Dos chicas trans desafían el decreto de Trump que les prohíbe participar en deportes escolares femeninos
ATA - Sylvia Rivera • 13 de febrero de 2025
Buscan desafiar decreto del presidente Donald Trump sobre la prohibición de atletas trans en el deporte femenil escolar.
Parker Tirrell, de 16 años, e Iris Turmelle, de 15, dos estudiantes trans de Nuevo Hampshire, han iniciado el primer desafío legal contra el decreto del presidente Donald Trump que prohíbe a las mujeres y niñas trans participar en deportes escolares femeninos. Este caso no solo busca proteger sus derechos, sino que también podría sentar un precedente importante en la lucha por la igualdad de las personas trans en Estados Unidos.
¿Qué establece el decreto de Trump?
El decreto emitido por el presidente Trump el 5 de febrero establece que el gobierno federal solo reconocerá dos sexos: masculino y femenino. Además, no reconoce las identidades trans y prohíbe específicamente que las mujeres y niñas trans participen en deportes escolares femeninos. Esta medida ha sido criticada por organizaciones de derechos LGBTQ+ por considerarla discriminatoria.
Las instituciones educativas que no cumplan con estas normas podrían perder fondos federales. Varios estados liderados por republicanos han aprobado leyes similares, lo que ha generado un intenso debate sobre los derechos de las personas trans.
El caso de Parker Tirrell e Iris Turmelle
Parker e Iris, junto con sus padres, presentaron una demanda en 2024 contra una ley de Nuevo Hampshire que prohibía a las niñas trans participar en deportes escolares femeninos. En septiembre, la jueza de distrito Landya McCafferty, nombrada por el expresidente Barack Obama, emitió una orden preliminar que impedía la aplicación de la ley en Nuevo Hampshire.
Ahora, las dos estudiantes buscan ampliar su demanda para incluir un desafío directo a los decretos de Trump. El miércoles, un juez les concedió permiso para presentar una demanda modificada que incluye estos nuevos argumentos.
Argumentos de las demandantes
Las jóvenes argumentan que el decreto de Trump viola sus derechos constitucionales y el Título IX de las Enmiendas de Educación de 1972, que prohíbe la discriminación por razón de sexo en programas educativos financiados con fondos federales.
- Derecho a la igualdad: Afirman que el decreto las discrimina por su identidad de género.
- Impacto emocional y educativo: Ambas estudiantes han expresado que la incertidumbre y el miedo a perder fondos federales afectan su experiencia escolar.
- Participación deportiva: Parker juega al fútbol, mientras que Iris planea unirse al equipo de tenis en la primavera. Ambas han practicado deportes desde pequeñas y consideran que es una parte esencial de su educación y desarrollo personal.
Contexto médico y personal
Parker e Iris han vivido como niñas desde una edad temprana y han recibido tratamiento médico para alinear sus cuerpos con su identidad de género: ambas han utilizado medicamentos para retrasar la pubertad y han recibido tratamiento hormonal para desarrollar características físicas femeninas.
Según la demanda, ninguna de las dos experimentará una pubertad masculina, lo que elimina cualquier ventaja física que pudiera ser motivo de controversia en los deportes.
El desafío legal de Parker Tirrell e Iris Turmelle contra el decreto de Trump es un paso crucial en la lucha por los derechos de las personas trans en Estados Unidos. Este caso no solo busca proteger su derecho a participar en deportes escolares, sino que también cuestiona políticas que podrían discriminar a millones de personas por su identidad de género. El resultado de este caso podría tener repercusiones profundas en la legislación y la sociedad estadounidense.
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Si hay una forma de matar a una persona que ya está muerta es haciendo desaparecer de la eternidad el nombre que la acompañó en vida. Cuando la tierra se traga el cuerpo, lo que queda es el eco del mismo a través de esa breve palabra que condensa toda una existencia. Cada vez que alguien pronuncia el nombre de una persona fallecida, da forma a su espíritu con la carne de la lengua. A Daniela Martínez Silveira, una chica trans que se suicidó en 2022 con tan solo 21 años, sus padres le han negado tanto una vida como una muerte dignas. El derecho mismo a la memoria.

Los derechos de las personas LGTBIQ+ atraviesan un momento contradictorio en Europa. Por un lado, nunca habían existido tantos países con leyes que reconocen la igualdad, protegen frente a la discriminación o permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo. Por otro, el debate político y social se ha endurecido y en distintos lugares han aparecido movimientos que cuestionan algunos de estos avances. España ocupa, en términos generales, una posición avanzada dentro de Europa. El matrimonio igualitario, reconocido desde 2005, la legislación contra la discriminación y las normas más recientes en materia de derechos trans han ampliado el marco de protección. Pero tener derechos reconocidos sobre el papel no significa que todas las personas puedan ejercerlos en las mismas condiciones. La discriminación laboral, las agresiones, el acoso escolar o las dificultades que todavía encuentran personas trans forman parte de una realidad que continúa existiendo. En Europa las diferencias son aún mayores. Mientras países como España, Países Bajos, Bélgica o los países nórdicos cuentan con marcos legales relativamente amplios, otros Estados mantienen restricciones importantes. En algunos lugares, además, el debate sobre las leyes trans se ha convertido en uno de los principales campos de batalla cultural, en el que los derechos y la dignidad de las personas trans son utilizados como instrumentos de confrontación política e ideológica. Y ya no se trata de discrepancias sobre aspectos concretos de una legislación cuando lo que se pone en cuestión son la integridad y los derechos humanos de un colectivo. Convertir su existencia en una disputa deshumaniza, alimenta la polarización y perpetúa situaciones de vulnerabilidad. La situación obliga a mirar más allá de los grandes titulares. Los derechos LGTBIQ+ no son únicamente una cuestión de leyes nacionales: también están relacionados con la educación, el acceso a la sanidad, la vivienda, el empleo, la seguridad o la posibilidad de formar una familia. La fotografía europea, por tanto, no es la de un avance lineal. Hay conquistas que parecían consolidadas y que vuelven a discutirse, pero también una generación que ha crecido con derechos que sus padres y abuelos no tenían. Quizá la pregunta ya no sea solamente cuánto hemos avanzado, sino cómo conseguir que esos avances sean reales, cotidianos y duraderos. https://www.20minutos.es












