Comunidad trans se manifiesta en el Metro CDMX contra la discriminación y la violencia
ATA - Sylvia Rivera • 25 de agosto de 2025
Otra participante señaló que los transfeminicidios en México son una realidad alarmante.
MÉXICO.- Con flores, pancartas y banderas, personas trans y no binarias realizaron una manifestación pacífica este sábado en el Metro de la Ciudad de México para exigir un alto a la violencia y discriminación que enfrentan de manera cotidiana.
Según El Sol de México, la movilización surgió tras el acto de discriminación del pasado 14 de agosto, cuando a una mujer trans le fue impedido el acceso al vagón exclusivo para mujeres.
El punto de encuentro fue la estación Insurgentes, donde alrededor de las 13:00 horas ingresaron al vagón de mujeres para repartir flores y dialogar con las pasajeras. “Venimos a mostrar amor frente al odio”
Durante la acción, las manifestantes colocaron stickers con la leyenda “soy mujer” y reiteraron que su protesta no implicaba destrozos ni pintas. Una de ellas explicó:
“Venimos a mostrarles amor frente a los discursos de odio. Venimos ocupando este espacio que por ley nos corresponde para estar seguras. Venimos a ocupar el vagón de manera pacífica para que se reconozcan nuestros derechos y sobre todo nuestro derecho a existir”.
Otra participante señaló que los transfeminicidios en México son una realidad alarmante:
“Por eso estamos aquí sin hacer inconoclasia, porque esa digna rabia la estamos canalizando para demostrar que somos personas trans que queremos vidas dignas como cualquier otra persona, que queremos condiciones de vivienda digna, que pagamos impuestos como cualquier otra persona y que somos parte de esta sociedad”, declaró.
Apoyo y rechazo entre usuarias
Las reacciones dentro del vagón fueron diversas. Algunas pasajeras aplaudieron y apoyaron a las manifestantes, mientras que otras prefirieron escuchar en silencio. Una usuaria se tapó los oídos para no escuchar los discursos, mientras que otra mujer comentó:
“Soy madre de familia que represento a mis hijos en una escuela, por lo tanto tengo el mismo derecho que todas las mujeres de ocupar este espacio para mis traslados, también nosotras buscamos viajar seguros”.
Transfeminicidios recientes en México
La protesta estuvo marcada por el recuerdo de recientes transfeminicidios.
En Jalisco, el 9 de agosto fue asesinada Katia Daniela Medina, directora del Colectivo Trans Zapotlán, y un día después, el 10 de agosto, Joselinne Páez perdió la vida tras ser brutalmente golpeada.
En Tabasco, el 20 de agosto, otra mujer trans conocida como “La Monse” fue asesinada en una cantina cuando dos hombres ingresaron y le dispararon directamente.
Activistas y colectivos han señalado que estos hechos constituyen crímenes de odio y han exigido investigaciones claras y justicia para las víctimas.
Cifras que preocupan
De acuerdo con el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT, en lo que va del 2025 se han registrado 22 asesinatos de personas LGBT+, casi tres al mes, además de 15 desapariciones vinculadas con crímenes de odio.
La marcha continuó hacia la estación Merced, donde realizaron un pequeño mitin con consignas como “Ni cis, ni trans, ni una muerta trans”, “Aquí se ve la resistencia trans” y “Aquí se ve la furia NB”. Después, las manifestantes volvieron a ingresar al Metro y concluyeron su acción en la estación Cuauhtémoc.
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Mauricio Kuri frenó la reforma aprobada por el Congreso local y acusó que busca imponer una “ideología” Mauricio Kuri González anunció que utilizará su facultad de veto para impedir la entrada en vigor de la reforma de identidad de género aprobada recientemente por el Congreso de Querétaro, la cual reconocía el derecho de las personas trans y no binarias a modificar su acta de nacimiento conforme a su identidad de género.

Barcelona, octubre de 1991. España todavía está entrando en los años 90, a unos meses de los Juegos Olímpicos. La ciudad intenta proyectar modernidad, apertura, libertad. Pero, en una glorieta del parque de la Ciutadella, un grupo de jóvenes neonazis encuentra a varias personas sin hogar descansando bajo unas mantas. Entre ellas hay una mujer trans de 45 años, Sonia Rescalvo. Pocos minutos después sería asesinada a golpes, patadas y barras metálicas, y otras dos personas resultarían gravemente heridas con secuelas permanentes. Y aunque entonces casi nadie lo sabía, aquel crimen iba a cambiar para siempre la manera en que la justicia española entendería los delitos de odio. ¿Quién era Sonia? Sonia Rescalvo nació en Cuenca en 1965. Y como muchísimas personas trans de su generación, tuvo que marcharse de su entorno para poder vivir su identidad. En la actualidad, usamos una palabra muy potente para eso: sexilio. Y Barcelona en aquella época, con todas sus contradicciones, era uno de los pocos lugares donde una persona trans podía intentar construir una vida con algo más de libertad. Sonia trabajó como vedette durante un tiempo, pero la realidad terminó golpeándola muy duro entre adicciones, prostitución y pobreza extrema. Una vulnerabilidad que la convertiría en un claro objetivo. La noche de los hechos El 5 de octubre de 1991, un grupo de jóvenes skinheads pasaba la noche por distintos bares de Barcelona, y sobre las tres y media de la madrugada entraron en el parque de la Ciutadella. Allí llegan a una glorieta donde duermen varias personas sin hogar tapadas con mantas y empiezan a hacer ruido. Sonia y otra persona les dicen algo muy sencillo: que los dejen dormir. En ese momento, se desencadena lo peor. Los agresores se dan cuenta de que quienes están allí son homosexuales y personas trans, y uno de ellos utiliza la expresión “subir a tocar el tambor”, que en su argot significaba golpear brutalmente la cabeza de alguien en manada. Los agresores comenzaron a patear sus cabezas y tórax, hasta que Sonia perdió el conocimiento. Seguidamente, uno de los neonazis comprobó si alguna de las víctimas seguía respirando, para acto seguido acabar con su vida. Un antes y un después en la justicia española El caso Sonia obligó a la justicia española a hacerse una pregunta distinta. Hasta entonces muchas investigaciones se centraban exclusivamente en: quién golpeó, quién mató o quién llevaba el arma. Pero este crimen obligó a preguntarse algo mucho más profundo: ¿por qué eligieron precisamente a esa víctima? Porque ella no fue asesinada al azar. Era una mujer trans, era pobre y dormía en la calle. En definitiva, era vulnerable. La agresión no solo buscaba matarla sino mandar un mensaje de exclusión y de odio a todo un colectivo. Los errores en la construcción del caso El problema estructural en este caso radica en que no se contemplara el motivo discriminatorio en el actuar criminal. Muchas veces, el problema aparece al principio, en cómo se mira el crimen. Con Sonia ocurrió algo peligrosísimo: se empezó investigar como una agresión salvaje de jóvenes violentos, pero no con toda la intensidad necesaria como una posible agresión selectiva contra personas vulnerables. Afortunadamente, el Mosso d’Esquadra Joan Carles Molinero Juncà, se hizo cargo de esa investigación y la impulsó de forma moderna y profesional, pero voluntarista. Y eso condiciona todo. Porque, si desde el primer momento no incorporas la discriminación como hipótesis, el odio puede desaparecer del procedimiento aunque sea el núcleo del crimen. La importancia del fiscal especialista en delitos de odio Hay quien piensa que un fiscal solo aparece en el juicio. Y no. Hay fiscales revisando denuncias, monitorizando procedimientos, intentando detectar motivaciones discriminatorias que a veces ni siquiera aparecen claramente descritas en el atestado inicial por razones ajenas a los policías. Esta labor exige formación, sensibilidad y muchísimo compromiso humano. Y a pesar del esfuerzo, su ánimo no decae. Saben que detrás de cada denuncia hay una persona que muchas veces llega rota, con miedo, con vergüenza o con sensación de que nadie le va a creer. Y ahí, el papel del fiscal es estrictamente necesario. La realidad de las mujeres trans en la actualidad En unas jornadas recientes en la Fiscalía, se analizó el asesinato de Sonia, con la oportunidad de conversar y aprender de Sofía, Judith y Marina, mujeres trans con increíbles reflexiones e historias a sus espaldas. No hablaron desde el resentimiento, pero también desde la dignidad, reivindicando algo tan simple como su derecho a existir, a vivir tranquilas y a no tener miedo. Un testimonio que recuerda que la discriminación y la transfobia no conceptos abstractos. Detrás de ellas hay seres humanos, y la dignidad humana, no se debate. ¿Acabarán algún día este tipo de crímenes? El fiscal asegura que el problema no ha desaparecido, sino que ha cambiado de forma. A día de hoy tenemos mejores leyes y mayor formación, pero siguen existiendo discursos de deshumanización que se amparan en era de la desinformación. Hay que recalcar dos ideas fundamentales: 1. Los delitos de odio no castigan ideas, castigan conductas que lesionan derechos fundamentales en un contexto discriminatorio. 2. Los discursos de odio sí son peligrosos por sí mismos, porque reducen las barreras frente a la violencia. Cuando conviertes constantemente a un colectivo en amenaza, acabas facilitando que alguien crea legítimo atacarlo. Y por eso recordar a Sonia no es mirar al pasado. Es preguntarnos qué sociedad queremos ser, si una sociedad donde determinadas personas tengan miedo de existir, o una capaz de proteger la dignidad de todos. Martín reafirma que la dignidad humana no puede depender ni de la identidad, ni de la orientación sexual, ni del aspecto físico, ni de la pobreza, ni de la vulnerabilidad. Porque, es para todos, o al final no será para nadie. https://cadenaser.com











