Carta de lectoras a la Defensoría de La Vanguardia sobre pluralidad y contexto en el estudio finlandés de menores trans.

ATA Sylvia Rivera • 14 de abril de 2026

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Lectoras de La Vanguardia remitieron a la Defensoría del diario una carta fechada para expresar su preocupación por la cobertura del artículo “Cuidado con la desinformación tránsfoba que vincula cirugías y suicidio en personas trans”, publicado por la ONG Fact-Checking el 11 de abril de 2026, que aborda la interpretación de un estudio finlandés sobre resultados en la salud mental tras intervenciones médicas en 2.083 pacientes con disforia de género menores de 23 años.

Las firmantes sostienen que la pieza habría utilizado un único tuit con datos cuestionables para ilustrar la supuesta desinformación y no habría incluido voces críticas o de cautela relevantes, limitando la pluralidad de enfoques; enfatizan que el titular sitúa el marco de debate en la transfobia, desautorizando al estudio y a sus autores, lo que para la Defensoría de La Vanguardia sería, en su opinión, un desvío de la función periodística.

La carta sostiene además que el debate no es abstracto, sino que se refiere a intervenciones médicas —hormonales o quirúrgicas— en adolescentes y jóvenes con malestar de género, a la interpretación de ese malestar y a su relación con otras comorbilidades, y señala una limitación periodística relevante al escoger opiniones de un único ámbito sin incorporar la perspectiva de organizaciones o especialistas que han mostrado cautela respecto a este tipo de intervenciones en menores.

Cita a la profesora Pepita Giménez Bonafé, de la Universidad de Barcelona, fisióloga no psiquiatra, para cuestionar las conclusiones, y advierte de una contradicción sustancial en sus declaraciones cuando reconoce que la morbilidad psiquiátrica en personas trans es elevada antes y después de cualquier intervención, afirmando que “El riesgo psiquiátrico grave puede existir previamente a la intervención y la situación es completamente multicausal, con factores que dañan la salud y que no cambian a pesar del tratamiento médico, como el trauma pasado, el estrés de minoría, la exclusión social u otros trastornos severos no tratados”, pero que, para la profesora, todo se debe a la transfobia y a una sociedad que “sigue castigando la identidad alcanzada”, de modo que la multicausalidad desaparece del diagnóstico.

La carta añade que si se aceptara la existencia de múltiples factores previos, la pregunta sería por qué la respuesta sanitaria es una intervención médica sin haber despejado esas variables y sin analizar de forma diferenciada el origen de los llamados “malestares de género”.

Señala que países como Finlandia, Suecia, Dinamarca, Noruega y Reino Unido han restringido o prohibido el acceso de menores a tratamientos hormonales por la debilidad de las evidencias y por déficits metodológicos de muchos estudios, y critica que el artículo intente invalidar el estudio finlandés con base en que sus autores participaban en conferencias o espacios vinculados a organizaciones que defienden prudencia en la intervención médica, especialmente en menores, sosteniendo que ese criterio, aplicado de forma coherente, descalificaría también las declaraciones que el propio artículo incorpora, dado que las fuentes citadas suelen participar en entornos alineados con posturas transgeneristas.

Recuerda que la propia Giménez ha creado la asignatura “Formación en Diversidad de Género: las personas trans” y concluye que no es propio de un fact-checking ("revisado del hecho/suceso") riguroso descalificar publicaciones científicas en las que colaboran los autores del estudio.

Subraya que, en consecuencia, el análisis resulta incompleto al no confrontar marcos interpretativos distintos ni examinar de forma equilibrada las implicaciones del estudio cuestionado, produciendo una información sesgada, y, como lectoras de La Vanguardia, denuncian que la cobertura priva a los lectores de información relevante para entender el alcance de las conclusiones y presenta una lectura única que impide formarse una opinión fundamentada.

Por ello piden una revisión editorial que permita incorporar y contrastar perspectivas diversas para entender el alcance del estudio finlandés, y se ofrecen para adaptar la nota a formatos como un artículo de revisión o una columna, además de incorporar citas textuales breves para una versión más fiel al original, firmando como “Como lectoras de La Vanguardia”.


https://tribunafeminista.org

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