
Por ATA Sylvia Rivera 8 de abril de 2026
Durante años, Kate corrió sin preguntarse si pertenecía a la pista. El deporte le dio comunidad, disciplina y una identidad que crecía con cada meta cruzada. Pero hoy, esa certeza se tambalea. No por una lesión ni por falta de talento, sino por una política que redefine quién puede competir y bajo qué condiciones. Kate es intersexual y vive con Síndrome de Insensibilidad Completa a los Andrógenos (SICA), una condición que desafía las categorías tradicionales del sexo biológico. Su historia no es aislada: se ha convertido en símbolo de una discusión global sobre inclusión, ciencia y derechos humanos. En este contexto, el debate sobre las mujeres trans en los Olímpicos deja de ser una conversación lejana para impactar directamente en la vida de miles de atletas. De acuerdo The Time, el Comité Olímpico Internacional ha dado un giro significativo en su postura. La nueva normativa exige pruebas genéticas para las atletas que deseen competir en la categoría femenina, marcando distancia de la política de 2015 que permitía la participación sin necesidad de cirugía de afirmación de género. Este cambio coloca a las mujeres trans en los Olímpicos en el centro de una discusión que mezcla ciencia, política y percepción pública. Aunque el argumento principal es la equidad competitiva, la implementación de estas medidas abre interrogantes sobre su precisión y sus efectos colaterales. Más allá del discurso institucional, el impacto real recae en atletas como Kate, cuya identidad biológica no encaja en los parámetros simplificados que proponen las nuevas pruebas. La pregunta ya no es solo quién compite, sino quién define las reglas del juego. El enfoque de la nueva política se centra en la detección del gen SRY, asociado al desarrollo masculino. Sin embargo, expertos como Andrew Sinclair advierten que el sexo biológico es el resultado de múltiples factores: cromosómicos, hormonales y fenotípicos. Reducir esta complejidad a un solo marcador genético implica riesgos significativos. En particular, podría excluir a mujeres intersexuales que, aunque tengan cromosomas XY, han vivido y competido toda su vida como mujeres. Este enfoque simplificado evidencia una tensión clave: la ciencia utilizada para justificar la política no necesariamente refleja la diversidad biológica real. Y en ese vacío, muchas atletas quedan en una zona gris. Aunque el debate público se centra en casos mediáticos, la realidad es que muy pocas atletas trans han competido al más alto nivel. Un ejemplo es Laurel Hubbard, quien participó en Tokio 2021 sin obtener medallas. Sin embargo, las nuevas reglas afectan de manera más amplia a mujeres intersexuales y atletas con variaciones en el desarrollo sexual. Se estima que hasta un 2% de la población presenta estas características, muchas veces sin saberlo. Esto plantea una paradoja: una política diseñada para regular casos excepcionales termina impactando a una población más amplia y menos visible, ampliando brechas en lugar de cerrarlas. El debate también ha puesto bajo la lupa la calidad de la evidencia científica utilizada. Alun Williams señala que las pruebas actuales no son adecuadas para determinar ventajas competitivas reales. Según Williams, la relación entre sensibilidad a la testosterona y rendimiento deportivo sigue siendo una incógnita. Aun así, las regulaciones asumen que dicha ventaja existe, sin pruebas concluyentes. Este punto es clave desde una perspectiva de responsabilidad social: tomar decisiones que afectan derechos fundamentales basadas en evidencia limitada puede generar consecuencias éticas profundas. Críticos como Chris Mosier advierten que estas políticas no solo afectan a las mujeres trans en los Olímpicos, sino a todas las mujeres atletas. La implementación de pruebas genéticas introduce nuevas formas de vigilancia sobre los cuerpos femeninos. Atletas cisgénero también podrían ser cuestionadas, sometidas a pruebas invasivas o incluso excluidas. Casos como el de Caster Semenya evidencian cómo estas políticas pueden perpetuar estigmas, especialmente hacia mujeres del Sur global, ampliando desigualdades existentes. Otro de los efectos menos discutidos es la exposición de información médica privada. Organizaciones como interACT han alertado sobre los riesgos de que atletas descubran condiciones intersexuales durante estos procesos. Esto no solo implica un impacto emocional significativo, sino también riesgos de seguridad, especialmente en contextos donde estas condiciones son estigmatizadas o criminalizadas. Además, el historial demuestra que estas prácticas ya fueron abandonadas anteriormente por su carácter discriminatorio y sus consecuencias psicológicas. El contexto político no puede ignorarse. Figuras como Donald Trump han impulsado medidas similares en el ámbito educativo, lo que ha influido en la conversación global. Aunque el COI ha negado motivaciones políticas, las coincidencias temporales y el discurso público sugieren una intersección entre deporte y agenda política. Este cruce plantea un desafío para la gobernanza deportiva: ¿cómo garantizar decisiones basadas en evidencia y derechos humanos en un entorno cada vez más politizado? Para Kate, el impacto más doloroso no es personal, sino colectivo. La idea de que jóvenes atletas intersexuales o trans crezcan sintiendo que no pertenecen al deporte es devastadora. El deporte ha sido históricamente un espacio de inclusión, desarrollo y comunidad. Sin embargo, estas políticas podrían transformar ese espacio en uno de exclusión y miedo. El debate sobre las mujeres trans en los Olímpicos revela una tensión profunda entre equidad, ciencia e inclusión. Si bien es legítimo buscar condiciones justas en la competencia, las soluciones no pueden ignorar la complejidad humana ni sacrificar derechos en el proceso.Desde la responsabilidad social, este caso exige una reflexión más amplia: las decisiones institucionales deben considerar no solo la evidencia científica, sino también su impacto en la dignidad, la diversidad y la cohesión social. En última instancia, la pregunta no es solo quién puede competir, sino qué tipo de deporte queremos construir. Uno que excluya bajo criterios rígidos, o uno que evolucione para reflejar la diversidad del mundo que representa. https://www.expoknews.com
Por ATA Sylvia Rivera 7 de abril de 2026
"Miedo" y "retroceso" son las palabras más usadas por el colectivo trans de Portugal para referirse a las propuestas de ley presentadas por el centroderecha y los ultras, que actualmente evalúa el Parlamento y que buscan regresar a una norma de hace quince años para poner trabas a la autodeterminación de género. "Varias cosas pueden cambiar para peor", alertó a EFE Diana, una joven trans. La vigente legislación data de 2018 y las derechas buscan rescatar la anterior, de 2011, que exigía un informe médico para los cambios de nombre y género en el registro civil y no contemplaba el uso del "nombre social", que permite que las personas, independientemente de su edad, sean tratadas por el nombre que eligen, aunque no coincida con el de su documento de identidad. "Pero no solo quieren volver a la ley de 2011, sino que quieren introducir cambios que empeoran aún más el contexto legal para las personas trans e intersexuales", explicó en una entrevista con EFE Jo Mato, que preside la organización Rede Ex Aequo. Entre las modificaciones se incluye la prohibición del uso de bloqueadores y hormonas por parte de adolescentes trans y "la posibilidad de discriminación en el deporte, en las cárceles, las escuelas, los baños, en el acceso a los vestuarios y prohíbe que se hable de temas LGTB en las escuelas", contó Jo. "Los bloqueadores y las hormonas salvan vidas", declaró Isabel Rodrigues, vicepresidenta de AMPLUS -una organización de familias de personas trans-, quien anticipó que esto acarreará "problemas de salud mental muy graves" para los adolescentes. En su opinión, esto acabará derivando en que las personas trans y sus familias busquen otras formas de conseguir las hormonas, quizás incluso cruzando a España: "Van a obligar a la gente a pasar a la clandestinidad", resumió. Sobre la posible eliminación del nombre social, esta madre de un joven trans de 26 años señaló que puede suponer dar "marcha atrás" para muchos niños que han realizado una transición social en sus familias, escuelas, centros de salud. Rodrigues afirmó que hay niños de hasta siete años que han hecho esta transición y usan su nombre social, por lo que no todo el mundo sabe que son trans. Esta ley les obligaría a salir del armario, generándoles problemas de salud mental, generando problemas de identidad y desarrollo de la personalidad. Las familias están "muy asustadas, muy angustiadas", mientras que los niños que están al tanto del debate parlamentario sienten ansiedad por su futuro. Para el presidente del grupo Opus Diversidades Hélder Bertolo, estos cambios legislativos supondrían "un retroceso" y abrirían una caja de Pandora: "Cuando se abre, no se sabe lo que viene después, el aborto, la protección de las mujeres, el matrimonio y la adopción homosexual" podrían estar en peligro, advirtió. Según cifras proporcionadas por la Rede Ex Aequo, desde la aprobación en 2018 de la ley de autodeterminación de género, unas 3.000 personas han cambiado su nombre e indicador de género en el registro civil, unas 500 al año. Las organizaciones consultadas coinciden en no comprender qué ha motivado la presentación de las propuestas, especialmente en el caso del gobernante Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha), partido mayoritario en el Parlamento, ya que no figuraba en su programa político. "No hay indicios de que se esté produciendo ningún abuso de la ley o de que la gente esté cambiando sus documentos a la ligera, que es el argumento del PSD", argumentó Matos, "La gente no se despierta un día -siguió- y decide ir al registro civil y cambiar todos sus documentos porque sí". En este sentido, no entiende "que se exija a las personas trans tener un diagnóstico médico para cambiar algo que es puramente administrativo", lo que creará "obstáculos que dejaron de existir hace ocho años" y se volverá a la patologización. Critican unánimemente que no se haya escuchado a ninguno de los afectados, ni a la comunidad científica, son proyectos que se han hecho "a espaldas de todos", en palabras de Rodrigues. "Hay personas trans, y no van a dejar de existir porque la ley se revoque, seguirán existiendo", concluyó Rodrigues, mientras que Diana recalcó: "No nos van a apagar porque no exista una ley" de autodeterminación de género. https://www.infobae.com/america/agencias/2026/04/07/
Por ATA Sylvia Rivera 6 de abril de 2026
Yerson Martínez Las personas trans tienen una esperanza de vida de 35 años en promedio, por falta de servicios de salud, y de endocrinólogos especializados, de acuerdo a los primeros datos de la Investigación Humanista en Salud Transfronteriza, el cual es realizado por Alma Angélica Villa Rueda, académica e investigadora en posgrado de la facultad de enfermería en la Universidad Autónoma de Baja California, y por Isis Lilith Roa Zaragoza, estudiante de maestría y defensora de los derechos humanos de la comunidad trans. En entrevista exclusiva para La Voz de la Frontera, presentaron los resultados de la primera de tres etapas de la investigación que realizan auspiciadas por la Secretaría de Ciencia, Tecnología, Humanidades e Innovación del Gobierno Federal, donde en una primera muestra de 80 personas trans en Mexicali, Tijuana, Matamoros, Nuevo Laredo y Chihuahua, y con 8 grupos focales, detectaron que falta acceso a la salud pública. En Mexicali específicamente, detectaron que, en clínicas de salud, no atienden en muchas ocasiones a las personas trans por el simple hecho de serlo. Además, requieren atención psicológica, psiquiátrica, y endocrinólogos donde éstos últimos, en su mayoría rechazan atender a personas trans. “No todos las quieren atender, se busca identificar a quienes son profesionales trans inclusivos y generar un directorio para la comunidad que los requiere”, explicó Villa Rueda. Han detectado que hay algunos especialistas en Tijuana que atienden por línea o por videollamada, pero en ocasiones el proceso requiere ser persona a persona. En esa modalidad presencial, solo han encontrado a un endocrinólogo en Mexicali que dice aceptar a personas trans, el resto manifiesta una negativa. Preocupa falta de especialistas. Parte del estudio requirió entrevistas en persona, donde el común denominador, fue que la preocupación es no tener acceso a endocrinólogos, falta de dinero para pagar los servicios, atención psicológica, vivienda, y programas que les faciliten el acceso a la pastilla Prep, utilizada para evitar contagios por VIH. Algunas optan por acudir a realizarse los tratamientos a la Ciudad de México, pero el seguimiento es en línea o digitalmente de forma remota, y pocas pueden hacerlo por los costos. “Al no tener como salir a consultas y para los medicamentos, algunas se automedican, o no se medican”, y explicó que los tratamientos hormonales cambian a la persona, y pueden caer en depresiones o padecimientos como trombosis. En el proceso de afirmación de género, Villa Rueda puntualizó que carecen de un profesional de salud que les dé seguimiento, ya que solamente las consultas pueden costar mil a mil 100 pesos. “Las trans tienen una situación de precariedad, y al no tener una persona especializada en institución pública, van con un privado, o hacen como le vaya diciendo otra amiga” “A mi me dan este tipo de gramaje, está inyección, a mi no me pasó nada, pero cada cuerpo es diferente y caen en complicaciones graves, desde trombosis o cáncer de seno, o cae en no profesionales que les crean problemas de salud”, comentó. Otra situación que sigue sucediendo, aunque en menor medida, es que recurren a tratamientos que son perjudiciales para la salud, como el inyectarse biopolímeros o aceite de cocina para el proceso de reafirmación y delinear su cuerpo. “Por eso insistimos en que si el Estado no lo provee, buscan cómo hacerlo, ya sea de manera segura o insegura”, y si padecen alguna comorbilidad o situación como VIH, la salud se complica. Un tema sensible que se encuentra en estudio, y que se comienza a arrojar en la investigación, es el alto porcentaje de personas trans que además con neurodivergentes. Otra necesidad detectada es la ubicación de clínicas de salud, que requieren estar en las zonas donde mayor concentración de trans existe, por ejemplo en Mexicali, piden que sea en zona centro o cercano a plaza comerciales donde haya flujo de transporte público para poder acudir. La adultez La esperanza de vida de las personas trans es de 35 años en promedio, pero además han detectado en los grupos focales, que refieren que no quieren llegar a la adultez. Principalmente porque terminan en un estado de precariedad, donde no tienen acceso a salud, pero además falta de trabajo y sin prestaciones en general, como seguros social o infonavit, mucho menos pensiones o jubilaciones. “Les da miedo o pavor llegar a la edad adulta, aunque también entre ellas como no hay quienes las cuidan, se cuidan entre ellas, en atenciones que en muchos casos el Estado no les ofrece”, explicó Isis Roa Zaragoza. Actualmente la investigación ha realizado la primera etapa que es el diagnóstico de las necesidades, la segunda etapa incluye un diagnóstico e intervención de salud necesarias, y la tercera etapa es presentar una propuesta de política de salud pública trans incluyente. En suma, serán dos años y medio, donde en el presente se publicarán los primeros manuales y reportes, en acceso libre; al finalizar las etapas, se presenta la propuesta de política pública para ser inclusivas para la comunidad trans en las ciudades donde se realiza la investigación. https://oem.com.mx/lavozdelafrontera
Por ATA - Sylvia Rivera 27 de marzo de 2026
El Comité Olímpico Internacional (COI) ha anunciado este jueves su nueva política sobre la categoría femenina en el deporte olímpico: ha anunciado que realizará pruebas genéticas a las deportistas. En concreto el COI exigirá una prueba de detección del gen SRY, ubicado en el cromosoma Y. La norma, aprobada este jueves en sesión del Comité Ejecutivo, se aplicará a partir de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, por lo que la siguiente convocatoria olímpica dejará fuera a las deportistas trans y parte de las intersexuales. El COI defiende que la nueva norma “protege la equidad, la seguridad y la integridad en la categoría femenina” y se utilizará en todas las disciplinas del programa deportivo de un evento del COI, incluidos los Juegos Olímpicos y tanto en deportes individuales como por equipos, aunque la organización aclaró que no se aplica a programas deportivos de base o recreativos. En febrero de 2025, el presidente de EE UU, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para vetar a las mujeres trans en las competiciones deportivas. “A partir de ahora, el deporte femenino será solo para mujeres” En febrero de 2025, el presidente de EE UU, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para vetar a las mujeres trans en las competiciones deportivas. “A partir de ahora, el deporte femenino será solo para mujeres; defenderemos con orgullo la tradición de las atletas y no permitiremos que los hombres las golpeen, las lesionen y hagan trampas contra nuestras mujeres y nuestras niñas. A partir de ahora, el deporte femenino será solo para mujeres”, afirmó el mandatario. La Casa Blanca adelantó entonces su postura con respecto al deporte olímpico. Trump explicó entonces que el secretario de Estado, Marco Rubio, le haría saber al COI que deben rechazar la “locura transgénero”. “Queremos que cambien todo lo relacionado con los Juegos Olímpicos y con este tema absolutamente ridículo, que ni siquiera deberíamos estar discutiendo”, afirmó Trump. En su orden ejecutiva, con el título Keeping Men Out of Women’s Sports, decía que la participación de mujeres trans en los deportes “es degradante, injusta y peligrosa para las mujeres y las niñas, y les niega la igualdad de oportunidades para participar y sobresalir en los deportes de competición”. No es la única media antiderechos de Trump , que ha firmado decretos para eliminar la tercera casilla en la documentación para el género no binario que estaba presente en algunos Estados, ha obligado a que las personas trans que estén en lugares segregados como prisiones o refugios compartan espacio con personas de su género asignado al nacer y ha establecido que ningún centro médico pueda usar presupuesto federal para tratamientos afirmativos de género, como terapia hormonal o cirugías de reafirmación de género. Así pues, el COI establece una medida en la misma línea, una decisión con la que retoma los test genéticos. Las pruebas de cromosomas se realizaron por última vez en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996, el organismo renunció a ellos después de fuertes críticas de la comunidad científica. “El COI considera que la presencia del gen SRY es fija a lo largo de la vida y constituye una prueba altamente precisa de que un atleta ha experimentado un desarrollo sexual masculino”, ha señalado en el comunicado en el que ha anunciado la nueva norma. Se contemplarán, sigue el COI, “raras excepciones” como atletas con diagnóstico de síndrome de insensibilidad completa a los andrógenos u otras diferencias o trastornos del desarrollo sexual que no se beneficien de los efectos anabólicos o de mejora del rendimiento de la testosterona. Por su parte, atletas trans XY con trastornos del desarrollo sexual sensibles a los andrógenos deberán competir en categorías masculinas. La prueba para detectarlo, con extracción de saliva o sangre, es poco intrusiva en comparación con otros métodos posibles y basta con hacerla una vez en la vida, ha dicho el COI. Por su parte, la presidenta del COI, Kirsty Coventry, se sumó al argumentario de la supuesta “inseguridad” de la que Trump acusa a las mujeres trans: es injusto “y en algunos deportes no es seguro” que las mujeres trans compitan en sus categorías, ha asegurado. La nueva política ha sido desarrollada por un grupo de trabajo creado por el COI tras algunos cuestionamientos, como los surgidos en París 2024 en torno a las victorias de las boxeadoras Imane Khelif (Argelia) y Lin Yu-ting (Taiwán), que habían sido descalificadas del Mundial 2023 por la federación internacional (IBA) tras supuestamente fallar pruebas de elegibilidad de género. Muchos años atrás, en el Campeonato Mundial de Atletismo en Berlín celebrado en 2009, fue Caster Semenya la que resultó objeto de escrutinio. Esta nueva política, la primera gran medida de la presidenta zimbabuense Kirsty Coventry desde su elección hace un año a la cabeza del COI, se aplicará a partir de los Juegos 2028 de Los Angeles y “no es retroactiva”. https://www.elsaltodiario.com
Por ATA - Sylvia Rivera 26 de marzo de 2026
En el marco del Día Internacional de la Visibilidad Trans, que se celebra el próximo 31 de marzo, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) ha puesto el foco sobre una asignatura pendiente en la atención sanitaria: el asesoramiento reproductivo precoz. Bajo la campaña “12 pasos hacia la salud”, los especialistas insisten en que la planificación debe ocurrir antes de iniciar el Tratamiento Hormonal de Afirmación de Género (THAG). La Dra. Patricia Cabrera, coordinadora del Grupo Gónada, Identidad y Diferenciación Sexual de la SEEN (GIDSEEN), señala que entre el 50% y el 58% de las personas trans desean tener hijos biológicos. Sin embargo, este deseo “suele verse postergado por la urgencia de aliviar la disforia". La ciencia aún se mueve en un terreno de incertidumbre respecto a los efectos a largo plazo, pero la SEEN destaca lo que sí sabemos hoy. En los casos de hombres trans, el uso crónico de testosterona detiene la ovulación y genera “cambios en el ovario parecidos al de las mujeres cis con ovario poliquístico además de atrofia”, apunta la especialista. Aunque la suspensión del tratamiento puede revertir parcialmente el eje hormonal, el impacto epigenético en el ADN es aún desconocido. En las mujeres trans, la combinación de estrógenos y antiandrógenos “bloquea la espermatogénesis disminuyendo la producción de un esperma de calidad y su capacidad reproductiva”, señala la doctora. BARRERAS La SEEN y la Sociedad Europea de Endocrinología (ESE) denuncian la existencia de barreras institucionales y una normativa de reproducción asistida que, en ocasiones, no da respuesta a las necesidades específicas de este colectivo. La médica especialista en Endocrinología y Nutrición señala que “es necesario establecer una hoja de ruta para la atención reproductiva de personas trans o con diversidad sexogenérica”. EL PAPEL DEL ENDOCRINO El papel de este especialista es vital para coordinar los tiempos. El endocrinólogo se encarga de evaluar la función gonadal antes de empezar cualquier terapia, gestionar la suspensión temporal de hormonas si el paciente decide buscar un embarazo o donar gametos, y monitorizar niveles para optimizar la calidad de los gametos durante ese "paréntesis" reproductivo. En palabras de la experta, “la Endocrinología es el director de orquesta; que gestiona los tiempos de la terapia hormonal para permitir la preservación sin comprometer el bienestar del paciente”. Desde la SEEN se aboga por equipos integrados por endocrinólogos, ginecólogos, urólogos, pediatras y profesionales de la salud mental. Este enfoque “asegura que se manejen no solo los aspectos biológicos, sino también el bienestar emocional durante la transición”, asegura la médica especialista. Como recurso de referencia, miembros de la SEEN han colaborado en la nueva Guía de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) sobre el 'Manejo de la Salud Reproductiva en Personas Trans ', que aborda desde el lenguaje inclusivo hasta la edad óptima para la preservación y la donación de gametos. https://www.consalud.es
Por ATA - Sylvia Rivera 25 de marzo de 2026
«Nosotros no tenemos nada contra las trans, ¿pero mujer? Usted es maricón, que le guste comer rabos, eso no lo hace mujer. Una cosa no tiene que ver con la otra, está muy bien hecho. Me da hasta morbillo, yo le daba», dice el protagonista de ‘Torrente, presidente’ en la última entrega de la saga a un personaje trans. Un comentario que puede parecer enmarcado dentro del esperpéntico mundo de estas películas. Y ya está. Pero no. Santiago Segura acaba de realizar una entrevista en la que sus palabras, aunque en otro tono, no distan en demasía con las del personaje de su exitoso largometraje. El director, antes de comenzar a hablar, tenía claro que se iba a «meter en un jardín». «Bibiana Fernández, por ejemplo, a mí me parece una mujer. Es una mujer. Se lo ha ganado. Tiene disforia de género, se hormona, tiene su carné de identidad… Yo me casaría con ella», arranca Segura. «Bibiana Fernández es una mujer, se haya hormonado o no, se haya operado o no. Querer encasillar a las personas trans en un protocolo estándar y binario de lo que es una mujer me parece caduco», responde Mar Cambrollé, activista y presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera, preguntada por este medio. El colectivo trans tiende a definir la disforia como ese rechazo a determinadas partes del cuerpo, habitualmente relacionadas con caracteres sexuales (pero no necesariamente), que se asocian a la apariencia común de hombres y mujeres cis. Un término que se considera estigmatizador y que, por el contrario, se buscar cambiar por euforia, es decir, por celebrar aquellas partes del cuerpo con las que esa persona sí se siente identificada. Además, las personas trans no tienen una apariencia concreta, esta creencia también es estigmatizadora. Se puede ser mujer trans y tener una expresión de género masculina, como al revés. «Las trans en España no han tenido nunca ningún problema» Pero las declaraciones de Segura en el pódcast de cine y series La Script no se quedan ahí. El actor afirma que «las trans en España no han tenido nunca ningún problema». Sin ir más lejos, el pasado fin de semana una mujer trans fue agredida por diez personas en León al grito de «travelo» y «vete al baño de hombres» en un bar de copas. Este es un caso concreto que pone cara y voz a los datos de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) que denuncia que, en 2024 en España, una de cada 4 personas trans fue agredida física o sexualmente (26,70%), el 35,60% sufrió acoso y el 37,80% discriminación. Esta misma entidad también destaca en el Informe Estado LGTBI+ 2024 que las personas LGTBI+ tienen un 13% más de riesgo de sufrir situaciones de pobreza, con una tasa de riesgo del 30,6%. Un dato que afecta especialmente a mujeres lesbianas y personas trans, colectivo donde se agrava con la «elevada precariedad laboral». Ya en 2021, un estudio realizado por UGT alertaba de que más de un 80% de las personas trans se encontraban en situación de desempleo. Cambrollé va más allá y recuerda a las miles de personas que tuvieron que abandonar su hogar porque las echaron y a las que fueron encarceladas, torturadas o violadas en las cárceles. «Incluso algunas se quitaron la vida desde el Palomar de Carabanchel, el módulo donde las mujeres trans estaban encarceladas durante el franquismo», reivindica. La activista también pone el foco en cuántas políticas públicas ha hecho el Estado en todo este periodo, no solo del posfranquismo sino también durante la democracia, para sacar a «esas mujeres trans de las esquinas». «Que yo recuerde, la única vez que nos han sacado de las esquinas ha sido con redadas policiales en el Mundial del 82, para ‘limpiar’ las calles». Ley Trans El creador de Torrente no termina con esa frase. «De repente, sacan una Ley Trans muy agresiva. Agresiva en el sentido de que vaya un señor con barba a comisaría y diga: ‘Yo es que me siento mujer’ y le vayan a dar un carné. Es fraude de ley, pero no tienes que hacerle…». Momento en el que el actor cambia de tema. Sin embargo, el procedimiento, grosso modo, es el siguiente: hay una comparecencia inicial en la que la persona interesada acude al Registro Civil para presentar la solicitud de rectificación de la mención registral del sexo. Se cumplimenta un formulario. El Registro Civil citará de nuevo a la persona para ratificar su voluntad de cambiar de sexo, confirmando que es una decisión firme. Una vez ratificado, el Registro Civil dictará una resolución. Y, tras la resolución, es cuando la persona debe acudir a la Policía Nacional para actualizar el DNI. En este sentido, Cambrollé asegura que es una ley que ha venido «para hacer justicia». «Hacer un juicio tan rápido no solo demuestra ignorancia por no haberse leído la ley, sino que también rezuma un odio rancio», considera. La activista también pone en valor que es una ley que responde a distintas sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y a múltiples resoluciones del Consejo de Europa. «Querer no actualizar tus conocimientos y tener solo una opinión sesgada, acientífica e irreal y, sobre todo, que no respeta la identidad ni la dignidad de las personas trans, lleva a hacer afirmaciones como que las personas trans no hemos tenido problemas. Hemos tenido problemas incluso para la modificación de nuestros documentos, lo cual nos sometía a situaciones muy complicadas», hace hincapié esta experta, quien acaba con un mensaje claro: «Torrente no es un personaje. Es él». https://www.revistasix.es