Otho, 16 años, autista y trans, ha tenido que dejar los estudios: "Una profesora le dijo con tu cara y voz me confundes"
ATA-Sylvia Rivera • 8 de abril de 2024
Su madre ha denunciado por discriminación ante los mossos al instituto público de Sabadell (Barcelona) donde estudia
Su familia asegura que el joven sufre secuelas por el trato recibido: "está siendo valorado para entrar en el hospital de día de Salud Mental"
Su familia asegura que el joven sufre secuelas por el trato recibido: "está siendo valorado para entrar en el hospital de día de Salud Mental"

La madre de Otho, de 16 años, ha denunciado al centro educativo por discriminación
Se llama Otho, tiene 16 años y quiere ser ilustrador. Quería, ya no tiene fuerzas, tampoco ilusión. Dice que no está capacitado, cree que no sirve para estudiar. Él lo siente así, pero no es cierto. Su coeficiente está por encima de la media. Otho tiene altas capacidades (AACC). Desde hace unos meses convive con la depresión y la ansiedad. No sale de casa, no tiene ganas. Está siendo valorado para entrar en el hospital de día de salud mental.
Amante del arte, los videojuegos, el manga y la ilustración, desde la Educación Primaria sabe que no es "un bicho raro", como creyó durante un tiempo. Sus aficiones, sus intereses, nunca fueron como los de los demás. Tras varios estudios, el pequeño, en sexto curso le pone nombre a lo que le ocurría: Trastorno del Espectro Autista grado 1. A veces va relacionado con ser un chico AACC.
Disforia y depresión
Los grados del autismo, explican los expertos, determinan "el grado de apoyo" que necesita una persona. Otho es bastante independiente. Lucha, se acepta y pelea: quiere ser (y es) un niño normal. "Primaria la sacó con buenas notas", afirma Sheila, su madre. "La Secundaria estuvo marcada por su salida del armario”. Su transición. "Su valentía" impresionó a muchos. Otho creció, hasta ese momento, con nombre femenino. "Yo soy Otho, afirmó". El centro en el que estudiaba Secundaria le acompañó durante el proceso. "Cambiaron su nombre en la lista de clase y utilizaban el pronombre masculino para referirse a él". Otho sacó el curso, batallando contra la transfobia, siempre presente, pero pudo con todo. "Hubo compañeros que no se portaron bien, pero los profesores, los adultos, estaban ahí", recuerda su madre.
Llegó Bachillerato. "Otho lo tuvo claro, haría Bellas Artes". Todo apuntaba bien: era su sueño y ya estaba completa su transición. El curso arrancó en septiembre de 2023 y el sueño se rompió en enero de este año. "Mi hijo no sale de casa. Tras su paso por ese instituto tiene disforia, ansiedad, depresión e invalidación”.
Primer día de clase
"Recuerdo….", arranca Sheila, "que al inicio del curso, y a pesar de las dificultades de conseguir una entrevista con el tutor porque decía que 'esas cosas ya no se hacen en Bachillerato', pude hablar con él. Yo quería explicarle el 'Plan Individual' pautado para Otho". Un plan que marca la Ley de Inclusión que, en el caso de Otho, no requiere grandes inversiones: consiste en que esté en primera fila, disponer de algo más de tiempo para hacer los exámenes (por su TDAH) y llevar auriculares, sin música, para aminorar el ruido. "Mi objetivo era darle a conocer a su nuevo alumno: Otho, un niño trans con AACC (Altas Capacidades) y autista de grado uno, que podía mostrar determinadas estereotipias (movimientos repetitivos). 'Hay un equipo especializado en autismo' me dijo, y la verdad, me dejó mucho más tranquila". No fue tal.
"Su hijo no va a viajar"
"Al principio todo bien, pero empiezo a ver a Otho frustrado, sin ilusión, sin ganas de ir...", recuerda Sheila. Le sorprendió. "Surge hacer un viaje de estudios, una excursión en la que irían al País Vasco con la clase...". Otho confirmó su asistencia el 20 de octubre de 2023. "Lo pagamos en diciembre, el viaje era en enero...", explica. Otho seguía triste. "Los problemas empezaron desde el primer día, pero no me dijo nada porque no me quería preocupar", lamenta la mujer. "Mi hijo, hasta enero, va sobreviviendo como puede, hasta que llega el viaje que es donde sale todo a flote".
"Su hijo no va a viajar", me dice el tutor. "Con todo preparado para salir un martes, el jueves de la semana anterior me convocan en una reunión urgente para comunicarme que Otho no va". Se quedó en shock.
"Su hijo tiene atemorizada a la clase, me dicen. Yo aún no sabía que quién sufría acoso, en verdad, era él"
"'Su hijo tiene atemorizada a la clase', me dice. Yo aún no sabía que quien sufría acoso, en verdad, era él". Entonces, "el director me envió una carta diciendo que los profesores argumentan que es un niño que se autolesiona y tiene actitudes desafiantes con los profesores". Según su madre, Otho no ha tenido nunca un perfil así. "Dijeron que se autolesionaba porque, en una situación de nervios, Otho se rasca compulsivamente (estereotipia) y se hizo una herida".
Sheila explicó el malentendido también con respecto a su falta de autoridad: "un día tenía diarrea y pidió ir al servicio, pero la profesora le dijo que no. Él, que había tomado medicación que le había soltado la tripa, no podía aguantar, y para no hacérselo encima, decidió salir". La explicación que dio la mujer a los profesores no sirvió. "Tiene ideas de suicidio", añadieron. "Estas se apoyaban en una frase que", argumenta la madre de Otho, "dicen, a modo de juego, casi todos sus compañeros de clase: 'Oh, Dios, voy a suicidarme y dejaré escrito que es por ti''".
"No va a hacer ese viaje", insistieron. "Argumentaron, también, que lo habían consultado con el equipo psicopedagógico del instituto, que nunca ha visto a mi hijo, y no estaba capacitado para viajar". Al día siguiente, Sheila presentó un informe de la psiquiatra y psicólogo de la Seguridad Social que atienden a Otho, "que demostraba que estaba bien" y capacitado para ir. "La condición puesta por el centro era que solo podía viajar si lo acompañaba yo. Tengo otra hija más pequeña, trabajo, no podía organizarlo tan rápido... Además, Otho no me necesitaba para poder salir". Su madre no fue y Otho no viajó. Arrancó una lucha que no cesa. El viaje era la punta del iceberg.
Transfobia y discriminación
"En Barcelona, a 1 de febrero de 2024", arranca la denuncia interpuesta ante los Mossos d'Esquadra, a la que ha accedido CASO ABIERTO, contra el centro Educativo Ferran Casablancas de Sabadell (Barcelona). En esta, Sheila habla de "incidencias discriminatorias y tránsfobas" por parte del profesorado de instituto. "Antes, envié un escrito al centro para que tomaran medidas e informaba de lo que iba a hacer". Dicho texto, al que también ha accedido este medio, describe, de igual forma "casos de transfobia y discriminación".
"Son muchos y han machacado a Otho", lamenta Sheila. "En referencia a su autismo, es una negligencia que no implantaran su Plan Individual, al que me dijeron que sí en la primera reunión. No llevar auriculares, por ejemplo, para aminorar el ruido en determinados momentos, le provocaba grandes ataques de ansiedad".
Otho tiene marcado este plan desde Primaria. Se ha respetado en los centros que ha estado. Están realizados junto a sus especialistas de Salud Mental del Hospital Parc Taulí (Sabadell).
Una profesora le preguntó a Otho por qué quería hacer bachillerato artístico. "Quiero ser ilustrador". La profesora le corrigió: "ilustradora". Otho contestó: "ilustrador". Ella insistió: 'bueno, lo que seas'
La transfobia ha estado presente, según su denuncia, tanto en alumnos como en profesores. Da ejemplos concretos, aunque intuye que Otho guarda para sí muchos más. En uno de ellos, "a la hora del patio, varios alumnos le estuvieron insultando: '¿Al final qué eres, TRANSporte público o TRANS qué?' Otho se lo contó a la profesora que vigilaba el recreo en ese momento, hizo caso omiso, los dejó seguir...". Hay más. Un día en clase, cuenta Sheila, ante la típica pregunta de por qué quieres hacer bachillerato artístico, Otho (que sale en las listas como tal: Otho, desde octubre de 2023 tiene actualizado su DNI) dijo que porque quería ser ilustrador. "La profesora le corregía: 'ilustradora'. Otho contestaba 'ilustrador', así reiteradas veces hasta que dijo: 'bueno, lo que seas, ya está...' Hizo caso omiso de su pronombre y género, estando todo hablado en la primera reunión".
El viaje, el reparto de cuartos, generó dolor en el adolescente también. "Hicieron un documento de Excel para dividir las habitaciones y al lado de las personas trans el director ponía entre paréntesis: 'duerme con los chicos' o 'duerme con chicas'. Otho pidió que borraran las especificaciones". Una más: "Otra profesora le dañaba tratándolo constantemente con pronombres femeninos". Su disculpa, según asegura la madre, fue: "es que con tu voz y tus rasgos me confundes".
Centro de día de salud mental
El curso sigue, pero Otho no acude a clase. Su último informe médico, al que ha accedido CASO ABIERTO, habla de "empeoramiento de clínica ansiosa con mayor hipersensibilidad acústica, inquietud, distraibilidad y cortejo somático". No sale a la calle, tiene "replegamiento progresivo en domicilio". Está en seguimiento ambulatorio intensivo, y "dada la situación, se valorará" si debe ir "a un hospital de día de adolescentes para activación conductual e intervención educativa y clínica".
Hace solo unos meses, Otho era otro. Era un niño extrovertido. Disfrutón con el anime, la comida japonesa, y al que le chifla el picante. Su plan ideal: dar una vuelta con su amigo y estar con Romeo, su gato, por el que siente adoración.
Sheila trabaja para que vuelva a ser él. "Exijo responsabilidades. Por mi hijo, por el daño causado, por vulnerar la ley de inclusión, la ley trans y hacerle perder un año de sus estudios... y perderse él. Necesito que se haga una inspección con consecuencias reales para que lo que ha vivido mi hijo no vuelva a pasarle a ningún niño más".
FUENTE: https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20240403/otho-autista-trans-sabadell-discriminacion-100591262
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Barcelona, octubre de 1991. España todavía está entrando en los años 90, a unos meses de los Juegos Olímpicos. La ciudad intenta proyectar modernidad, apertura, libertad. Pero, en una glorieta del parque de la Ciutadella, un grupo de jóvenes neonazis encuentra a varias personas sin hogar descansando bajo unas mantas. Entre ellas hay una mujer trans de 45 años, Sonia Rescalvo. Pocos minutos después sería asesinada a golpes, patadas y barras metálicas, y otras dos personas resultarían gravemente heridas con secuelas permanentes. Y aunque entonces casi nadie lo sabía, aquel crimen iba a cambiar para siempre la manera en que la justicia española entendería los delitos de odio. ¿Quién era Sonia? Sonia Rescalvo nació en Cuenca en 1965. Y como muchísimas personas trans de su generación, tuvo que marcharse de su entorno para poder vivir su identidad. En la actualidad, usamos una palabra muy potente para eso: sexilio. Y Barcelona en aquella época, con todas sus contradicciones, era uno de los pocos lugares donde una persona trans podía intentar construir una vida con algo más de libertad. Sonia trabajó como vedette durante un tiempo, pero la realidad terminó golpeándola muy duro entre adicciones, prostitución y pobreza extrema. Una vulnerabilidad que la convertiría en un claro objetivo. La noche de los hechos El 5 de octubre de 1991, un grupo de jóvenes skinheads pasaba la noche por distintos bares de Barcelona, y sobre las tres y media de la madrugada entraron en el parque de la Ciutadella. Allí llegan a una glorieta donde duermen varias personas sin hogar tapadas con mantas y empiezan a hacer ruido. Sonia y otra persona les dicen algo muy sencillo: que los dejen dormir. En ese momento, se desencadena lo peor. Los agresores se dan cuenta de que quienes están allí son homosexuales y personas trans, y uno de ellos utiliza la expresión “subir a tocar el tambor”, que en su argot significaba golpear brutalmente la cabeza de alguien en manada. Los agresores comenzaron a patear sus cabezas y tórax, hasta que Sonia perdió el conocimiento. Seguidamente, uno de los neonazis comprobó si alguna de las víctimas seguía respirando, para acto seguido acabar con su vida. Un antes y un después en la justicia española El caso Sonia obligó a la justicia española a hacerse una pregunta distinta. Hasta entonces muchas investigaciones se centraban exclusivamente en: quién golpeó, quién mató o quién llevaba el arma. Pero este crimen obligó a preguntarse algo mucho más profundo: ¿por qué eligieron precisamente a esa víctima? Porque ella no fue asesinada al azar. Era una mujer trans, era pobre y dormía en la calle. En definitiva, era vulnerable. La agresión no solo buscaba matarla sino mandar un mensaje de exclusión y de odio a todo un colectivo. Los errores en la construcción del caso El problema estructural en este caso radica en que no se contemplara el motivo discriminatorio en el actuar criminal. Muchas veces, el problema aparece al principio, en cómo se mira el crimen. Con Sonia ocurrió algo peligrosísimo: se empezó investigar como una agresión salvaje de jóvenes violentos, pero no con toda la intensidad necesaria como una posible agresión selectiva contra personas vulnerables. Afortunadamente, el Mosso d’Esquadra Joan Carles Molinero Juncà, se hizo cargo de esa investigación y la impulsó de forma moderna y profesional, pero voluntarista. Y eso condiciona todo. Porque, si desde el primer momento no incorporas la discriminación como hipótesis, el odio puede desaparecer del procedimiento aunque sea el núcleo del crimen. La importancia del fiscal especialista en delitos de odio Hay quien piensa que un fiscal solo aparece en el juicio. Y no. Hay fiscales revisando denuncias, monitorizando procedimientos, intentando detectar motivaciones discriminatorias que a veces ni siquiera aparecen claramente descritas en el atestado inicial por razones ajenas a los policías. Esta labor exige formación, sensibilidad y muchísimo compromiso humano. Y a pesar del esfuerzo, su ánimo no decae. Saben que detrás de cada denuncia hay una persona que muchas veces llega rota, con miedo, con vergüenza o con sensación de que nadie le va a creer. Y ahí, el papel del fiscal es estrictamente necesario. La realidad de las mujeres trans en la actualidad En unas jornadas recientes en la Fiscalía, se analizó el asesinato de Sonia, con la oportunidad de conversar y aprender de Sofía, Judith y Marina, mujeres trans con increíbles reflexiones e historias a sus espaldas. No hablaron desde el resentimiento, pero también desde la dignidad, reivindicando algo tan simple como su derecho a existir, a vivir tranquilas y a no tener miedo. Un testimonio que recuerda que la discriminación y la transfobia no conceptos abstractos. Detrás de ellas hay seres humanos, y la dignidad humana, no se debate. ¿Acabarán algún día este tipo de crímenes? El fiscal asegura que el problema no ha desaparecido, sino que ha cambiado de forma. A día de hoy tenemos mejores leyes y mayor formación, pero siguen existiendo discursos de deshumanización que se amparan en era de la desinformación. Hay que recalcar dos ideas fundamentales: 1. Los delitos de odio no castigan ideas, castigan conductas que lesionan derechos fundamentales en un contexto discriminatorio. 2. Los discursos de odio sí son peligrosos por sí mismos, porque reducen las barreras frente a la violencia. Cuando conviertes constantemente a un colectivo en amenaza, acabas facilitando que alguien crea legítimo atacarlo. Y por eso recordar a Sonia no es mirar al pasado. Es preguntarnos qué sociedad queremos ser, si una sociedad donde determinadas personas tengan miedo de existir, o una capaz de proteger la dignidad de todos. Martín reafirma que la dignidad humana no puede depender ni de la identidad, ni de la orientación sexual, ni del aspecto físico, ni de la pobreza, ni de la vulnerabilidad. Porque, es para todos, o al final no será para nadie. https://cadenaser.com

María Cortés renovó el DNI en el año 2024 con su nuevo nombre y sexo, pero el Ayuntamiento de Dos Hermanas no remitió la información a la Oficina del Censo Electoral, por lo que su tarjeta no es correcta para las elecciones del domingo en Andalucía. El Consistorio alega que la ciudadana no actualizó el padrón, pero hace un año inició los trámites para modificar esos datos.

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