Presentan la primera guía clínica adaptada a América Latina y el Caribe para la atención de personas trans
Las Guías de Atención Latinoamericana para la Salud Trans (GALA) buscan ofrecer recomendaciones clínicas ajustadas a los sistemas de salud.
Organizaciones civiles presentaron este lunes en Ciudad de México las Guías de Atención Latinoamericana para la Salud Trans (GALA), un documento dirigido a profesionales de la salud que adapta por primera vez recomendaciones médicas internacionales a las realidades económicas, sociales y sanitarias de América Latina, el Caribe y las Antillas. La iniciativa surge ante la ausencia de lineamientos clínicos diseñados específicamente para los sistemas de salud de la región.
Daniela Muñoz Jiménez, coautora de la guía y directora general de TransSalud, explicó que las recomendaciones de la Asociación Profesional Mundial para la Salud Transgénero (WPATH, por sus siglas en inglés) responden principalmente a contextos como el de Estados Unidos, donde el acceso a medicamentos y los modelos de atención difieren de los existentes en América Latina.
Muñoz señaló que las Guías de Atención Latinoamericana para la Salud Trans (GALA) fueron elaboradas para adaptar las recomendaciones médicas a factores como la disponibilidad de tratamientos, los marcos legales y las condiciones sanitarias de cada país de la región. El documento fue presentado en el marco del Día Internacional de la Salud Trans y reúne la experiencia clínica de una red de especialistas que ha brindado atención a más de 7.000 pacientes en 23 países de América Latina, el Caribe y las Antillas.
Uno de los apartados de la guía analiza el costo para los sistemas públicos de salud de no ofrecer atención oportuna a las personas trans. Según explicó Muñoz, brindar acceso a tratamientos durante cuatro décadas tendría un costo aproximado de 600.000 pesos mexicanos (unos 34.200 dólares), mientras que atender las complicaciones derivadas de la falta de acceso podría elevar el gasto estatal hasta 1.600.000 pesos mexicanos (cerca de 91.300 dólares).
La publicación también plantea un enfoque despatologizante de la atención médica, al considerar que la evaluación clínica debe incorporar las condiciones sociales, económicas y culturales de cada persona, además de su estado de salud.
Durante la presentación, Muñoz cuestionó la afirmación de que la esperanza de vida de las personas trans es de 35 años. Explicó que esa cifra proviene de un estudio realizado con una población específica de mujeres trans trabajadoras sexuales que enfrentaban condiciones como trata de personas, consumo de sustancias, VIH y migración, por lo que, según indicó, no representa a toda la población trans.
La especialista afirmó que difundir ese dato puede tener consecuencias prácticas, como el incremento de entre 50 % y 70 % en las primas de seguros de vida para personas trans cuando se utiliza como referencia estadística. Según Muñoz, un estudio de la WPATH encontró que las personas trans que no viven en condiciones de vulnerabilidad presentan una esperanza de vida similar o incluso superior a la de la población cisgénero, lo que atribuyó a una mayor frecuencia de controles médicos preventivos.
La revisión de la evidencia científica también llevó a los autores a cuestionar creencias sobre la terapia hormonal. Muñoz afirmó que la evidencia analizada no respalda que las hormonas, por sí solas, provoquen trombosis o cáncer, y sostuvo que los principales riesgos para la salud están relacionados con contextos de exclusión y vulneración social.
Las Guías GALA incluyen recomendaciones para individualizar los tratamientos considerando variables como peso, talla, edad y porcentaje de grasa corporal. Además, ofrecen orientaciones sobre los especialistas que pueden intervenir en distintos aspectos de la atención médica y sobre la adaptación de la práctica clínica a los diferentes marcos legales de los países de América Latina, el Caribe y las Antillas.
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