La Seguridad Social debe reintegrar 6.000 euros a un joven trans que pagó su mastectomía
La sentencia de un juzgado de Aragón da la razón al demandante. «Su pecho le provocaba un elevado malestar, no solo emocional y psicológico, sino también físico»
Nacido en 2007, a los 13 años le contó a su madre que quería cambiar su nombre porque era un hombre y en el 2022 se puso uno «acorde con su identidad de género de hombre». Para entonces no había decidido modificar su cuerpo hasta que, como consecuencia del aumento del tamaño de la mama, con 16 años, acudió al Servicio de Cirugía Plástica del Hospital Miguel Servet para hacerse una mastectomía. Allí, después de una valoración de psiquiatría para descartar un «posible trastorno de identidad sexual», le apuntaron en la lista de espera. Apenas dos semanas después le rechazaron, diciéndole que ese tipo de operación mamaria no estaba contemplada para menores de edad. «Actualmente realizamos mastectomías transgénero en pacientes mayores de 18 años, dado que no existe un protocolo específico que indique lo contrario», dijo el especialista.
El joven, descrito con un cuadro de ansiedad pero con «juicio de realidad adecuado y madurez acorde con la edad», acudió a un centro médico privado, con el «gran apoyo y respaldo de familia y entorno». Allí le atendió el mismo médico que lo había visto en la pública. La «mastectomía masculinizante» tuvo un coste de 6.190 euros. Dos años después, solicitó el reintegro de esa «cantidad desembolsada por su madre» a la seguridad social del gobierno de Aragón. La petición fue denegada porque el paciente «decidió acudir voluntariamente a medicina privada para realizar intervención sin que el caso tuviera consideración de urgencia vital».
La reclamación se apoyaba en que «el criterio de los profesionales de salud de Aragón» apoya ese tipo de cirugías en mayores de 16 años en «casos excepcionales». En el suyo, el joven argumentó que «su pecho le provocaba un elevado malestar, no solo emocional y psicológico, sino también físico, con fuertes dolores de espalda y disforia corporal, que derivó en una mayor dificultad para trabar relaciones sociales, miedo al rechazo por su identidad de género y ansiedad social».
Ahora, el juzgado del Tribunal de Instancia de Zaragoza número 8 sentenció que el Servicio Aragonés de Salud del Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón reintegre la cantidad desembolsada en la clínica privada, aunque sin intereses, al joven, cuyos datos se mantienen en el anonimato. «No quiere visibilizarse», explica su entorno.
«El acceso a los servicios sanitarios para las personas trans está lleno de dificultades, a pesar de que Aragón dispone de una legislación específica que complementa a la legislación estatal. El desconocimiento de la regulación, los prejuicios y la ausencia de protocolos, juegan en contra del colectivo». Familias Trans-Aliadas, al conocerse la sentencia. «La presencia o ausencia de pecho es uno de los elementos que nuestra sociedad usa para automatizar la lectura de los cuerpos, adjudicándoles marcas de género.
Esto hace que muchas personas trans recurran a las cirugías para adecuar su imagen a las expectativas sociales y evitar sufrir violencias, en el caso de los hombres trans la cirugía es parecida a la que se someten los hombres cis con ginecomastia». Para esta organización «esta sentencia abre una puerta a exigir que otros tratamientos e intervenciones quirúrgicas demandadas por las personas trans, que son sistemáticamente pospuestas con argumentos jurídicos inconsistentes, sean realizadas en los servicios sanitarios de forma diligente».
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