El cine español concede a Karla Sofía Gascón premio de la Unión de Actores
ATA - Sylvia Rivera • 12 de marzo de 2025
Karla Sofía Gascón se ha alzado con el galardón a Mejor Actriz en Producción Internacional
Tras la 'cancelación' en Hollywood a causa de sus polémicos tuits y el intento de Netflix de apartarla de la promoción de la película 'Emilia Pérez', el cine español ha respaldado este lunes a Karla Sofía Gascón al concederle el premio de la Unión de Actores a Mejor Actriz en Producción Internacional.
La actriz española Karla Sofía Gascón ha reaparecido este lunes en la alfombra roja de los 33 Premios de la Unión de Actores y Actrices, que tiene lugar en el Circo Price de Madrid. «Estoy muy feliz, de verdad. Muchas gracias»,
ha afirmando a su paso por la alfombra roja.
Gascón ha logrado el Mejor Actriz en Producción Internacional
por 'Emilia Pérez', al que estaba nominada junto con Susi Sánchez ('Reinas') y María Caballero ('The first omen').
Tras recoger el premio, la actriz ha pedido «más amor y menos odio»
ha lamentado que a «algunas personas» les hubiera gustado verla en los Oscar quemándose en un árbol «como en la Inquisición».
«Hace cinco años hacía funciones en México donde solo acudía una persona, y ya entonces en las redes sociales me insultaban. Hace una semana estaba en los Oscar y a algunos les hubiera gustado verme en un árbol quemándome como en la Inquisición. Nada ha cambiado, igual que no ha cambiado mi ilusión. No soy un robot, soy una mujer como las demás, con mis virtudes y con mis defectos, a veces un poco imbécil, con una hija a la que quiero dejar un mundo mejor. Mi saga favorita es 'La Guerra de las Galaxias', siempre he luchado contra el lado oscuro. También contra el lado oscuro de mi misma que he logrado vencer», ha afirmado al recoger el galardón. Un discurso que ha concluido pidiendo acabar con el «lado oscuro» de cada uno para que haya «más amor y menos odio».
Al inicio de sus palabras, Sofía Gascón, visiblemente emocionada, ha asegurado que una buena actriz «no se hace en las escuelas» sino «viviendo. El arte viene de la imperfección del ser humano», ha subrayado. Karla Sofía Gascón ha reconocido que quería ser un ejemplo de superación, pero ha pedido disculpas por «no haberlo podido ser» de la manera que le habría gustado.
«Os juro que voy a seguir luchando por ello. Voy a seguir dando lo mejor de mí, porque amo mi trabajo, porque creo que hacemos lo más bonito que podemos hacer en este mundo, llevar la vida de unas personas a otras para que todos evolucionemos. Para despedirme, deciros que la fuerza nos acompaña en todos estos momentos tan oscuros que nos quedan por vivir. Y que empecemos por nosotros mismos, acabando con ese lado oscuro que tenemos dentro», ha asegurado.
La artista madrileña acudió a la gala de los Oscar, pese a que en un principio Netflix la apartó de la promoción de la película de cara a los galardones de la Academia.
Además, la actriz compartió este pasado sábado una reflexión con 'The Hollywood Reporter', en la que aseguraba que el dolor por toda su polémica fue «tan abrumador» que llegó a «contemplar lo impensable».
«A veces nos ponemos un escudo para protegernos, para que el mal no llegue a nuestro corazón, a nuestra piel o a nuestra alma«, comienza la nota, en la que en primer lugar vuelve a pedir perdón por sus polémicos mensajes.
Y aseguró: «Sin ninguna excusa y sin intención de justificar mis acciones pasadas, quiero pedir perdón a todas las personas a quienes he ofendido en algún momento de mi vida y en mi camino. Pido perdón y me comprometo a seguir aprendiendo y escuchando para no cometer los mismos errores en el futuro«.
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Los derechos de las personas LGTBIQ+ atraviesan un momento contradictorio en Europa. Por un lado, nunca habían existido tantos países con leyes que reconocen la igualdad, protegen frente a la discriminación o permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo. Por otro, el debate político y social se ha endurecido y en distintos lugares han aparecido movimientos que cuestionan algunos de estos avances. España ocupa, en términos generales, una posición avanzada dentro de Europa. El matrimonio igualitario, reconocido desde 2005, la legislación contra la discriminación y las normas más recientes en materia de derechos trans han ampliado el marco de protección. Pero tener derechos reconocidos sobre el papel no significa que todas las personas puedan ejercerlos en las mismas condiciones. La discriminación laboral, las agresiones, el acoso escolar o las dificultades que todavía encuentran personas trans forman parte de una realidad que continúa existiendo. En Europa las diferencias son aún mayores. Mientras países como España, Países Bajos, Bélgica o los países nórdicos cuentan con marcos legales relativamente amplios, otros Estados mantienen restricciones importantes. En algunos lugares, además, el debate sobre las leyes trans se ha convertido en uno de los principales campos de batalla cultural, en el que los derechos y la dignidad de las personas trans son utilizados como instrumentos de confrontación política e ideológica. Y ya no se trata de discrepancias sobre aspectos concretos de una legislación cuando lo que se pone en cuestión son la integridad y los derechos humanos de un colectivo. Convertir su existencia en una disputa deshumaniza, alimenta la polarización y perpetúa situaciones de vulnerabilidad. La situación obliga a mirar más allá de los grandes titulares. Los derechos LGTBIQ+ no son únicamente una cuestión de leyes nacionales: también están relacionados con la educación, el acceso a la sanidad, la vivienda, el empleo, la seguridad o la posibilidad de formar una familia. La fotografía europea, por tanto, no es la de un avance lineal. Hay conquistas que parecían consolidadas y que vuelven a discutirse, pero también una generación que ha crecido con derechos que sus padres y abuelos no tenían. Quizá la pregunta ya no sea solamente cuánto hemos avanzado, sino cómo conseguir que esos avances sean reales, cotidianos y duraderos. https://www.20minutos.es











