Un año de la Ley Trans: “Hay mucho estigma, pero al final somos personas normales haciendo cosas normales

ATA-Sylvia Rivera • 29 de febrero de 2024

Se cumple el primer aniversario de la entrada en vigor de la norma que tensionó al Gobierno de coalición, abrió una brecha en el movimiento feminista y permitió a las personas trans ser reconocidas oficialmente según su identidad sin tener que atravesar requisitos médicos, algo que hacen solo 16 países en el mundo

Azahara Ortiz antes de salir al campo de fútbol a entrenar con su equipo Puerto de Vallekas, en Madrid

Azahara Ortiz se calza las botas y pisa el campo con firmeza, como si llevara media vida esperando a hacerlo. Hacen falta ganas para empezar el entrenamiento de fútbol ya entrada la noche, en un frío día de febrero pasado por agua. Llueve en el barrio de Vallecas, al sur de Madrid, pero eso no frena a Azahara y sus compañeras. “¡Vamos chicas, a correr para calentar!”, les animan los entrenadores dando palmas. Como cada martes y jueves, el equipo femenino Puerto de Vallekas practica jugadas, regates y tiros a puerta de cara al próximo partido y repasa lo que puede mejorar del anterior. Ese fue el primero en el que Azahara no se quedó en el banquillo.

La joven, natural de la ciudad de Algeciras, en Cádiz, jugó como una más aquel partido por primera vez desde que llegó al equipo. Hasta ahora solo participaba en los entrenamientos porque no podía competir al no estar federada. No podía porque aún no había cambiado el sexo masculino que figuraba en su Documento Nacional de Identidad (DNI) por el que siempre ha sentido que le corresponde: el de mujer. Con 29 años recién cumplidos, Azahara por fin se reconoce en el trozo de plástico que cuenta quién es. Un trámite clave para muchas personas trans, que ahora ya no están obligadas a declararse enfermas para que el Estado español admita oficialmente su sexo legal.

Así lo consagró la Ley 4/2023 para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, conocida como la Ley Trans, que fue sancionada por el Rey el 28 de febrero de hace un año y solo unos días después entró en vigor. Aunque la norma despliega un amplio abanico de medidas, todos los ojos están puestos en la autodeterminación de género, una demanda histórica de la comunidad trans.

El texto ha convertido a España en uno de los 16 países del mundo que cuentan con un proceso de reconocimiento legal del género basado en este principio. Son Colombia, Brasil, Argentina, Uruguay, Islandia, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Irlanda, Bélgica, Suiza, Portugal, Malta, Luxemburgo y Nueva Zelanda. Esto significa que en estos lugares las personas trans pueden modificar sus documentos oficiales sin cumplir con los requisitos médicos que suelen pedir la mayoría de Estados: desde someterse a intervenciones quirúrgicas, hormonales o de esterilización hasta cumplir con pruebas o diagnósticos psiquiátricos.

Desde 2007 ya había una ley en España que permitía la modificación del sexo legal en los documentos, pero esta exigía unas condiciones médicas consideradas “patologizantes” por las organizaciones LGTBI y de derechos humanos: la persona debía contar con un informe psiquiátrico que les diagnosticara disforia de género y haberse sometido a un mínimo de dos años de hormonación. La nueva norma, por el contrario, elimina estos requisitos y permite el cambio en base únicamente “a la voluntad libremente manifestada” de la persona.

"Cuando salió la ley fue un alivio. Yo tenía claro desde el principio que tenía que ir y pensé que mejor lo antes posible porque no sabíamos si iba a estar mucho tiempo".

Azahara Ortiz

Aunque a día de hoy Azahara ya cumpliría estas condiciones, no lo hacía cuando la Ley Trans fue una realidad. Por eso, con el nombre ya cambiado gracias a una instrucción de 2018 del Ministerio de Justicia, dejó pasar un par de días e hizo lo propio con el sexo legal. La solicitud debe tramitarse ante el Registro Civil, que cita a la persona a dos comparecencias separadas por tres meses en las que muestre su “disconformidad” con el género asignado al nacer. “Cuando salió la ley fue un alivio. Yo tenía claro desde el principio que tenía que ir y pensé que mejor lo antes posible porque no sabíamos si iba a estar mucho tiempo. La verdad es que tuve mucha suerte y en julio ya tenía la documentación en regla”, explica la joven.

En ese momento, y aunque para federarse ha tenido que esperar a la temporada actual, ya llevaba algunos meses entrenando con Puerto de Vallekas. “Casualidades de la vida, la Ley Trans entró en vigor el 3 de marzo de 2023 y justo ese día fue el primero que empecé con el equipo”, dice orgullosa. “Me dijeron que no había problema en que no pudiera jugar los partidos y que había otras dos chicas trans, así que yo, que nunca he estado en un equipo de nada, me decidí a venir. El primer día iba con un poco de miedo al pensar 'yo no soy alguien que tenga que estar aquí', pero la acogida de ellas fue tremenda”, recuerda sobre sus compañeras.

La ley que parecía que no sería

191 votos a favor, 60 en contra y 61 abstenciones. Es el resultado de la votación con la que el Congreso de los Diputados dio luz verde a la conocida popularmente como Ley Trans. Aquella no fue una sesión cualquiera. La norma llegaba a su último escalón dejando tras de sí una fractura sin precedentes en el movimiento feminista y en el Gobierno de coalición. El meollo fue precisamente la libre determinación de género, que para un sector del feminismo y algunas voces dentro del PSOE, que también se partió en dos, limita y pone en peligro los derechos de las mujeres cis –que no son trans–.

“Hubo varios momentos en los que la ley estuvo en peligro y pensamos que no saldría”, resume la presidenta de la Federación Estatal LGTBI+ Uge Sangil. El papel de los colectivos, que prácticamente funcionaron de mediadores entre las dos alas del Gobierno, fue clave para desbloquear la norma. Finalmente, la versión legislativa que defendía el Ministerio de Igualdad de Irene Montero (Podemos), acabó imponiéndose. Hoy el balance es positivo: “Ha ampliado derechos, no solo a las personas trans, a todo el colectivo LGTBI+. Si hablamos de la rectificación legal, es un paso de gigante para reconocer a las personas tal y como son y nos sitúa a la cabeza a nivel internacional”.

Así lo destaca la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA), que señala “una mejora significativa” de la posición de España en su ranking de derechos LGTBI –en 2023 escaló seis puestos hasta el cuarto lugar– gracias “a las amplias protecciones” para el colectivo de la nueva legislación, esgrime Cianan Russell, portavoz de ILGA-Europa. Organismos internacionales como el Consejo de Europa o la Comisión Europea llevan tiempo reclamando procesos basados en la autodeterminación y la Organización Mundial de la Salud (OMS) dejó en 2018 de considerar la transexualidad una enfermedad, pero el conflicto no se ha cerrado y tiene ecos a nivel global.

La disputa ha llegado incluso a Naciones Unidas, donde los distintos expertos independientes muestran posiciones contrarias. Contra la ley española se ha posicionado la relatora especial de la ONU para la violencia contra las mujeres y las niñas, Reem Alsalem, que tras su aprobación afirmó: “Los países deben reflexionar sobre si alguien con un sexo biológico masculino, una vez adquirido su certificado de género femenino, debe poder acceder a todos los programas y categorías pensados para mujeres biológicas”. Por contra, otros nueve expertos firmaron una carta en la que aseguraban que la Ley Trans “elimina obstáculos arbitrarios, humillantes y dañinos para la persona humana”.

Lucía Sobral recuerda el día que inició el trámite como una jornada "de burocracia", pero señala como importante el momento en el que tuvo el DNI en sus manos: "Pone Lucía Sobral, mujer y lleva una foto con la que estoy cómoda".

El conflicto no fue solo un debate de ideas, o no en todos los casos. Había quien tenía dudas sobre la norma y echó en falta más pedagogía para explicarla, pero las propias personas trans han visto también cómo su identidad era puesta en duda de forma virulenta, muy especialmente en redes sociales: “Yo en la vida real no he tenido ninguna situación violenta hasta el momento, esperemos que siga así, pero al final sufres violencia en redes. Me ha pasado de poner tuits que no tienen nada que ver con el tema y venga gente a insultarme por ser trans. Eso afecta, evidentemente”, esgrime Azahara.

Más allá de su caso particular, la joven celebra que la Ley Trans “acoja la diversidad” del colectivo. “No todo el mundo tiene la misma realidad, yo sí estoy en tratamiento hormonal porque así lo he decidido, pero hay gente que no quiere pasar por eso y no hace que sean menos válida o menos persona trans. Al final, yo supe por mi cuenta que era una persona trans, nadie me lo tuvo que decir. Es algo que sabes, puedes tener dudas, puedes tener que reflexionarlo mucho y explorarte, pero es algo que solo vas a saber tú y nadie externo puede decirte si lo eres o no”.

Comparte su opinión Lucía Sobral, que ha intentado “mantenerse al margen” de lo que define como “una ola de odio” a las personas que son como ella silenciando en X (antes Twitter) “todas las palabras relacionadas”. Hace un año su fotografía apareció en varios medios de comunicación: la Ley Trans acababa de entrar en vigor y esta estudiante canaria era la primera persona en pedir el cambio de sexo legal en Madrid. Aquello lo recuerda ahora como “un día de burocracia, nada más, como si me fuera a cambiar el padrón” y como parte de un proceso más amplio de cambio de todos sus documentos que le ha llevado tres años. El momento que sí señala como importante fue en agosto de 2023, cuando por fin pudo tener su DNI: “Pone Lucía Sobral, mujer, y lleva una foto con la que estoy cómoda”.

El juez que frena los fraudes

Aunque aún no hay datos oficiales sobre cuántos cambios de sexo legal se han hecho en España un año después de la aprobación de la ley, los procedimientos han transcurrido, en general, con normalidad. Algunas personas se enfrentan a “retrasos” en los trámites debido al colapso de las oficinas de los registros civiles, pero “no ha habido una avalancha de hombres cambiándose el sexo para entrar en espacios de mujeres, y sí personas trans que han ejercido su derecho”, esgrime Sangil sobre la alerta que hacen algunos sectores feministas. “Los casos que han trascendido mediáticamente no demuestran que la ley tiene fallos, sino que hay quienes la utilizan para ponerla en duda”.

El juez Matías Martínez, que ha denegado seis peticiones por fraude, asegura que algunos le han confesado que "directamente no se sienten mujeres" y otros traen el discurso "más construido", pero "a nada que preguntes, se les cae". 

Sí ha habido algunos hombres que han pretendido hacer un uso de la Ley Trans contrario a su objetivo, como el sargento que buscaba un ascenso militar, y también jueces que han bloqueado peticiones por atisbar fraude de ley. Es el caso de Matías Martínez, magistrado de Bartolomé de Tirajana, un municipio al sur de Gran Canaria, que desde la entrada en vigor de la norma ha frenado seis peticiones de rectificación registral al apreciar “intenciones espurias” de los solicitantes: “Los solicitantes que incurren en fraude hacen sus peticiones en otros registros porque saben que yo se lo voy a denegar”, asegura.

Para este juez, el fraude de hombres que buscan beneficiarse de medidas de discriminación positiva que existen para garantizar la igualdad “es evidente” y lo identifica “teniendo en cuenta un conjunto de elementos” que le llevan a valorar “si el sentimiento es real o no”. Con algunos el proceso es muy breve. Directamente le confiesan que “no se sienten mujeres”, otros traen un discurso “un poco más construido”, pero “a nada que uno pregunte un poco, se les cae”. Martínez recela de quienes mantienen un nombre masculino, aunque esto no le basta para denegar el cambio, tampoco se fija en el físico de la persona y cuenta con una batería de preguntas que “de forma inexorable” le permiten llegar a la conclusión “analizando caso por caso y respetando siempre la dignidad de la persona”.

Compañeros de profesión le piden que comparta las cuestiones que pone sobre la mesa en las comparecencias y aunque Martínez atiende sus dudas, cree que el redactado de pautas le corresponde a las instituciones, en concreto al Ministerio de Justicia. El juez considera que “estaba clarísimo” que la norma “iba a traer consecuencias como estas”, pero la valora positivamente. Cree que los requisitos médicos que se exigían antes “eran una injerencia” en la vida de las personas trans, pero piensa que los magistrados deben contar con más mecanismos para identificar el fraude “al igual que hay unos criterios claros con otros temas como pueden ser los matrimonios de conveniencia”, ejemplifica.

El camino por recorrer

Al igual que Azahara y Lucía, Edel Granda tampoco tardó mucho en acudir al Registro Civil Único de Madrid a solicitar el cambio “por miedo a que la norma fuera eliminada por la ultraderecha”. El riesgo de que el Partido Popular y Vox gobernaran España tras las elecciones de junio hizo temer a las personas LGTBI que la ley podía ser derogada, algo que prometieron ambos partidos, pero finalmente el Gobierno de coalición se reeditó. El texto sigue en vigor y la amenaza ha mermado, pero no se ha diluido por completo pues la derecha continúa poniéndola en la diana y cargando contra todo lo que suene a derechos LGTBI.

Aún deben desplegarse políticas activas para el empleo y desarrollar los reglamentos oportunos, como el destinado a las oficinas de extranjería o para que las entidades LGTBI conozcan el régimen sancionador de la ley

Mar Cambrollé — Presidenta de la Federación Plataforma Trans

Aunque Edel buscaba la tranquilidad de tener la documentación cambiada, al mismo tiempo la modificación le hizo sentir un punto de rabia al verse invisibilizado como chico trans. “He luchado en espacios precisamente porque soy trans y no tengo los mismos privilegios que un hombre cis”, acentúa este investigador de 28 años. Su principal motivación fue “evitar situaciones incómodas en el médico o en la administración porque constaba como mujer”, por ejemplo, en la universidad, donde aparecía como profesora o investigadora. Sin embargo, tiene miedo a que figurar con sexo masculino acabe pisoteando su derecho a la salud, algo que ya le ha pasado con algún profesional de ginecología, que le ha llegado a decir que “si me identificaba como hombre no tenía sentido que estuviera allí”.

Las organizaciones LGTBI y trans saben que aún queda camino por recorrer. Mar Cambrollé, presidenta de la Federación Plataforma Trans, cree que el nuevo modelo “ha devuelto la dignidad” a las personas trans, pero reconoce que el Ministerio de Igualdad, encabezado ahora por la socialista Ana Redondo, tiene trabajo por delante: aún deben desplegarse políticas activas para el empleo y desarrollar los reglamentos oportunos, como el destinado a las oficinas de extranjería o para que las entidades LGTBI conozcan el régimen sancionador de la ley, enumera.

Cambrollé considera clave que ahora el texto “se implemente de manera efectiva” y reclama que, lejos de dar pasos atrás, se amplíe con las cuestiones que para los colectivos LGTBI quedaron pendientes: Plataforma Trans es uno de los grupos que demanda el reconocimiento de las personas no binarias y el acceso de menores trans por debajo de los 12 años al proceso de rectificación registral.

Tras el debate, la realidad

Detrás de los procesos administrativos, la documentación, la burocracia o los debates sobre las normas, hay personas que, con trayectorias vitales diferentes, solo buscan ser reconocidas tal y como son en una sociedad que ha hablado mucho de ellas pero pocas veces se ha acercado a conocerlas. Así lo siente Azahara, que ha encontrado un “espacio seguro” en Puerto de Vallekas, un equipo autogestionado que no solo juega al fútbol, también teje alianzas con otros colectivos sociales del barrio. “Es complicado. A las personas trans nos han metido el temor de que no podemos jugar con normalidad o vamos a destacar y al final, en realidad, yo soy una jugadora de rotación en una liga provincial, estoy aquí para pasar el rato”.

La joven define su proceso de aceptación como mujer trans como un periodo “muy largo”. Al principio, en la adolescencia, “no tenía claro lo que pasaba” y cuando empezó a entenderlo, comenzó entonces el “bloqueo”. “Lo sabía pero pensaba que no era algo posible, siempre decía que lo haría 'de mayor', ese era mi anhelo, y en realidad ha sido un poco así. Cuando decidí dar el paso y vivir públicamente como Azahara había pasado la mitad de mi vida sabiéndolo”, esgrime la gaditana, que cree que “la posibilidad de tener referentes” le hubiera ahorrado una buena dosis de sufrimiento.

He estado en grupos trans y estoy en un equipo de baloncesto trans y lo que siempre me imagino es que desde fuera lo que se ve es gente pasándoselo bien como cualquier otra.

Azahara Ortiz

Ahora, orgullosa de quien es, pelea por que el resto de la sociedad “entienda” las realidades trans. “He estado en grupos trans y estoy en un equipo de baloncesto trans y lo que siempre me imagino es que desde fuera lo que se ve es gente pasándoselo bien como cualquier otra. Esa es la normalidad que creo que hay que transmitir porque hay mucho estigma, pero al final somos personas normales haciendo cosas normales, personas que, como cualquier otra, hacemos nuestra vida, tenemos nuestras aficiones, nuestros trabajos, hacemos deporte o tocamos un instrumento y por una circunstancia de la vida hemos terminado no identificándonos con el género asignado al nacer”, reflexiona.

Ese derecho a ser es algo que también reivindica Lucía. La estudiante suspira pensando en el cansancio acumulado de los trámites de los últimos años, que por fin le han llevado a ser reconocida oficialmente por el Estado: “Me siento ciudadana, tengo todos los papeles en orden y siento que puedo ser algo más que trans. Tener una vida tranquila y ser anodina y aburrida”, concluye.

FUENTE: https://www.eldiario.es/sociedad/ano-ley-trans-hay-estigma-final-personas-normales-haciendo-cosas-normales_1_10949499.html?s=08

Noticias

Por ATA - Sylvia Rivera 24 de febrero de 2026
Poco tiene de villana la rapera Villana Santiago Pacheco (Puerto Rico, 30 años), reconocida por un sagaz sentido del humor. Nació en Bayamón, creció en la época dorada del reggaetón en la isla, y a los 17 años huyó de su casa para encontrarse: estudió ciencias políticas y terminó dedicada al rap. Saltó a la fama de la mano del DJ argentino Bizarrap, en 2022, y ahora es la primera artista trans en entrar en Top 50 Global de Spotify . Ya suma numerosas colaboraciones, varios álbumes y distintos EP: Tiranía (2019), Ketaprincesa (2020), La sustancia X (2022), Hembrismo (2022), y el más reciente, Miss Misogyny, en 2024. Asentada entre Madrid y Puerto Rico, vino a Colombia por primera vez en 2023 para el Festival Estéreo Picnic. Regresó ahora al país para abrir el Festival Ondas, en el que compartió fecha con la icónica boricua Ivy Queen. Antes de cerrar su presentación, el viernes en la noche, invocó a Sara Millerey, la mujer trans cruelmente torturada y asesinada el año pasado en Antioquia. “Sigo pensando en Sara. La llevo aquí”, dijo. Pregunta. La última vez que estuvo en Colombia fue al barrio Santa Fe, en el centro de Bogotá, para reunirse con la Red Comunitaria Trans. ¿Cómo las conoció? Respuesta. Ellas se pusieron en contacto conmigo. Las visité, compartimos un ratito, nunca lo he olvidado. Sé que de ese momento para acá han pasado mil crímenes desastrosos. Es un poco agridulce el hecho de venir a Bogotá y recibir tanto amor, pero también saber de tanto maltrato hacia ellas, saber que a tantas mujeres como yo las matan sin ningún tipo de alto al tren. Bogotá tiene que avergonzarse un poco. Bueno, ¡el mundo entero! P. Ellas y usted reivindican mucho el sentido de comunidad y la familia elegida. R. Desde que yo tengo uso de razón, quienes han sacado la cara por mí, me han protegido y me han dado absolutamente todo, son mis amigas, cis y trans. Obvio, hay un lazo particular de experiencia de vida con mis hermanas trans, sin ellas yo no estaría aquí. Cuando era pequeña pensaba –creo que nos pasa a las personas que no caemos en la heteronorma– que no existía más gente como yo. Cuando te das cuenta de que no es verdad y encuentras tu sitio… es precioso. Ahí empieza un efecto en cadena: te inspiras de otras, te persigues a ti misma a través de otras, y cuando lo logras, te das cuenta de que venían otras detrás, que te estaban mirando y vieron ese espejo en ti. Suelo decir que las personas trans somos como vampiras: yo sé cuál fue la vampira que me mordió a mí y me despertó. También sé a cuáles he despertado. Ese lazo es inquebrantable, es un lazo de madre, de hermana, de amiga, de prima, de familia, que nada puede tocar. P. ¿Cuáles son esas hermanas musicales? R. Varios proyectos me gustan mucho, que no necesariamente son personas queer, o trans pero van de la mano con mi visión del mundo. Como La Blackie, que genuinamente me encanta, me la pongo en el gimnasio y todo. He visto cómo se enfrenta a la industria y hace las cosas distintas. Jedet también. Conocerla fue un momento canónico, la veía tan lejos y, bum, ahora es mi amiga, de las que amo, con la que he llorado y hemos pasado por muchas cosas. La vida te va juntando con gente que no esperas. Ahí es cuando dudo que seamos minoría, creo que hay mucha gente buena. Lo que pasa es que al mal le gusta hacer mucho ruido, pero no, no está ganando. P. ¿Pese al auge de la ultraderecha? R. En la mayoría de casos, o al menos así era de donde vengo, fue ignorancia y no maldad. Mis abuelas, mis papás, fueron educados de cierta manera, y los papás de un montón de otras chicas trans también. En mi caso, era ignorancia y un deseo de proteger. Pensaban: “No entiendo, pero sé que para la gente como tú, la vida es bien difícil, así voy a intentar evitártelo”. Así fuera incómodo, mis abuelas me dejaron jugar con muñecas, no decían nada, había una complicidad: “Voy a dejar que hagas estas cosas porque sé quién eres, pero allá fuera, en el mundo, no puedes hacerlo”. Por eso, no me parece que la maldad sea predominante, pienso que es más el miedo, el desconocimiento. En mi familia, nació desde esa frustración de no saber cómo protegerme.
Por ATA - Sylvia Rivera 23 de febrero de 2026
Kansas está a punto de invalidar unas 1.700 licencias de conducir en poder de personas trans y aproximadamente la misma cantidad de certificados de nacimiento en virtud de una nueva ley que va más allá de las restricciones impuestas por los republicanos en otros estados sobre la inclusión de identidades de género en documentos gubernamentales. La nueva ley entrará en vigor el jueves. La gobernadora demócrata Laura Kelly vetó la medida, pero las supermayorías republicanas de la Legislatura anularon su veto la semana pasada, mientras legisladores republicanos en todo el país impulsan otra ronda de medidas para recortar los derechos de las personas trans. El proyecto de ley prohíbe que los documentos consignen cualquier sexo que no sea el asignado al nacer. Florida, Tennessee y Texas tampoco permiten que las licencias de conducir reflejen la identidad de género de una persona trans, y al menos ocho estados, además de Kansas, tienen políticas que impiden a residentes trans cambiar sus certificados de nacimiento. Pero solo la ley de Kansas exige revertir cambios realizados previamente para residentes trans. Funcionarios de Kansas prevén cancelar unas 1.700 licencias de conducir y emitir nuevos certificados de nacimiento para hasta 1.800 personas. La legisladora estatal demócrata Abi Boatman, una veterana trans de la Fuerza Aérea designada en enero para cubrir una vacante de Wichita, afirmó: “Esto me dice que los republicanos de Kansas están interesados en estar a la vanguardia de la guerra cultural y en una carrera hacia el fondo”. La nueva ley de Kansas contó con un apoyo republicano casi unánime. Es el éxito más reciente de lo que se ha convertido en un esfuerzo anual para recortar aún más los derechos de las personas trans por parte de republicanos en legislaturas estatales de todo Estados Unidos, reforzado por políticas y retórica del gobierno del presidente Donald Trump. Kelly apoya los derechos de las personas trans, pero los legisladores republicanos han anulado sus vetos en tres de los últimos cuatro años. Kansas prohíbe la atención de afirmación de género para menores y veta que mujeres y niñas tran integren equipos deportivos femeninos, desde el kínder hasta la universidad. Las personas trans no pueden usar baños públicos, vestuarios u otras instalaciones de un solo sexo asociadas con sus identidades de género, aunque no existía un mecanismo de aplicación hasta que la ley de este año incorporó nuevas disposiciones estrictas. Personas trans han dicho que portar identificaciones que las clasifican con un género que no es el suyo las expone a preguntas intrusivas, acoso e incluso violencia cuando las muestran a la policía, a comerciantes y a otras personas. En 2023, los republicanos detuvieron los cambios en los certificados de nacimiento y las licencias de conducir de Kansas al promulgar una medida que puso fin al reconocimiento legal por parte del estado de las identidades de género de residentes trans. Aunque la ley no mencionaba ninguno de los dos documentos, definió legalmente lo masculino y lo femenino según el “sistema reproductivo biológico” de una persona al nacer. Sin embargo, una demanda derivó en decisiones de tribunales estatales que el año pasado permitieron que se reanudaran los cambios en las licencias de conducir. Legisladores de al menos otros siete estados están considerando proyectos de ley para impedir que las personas trans cambien uno o ambos documentos, según una búsqueda realizada con el software de seguimiento legislativo Plural. Pero ninguno revertiría cambios anteriores. El paso adicional de los legisladores de Kansas refuerza el mensaje de “que las personas trans no son bienvenidas”, manifestó Anthony Alvarez, un estudiante trans de la Universidad de Kansas que trabaja para un grupo a favor de los derechos LGBTQ. Kansas probablemente notificará por correo a residentes trans que sus licencias de conducir ya no son válidas y que deben acudir a una oficina local de licencias para obtener una nueva, indicó Zachary Denney, portavoz de la agencia que las emite. La Legislatura no ha asignado fondos para cubrir el costo, por lo que cada persona lo pagará: 26 dólares por una licencia estándar. Alvarez ya ha tenido cuatro identificaciones en cuatro años: cuando cambió su nombre, cuando cambió su marcador de género y al cumplir 21 años. Había planeado quedarse en su Kansas natal después de obtener su título en historia esta primavera, pero ahora “solo están haciendo que sea cada vez más difícil para mí vivir en el estado que amo”. https://www.independentespanol.com
Por ATA - Sylvia Rivera 20 de febrero de 2026
En la mañana del miércoles 18 de febrero, fue hallada muerta en su vivienda ubicada en el barrio Santa Fe, de la localidad de Los Mártires en Bogotá, la madre Constanza, reconocida como “abuela de todas las travestis”, y considerada una de las figuras más emblemáticas del movimiento trans de la capital. La noticia fue confirmada por el colectivo Caribe Afirmativo, que precisó que el cuerpo presentaba signos de violencia. Aunque el hallazgo sugiere un posible crimen, corresponde a las autoridades adelantar una investigación integral y rápida para determinar si se trató de un asesinato. Constanza se destacó por su labor de cuidado y acompañamiento a jóvenes trans desplazadas o expulsadas de sus hogares. Su trabajo incluía orientación, acompañamiento legal y social, y defensa de los derechos fundamentales de la población trans, consolidando su reputación como un referente histórico en la ciudad. Con este caso, ya suman ocho las muertes violentas de personas trans en lo que va de 2026, situación que organizaciones y defensores de derechos humanos consideran parte de un patrón persistente de violencia por prejuicio, ensañamiento e impunidad que afecta de manera desproporcionada a mujeres trans.
Por ATA - Sylvia Rivera 19 de febrero de 2026
En las últimas semanas vemos cómo los portales de noticias cubrieron mucho más el fenómeno de los jóvenes disfrazados de animales (llamados Therians) que los diferentes reclamos de las fuerzas de seguridad y el ejército, que ponen en vilo a la democracia. Pero en esas coberturas hay una particularidad: siempre estos "raritos" son pintados como el devenir del degeneramiento que provocó la perspectiva de género. Porque a más de un facho le tienta la idea de decir que por fin se cumplía aquel viejo argumento de “si yo quiero me percibo perro”, que se usaba para hablar en contra de la Ley de Identidad de Género. Históricamente, todo lo malo (desde los villanos de Disney hasta los delitos más perversos como la pedofilia) ha sido asignado como una característica propia de las disidencias sexuales. A su vez, cualquier cultura alternativa era asociada inmediatamente al colectivo LGBT. Si bien no podemos negar que el colectivo LGBT ha construido formas culturales alternativas a la norma a lo largo de la historia, esto no significa que cualquier cultura alternativa sea, ineludiblemente, una creación del malvado lobby LGBT. En los 60, cuando aparecieron los hippies, se decía que eran todos putos. En los 80, cuando apareció el punky sus subculturas, en seguida se lo asoció con la homosexualidad y el satanismo. Cuando los emo ganaron las pantallas en los 90 y los 2000, también se culpó a los putos, las tortas y las travas de esa subcultura de gente monocromática. Y ahora parece que también tenemos la culpa de estas personas de ciudad disfrazadas de lobos. Separemos Toda esta estelaridad que tuvieron los therian en las últimas semanas me hizo acordar a una discusión que tuve con un viejo dueño de una fábrica cuando trabajaba capacitando a empresas en el equipo de Ley Micaela. La capacitación venía bien; cada tanto había algún comentario progre de alguna administrativa, algún hetero curioso que hacía alguna consulta.... Hasta que llegó el momento del PowerPoint en el que hablábamos de la autopercepción del género y de las personas trans. Desde la primera fila de la hilera de sillas, y con ese aire sobrado de patrón de estancia, un viejo que tenía la cara de Landriscina y el pelo del Dr. Cormillot dijo: “Entonces alguien puede decir que se autopercibe perro y hay que respetarlo”. Y mi respuesta fue: “Señor, seamos honestos, nadie nunca planteó eso. Y si lo planteara, el autopercibirse como otra especie animal corresponde a conductas propias de una persona con algún tipo de alteración psiquiátrica”. Y acá es donde conviene separar las cosas. Existe algo que en psiquiatría se llama teriantropía clínica que es la creencia delirante de que una persona se transforma en un animal. Una revisión de 77 casos publicados en la revista Neuroscience and BioBehavioral Reviews arrojó lo siguientes datos: el 41% tenía condiciones asociadas a trastornos psicóticos, depresión psicótica (24 %), trastorno bipolar (18 %) y síndrome de Cotard (12 %). Pero más allá de este estudio bastante acotado, nuestros therians parecieran ser una subcultura del montón; quizá una tribu urbana más que congrega a un conjunto de personas que no buscan otra cosa más que pertenecer (a costa de hacer el ridículo en público tratando de aullar como un perro siberiano). Una subalternidad más de la que muchos pakis intentan culpar al colectivo LGBT. Pero entonces, ¿qué tiene que ver un therian con la comunidad LGBT? Nada. Nos reíamos del argumento de “¿y si me autopercibo perro?” hasta que llegó el día en que se planteó que se “autopercibe lobo” en televisión nacional. Y por eso ahora hay que salir a aclarar que los therian no son gays; que la T de LGBT no es de Therian; y que los pedófilos son los mega ricos que figuran en los archivos de Epstein, no las personas LGBT. Autora: Federica Kesseler https://periodicas.com.ar
Por ATA - Sylvia Rivera 18 de febrero de 2026
A raíz del tiroteo masivo del 10 de febrero en un instituto de Tumbler Ridge, Canadá, que terminó con al menos diez muertos y decenas de heridos, en redes sociales han circulado imágenes falsamente atribuidas a la autora, Jesse Van Rootselaar. En VerificaRTVE recopilamos y desmentimos estos mensajes falsos que aprovechan el contexto de que la autora del tiroteo sea una joven trans para lanzar discursos contra este colectivo. Quien sostiene un arma en esta imagen no es la autora del tiroteo "Esta es la autora de la masacre en Canadá. ¿No notas algo raro?", dice un mensaje de X compartido más de 1.000 veces desde el 12 de febrero. El texto adjunta una fotografía en la que se ve a una persona sosteniendo un arma que lleva una camiseta con la frase "Princesa de Internet". Otra publicación en esta red social difunde la misma instantánea y dice en portugués que "se han publicado nuevas fotos del autor del ataque que dejó 10 muertos en una escuela de Canadá". Es falso, esta fotografía no muestra a la identificada como autora del tiroteo.
Por ATA - Sylvia Rivera 17 de febrero de 2026
Todos los audiovisuales cuentan historias, pero esta vez, más que contar, dignifican la vida de una persona que fue pionera en su época. La protagonista luchó por sus derechos, fue fiel a su autenticidad y, seguramente, soñó con cambiar el mundo; Sara La Paquera de Córdoba, un proyecto realizado por Mael Producciones y dirigido por Fátima y Miguel Ángel Entrenas, es un recordatorio que pone en valor la lucha activa de todas esas personas que destruyeron barreras para el colectivo LGTBIQ+. Sara La Paquera fue muy conocida en Córdoba, con una vida marcada por episodios trágicos que el documental retrata, mostrando el rechazo tanto de la sociedad, como de su familia. Nacida en 1939, padeció la incomprensión y represión durante toda su vida, sospechosa habitual para la policía y sufridora de la Ley de Vagos y Maleantes. Fueron unos sucesos crueles que no la detuvieron en su desempeño por conseguir una vida digna, donde podía manifestarse tal y como se sentía: como una mujer. Por eso, al llegar la democracia, perteneció al primer movimiento gay (Frente de Liberación Homosexual). Falleció en 1995. Desde el primer momento la misión de la productora estaba clara. Aunque la mayoría de los cordobeses veteranos podían conocer la historia de Sara, con el 30 aniversario de su muerte, Mael producciones quiso contarla para que también calara en las nuevas generaciones y fueran conscientes de todo el esfuerzo que realizó por el colectivo. Pero, por encima de todo, su misión era dignificar su figura y abrazar su lucha como se merece. "Nosotros somos una asociación cultural y desde hace mucho venimos haciendo documentales o ficción sobre personajes como Averroes, Julio Romero, Góngora, pero también personas como la Paquera, que fue parte de la cultura popular. Veíamos que era un personaje muy importante en la Córdoba de la transición y que era merecedora de hacer un documental sobre su vida", afirma Miguel Ángel Entrenas, codirector del film "La gente joven también se preocupa por estas personas que en aquella época se mostraba ante la gente de su barrio como se sentía. Si ves todos los videos de ella, había una postura caricaturesca, y nosotros intentamos dignificar su figura", añade Entrenas. Un homenaje en el presente El desarrollo del film necesitó horas de trabajo, donde la documentación y la investigación estuvieron presentes desde el primer momento. "Entrevistamos a más de 150 personas. Empezamos a indagar donde vivía y había gente que la conocía; fue una tarea de un par de años. Investigamos y fuimos haciendo entrevistas". Con estas declaraciones, los creadores lograron reconstruir su vida, desde aquellas casas de vecinos donde pasaba sus días. "Hemos recogido otros testimonios que nos parece muy interesantes como el de su sobrina, que vino expresamente a hablarnos de ellas. A través de estas personas hemos dignificado su figura", añade. Como cuenta Entrenas, cuando proyectaron la película por primera vez, más que un estreno fue un acto de homenaje y reconocimiento para Sara. "Se llenó todo el teatro, que tiene un aforo de 1.400 personas, las entradas se acabaron en días. A la sobrina, que vino al estreno, se le hizo un homenaje. La propia Asociación Carnavalesca le dedicó una chirigota", señala Entrenas. Aunque el homenaje no quedá aquí, siguieron proponiendo iniciativas para conmemorar a este personaje tan pionero. "Solicitamos que le pusieran una calle y una placa, aún pendiente. Le han concedido el nombre de una calle, y ahora estamos detrás de que se le ponga una placa", recalca el creador."Con el audiovisual hay gente que se emociona. Retratamos la parte dura: el rechazo de la sociedad y su familia. Ella quería manifestar que se sentía mujer", añade. Como relata, los tiempos donde vivía Sara no fueron fáciles, en mitad de una Transición donde la libertad aún no era un derecho garantizado, y donde podías ser juzgado simplemente por ser tú mismo. Ella tuvo que luchar el doble para poder sobrevivir en estos tiempos convulsos, y refugiarse de alguna forma "en el carnaval, el único momento donde podría mostrarse como era". "Se puede aprender muchísimo de su legado, ella sí participó en el primer movimiento que se celebró en año 1973 en Barcelona, Sara participó activamente, fue de las pioneras en esas luchas por ser como eres.", recuerda Entrenas. https://www.eldiadecordoba.es
Por ATA - Sylvia Rivera 16 de febrero de 2026
Hace once años, cuando Ian de la Rosa pensaba en la que podría ser su primera película cuando acabó su proyecto fin de carrera, se le ocurrió que por qué no contar un Romeo y Julieta en Almería, entre los invernaderos que tan poco (y tan estereotipados) ha mostrado el audiovisual español. No sería un Romeo y Julieta normal, sino uno atravesado por conflictos de clase, género y raza. Uno que demostrara que todos esos elementos nos definen y se mezclan aunque la gente quiera negarlo. Uno que reivindicara el amor como fuerza de cambio frente al odio al diferente. Más de diez años después, ese Romeo y Julieta tiene nombre. Se llama Iván y Hadoum y compite en la sección Panorama del Festival de Berlín, el mismo certamen que vio nacer cineastas españoles como Carla Simón, Pilar Palomero o Alauda Ruiz de Azúa. Una película que imagina una historia de amor que no es tóxica, que muestra la precariedad del trabajo en las fábricas de Almería, y que muestra el cuerpo, el deseo y el sexo de un hombre trans como pocas veces el cine lo ha hecho. Ian de la Rosa muestra inteligencia y sensibilidad para crear un nuevo imaginario en ese sentido. “No sé si es una película madura, pero lo hemos intentado”, dice el cineasta a pocas horas de presentar el filme ante el público por primera vez —luego competirá por la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga—, y haciéndolo una semana después de que Bad Bunny reivindicara el mismo mensaje que su película, que solo el amor es más fuerte que el odio. Un amor que aquí no es tóxico y se convierte en refugio para Iván, un hombre trans interpretado por Silver Chicón, y Hadoum, una joven de origen marroquí a la que da vida Herminia Loh Moreno. “En esencia esta película va de cómo el amor y el deseo pueden ser y son el motor principal para una revolución que empieza en lo personal”, dice, y ahí apunta otra de las claves de su filme, que cada pequeña decisión, cuenta: “Toda revolución a gran escala empieza por decisiones pequeñas que son personales”.
Por ATA - Sylvia Rivera 13 de febrero de 2026
Advertencia de contenido: este artículo hace referencia a estadísticas sobre tasas de suicidio infantil. El número de menores de 18 años trans que han muerto por suicidio ha aumentado trágicamente en los últimos años, sugiere un nuevo informe condenatorio. Los expertos legales de Good Law Project revelaron en un informe del sábado (7 de febrero) que las muertes por suicidio entre jóvenes trans aumentaron a 22 en Inglaterra entre 2021 y 2022. El número es casi seis veces mayor que las muertes reportadas en 2020-21, según sus datos de libertad de información (FOI), con al menos cuatro jóvenes trans y no binarios en 2020-21. Comparativamente, el número de muertes reportadas se redujo en uno entre 2019-20 y 2020-21. The Good Law Project señaló que el aumento se produjo en medio de la decisión del NHS de Inglaterra de dejar de proporcionar hormonas supresoras de la pubertad a los jóvenes trans. El Good Law Project dijo que después de expresar su preocupación por el creciente número de muertes, Wes Streeting criticó las cifras del grupo y las calificó de “peligrosas”. Agregaron: “La decisión de Wes Streeting de encargar una revisión de los suicidios que minimizó la escala de estas tragedias fue imperdonable. Su informe negó la realidad de las muertes trans, del mismo modo que la prohibición de Streeting sobre los bloqueadores de la pubertad negaba la realidad de las vidas trans”. El medicamento, a menudo llamado bloqueadores de la pubertad, bloquea temporalmente los cambios físicos y emocionales no deseados que trae consigo la pubertad. Organizaciones médicas de todo el mundo, como la Asociación Mundial de Profesionales para la Salud Transgénero (WPATH) o Trans Care BC en Canadá, los describen como seguros, eficaces y potencialmente salvadores de vidas. Actualmente son inaccesibles en el NHS para pacientes trans que no forman parte de un ensayo clínico. Sin embargo, todavía son accesibles para los jóvenes cis para tratar afecciones como la pubertad precoz o temprana. Si bien el fallo finalmente fue derogado, el Servicio Nacional de Salud de Inglaterra se vio obligado una vez más a dejar de recetar bloqueadores de la pubertad después de que el secretario de salud, Wes Streeting, extendiera indefinidamente la prohibición del tratamiento propuesto originalmente por el anterior gobierno conservador en mayo de 2024. Jóvenes trans enfrentan una crisis de salud mental por la prohibición de los bloqueadores de la pubertad Streeting, de 43 años, amplió la prohibición en respuesta a la muy controvertida revisión de la prestación de atención sanitaria para personas trans realizada por la pediatra Dra. Hilary Cass. La revisión fue duramente criticada por activistas y expertos médicos, y muchos argumentaron que tenía fallas metodológicas. Según los datos de FOI del Good Law Project, al menos 10 niños trans se quitaron la vida en 2022-23, al mismo tiempo que los bloqueadores de la pubertad seguían siendo inaccesibles. La Base de Datos Nacional de Mortalidad Infantil (NCMD), financiada por el NHS, que proporcionó los datos, agregó que las cifras reportadas en los últimos años probablemente estén “subestimadas” debido a una mayor proporción de revisiones de muertes infantiles aún incompletas.
Por ATA - Sylvia Rivera 12 de febrero de 2026
La estrella e ícono LGTBI+ Jane Krakowski está hablando en contra de los ataques de la administración de Donald Trump a los jóvenes trans. La siete veces nominada al Premio Emmy, de 57 años, apareció en la Cena del Gran Nueva York 2026 de la Campaña de Derechos Humanos (HRC) el 7 de febrero, donde la organización le otorgó el Premio Aliado por la Igualdad. A lo largo de sus casi cinco décadas de carrera, la actriz se ha pronunciado en apoyo de la comunidad LGBTQ+ en numerosas ocasiones y, en respuesta, se ha ganado un público queer incondicional. Al subir al escenario para aceptar el galardón, Krakowski compartió una conmovedora historia sobre cómo comenzó su defensa LGBTQ+ durante la crisis del SIDA, y expresó su tristeza porque el gobierno continúa “dando la espalda” a las personas LGBTQ+, particularmente a los jóvenes trans. Al comenzar su discurso, Krakowski habló sobre su temprana conexión con la comunidad queer, que comenzó cuando su padre dirigió una producción local del musical Hechizo divino en Nueva Jersey. Estaba “enamorada” del actor que interpretaba a Jesús. “Pensé que había encontrado a Dios. Lo que en realidad encontré fue una atracción temprana y duradera hacia las personas queer y una nueva y emocionante forma de rechazo”, bromeó. “Incluso entonces, antes de que tuviera palabras para expresarlo, me sentí atraída por algo de esta comunidad. La creatividad, la valentía, la negativa a disculparse por ocupar un espacio o expresarse plenamente”, dijo. Su debut en Broadway llegó 1987 con Expreso luz de las estrellas, durante el apogeo de la crisis del SIDA que asfixia a la comunidad queer de Nueva York. “Los amigos se enfermaban, los compañeros de reparto desaparecían de la noche a la mañana. Todos éramos terribles y al gobierno no le importaba… no tenía otra opción que ser una aliada y una defensora para siempre de esta comunidad”, explicó. “Cuando las personas que amas luchan por tus vidas, luchas junto a ellas”. “Una vez más, vivimos tiempos muy aterradores. Aquí estamos, 2026, y el gobierno nuevamente le ha dado la espalda a esta comunidad. Peor aún, la están atacando activamente”, dijo. “Los niños trans están siendo atacados por una legislación diseñada para borrarlos. Se están arrancando libros de los estantes de las bibliotecas. Los discursos de odio están siendo amplificados por quienes están en el poder, alimentando el aumento de los crímenes de odio”, continuó. Desde su regreso a la Casa Blanca en enero pasado, Trump ha promulgado numerosas órdenes legislativas diseñadas para hacer retroceder las libertades de las personas LGBTQ+, en particular de las personas trans. Estas órdenes incluyen restringir la atención médica que afirma el género para jóvenes trans menores de 19 años e impedir que las mujeres y niñas trans compitan en deportes femeninos. Mientras tanto, la lista de los libros más prohibidos en Estados Unidos sigue destacando autores e historias LGBTQ+. Precisamente el 10 de febrero, Trump ordenó que se retirara la bandera del Orgullo del Monumento Nacional Stonewall en Nueva York, provocando indignación. “Estoy viendo a esta comunidad responder con el mismo desafío, con la misma solidaridad y la misma insistencia en ser visto que presencié por primera vez hace tantos años”, dijo Krakowski. “Se negaron a guardar silencio cuando el gobierno les dio la espalda. Se negaron a esconderse cuando el mundo les dijo que se avergonzaran. Se negaron a dejar de hacer arte, hacer historia y hacer que sus vidas fueran plenas y ruidosas”. La ganadora del premio Tony pasó a llamar a sus compañeros famosos aliados para que hablen en nombre de la comunidad. “Para aquellos de nosotros que nos hemos beneficiado de esta comunidad, y es decir, cada uno de nosotros, ahora es el momento de presentarnos”, instó entre los aplausos de la audiencia. https://www.sentidog.com
Por ATA - Sylvia Rivera 11 de febrero de 2026
Un evento significativo ha sacudido la comunidad LGBTQ+ en Nueva York, tras la remoción silenciosa de una gran bandera del orgullo de la plaza del Monumento Nacional Stonewall, el 9 de febrero de 2026. Este acto, derivado de una directiva del gobierno de Trump, se considera un nuevo golpe a los derechos de esta comunidad, que ha enfrentado diversos desafíos en los últimos años. El Monumento Nacional Stonewall no es solo un punto de interés turístico en Manhattan; es un símbolo fundamental del movimiento por los derechos LGTBI+ en Estados Unidos, recordando la revuelta de 1969 que marcó el inicio de una lucha sostenida por la igualdad. Designado monumento nacional por el entonces presidente Barack Obama en 2016, el sitio incluye el famoso Stonewall Inn y Christopher Park, donde se desarrollaron protestas históricas lideradas por mujeres trans racializadas contra la brutalidad policial. La National Park Service (NPS), responsable del Monumento, anunció que la bandera fue retirada “en cumplimiento con un nuevo orden del gobierno” que restringe las banderas que pueden ondear en sus instalaciones. Según esta guía emitida en enero, solo se permiten la bandera estadounidense y otras aprobadas a nivel congresional o departamental, lo que deja a la bandera del orgullo fuera de lugar en este espacio emblemático. La eliminación de esta bandera se produce en un contexto ya tenso; hace un año, la NPS había enfrentado críticas por eliminar menciones de personas queer y trans de su sitio web, lo que generó indignación entre activistas. Esta situación se ha intensificado con la reciente acción de retirar la bandera más reconocible de apoyo a la comunidad LGBTQ+, generando reacciones de alarma entre los visitantes. “Esto se siente como un paso más en una serie de ataques”, expresó Alex, un residente local y visitante del parque. Las declaraciones de apoyo y resistencia han surgido de diversas partes. Brad Hoylman-Sigal, presidente de Manhattan, ha declarado su oposición a la decisión de la NPS y se ha comprometido a luchar para que la bandera del orgullo ondee nuevamente en el Monumento Nacional. A lo largo del día de la remoción, decenas de visitantes expresaron su descontento, refiriéndose a la acción como “disgustante” y “lgtbifóbica”, y destacando la importancia de honrar la historia y las luchas de la comunidad LGBTQ+ en este sitio. En un trasfondo de políticas regresivas, el expresidente Trump ha impulsado, desde su segundo mandato, decisiones que han perjudicado los derechos de las personas LGBTQ+, como la prohibición de la participación de atletas trans en deportes femeninos y restricciones a la atención médica para jóvenes trans. Este contexto ha llevado a activistas y defensores a considerar la remoción de la bandera del orgullo como un avance preocupante en una narrativa más amplia de opresión. Mientras tanto, el debate por los derechos LGBTQ+ continúa, y muchos se preguntan cómo este evento influenciará el futuro de los espacios dedicados a la comunidad en lo que lleva siendo una lucha histórica. Lo que está claro es que la bandera del orgullo, un símbolo de resistencia y amor, sigue siendo un faro para muchos, aun frente a los obstáculos que persisten. https://columnadigital.com