Población trans: acceso al trabajo, edad y discriminación
ATA - Sylvia Rivera • 4 de septiembre de 2024

El ‘Informe sobre la Situación de la Población Trans’ realizado por el Instituto Provincial de Estadística y Censos, en colaboración con el Observatorio de Violencia Familiar y de Género, ofrece un análisis profundo sobre la identidad y autopercepción de la población trans en la provincia de Misiones. El estudio se enfoca en la manera en que las personas trans se reconocen a sí mismas desde la infancia y durante la adolescencia, arrojando luz sobre los desafíos y las experiencias que enfrentan en su camino hacia la autoaceptación.
El informe detalla que una parte significativa de la población trans comienza a autopercibirse como tal en edades tempranas. “El 22,9% de las personas encuestadas se autopercibieron como personas trans entre los 8 y 12 años de edad”, se señala en el documento. Este dato subraya la importancia de la infancia como un período crucial en el desarrollo de la identidad sexual.
Además, el estudio revela que “el 18,7% de los encuestados manifestó haberse reconocido como persona trans entre los 4 y 5 años de edad”, un hallazgo que destaca la temprana edad en la que algunas personas comienzan a cuestionar las normas de género establecidas. Esta temprana autopercepción suele preceder a la exposición pública de su identidad sexual, la cual, en su mayoría, ocurre durante la adolescencia. Según el informe, “el 41,9% de los encuestados expuso su identidad sexual entre los 15 y 19 años de edad”, mientras que “el 28,8% lo hizo entre los 10 y 14 años”.
Estos datos reflejan un proceso de autodescubrimiento que, si bien comienza en la niñez, suele consolidarse y expresarse con mayor fuerza durante la adolescencia. La experiencia de autoidentificación es un aspecto fundamental en la vida de las personas trans, pues no sólo define cómo se ven a sí mismas, sino también cómo desean ser vistas por la sociedad.
Discriminación
No obstante, el camino hacia la expresión de la identidad sexual no está exento de dificultades. El informe señala que la discriminación en el ámbito escolar es una de las barreras más significativas que enfrentan las personas trans en Misiones. “La mayor proporción de discriminación sufrida por la población trans se da en el sistema educativo con el 38%”, afirma el documento, revelando la magnitud del problema.
Dentro de las escuelas, la mayoría de las agresiones provienen de compañeros. “El 37,4% de la población trans que sufrió discriminación en el ámbito escolar, la experimentó por parte de sus compañeras y compañeros”, destaca el informe. Además, “el 22,2% de la discriminación es ejercida por maestras y maestros, mientras que el 16% proviene de directoras y directores”. Estos datos evidencian un entorno educativo que, en muchos casos, se convierte en un espacio hostil para los jóvenes trans.
Una construcción constante
La psicóloga Cecilia Castillo ofrece un análisis valioso sobre cómo estas experiencias pueden influir en la vida de las personas trans, especialmente durante la adolescencia. Según Castillo, “la experiencia trans no es una esencia, sino que se construye socialmente y, por lo tanto, se transforma en función de cada momento social e histórico”. Esto significa que la comprensión de la identidad sexual y la autopercepción está íntimamente ligada al contexto cultural y temporal en el que se desarrolla.
Castillo también subraya la complejidad particular de la adolescencia para las personas trans. “La adolescencia es un período particularmente complejo a la hora de iniciar transiciones”, explicó en diálogo con El Territorio, señalando que “las transiciones se juegan mayoritariamente en un plano social y relacional” durante la infancia. Esta etapa de la vida es crucial para la formación de la identidad, pero también está marcada por desafíos únicos, como el desarrollo puberal y las expectativas sociales sobre el género.
Además, Castillo destaca que “el marco de la experiencia nos permite acercarnos mejor que el de la identidad a las transiciones de género adolescentes”. Esta perspectiva sugiere que, más que centrarse exclusivamente en las etiquetas o categorías de identidad, es importante considerar las vivencias y circunstancias individuales que moldean la experiencia trans. La adolescencia, con su lógica propia, plantea situaciones que pueden complicar las transiciones, pero también ofrece oportunidades para un autodescubrimiento significativo.
Finalmente, Castillo reflexiona sobre la naturaleza dinámica de la experiencia trans: “La experiencia trans está, de hecho, en constante transformación. Su significado y sus significantes se encuentran en movimiento”. Esta visión reconoce que la identidad y la autopercepción no son estáticas, sino que evolucionan a lo largo del tiempo, influenciadas por las experiencias personales y el entorno social. En un contexto como el de Misiones, donde la discriminación sigue siendo una realidad, esta transformación constante puede ser tanto un desafío como una fuente de resiliencia para la población trans.
Para comprender mejor las experiencias trans en la infancia y la adolescencia, es fundamental considerar las reflexiones de especialistas. Su análisis refuerza la importancia de un enfoque inclusivo y comprensivo para abordar la realidad de las personas trans en todas las etapas de su vida, especialmente en contextos en que la discriminación sigue siendo un obstáculo significativo. A medida que la sociedad avanza hacia una mayor aceptación y comprensión, es crucial que estos enfoques se incorporen en los espacios educativos y sociales para apoyar el desarrollo pleno de todas las personas, enfatiza la profesional.
Acceso al trabajo y nivel educativo
El informe del Ipec también dedica un apartado al análisis de la situación de trabajo y nivel educativo de la población trans misionera. El 41,3% se encuentra enmarcado en la categoría otros (dentro de esta categoría se encuadra el trabajo sexual); el 24,8% trabajó en artes; el 7,3% trabajó como administrativo; y el 6,4% en peluquerías. Se puede observar la proporción de población trans que recibió ingresos en el último mes. El 54,3% de la población trans percibió ingresos en el último mes, mientras que el 45,7% restante no percibió ingresos. El 6% de la población trans tiene la primaria completa; el 22% el nivel secundario completo; el 3,6% posee nivel terciario completo; y el 6,0% de la población trans alcanza el nivel universitario completo.
En cifras, El 41,9% de los encuestados expuso su identidad sexual entre los 15 y 19 años de edad y el 38% de la población trans ha sufrido discriminación en el sistema educativo.
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Noticias

Barcelona, octubre de 1991. España todavía está entrando en los años 90, a unos meses de los Juegos Olímpicos. La ciudad intenta proyectar modernidad, apertura, libertad. Pero, en una glorieta del parque de la Ciutadella, un grupo de jóvenes neonazis encuentra a varias personas sin hogar descansando bajo unas mantas. Entre ellas hay una mujer trans de 45 años, Sonia Rescalvo. Pocos minutos después sería asesinada a golpes, patadas y barras metálicas, y otras dos personas resultarían gravemente heridas con secuelas permanentes. Y aunque entonces casi nadie lo sabía, aquel crimen iba a cambiar para siempre la manera en que la justicia española entendería los delitos de odio. ¿Quién era Sonia? Sonia Rescalvo nació en Cuenca en 1965. Y como muchísimas personas trans de su generación, tuvo que marcharse de su entorno para poder vivir su identidad. En la actualidad, usamos una palabra muy potente para eso: sexilio. Y Barcelona en aquella época, con todas sus contradicciones, era uno de los pocos lugares donde una persona trans podía intentar construir una vida con algo más de libertad. Sonia trabajó como vedette durante un tiempo, pero la realidad terminó golpeándola muy duro entre adicciones, prostitución y pobreza extrema. Una vulnerabilidad que la convertiría en un claro objetivo. La noche de los hechos El 5 de octubre de 1991, un grupo de jóvenes skinheads pasaba la noche por distintos bares de Barcelona, y sobre las tres y media de la madrugada entraron en el parque de la Ciutadella. Allí llegan a una glorieta donde duermen varias personas sin hogar tapadas con mantas y empiezan a hacer ruido. Sonia y otra persona les dicen algo muy sencillo: que los dejen dormir. En ese momento, se desencadena lo peor. Los agresores se dan cuenta de que quienes están allí son homosexuales y personas trans, y uno de ellos utiliza la expresión “subir a tocar el tambor”, que en su argot significaba golpear brutalmente la cabeza de alguien en manada. Los agresores comenzaron a patear sus cabezas y tórax, hasta que Sonia perdió el conocimiento. Seguidamente, uno de los neonazis comprobó si alguna de las víctimas seguía respirando, para acto seguido acabar con su vida. Un antes y un después en la justicia española El caso Sonia obligó a la justicia española a hacerse una pregunta distinta. Hasta entonces muchas investigaciones se centraban exclusivamente en: quién golpeó, quién mató o quién llevaba el arma. Pero este crimen obligó a preguntarse algo mucho más profundo: ¿por qué eligieron precisamente a esa víctima? Porque ella no fue asesinada al azar. Era una mujer trans, era pobre y dormía en la calle. En definitiva, era vulnerable. La agresión no solo buscaba matarla sino mandar un mensaje de exclusión y de odio a todo un colectivo. Los errores en la construcción del caso El problema estructural en este caso radica en que no se contemplara el motivo discriminatorio en el actuar criminal. Muchas veces, el problema aparece al principio, en cómo se mira el crimen. Con Sonia ocurrió algo peligrosísimo: se empezó investigar como una agresión salvaje de jóvenes violentos, pero no con toda la intensidad necesaria como una posible agresión selectiva contra personas vulnerables. Afortunadamente, el Mosso d’Esquadra Joan Carles Molinero Juncà, se hizo cargo de esa investigación y la impulsó de forma moderna y profesional, pero voluntarista. Y eso condiciona todo. Porque, si desde el primer momento no incorporas la discriminación como hipótesis, el odio puede desaparecer del procedimiento aunque sea el núcleo del crimen. La importancia del fiscal especialista en delitos de odio Hay quien piensa que un fiscal solo aparece en el juicio. Y no. Hay fiscales revisando denuncias, monitorizando procedimientos, intentando detectar motivaciones discriminatorias que a veces ni siquiera aparecen claramente descritas en el atestado inicial por razones ajenas a los policías. Esta labor exige formación, sensibilidad y muchísimo compromiso humano. Y a pesar del esfuerzo, su ánimo no decae. Saben que detrás de cada denuncia hay una persona que muchas veces llega rota, con miedo, con vergüenza o con sensación de que nadie le va a creer. Y ahí, el papel del fiscal es estrictamente necesario. La realidad de las mujeres trans en la actualidad En unas jornadas recientes en la Fiscalía, se analizó el asesinato de Sonia, con la oportunidad de conversar y aprender de Sofía, Judith y Marina, mujeres trans con increíbles reflexiones e historias a sus espaldas. No hablaron desde el resentimiento, pero también desde la dignidad, reivindicando algo tan simple como su derecho a existir, a vivir tranquilas y a no tener miedo. Un testimonio que recuerda que la discriminación y la transfobia no conceptos abstractos. Detrás de ellas hay seres humanos, y la dignidad humana, no se debate. ¿Acabarán algún día este tipo de crímenes? El fiscal asegura que el problema no ha desaparecido, sino que ha cambiado de forma. A día de hoy tenemos mejores leyes y mayor formación, pero siguen existiendo discursos de deshumanización que se amparan en era de la desinformación. Hay que recalcar dos ideas fundamentales: 1. Los delitos de odio no castigan ideas, castigan conductas que lesionan derechos fundamentales en un contexto discriminatorio. 2. Los discursos de odio sí son peligrosos por sí mismos, porque reducen las barreras frente a la violencia. Cuando conviertes constantemente a un colectivo en amenaza, acabas facilitando que alguien crea legítimo atacarlo. Y por eso recordar a Sonia no es mirar al pasado. Es preguntarnos qué sociedad queremos ser, si una sociedad donde determinadas personas tengan miedo de existir, o una capaz de proteger la dignidad de todos. Martín reafirma que la dignidad humana no puede depender ni de la identidad, ni de la orientación sexual, ni del aspecto físico, ni de la pobreza, ni de la vulnerabilidad. Porque, es para todos, o al final no será para nadie. https://cadenaser.com

María Cortés renovó el DNI en el año 2024 con su nuevo nombre y sexo, pero el Ayuntamiento de Dos Hermanas no remitió la información a la Oficina del Censo Electoral, por lo que su tarjeta no es correcta para las elecciones del domingo en Andalucía. El Consistorio alega que la ciudadana no actualizó el padrón, pero hace un año inició los trámites para modificar esos datos.

Organizaciones piden a la Fiscalía del Edomex aplicar protocolos con perspectiva de género y diversidad sexual. De acuerdo con pronunciamientos difundidos por organizaciones civiles y medios locales, Fanny era maestra de danza, coreógrafa, creadora de contenido en TikTok y una persona muy querida dentro de su comunidad. Tras darse a conocer el caso, colectivos hicieron un llamado urgente a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México para que el crimen sea investigado con perspectiva de género y diversidad sexual, evitando cualquier forma de revictimización. Además, solicitaron que se agoten todas las líneas de investigación, incluyendo la posibilidad de feminicidio y crimen de odio. “Las vidas de las mujeres trans importan y casos como éste no pueden permanecer en la impunidad”, expresaron organizaciones en redes sociales. También pidieron a medios de comunicación y autoridades respetar de forma irrestricta la identidad de género de la víctima durante la cobertura y el proceso judicial. En el posicionamiento, activistas recordaron que la violencia transfeminicida sigue siendo una realidad alarmante en México y señalaron que las reformas legales aprobadas recientemente en el Estado de México para tipificar el transfeminicidio deben traducirse en acceso real a la justicia para las víctimas y sus familias. Personas cercanas a Fanny compartieron mensajes de despedida y reconocimiento a su trayectoria como maestra de danza. “Fanny, una de las mejores maestras de danza. Que Papá Dios te tenga en un mejor lugar, te recordamos con mucho cariño”, escribió una persona en redes sociales. El caso ha provocado indignación entre usuarios y colectivos LGBTQ+, quienes han comenzado a difundir el hashtag #NoMásTransfeminicidios para exigir justicia y visibilizar la violencia contra mujeres trans en el país. Organizaciones también pidieron a medios y autoridades respetar la identidad de género de Fanny y evitar procesos de revictimización. “La violencia transfeminicida es una realidad galopante en el país”, señalaron activistas, quienes además recordaron que las reformas para tipificar el transfeminicidio deben traducirse en justicia real para las víctimas. Amistades y alumnas la recuerdan como una gran maestra de danza y una persona llena de sueños que hoy quedaron truncados. https://elclosetlgbt.com










