El niño que no se reconocía en el espejo, se autolesionaba y se veía obeso aunque pesara 38 kilos: “Transicionar me salvó la vida”

ATA - Sylvia Rivera • 17 de diciembre de 2025

Agustín Dante López recién entendió lo que le pasaba cuando se descubrió en Juan, el personaje interpretado en la serie “Cien días para enamorarse”. Tras esa epifanía, comprendió que los trastornos alimenticios y los impulsos suicidas tenían una raíz: su crisis de identidad de género. En una edición más del ciclo Voces, la transición desde los traumas hacia el bienestar de un varón trans a sus 21 años.

Agustín Dante López dice que lo que veía en el espejo no lo representaba, habla del bullying que sufrió en la primaria, narra con crudeza los embates de su trastorno de alimentación, cuenta que aunque la balanza declaraba 38 kilos él se sentía gordo, repasa las mentiras a su familia, los engaños en la cena, su fiesta de 15, las autolesiones o esa manera brutal de exteriorizar un dolor interno. Agustín habla de cómo una serie le despertó una epifanía, rescata la advertencia de su hermana y la voluntad de una médica, de su miedo a morir y de sus impulsos suicidas, hasta llegar a su transición. “Transicionar fue lo mejor que me pudo pasar en la vida”, define. 

Durante su relato utiliza el pronombre masculino cuando se desplaza entre los recuerdos de su niñez y adolescencia. No se trata de un error, sino de un comportamiento voluntario, el corolario de un proceso de entendimiento. “Al principio traté a ese niño en femenino como para que se entendiera a qué me refería, pero ya no”, dice. “Es algo que por lo general incomoda. La gente te dice ‘bueno, pero eras nena en ese momento’. Sí, pero ahora soy un varón y hay que entender que todo ese tiempo también lo fui, solamente que no le podía poner un nombre”. Él siempre se refiere a él como Agustín, incluso en la semblanza de esos años.

Su vida, antes y después de identificar lo que le pasaba, con enfermedades e internaciones, que siempre, a pesar de los contratiempos y las confrontaciones, estuvo secundado por un entorno familiar permeable y amoroso. “Hay muchos compañeros y compañeras trans que los echan de la casa, que la familia los golpea. Hay muchas personas trans que caen en autolesiones, que se suicidan, que caen en consumos problemáticos, que el único recurso que tienen es la prostitución. Y es terrible. Qué privilegio la familia y el entorno que tengo”, agradece.

Pero para llegar a esa comprensión, primero la infancia, el bullying y el trastorno de la conducta alimentaria. “Mi infancia fue difícil. A los tres años y medio empecé, y agradezco tanto a mi mamá que yo hoy en día le pregunto cómo me anotaste en teatro musical. Me acuerdo de que daba shows en el living de mi casa y les daba folletitos a todos para que vengan a verme y mi mamá me dijo ‘yo te vi con capacidades y vi que te gustaba, entonces te llevé’. Tenían un convenio con mi colegio, entonces empecé ahí a tomar las clases de comedia musical y me encantó”.

—La infancia estuvo atravesada por el arte, la actuación, la música.
—Todo el tiempo.

—¿Eso fue un espacio que salvó en algún punto?

—Sí. Porque yo desde muy chiquito no sentía que me encontrara cuando me miraba al espejo. Desde muy chiquito recibí mucho bullying en la escuela por mi peso. Yo de chiquito, no sé si lo podría diagnosticar por así decirlo como trastorno por atracón, pero comía mucho. Manejaba y regulaba mis emociones desde ese nivel. Y me acuerdo que recibí mucho, mucho bullying en la primaria y en el viaje de séptimo grado, que íbamos a Carlos Paz, me tenía que poner malla. Realmente no me encontraba en el espejo y odiaba cómo me veía. Y me acuerdo de que en ese momento empecé a comer menos, a restringir. Mi mamá se daba cuenta y me decía “pero esto es muy poco”. Por ahí comía solo, no me gustaba comer con nadie.

—¿Ahí empezarían los trastornos de alimentación?

—Se desató muy fuerte en el viaje de séptimo grado cuando yo sabía que me tenía que poner malla y empecé a comer menos, a comer menos, y veía que gente externa, no mi familia, me decía “qué flaca que estás, qué linda que estás”. Entonces lo tomaba como algo bueno, voy por buen camino. Está bien pasar hambre, restringirme, porque la gente me ve mejor. Me sentía más lindo.

—¿Alguien en tu casa se daba cuenta de los ataques que estabas recibiendo?

—No. Yo no contaba mucho tampoco. Me lo guardaba. Como es una enfermedad tan silenciosa y tan solitaria yo lo llevaba… Si mis papás se daban cuenta realmente lo que estaba pasando iba a tener que recuperarme y era algo que yo no quería porque sabía que eso conllevaba subir de peso y yo lo veía como lo peor que me podía pasar en la vida. Subir de peso era que volviera el bullying, volviera el odio al verme al espejo.

—¿Se fue incrementando eso?

—Mucho.

—¿Qué pasó?

—Lo que me pasaba en invierno es que también en ese momento de mi vida, en séptimo grado descubrí lo que eran las autolesiones. Dentro de todos los tipos de autolesiones yo en ese momento empecé a cortarme. Me pasaba que yo en invierno como podía usar ropa grande o ropa que no se notara mi cuerpo recurría a eso, a las autolesiones, para descargar todo el dolor. Es como un dolor que no tiene explicación. No lo podía explicar. Es como un dolor en el alma. Es lo peor que le puede pasar a un ser humano: sentir tanta angustia que te lleva a ese momento de desesperación, ese impulso que decís necesito sacar el dolor que tengo adentro para expresarlo en un dolor corporal. Necesitas dejar de sentir ese dolor interno que no te deja hacer nada: no te deja bañarte, no te deja lavarte los dientes, no te deja levantarte de la cama. El TCA (Trastornos de la conducta alimentaria) es una enfermedad muy solitaria también: no te querés juntar con gente porque siempre que te juntás significa compartir algún momento, comer algo, tomar unos mates, compartir unas facturas, salir a comer.

—¿Ya se habían dado cuenta en tu casa lo que estaba pasando?

—No porque yo lo ocultaba mucho. En terapia tampoco hablaba tanto de eso. A esa edad no. De más grande empecé a hablarlo.


—Vos oscilabas entre lesiones y…

—Y el trastorno de la comida.


—¿Las lesiones uno las provoca para sacar algo de ese dolor, para hacerlo corporal?

—Sí. Tratar de sentir, es como una adicción. Una vez que empezás no podés parar. Por más feo que suene porque es horrible.


—La fantasía no era morir.

—No, era dejar de sentir ese dolor tan fuerte que sentís por dentro. Es como inexplicable. Como si te quisiera arrancar el corazón para dejar de sentir tanta angustia. Además yo era muy chico. No tenía manera de regularlo.


—¿Hoy que mirás hacia atrás entendés que ese dolor iba más allá del bullying de tus compañeros?

—Sí. Yo sentía que todo el trastorno alimenticio -lo sé ahora que ya estoy en otra etapa, que pude salir del closet- siento que fue un síntoma que se dio a partir de esconder quién era.


—¿Pero vos en ese momento lo estabas escondiendo o todavía no lo sabías?

—No sabía, no tenía un nombre para lo que me pasaba. Me acuerdo de que pude entenderlo cuando vi la serie Cien días para enamorarse. Ahí fue la primera vez que vi la figura de un varón trans, porque por lo general sabía lo que eran las mujeres trans pero no sabía que existían los varones trans. Dije “claro, me pasa esto”.


—El personaje de Maite Lanata, ¿no?

—Sí.


—¿Ahí te pudiste identificar y entender lo que te pasaba?

—Sí, ahí entendí. Yo siento un privilegiado porque mi familia lo aceptó muy rápido. Me acuerdo de que al principio, cuando supieron que yo era un varón trans, me dijeron “nos va a costar”, porque fueron 17 años de ellos pensando que tenían una hija y de repente decirles “me di cuenta de que todo lo que me había pasado y todo lo que yo sentía que no le encontraba una explicación era esto: soy un varón trans”.


—Hasta que llegaste a ese momento muchísimo dolor y muchísimos problemas también, ¿no?

—Sí. Yo me acuerdo de que antes de mi fiesta de 15, porque hice una fiesta de 15, mis amiguitas no se iban a Disney y yo tenía mucho miedo de ir solo entonces recurrí a la fiesta de 15 para festejar. Pero ese año fue mi peor etapa. Mi punto más bajo del trastorno alimenticio. Porque yo sabía que se acercaban mis 15 y que tenía que usar ese vestido y empecé a bajar mucho de peso. Realmente yo me mataba haciendo ejercicio. Hacía ejercicio mucho, mucho. Iba al teatro también muy seguido. Salía a caminar todo lo que podía. Comía lo menos que podía sin que mis papás se dieran cuenta. En mi fiesta de 15 para que te des una idea ni siquiera probé un bocado de nada de toda la comida que había. Y realmente no pude disfrutar mi fiesta porque no podía pensar en otra cosa que en cómo estaba mi cuerpo. Tenía ganas de comer, pero no quería. No me lo podía permitir.


—¿Y qué pasó?

—Empecé a comer menos. Llegué a comer dos tomates cherry por día. Tomaba mucha agua, hacía mucho ejercicio. Hasta que me acuerdo patente un día llevaba una remera cortita roja y un pantalón, un short, y ya pesaba 40 kilos y mi hermana le dijo a mi papá “vos te das cuenta de que está muy mal, ¿no?”. Mi hermana no me veía hace tres meses. Capaz mis papás que me veían todos los días no se nota cuando una persona baja tanto de peso, no te das cuenta de que es tan rápido el descenso.


—¿Tu hermana no vivía con ustedes?

—No. Y cuando me vio se horrorizó y le dijo a mi papá “está muy mal, hagan algo”. Y ahí ellos dos dijeron “tenés razón”. Me llevaron a una médica, fue todo horrible para mí, yo estaba negado a ir a ninguna médica que me ayudara porque yo no quería salir de eso. Y la médica me pesó y lo que vio fue terrible. Yo pesaba 38 kilos dos días después de pesar 40. Los sentó a mis papás, yo estaba en el medio, mi papá a la derecha, mi mamá a la izquierda, y nos dijo bueno “familia, esto es así: en este momento tu cuerpo ya no tiene nada para alimentarse. No tiene reservas. Tu cuerpo se está comiendo el músculo de tu corazón. Si vos no te internás, si vos no empezás a comer, tenés dos, tres semanas, un mes como mucho. Te vas a morir”. Yo no le creía, para mí era mentira. Además, qué locura, me acuerdo de que me seguía viendo gordo en el espejo. 38 kilos pesaba, ¿cómo me podía ver gordo?


—Van de esta médica. Plantea esto. ¿Y qué sucede ahí?

—La médica me deriva a otra médica, a Viviana Buiras. Me acuerdo de que yo sabía que Viviana me iba a pesar de nuevo y yo el día anterior no había comido nada. Nada en todo el día. Yo ya venía igual de momentos en los que no comía nada en todo el día. Por ahí como mucho me permitía dos frutillas y tomaba mate cocido, mate cocido, mate cocido, porque claramente tenía hambre.


—¿Tus papás entendieron que estabas enfermo?

—Sí. Me llevaron a esta médica. Viviana me pesó y me dijo “mirá, esto no puede ser, es muy poco”. Me dijo “hay dos opciones: o empezás a comer o te tengo que internar con sonda nasogástrica para alimentarte por ahí”. “No voy a comer -le dije-. No voy a comer”. Mi hermana se quedó mientras yo me pesaba, claramente sin ropa, y se largó a llorar de lo que vio. Era la primera vez que me veía desnudo. Se largó a llorar porque no podía creer lo que estaba viendo. Era un esqueleto. Y la médica hizo pasar a mis papás, les dijo “vamos a internarlo en el sanatorio de niños”. Nos fuimos a fijar si había cama. Yo me acuerdo de que tuve que caminar una cuadra y no la podía caminar. Iba lento porque ya no tenía energía en el cuerpo. Llegué al sanatorio de niños. Tenía que ver si había cama. Probablemente no. Había una cama. Me internaron ese día. Yo no entendía nada de lo que estaba pasando. No dimensionás la gravedad.


—¿Qué edad tenías?

—15. Yo entré muy, muy mal. Tenían miedo de que el corazón me dejara de latir porque era una posibilidad porque el cuerpo no sabían hasta cuándo iba a poder aguantar. Me internaron, me pusieron la sonda. Yo lo tomaba con humor, me reía. Mi familia lloraba preocupada, me pedían por favor que comiera y yo estaba negado. Me empezaron a pasar la alimentación. Yo me sacaba fotos todos los días para ver si engordaba. Era terrible. Me fijaba hasta cuántas calorías tenía la alimentación que me pasaban, que no era nada. Pero a mí me preocupaba hasta eso. Me acuerdo de que me ponían comida en el sanatorio y no quería.


—Te alimentaban con sonda, estabas internado, pero no había un tratamiento psicológico todavía que acompañara.

—Sí. Estaba en tratamiento psicológico pero negado completamente. Estaba negado a mejorar. Yo no quería mejorar. Yo iba a la psicóloga porque sabía que tenía que ir porque mis papás sabían que era necesario.


—¿Y por qué había empezado?

—Porque mis papás me veían mal. Yo estaba muy deprimido. No sé si ellos notaban que me cortaba o que no comía bien, pero sabían que algo no estaba bien. Y yo accedí a ir a la psicóloga pero era tedioso para mí, yo no tenía ganas de estar ahí. No tenía ganas de contarle a una desconocida todo lo que me pasaba.


—¿Vos te quemabas también?

—Me quemaba. Fumaba cada tanto porque necesitaba bajar la ansiedad de alguna manera y me quemaba, me apagaba el cigarrillo en la piel. Terrible.


—En ese momento le cuentan a tus padres...

—De los cortes. Además en el sanatorio hacía mucho calor: el 27 de noviembre, una fecha que no me voy a olvidar más, fue la primera internación. Porque después hubo muchas más.


—¿Tus papás te hablaron de eso?

—Ellos tocaban el tema y yo me enojaba. La manera en la que los trataba era horrible y yo me di cuenta con el tiempo. Uno no se da cuenta de lo egoísta que es y de lo mal que trata a la gente de su alrededor que solo se preocupan porque vos vivas.


—Estabas enfermo.

—Mucjho. Y yo me acuerdo de que pesaba 38 kilos, me veía al espejo y decía “soy obeso”.

—¿Y por qué te dan de alta?

—Me dan de alta porque consideraban que ya podía seguir la internación domiciliaria. Yo seguía con sonda. Seguí con sonda mucho tiempo. Dos meses y medio. Una cosa así. Y nada, seguí la internación domiciliaria en mi casa.


—¿Y la respetabas?

—No. Mi nutri me dio de a muy poco comida porque si me daba un plato entero yo me iba a agarrar una crisis de pánico. Empecé comiendo rodajas así de calabaza hervida. Mi mamá se daba vuelta un segundo y yo agarraba un papel tissue para sonarse la nariz, la aplastaba, la escondía abajo de la almohada o me la escondía entre las piernas. Y cuando iba al baño, mi mamá no se daba cuenta, lo tiraba en el inodoro. También lo que hacía era el alimento, lo vaciaba y lo llenaba con agua. O sea, le dejaba un poco para que quede el color.


—El de la sonda.

—Sí, el alimento que colgaba del palito. Yo estaba muy mal. No me daba cuenta de que se iban a dar cuenta en algún momento. Cuando fui a la pediatra en ese momento me pesó y dijo “no puede ser que vos estés bajando de peso con la alimentación por sonda y comiendo”. Me acuerdo de que una vez fui a dormir a la casa de mi papá que vivía a una cuadra de mi mamá, le dijo “una vez lo vi entrando al baño, vi que había menos alimento y me pareció raro”. Mi papá me preguntó “¿qué pasó con el alimento?” “No, no sé, ni idea, ¿por qué?”. Yo sabía mentir muy bien. La médica me pesó y me dijo “no puede ser, bajaste mucho de peso”. Me volvieron a internar me acuerdo en el cumpleaños de mi hermana. Horrible. Horrible. Imaginate, el día de su cumpleaños que tenga a su hermano muriéndose en un hospital. Eso era lo que pasaba, solamente que yo no me daba cuenta de la dimensión y la gravedad.


—Vos no tenías la fantasía de morir.

—En ese momento no.


—¿En algún momento sí?

—Cuando dejé la sonda, cuando me la sacaron y empecé a subir de peso. Fue horrible. Volví a la autolesión. Y tuve dos o tres internaciones más porque me vaciaba blísters de pastillas. Eran como impulsos, no sé cómo explicarlo. Eran impulsos en los que yo tomaba mucha medicación y a los 25 minutos, media hora, me daba cuenta: ¿qué hice?


—¿Y a quién se lo decías?

—A mi mamá. Yo vivía con ella. Y me acuerdo de que la última vez, que fue la peor y fue creo que hace dos años, la agarré a mi mamá y le dije “ma, me tomé como tres blísters de medicación para dormir”. Una medicación muy fuerte encima. Mi mamá, no me voy a olvidar más, se sienta en la cama, se agarra la cabeza y se larga a llorar. No podía creer que esto estuviera pasando de nuevo. Y me lleva al suelo y me dice “te vas a dormir varios días”. Yo le dije “ma, con la dosis que acabo de tomar me voy a morir creo”. Se viste, pedimos un taxi, mi mamá en un estado de shock. Yo no entendía nada.


—¿Hubo algún diagnóstico?

—Trastorno de la conducta alimentaria, depresión y ansiedad... Hay algo que no mencioné. Me acuerdo de que cada vez que yo bajaba de peso, dado que se pierde mucha grasa, mucho músculo, los pechos me empezaron a disminuir y de repente me veía al espejo y era plano. No tenía nada. Y eso me encantaba. Y cuando empecé a subir de peso, empezó todo lo contrario: trastorno por atracón de nuevo, porque fue tanto el tiempo que yo le restringí al cuerpo que me pedía, me pedía, me pedía, porque, claro, el cuerpo se prepara por si, en algún momento se vuelve a restringir, tener esa reserva. Comía todo lo que encontraba. Mezclaba cosas que vos decís “qué asco”. Mezclaba todo lo que encontraba en la cocina.


—Ahí empezó a aparecer un poco más de curvas.

—Sí. Fue terrible. Al tiempo hice mi transición.


—¿Estabas yendo al colegio? ¿Podías estudiar mientras tanto o no se podía?

—Faltaba mucho. Siempre fui un alumno 10. Muy aplicado. Y desde que me pasó el trastorno de la conducta alimentaria en el momento en el que me internaron faltaba mucho. Muchísimo. En un momento estábamos en pandemia. 2020. Yo no me conectaba a los Zoom. No quería, no quería que se viera mi cara, mi cuerpo recuperado. No podía. Porque tenías que prender la cámara. No me podía permitir eso.


—¿El bullying seguía sucediendo?

—No. No.


—Ya había otros compañeros, otra dinámica.

—Sí. Y preocupación.


—¿Entre tus compañeros también?

—Sí. De mi grupo de amigas, mis profesores, se daban cuenta. Se dieron cuenta.



—¿Fue un espacio que pudo contener y abrazar el de la secundaria?

—Sí, el colegio fue la verdad que una contención inmensa me dieron. Había una psicopedagoga. Yo cada vez que me sentía mal, me agarraba un ataque de ansiedad, un ataque de pánico, ella me permitía salir del momento de clase, ir a su oficina, tomar un café, calmarme. Y me ayudaba mucho. La verdad que el colegio en eso un diez.

—¿La pandemia te hizo mal?

—Mucho, porque yo en ese momento como la gente no me veía empecé a comer mucho y no me soportaba. No podía verme al espejo.


—¿Y en tu casa qué pensaban de eso?

—Contentísimos de que yo comiera. No lo podían creer. O sea, ellos felices de la vida.


—¿Cómo siguió?

—En 2021 conocí un grupo de amigos de casualidad porque yo estaba con una amiga que me dijo “mirá, yo en un rato me encuentro con unos amigos en el parque, yo ese día estaba re bajón, vení así te despejás un rato”. Conocí a un grupo de gente trans que iban a una asociación que se llama Varones Trans que necesito mencionarla porque son un diez. Empecé a ir a la asociación y lo agarré a Santi, el presidente de la asociación, y le dije me pasa esto, esto y esto y yo en llanto, pleno ataque. “No sé cómo decírselo a mi familia, no quiero vivir más así, necesito transicionar, necesito ser verdaderamente quien soy”. La desesperación que vos tenés de decir me di cuenta de que estuve toda mi vida así y no puedo aguantar ni un minuto más.


—¿Cuál fue el disparador para que vos lo entiendas?

—La serie. La identificación.


—¿Habías tenido alguna pareja hasta ese momento? ¿Te habías enamorado?

—Cuando era más chico sí. Yo soy bisexual y estuve en pareja con una chica y en ese momento me enamoré de un chico que también era un varón trans y fue una gran contención para mí porque él me entendía en todo. En absolutamente todo. Me acompañó cuando me hormoné. Cuando me operé.


—Te acompañó en todo el proceso.

—En todo el proceso. Vio todo mi cambio.


—¿Y la chica con la que estabas en pareja qué pasó cuando lo conociste a él?

—No, con ella corté antes, cuando terminó la internación terminamos la relación.


—¿Estuvo en riesgo tu vida de nuevo?

—Sí, muchas veces. Pero yo no lo dimensionaba. Yo decía no me morí la primera, no me morí la segunda, no me voy a morir. Y la última fue terrible. El último intento de suicidio, que no sé si llamarlo así porque fue como una desesperación que me llevó a ese impulso de decir “quiero tomar esto”, en ese momento sí pensaba que me quería morir pero yo siento muy en el fondo que no me quería porque recurrí a mi mamá para decirle “hice esto, qué hacemos, ayudame”. Estaba con la desesperación de decir “necesito estar bien, necesito arrancarme este dolor”. Buscaba llamar la atención porque no podía más ocultar y soportar todo ese dolor yo solo.


—¿Te sentías cómodo con la idea?

—Sí, muy. Tenía mucho miedo cómo se lo tomara la gente, eso sí. Tenía muchos miedos, muchas incertidumbres de cómo va a reaccionar mi familia. Yo sabía que mi familia no era capaz de echarme. Hay muchos chicos que lamentablemente la familia los echan de la casa. Pero me daba mucho miedo que no lo aceptaran.

—Pero encontrarte a vos en tu identidad, ¿qué trajo?

—Alivio. Paz y mucha felicidad. Ese dolor fue desapareciendo un montón. Fue como sanar al niño que fui, que sufrió tanto bullying y que no entendía lo que le pasaba. Siento que todo lo que pasó, toda la depresión, la ansiedad, el trastorno de la conducta alimentaria fue el síntoma que desarrollé a partir de odiarme por no entender quién era, qué me pasaba.


—Primero hablaste en el grupo. Después hablaste con tus amigos.

—Mis amigos obviamente lo súper entendieron. También es otra generación. Con mis amigos del teatro. Les conté a mis profes y fue tipo “ok, sos Agustín, ¿qué tiene? Sos Agustín y ya está”. A mí el teatro me salvó la vida porque yo me acuerdo, esto no lo dije, que empecé a comer porque en el momento que a mí me internaron yo tenía puestas, actuaba. Tenía que bailar mucho. Y mi médica me dijo “no, vos no lo podés hacer, no podés subir ni una escalera”. No tenía permitido subir escaleras realmente. Y me dijo “cuando vos empieces a comer y te recuperes un poco, podés volver al teatro”. Yo empecé a comer por eso, porque necesitaba volver al teatro. Me acuerdo de que en vacaciones de verano se hace un receso, pero hay un intensivo de teatro, de canto, de danza. Yo me acuerdo de que iba a ver a mis compañeras, me subían a upa porque no podía ni subir una sola escalera. Iba ahí y me despejaba, no pensaba en lo que me pasaba. Y empecé a comer porque necesitaba volver al teatro. Realmente a mí el teatro y la transición me salvaron la vida.


—Encontraste tu lugar en el mundo. ¿Cómo fue la charla en tu casa? ¿Cómo la decidiste?

—No tenía la valentía por así decirlo de decirles cara a cara así que recurrí a mi psicóloga de ese momento. Yo sabía que tenían una reunión con mis papás. Y le dije “¿vos podés contarles esto? Porque yo no me animo pero necesito contarlo”. “Sí”, me dijo, y lo habló ella.


—¿En ese momento ya había sucedido algo del cambio de estética?

—No, todavía no. Lo habló con mis papás. Yo sabía a qué hora salían de sesión y estaba en el teatro con mis amigas conteniéndome para ver cuál era la reacción de mis papás. Y mis papás me dijeron “nosotros te amamos, nos va a costar porque fueron muchos años pero te amamos y es lo único que importa que vos estés bien, que seas feliz y te respetamos. No tenés que preocuparte ni angustiarte por nada. Es lo que menos queremos”. Me acuerdo de que mi papá con su esposa y con las hijas de ella, que para mí son hermanas, me pusieron Toti porque como al principio les costaba decirme Agustín. Todo el mundo, toda mi familia me decía Toti. Y fue como volver a respirar. Fue como “ya está, ya pasó”. Ellos lo entienden, ellos me respetan y me acompañan. Es lo único que importaba.



—¿Les pudiste contar que elegiste Agustín por ellos?

—Sí. Y elegí Dante también porque me encanta el nombre y es una escuela en la que trabajó mi mamá.


—¿Cómo empezó el cambio en tu estética?

—Me fajaba y era terrible porque era muy riesgoso. Podía tener muchos problemas en las mamas. No podías respirar bien. Me acuerdo de que yo siempre tuve muchos esguinces por bailar y de más chico hice vóley, tenía vendas. Con las vendas me apretaba a morir hasta que no podía respirar. Y mis compañeros de la asociación de Varones Trans me decían “no podés hacer eso, existen los binders que son como unos tops deportivos que sirven para aplanar”. Pero al principio recurrí mucho a las vendas y cuando me compré mi primer binder fue increíble. Verme al espejo y verme plano. Después me miraba mis pechos cuando me estaba por bañar y era volver a la realidad de no quiero esto. Pero mientras tanto podía salir a la calle y sentirme más o menos cómodo. Y después empecé con las hormonas. Mi ex me acompañó en todo. Él ya sabía todo el proceso, entonces para mí era mucho más fácil. Me hice todos los estudios porque previamente hay que hacerse un montón de estudios.


—¿Acompañó un médico también?

—Sí, por supuesto. Un endocrinólogo y mi médica de cabecera. Yo en ese momento no les conté a mis papás, al tiempo les conté, costó un poco entenderlo porque les daba miedo. Solo por eso, no porque me quisiera hormonar. Les daba miedo por la desinformación misma de que me pasara algo malo. Cuando se quedaron tranquilos, ellos siempre me acompañaron, en todas mis decisiones ellos siempre estuvieron al lado mío. Estuviera bien, estuviera mal, ellos siempre se quedaron al lado mío y para mí eso es un privilegio que no a todos les pasa.


—¿Las hormonas son testosterona básicamente?

—Testosterona. Empecé con inyectables. Seguí con gel. Y las dejé porque no estaba pudiendo controlar mi voz, que yo me dedico al canto. Yo me dedico al teatro musical entonces no estaba pudiendo encontrar mi voz. Hasta que di con una profe de canto que era fonoaudióloga y me di cuenta de que las hormonas las podía seguir mientras estuviera supervisado con una profe de canto. No las retomé hasta ahora que estoy volviendo a tratar de retomarlas. Pero para mí fue increíble. Y ese mismo año a fin de año me operé. Me pude operar gracias a la Ley de Identidad de Género. Yo me veía al espejo y no lo podía creer.


—Te operaste de mastectomía.

—Sí. Me miraba al espejo y no lo podía creer. Fue realmente una felicidad: al día de hoy te juro que fue la mejor decisión que pude haber tomado en la vida.


—¿Dudaste, tuviste miedo antes?

—No. No. Yo sabía que lo quería. Y cuando me vi al espejo terminé de confirmarlo. Me sentía yo. O sea, por primera vez me sentía yo completamente.

—¿Dónde sentís discriminación hoy?

—En TikTok recibo muchos, muchos comentarios de odio. Muchísimos. Tengo un video que se me viralizó, tiene como 1.500.000 vistas, y los comentarios que recibo son terribles.


—¿Qué contás en el video?

—Es un video que muestro mi transición. Dice, como que alguien dice nunca vas a poder ser un hombre. Y muestro el cambio que hice como diciendo sí pude, lo pude lograr. Y hay muchos comentarios. Y mi mamá me decía no contestes. No contestes. Eliminalos. Yo le decía obvio que voy a contestar, porque necesito visibilizar que esto sigue pasando. Porque hay gente que te dice ay no, pero es delirio suyo, de la comunidad LGBT, de la comunidad travesti-trans sobre todo. Es delirio suyo que los siguen discriminando. Con esos videos dejo en evidencia que no. Que en 2025 sigue pasando.


—Hay un tema que me preocupa y tiene que ver con la medicina y con la salud. Las personas trans tienen que tener acceso a la medicina. Es fundamental que un varón trans vaya a la ginecóloga y que una mujer trans vaya al proctólogo.

—Sí. De hecho hice un video al respecto y recibí muchísimos comentarios horribles. Que yo después los uso para informar. A mí ya realmente me genera risa pero en un principio sí, es horrible. Es horrible ver cómo te mira la gente. Es horrible también tener que ir juntando data de compañeros trans a ver a qué ginecóloga voy. No me importa pagar, necesito ir a una ginecóloga que esté informada. Son muy pocas lamentablemente. No podés ir a cualquier ginecóloga. No podés ir a cualquier endocrinólogo. Porque hay mucha desinformación y hay mucha discriminación todavía en la medicina. Y en la salud mental también. Me acuerdo de que una anterior psiquiatra me dijo “yo no te puedo anotar con Agustín porque todavía no tenés el cambio de DNI”. La Ley de Identidad de Género dice que sí, que por más que no tengas el cambio de DNI te pueden anotar con tu nombre autopercibido.


—Es terrible. ¿Tenés el DNI?

—Sí. Todo el mismo año fue. El DNI, las hormonas, la operación. Fue, ay, fue un alivio para mí. Fue lo mejor que me pudo pasar en la vida transicionar.


—Nosotros hablamos antes y vos me decías que todo lo que pasó tenía que ver con encontrarte vos.

—Sí. Sí, sin dudas.


—Hoy lo entendés.

—Hoy lo entiendo. Hoy estoy menos enojado con la vida. Hoy no estoy enojado con la vida. No estoy enojado. Antes odiaba el mundo. Me odiaba a mí. Porque ni yo podía entender qué me pasaba. Y pude sanar ese niño que fui. A ese adolescente que fui que sufrió tanto.


—Tuviste la suerte de tener una familia que acompañó.

—Sí.


—Me imagino que tenés amigos y amigas que no tuvieron esa suerte.

—Y es terrible. Terrible. Hay muchos compañeros y compañeras trans que los echan de la casa. Que la familia los golpea. Hay muchas personas trans que caen en autolesiones. Hay muchas personas trans que se suicidan. Los asesinatos de las personas trans cada vez se incrementan más. Hay muchas personas trans que caen en consumos problemáticos. Que el único recurso que tienen es la prostitución. Y es terrible. Ver eso es realmente decir qué privilegio la familia y el entorno que tengo.


—¿Agus, te dejaste de lastimar?

—Sí.


—¿Estás bien hoy?

—Hoy estoy bien.


—¿Qué tenés ganas de que pase?

—De seguir trabajando de esto. Por ahí mi sueño no, algo que yo de chico pensaba era quiero ser famoso. Quiero ser famoso. Hoy en día lo veo de otra manera. Hoy en día lo veo como quiero vivir de esto. No busco ser famoso. No busco que todo el mundo me reconozca. Quiero vivir de lo que me gusta.


—¿Hoy qué estás haciendo?

—Hoy estoy en dos proyectos. Estoy en Lutero, el musical. Estoy en Caída libre, el musical. Y antes estuve en Ana es luz, el musical. Estuve en Regreso a la tierra de Oz que fue una obra que hice en vacaciones de invierno. Hice Inferno. Hice Libre cautiverio también que la terminamos hace poco la temporada.


—¿Estás noviando?

—No. Soltero.


—¿Estás con ganas de enamorarte?

—Estoy con ganas de enamorarme. No, pero realmente ver todo lo que me ha regalado esta ciudad, esta provincia, desde que llegué es increíble. Es como decir realmente esto puede pasar, los sueños se cumplen. Se puede soñar, se puede estar mejor. Y también agradezco de nuevo mucho por el espacio. Para mí es muy importante que se visibilice un varón trans en la tele. Un artista trans en la tele.


—¿Hay algo que no te haya preguntado que te parezca importante comunicar?

—Me parece que no. Quiero agradecer a mi familia. A mi papá, a la esposa de mi papá, a sus hijas, a mi mamá, a mi abuela. Mi abuela es una persona grande y el cambio que ha hecho es increíble. El amor que me tiene tu familia y la contención que me han dado. Siempre estuvieron al pie del cañón conmigo. Decisión que tomo decisión que me acompañan con amor. Para mí es muy importante y es realmente un privilegio. A mis amigos que siempre estuvieron ahí, que nunca me soltaron la mano. Y de nuevo también a la gente que me da trabajo que para un artista trans es difícil.


—Vos entendés que ese día tu hermana te salvó la vida, ¿no?

—Sí. Y mi médica también.


—¿Se los dijiste?

—No. Pero yo siento que sí, que gracias por darme eso para agradecer a mi hermana. Y para agradecerle también a Viviana Buiras, yo antes la veía como una bruja. La odiaba. Era como me estaba obligando. Y después me di cuenta de que ella me salvó la vida. Que si mi hermana y ella no se daban cuenta, no me ayudaban, yo hoy no estaría acá.


—Y esos papás que después pudieron también…

—Mis papás increíbles. Todo lo que soportaron. Pobres padres. Pero siempre con amor me acompañaron así que no puedo estar más agradecido.


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Noticias

Por ATA - Sylvia Rivera 10 de abril de 2026
En los últimos años se aprobaron diversas leyes que tienen como objetivo final generar una equidad en este ámbito. La Ley de Promoción del Acceso al Empleo Formal para Personas Trans “Diana Sacayán – Lohana Berkins” es la norma que establece un mínimo del 1% de los puestos en el Estado reservados para personas trans promueve su inclusión en el ámbito privado e impulsa el acceso a la educación como condición clave para garantizar una verdadera inserción laboral: “Hay muchas mujeres trans que habían entrado por el cupo que establece la ley, pero con el gobierno de Milei las rajaron a todas”, cuenta Ivy. “Lo de ingresar por cupo no quiere decir que se hayan vuelto millonarias: ellas han seguido trabajando en paralelo en la prostitución”. Un informe realizado por ATE da cuenta de la situación del cupo laboral trans a octubre del 2024. La ley había tenido un pico de de contrataciones en noviembre de 2023 en donde se llegó a un porcentaje de 0.172% (955 personas sobre 5551 estimadas para cumplir con la totalidad de la ley). Sin embargo, desde febrero hasta julio del 2024 se despidieron a 150 personas trans y no binaries. Luego de los despidos se llevaron a cabo 50 reincorporaciones por distintas vías: gremiales, administrativas o vía judicial. Marian Spagnolo, activista en la organización Zona Igualdad, da su perspectiva sobre la nueva ley: “El cupo laboral es una fantasía. La aplicación no fue completa en el gobierno anterior, fue una aplicación bastante precaria, con muchas resistencias. Solo se logró aplicar dentro del Estado y no se logró ampliar en ningún momento la ley”.
Por ATA Sylvia Rivera 9 de abril de 2026
Después de negarse años antes a reconocer el género de un ciudadano rumano que hizo la transición en otro país de la Unión Europea (UE), los tribunales rumanos dictaminaron el martes que el gobierno debe reconocer la identidad del hombre, informó un medio de comunicación rumano. Los defensores dicen que es una victoria histórica para los europeos transgénero. El caso se refería a Arian Mirzarafie-Ahi, un hombre transgénero con ciudadanía rumana y británica. Nació en Rumania y se mudó al Reino Unido en 2008, donde inició su transición varios años después. Después de obtener documentación legal en el Reino Unido en 2020, el gobierno rumano se negó a reconocer la identidad de género de Mirzarafie-Ahi, citando una disparidad con los documentos que utilizó anteriormente en Rumania. “Esto lo puso en la posición de tener dos conjuntos de documentos con dos identidades diferentes”, dijo ACCEPT, el grupo de defensa rumano que ayudó a llevar el caso de Mirzarafie-Ahi a través de los tribunales. En el Reino Unido fue reconocido “como hombre, en Rumania, como ‘mujer’”. Mirzarafie-Ahi presentó una demanda y el tribunal rumano que conoció su caso lo remitió al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para resolver el argumento interestatal. Ese tribunal dijo en 2024 que el efecto de la negativa de Rumania a reconocer la identidad de género de Mirzarafie-Ahi impedía su libertad de movimiento entre los estados miembros y era, efectivamente, una forma fundamental de discriminación. Por lo tanto, el tribunal dictaminó que todos los estados miembros de la UE están obligados a reconocer los documentos de identidad de las personas transgénero que hayan obtenido el reconocimiento legal de género en otro estado de la UE. (El Reino Unido abandonó la UE en 2020). Sin embargo, Rumania, uno de los miembros más antiliberales de la UE en lo que respecta a los derechos LGBTQ+ (se encuentra al final de la clasificación de estados de la UE de ILGA), se resistió a la orden, y dos agencias gubernamentales diferentes se negaron a reconocer la identidad de Mirzarafie-Ahi. Una vez más, Mirzarafie-Ahi llevó al gobierno rumano ante los tribunales, pero esta vez ganó en su país de origen, y los mismos tribunales rumanos que enviaron su caso al TJUE ahora están obligados por su decisión. “Hoy, 31 de marzo, celebramos el Día de la Visibilidad Trans y estoy feliz de aprovechar esta oportunidad para dirigirme a la gente de mi comunidad con buenas noticias”, dijo Mirzarafie-Ahi en un comunicado después de su victoria. “¡Finalmente he ganado en los tribunales de Rumania! No es sólo mi victoria, sino también la nuestra, la de aquellos que todavía esperan ser vistos, escuchados y reconocidos”. El caso de Mirzarafie-Ahi refleja otro similar dictado en marzo en Polonia y Alemania. Un tribunal administrativo de Polonia se encontró en una situación casi idéntica al abordar el matrimonio de dos hombres que se habían casado en Berlín años antes. Los funcionarios del gobierno de Polonia se negaron a reconocer el matrimonio. Ese tribunal también envió la disputa interestatal al TJUE, que falló a favor de los hombres basándose en su derecho a la libertad de movimiento en toda la Unión Europea. https://www.sentidog.com
Por ATA Sylvia Rivera 8 de abril de 2026
Durante años, Kate corrió sin preguntarse si pertenecía a la pista. El deporte le dio comunidad, disciplina y una identidad que crecía con cada meta cruzada. Pero hoy, esa certeza se tambalea. No por una lesión ni por falta de talento, sino por una política que redefine quién puede competir y bajo qué condiciones. Kate es intersexual y vive con Síndrome de Insensibilidad Completa a los Andrógenos (SICA), una condición que desafía las categorías tradicionales del sexo biológico. Su historia no es aislada: se ha convertido en símbolo de una discusión global sobre inclusión, ciencia y derechos humanos. En este contexto, el debate sobre las mujeres trans en los Olímpicos deja de ser una conversación lejana para impactar directamente en la vida de miles de atletas. De acuerdo The Time, el Comité Olímpico Internacional ha dado un giro significativo en su postura. La nueva normativa exige pruebas genéticas para las atletas que deseen competir en la categoría femenina, marcando distancia de la política de 2015 que permitía la participación sin necesidad de cirugía de afirmación de género. Este cambio coloca a las mujeres trans en los Olímpicos en el centro de una discusión que mezcla ciencia, política y percepción pública. Aunque el argumento principal es la equidad competitiva, la implementación de estas medidas abre interrogantes sobre su precisión y sus efectos colaterales. Más allá del discurso institucional, el impacto real recae en atletas como Kate, cuya identidad biológica no encaja en los parámetros simplificados que proponen las nuevas pruebas. La pregunta ya no es solo quién compite, sino quién define las reglas del juego. El enfoque de la nueva política se centra en la detección del gen SRY, asociado al desarrollo masculino. Sin embargo, expertos como Andrew Sinclair advierten que el sexo biológico es el resultado de múltiples factores: cromosómicos, hormonales y fenotípicos. Reducir esta complejidad a un solo marcador genético implica riesgos significativos. En particular, podría excluir a mujeres intersexuales que, aunque tengan cromosomas XY, han vivido y competido toda su vida como mujeres. Este enfoque simplificado evidencia una tensión clave: la ciencia utilizada para justificar la política no necesariamente refleja la diversidad biológica real. Y en ese vacío, muchas atletas quedan en una zona gris. Aunque el debate público se centra en casos mediáticos, la realidad es que muy pocas atletas trans han competido al más alto nivel. Un ejemplo es Laurel Hubbard, quien participó en Tokio 2021 sin obtener medallas. Sin embargo, las nuevas reglas afectan de manera más amplia a mujeres intersexuales y atletas con variaciones en el desarrollo sexual. Se estima que hasta un 2% de la población presenta estas características, muchas veces sin saberlo. Esto plantea una paradoja: una política diseñada para regular casos excepcionales termina impactando a una población más amplia y menos visible, ampliando brechas en lugar de cerrarlas. El debate también ha puesto bajo la lupa la calidad de la evidencia científica utilizada. Alun Williams señala que las pruebas actuales no son adecuadas para determinar ventajas competitivas reales. Según Williams, la relación entre sensibilidad a la testosterona y rendimiento deportivo sigue siendo una incógnita. Aun así, las regulaciones asumen que dicha ventaja existe, sin pruebas concluyentes. Este punto es clave desde una perspectiva de responsabilidad social: tomar decisiones que afectan derechos fundamentales basadas en evidencia limitada puede generar consecuencias éticas profundas. Críticos como Chris Mosier advierten que estas políticas no solo afectan a las mujeres trans en los Olímpicos, sino a todas las mujeres atletas. La implementación de pruebas genéticas introduce nuevas formas de vigilancia sobre los cuerpos femeninos. Atletas cisgénero también podrían ser cuestionadas, sometidas a pruebas invasivas o incluso excluidas. Casos como el de Caster Semenya evidencian cómo estas políticas pueden perpetuar estigmas, especialmente hacia mujeres del Sur global, ampliando desigualdades existentes. Otro de los efectos menos discutidos es la exposición de información médica privada. Organizaciones como interACT han alertado sobre los riesgos de que atletas descubran condiciones intersexuales durante estos procesos. Esto no solo implica un impacto emocional significativo, sino también riesgos de seguridad, especialmente en contextos donde estas condiciones son estigmatizadas o criminalizadas. Además, el historial demuestra que estas prácticas ya fueron abandonadas anteriormente por su carácter discriminatorio y sus consecuencias psicológicas. El contexto político no puede ignorarse. Figuras como Donald Trump han impulsado medidas similares en el ámbito educativo, lo que ha influido en la conversación global. Aunque el COI ha negado motivaciones políticas, las coincidencias temporales y el discurso público sugieren una intersección entre deporte y agenda política. Este cruce plantea un desafío para la gobernanza deportiva: ¿cómo garantizar decisiones basadas en evidencia y derechos humanos en un entorno cada vez más politizado? Para Kate, el impacto más doloroso no es personal, sino colectivo. La idea de que jóvenes atletas intersexuales o trans crezcan sintiendo que no pertenecen al deporte es devastadora. El deporte ha sido históricamente un espacio de inclusión, desarrollo y comunidad. Sin embargo, estas políticas podrían transformar ese espacio en uno de exclusión y miedo. El debate sobre las mujeres trans en los Olímpicos revela una tensión profunda entre equidad, ciencia e inclusión. Si bien es legítimo buscar condiciones justas en la competencia, las soluciones no pueden ignorar la complejidad humana ni sacrificar derechos en el proceso.Desde la responsabilidad social, este caso exige una reflexión más amplia: las decisiones institucionales deben considerar no solo la evidencia científica, sino también su impacto en la dignidad, la diversidad y la cohesión social. En última instancia, la pregunta no es solo quién puede competir, sino qué tipo de deporte queremos construir. Uno que excluya bajo criterios rígidos, o uno que evolucione para reflejar la diversidad del mundo que representa. https://www.expoknews.com
Por ATA Sylvia Rivera 7 de abril de 2026
"Miedo" y "retroceso" son las palabras más usadas por el colectivo trans de Portugal para referirse a las propuestas de ley presentadas por el centroderecha y los ultras, que actualmente evalúa el Parlamento y que buscan regresar a una norma de hace quince años para poner trabas a la autodeterminación de género. "Varias cosas pueden cambiar para peor", alertó a EFE Diana, una joven trans. La vigente legislación data de 2018 y las derechas buscan rescatar la anterior, de 2011, que exigía un informe médico para los cambios de nombre y género en el registro civil y no contemplaba el uso del "nombre social", que permite que las personas, independientemente de su edad, sean tratadas por el nombre que eligen, aunque no coincida con el de su documento de identidad. "Pero no solo quieren volver a la ley de 2011, sino que quieren introducir cambios que empeoran aún más el contexto legal para las personas trans e intersexuales", explicó en una entrevista con EFE Jo Mato, que preside la organización Rede Ex Aequo. Entre las modificaciones se incluye la prohibición del uso de bloqueadores y hormonas por parte de adolescentes trans y "la posibilidad de discriminación en el deporte, en las cárceles, las escuelas, los baños, en el acceso a los vestuarios y prohíbe que se hable de temas LGTB en las escuelas", contó Jo. "Los bloqueadores y las hormonas salvan vidas", declaró Isabel Rodrigues, vicepresidenta de AMPLUS -una organización de familias de personas trans-, quien anticipó que esto acarreará "problemas de salud mental muy graves" para los adolescentes. En su opinión, esto acabará derivando en que las personas trans y sus familias busquen otras formas de conseguir las hormonas, quizás incluso cruzando a España: "Van a obligar a la gente a pasar a la clandestinidad", resumió. Sobre la posible eliminación del nombre social, esta madre de un joven trans de 26 años señaló que puede suponer dar "marcha atrás" para muchos niños que han realizado una transición social en sus familias, escuelas, centros de salud. Rodrigues afirmó que hay niños de hasta siete años que han hecho esta transición y usan su nombre social, por lo que no todo el mundo sabe que son trans. Esta ley les obligaría a salir del armario, generándoles problemas de salud mental, generando problemas de identidad y desarrollo de la personalidad. Las familias están "muy asustadas, muy angustiadas", mientras que los niños que están al tanto del debate parlamentario sienten ansiedad por su futuro. Para el presidente del grupo Opus Diversidades Hélder Bertolo, estos cambios legislativos supondrían "un retroceso" y abrirían una caja de Pandora: "Cuando se abre, no se sabe lo que viene después, el aborto, la protección de las mujeres, el matrimonio y la adopción homosexual" podrían estar en peligro, advirtió. Según cifras proporcionadas por la Rede Ex Aequo, desde la aprobación en 2018 de la ley de autodeterminación de género, unas 3.000 personas han cambiado su nombre e indicador de género en el registro civil, unas 500 al año. Las organizaciones consultadas coinciden en no comprender qué ha motivado la presentación de las propuestas, especialmente en el caso del gobernante Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha), partido mayoritario en el Parlamento, ya que no figuraba en su programa político. "No hay indicios de que se esté produciendo ningún abuso de la ley o de que la gente esté cambiando sus documentos a la ligera, que es el argumento del PSD", argumentó Matos, "La gente no se despierta un día -siguió- y decide ir al registro civil y cambiar todos sus documentos porque sí". En este sentido, no entiende "que se exija a las personas trans tener un diagnóstico médico para cambiar algo que es puramente administrativo", lo que creará "obstáculos que dejaron de existir hace ocho años" y se volverá a la patologización. Critican unánimemente que no se haya escuchado a ninguno de los afectados, ni a la comunidad científica, son proyectos que se han hecho "a espaldas de todos", en palabras de Rodrigues. "Hay personas trans, y no van a dejar de existir porque la ley se revoque, seguirán existiendo", concluyó Rodrigues, mientras que Diana recalcó: "No nos van a apagar porque no exista una ley" de autodeterminación de género. https://www.infobae.com/america/agencias/2026/04/07/
Por ATA Sylvia Rivera 6 de abril de 2026
Yerson Martínez Las personas trans tienen una esperanza de vida de 35 años en promedio, por falta de servicios de salud, y de endocrinólogos especializados, de acuerdo a los primeros datos de la Investigación Humanista en Salud Transfronteriza, el cual es realizado por Alma Angélica Villa Rueda, académica e investigadora en posgrado de la facultad de enfermería en la Universidad Autónoma de Baja California, y por Isis Lilith Roa Zaragoza, estudiante de maestría y defensora de los derechos humanos de la comunidad trans. En entrevista exclusiva para La Voz de la Frontera, presentaron los resultados de la primera de tres etapas de la investigación que realizan auspiciadas por la Secretaría de Ciencia, Tecnología, Humanidades e Innovación del Gobierno Federal, donde en una primera muestra de 80 personas trans en Mexicali, Tijuana, Matamoros, Nuevo Laredo y Chihuahua, y con 8 grupos focales, detectaron que falta acceso a la salud pública. En Mexicali específicamente, detectaron que, en clínicas de salud, no atienden en muchas ocasiones a las personas trans por el simple hecho de serlo. Además, requieren atención psicológica, psiquiátrica, y endocrinólogos donde éstos últimos, en su mayoría rechazan atender a personas trans. “No todos las quieren atender, se busca identificar a quienes son profesionales trans inclusivos y generar un directorio para la comunidad que los requiere”, explicó Villa Rueda. Han detectado que hay algunos especialistas en Tijuana que atienden por línea o por videollamada, pero en ocasiones el proceso requiere ser persona a persona. En esa modalidad presencial, solo han encontrado a un endocrinólogo en Mexicali que dice aceptar a personas trans, el resto manifiesta una negativa. Preocupa falta de especialistas. Parte del estudio requirió entrevistas en persona, donde el común denominador, fue que la preocupación es no tener acceso a endocrinólogos, falta de dinero para pagar los servicios, atención psicológica, vivienda, y programas que les faciliten el acceso a la pastilla Prep, utilizada para evitar contagios por VIH. Algunas optan por acudir a realizarse los tratamientos a la Ciudad de México, pero el seguimiento es en línea o digitalmente de forma remota, y pocas pueden hacerlo por los costos. “Al no tener como salir a consultas y para los medicamentos, algunas se automedican, o no se medican”, y explicó que los tratamientos hormonales cambian a la persona, y pueden caer en depresiones o padecimientos como trombosis. En el proceso de afirmación de género, Villa Rueda puntualizó que carecen de un profesional de salud que les dé seguimiento, ya que solamente las consultas pueden costar mil a mil 100 pesos. “Las trans tienen una situación de precariedad, y al no tener una persona especializada en institución pública, van con un privado, o hacen como le vaya diciendo otra amiga” “A mi me dan este tipo de gramaje, está inyección, a mi no me pasó nada, pero cada cuerpo es diferente y caen en complicaciones graves, desde trombosis o cáncer de seno, o cae en no profesionales que les crean problemas de salud”, comentó. Otra situación que sigue sucediendo, aunque en menor medida, es que recurren a tratamientos que son perjudiciales para la salud, como el inyectarse biopolímeros o aceite de cocina para el proceso de reafirmación y delinear su cuerpo. “Por eso insistimos en que si el Estado no lo provee, buscan cómo hacerlo, ya sea de manera segura o insegura”, y si padecen alguna comorbilidad o situación como VIH, la salud se complica. Un tema sensible que se encuentra en estudio, y que se comienza a arrojar en la investigación, es el alto porcentaje de personas trans que además con neurodivergentes. Otra necesidad detectada es la ubicación de clínicas de salud, que requieren estar en las zonas donde mayor concentración de trans existe, por ejemplo en Mexicali, piden que sea en zona centro o cercano a plaza comerciales donde haya flujo de transporte público para poder acudir. La adultez La esperanza de vida de las personas trans es de 35 años en promedio, pero además han detectado en los grupos focales, que refieren que no quieren llegar a la adultez. Principalmente porque terminan en un estado de precariedad, donde no tienen acceso a salud, pero además falta de trabajo y sin prestaciones en general, como seguros social o infonavit, mucho menos pensiones o jubilaciones. “Les da miedo o pavor llegar a la edad adulta, aunque también entre ellas como no hay quienes las cuidan, se cuidan entre ellas, en atenciones que en muchos casos el Estado no les ofrece”, explicó Isis Roa Zaragoza. Actualmente la investigación ha realizado la primera etapa que es el diagnóstico de las necesidades, la segunda etapa incluye un diagnóstico e intervención de salud necesarias, y la tercera etapa es presentar una propuesta de política de salud pública trans incluyente. En suma, serán dos años y medio, donde en el presente se publicarán los primeros manuales y reportes, en acceso libre; al finalizar las etapas, se presenta la propuesta de política pública para ser inclusivas para la comunidad trans en las ciudades donde se realiza la investigación. https://oem.com.mx/lavozdelafrontera
Por ATA - Sylvia Rivera 27 de marzo de 2026
El Comité Olímpico Internacional (COI) ha anunciado este jueves su nueva política sobre la categoría femenina en el deporte olímpico: ha anunciado que realizará pruebas genéticas a las deportistas. En concreto el COI exigirá una prueba de detección del gen SRY, ubicado en el cromosoma Y. La norma, aprobada este jueves en sesión del Comité Ejecutivo, se aplicará a partir de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, por lo que la siguiente convocatoria olímpica dejará fuera a las deportistas trans y parte de las intersexuales. El COI defiende que la nueva norma “protege la equidad, la seguridad y la integridad en la categoría femenina” y se utilizará en todas las disciplinas del programa deportivo de un evento del COI, incluidos los Juegos Olímpicos y tanto en deportes individuales como por equipos, aunque la organización aclaró que no se aplica a programas deportivos de base o recreativos. En febrero de 2025, el presidente de EE UU, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para vetar a las mujeres trans en las competiciones deportivas. “A partir de ahora, el deporte femenino será solo para mujeres” En febrero de 2025, el presidente de EE UU, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para vetar a las mujeres trans en las competiciones deportivas. “A partir de ahora, el deporte femenino será solo para mujeres; defenderemos con orgullo la tradición de las atletas y no permitiremos que los hombres las golpeen, las lesionen y hagan trampas contra nuestras mujeres y nuestras niñas. A partir de ahora, el deporte femenino será solo para mujeres”, afirmó el mandatario. La Casa Blanca adelantó entonces su postura con respecto al deporte olímpico. Trump explicó entonces que el secretario de Estado, Marco Rubio, le haría saber al COI que deben rechazar la “locura transgénero”. “Queremos que cambien todo lo relacionado con los Juegos Olímpicos y con este tema absolutamente ridículo, que ni siquiera deberíamos estar discutiendo”, afirmó Trump. En su orden ejecutiva, con el título Keeping Men Out of Women’s Sports, decía que la participación de mujeres trans en los deportes “es degradante, injusta y peligrosa para las mujeres y las niñas, y les niega la igualdad de oportunidades para participar y sobresalir en los deportes de competición”. No es la única media antiderechos de Trump , que ha firmado decretos para eliminar la tercera casilla en la documentación para el género no binario que estaba presente en algunos Estados, ha obligado a que las personas trans que estén en lugares segregados como prisiones o refugios compartan espacio con personas de su género asignado al nacer y ha establecido que ningún centro médico pueda usar presupuesto federal para tratamientos afirmativos de género, como terapia hormonal o cirugías de reafirmación de género. Así pues, el COI establece una medida en la misma línea, una decisión con la que retoma los test genéticos. Las pruebas de cromosomas se realizaron por última vez en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996, el organismo renunció a ellos después de fuertes críticas de la comunidad científica. “El COI considera que la presencia del gen SRY es fija a lo largo de la vida y constituye una prueba altamente precisa de que un atleta ha experimentado un desarrollo sexual masculino”, ha señalado en el comunicado en el que ha anunciado la nueva norma. Se contemplarán, sigue el COI, “raras excepciones” como atletas con diagnóstico de síndrome de insensibilidad completa a los andrógenos u otras diferencias o trastornos del desarrollo sexual que no se beneficien de los efectos anabólicos o de mejora del rendimiento de la testosterona. Por su parte, atletas trans XY con trastornos del desarrollo sexual sensibles a los andrógenos deberán competir en categorías masculinas. La prueba para detectarlo, con extracción de saliva o sangre, es poco intrusiva en comparación con otros métodos posibles y basta con hacerla una vez en la vida, ha dicho el COI. Por su parte, la presidenta del COI, Kirsty Coventry, se sumó al argumentario de la supuesta “inseguridad” de la que Trump acusa a las mujeres trans: es injusto “y en algunos deportes no es seguro” que las mujeres trans compitan en sus categorías, ha asegurado. La nueva política ha sido desarrollada por un grupo de trabajo creado por el COI tras algunos cuestionamientos, como los surgidos en París 2024 en torno a las victorias de las boxeadoras Imane Khelif (Argelia) y Lin Yu-ting (Taiwán), que habían sido descalificadas del Mundial 2023 por la federación internacional (IBA) tras supuestamente fallar pruebas de elegibilidad de género. Muchos años atrás, en el Campeonato Mundial de Atletismo en Berlín celebrado en 2009, fue Caster Semenya la que resultó objeto de escrutinio. Esta nueva política, la primera gran medida de la presidenta zimbabuense Kirsty Coventry desde su elección hace un año a la cabeza del COI, se aplicará a partir de los Juegos 2028 de Los Angeles y “no es retroactiva”. https://www.elsaltodiario.com
Por ATA - Sylvia Rivera 26 de marzo de 2026
En el marco del Día Internacional de la Visibilidad Trans, que se celebra el próximo 31 de marzo, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) ha puesto el foco sobre una asignatura pendiente en la atención sanitaria: el asesoramiento reproductivo precoz. Bajo la campaña “12 pasos hacia la salud”, los especialistas insisten en que la planificación debe ocurrir antes de iniciar el Tratamiento Hormonal de Afirmación de Género (THAG). La Dra. Patricia Cabrera, coordinadora del Grupo Gónada, Identidad y Diferenciación Sexual de la SEEN (GIDSEEN), señala que entre el 50% y el 58% de las personas trans desean tener hijos biológicos. Sin embargo, este deseo “suele verse postergado por la urgencia de aliviar la disforia". La ciencia aún se mueve en un terreno de incertidumbre respecto a los efectos a largo plazo, pero la SEEN destaca lo que sí sabemos hoy. En los casos de hombres trans, el uso crónico de testosterona detiene la ovulación y genera “cambios en el ovario parecidos al de las mujeres cis con ovario poliquístico además de atrofia”, apunta la especialista. Aunque la suspensión del tratamiento puede revertir parcialmente el eje hormonal, el impacto epigenético en el ADN es aún desconocido. En las mujeres trans, la combinación de estrógenos y antiandrógenos “bloquea la espermatogénesis disminuyendo la producción de un esperma de calidad y su capacidad reproductiva”, señala la doctora. BARRERAS La SEEN y la Sociedad Europea de Endocrinología (ESE) denuncian la existencia de barreras institucionales y una normativa de reproducción asistida que, en ocasiones, no da respuesta a las necesidades específicas de este colectivo. La médica especialista en Endocrinología y Nutrición señala que “es necesario establecer una hoja de ruta para la atención reproductiva de personas trans o con diversidad sexogenérica”. EL PAPEL DEL ENDOCRINO El papel de este especialista es vital para coordinar los tiempos. El endocrinólogo se encarga de evaluar la función gonadal antes de empezar cualquier terapia, gestionar la suspensión temporal de hormonas si el paciente decide buscar un embarazo o donar gametos, y monitorizar niveles para optimizar la calidad de los gametos durante ese "paréntesis" reproductivo. En palabras de la experta, “la Endocrinología es el director de orquesta; que gestiona los tiempos de la terapia hormonal para permitir la preservación sin comprometer el bienestar del paciente”. Desde la SEEN se aboga por equipos integrados por endocrinólogos, ginecólogos, urólogos, pediatras y profesionales de la salud mental. Este enfoque “asegura que se manejen no solo los aspectos biológicos, sino también el bienestar emocional durante la transición”, asegura la médica especialista. Como recurso de referencia, miembros de la SEEN han colaborado en la nueva Guía de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) sobre el 'Manejo de la Salud Reproductiva en Personas Trans ', que aborda desde el lenguaje inclusivo hasta la edad óptima para la preservación y la donación de gametos. https://www.consalud.es
Por ATA - Sylvia Rivera 25 de marzo de 2026
«Nosotros no tenemos nada contra las trans, ¿pero mujer? Usted es maricón, que le guste comer rabos, eso no lo hace mujer. Una cosa no tiene que ver con la otra, está muy bien hecho. Me da hasta morbillo, yo le daba», dice el protagonista de ‘Torrente, presidente’ en la última entrega de la saga a un personaje trans. Un comentario que puede parecer enmarcado dentro del esperpéntico mundo de estas películas. Y ya está. Pero no. Santiago Segura acaba de realizar una entrevista en la que sus palabras, aunque en otro tono, no distan en demasía con las del personaje de su exitoso largometraje. El director, antes de comenzar a hablar, tenía claro que se iba a «meter en un jardín». «Bibiana Fernández, por ejemplo, a mí me parece una mujer. Es una mujer. Se lo ha ganado. Tiene disforia de género, se hormona, tiene su carné de identidad… Yo me casaría con ella», arranca Segura. «Bibiana Fernández es una mujer, se haya hormonado o no, se haya operado o no. Querer encasillar a las personas trans en un protocolo estándar y binario de lo que es una mujer me parece caduco», responde Mar Cambrollé, activista y presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera, preguntada por este medio. El colectivo trans tiende a definir la disforia como ese rechazo a determinadas partes del cuerpo, habitualmente relacionadas con caracteres sexuales (pero no necesariamente), que se asocian a la apariencia común de hombres y mujeres cis. Un término que se considera estigmatizador y que, por el contrario, se buscar cambiar por euforia, es decir, por celebrar aquellas partes del cuerpo con las que esa persona sí se siente identificada. Además, las personas trans no tienen una apariencia concreta, esta creencia también es estigmatizadora. Se puede ser mujer trans y tener una expresión de género masculina, como al revés. «Las trans en España no han tenido nunca ningún problema» Pero las declaraciones de Segura en el pódcast de cine y series La Script no se quedan ahí. El actor afirma que «las trans en España no han tenido nunca ningún problema». Sin ir más lejos, el pasado fin de semana una mujer trans fue agredida por diez personas en León al grito de «travelo» y «vete al baño de hombres» en un bar de copas. Este es un caso concreto que pone cara y voz a los datos de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) que denuncia que, en 2024 en España, una de cada 4 personas trans fue agredida física o sexualmente (26,70%), el 35,60% sufrió acoso y el 37,80% discriminación. Esta misma entidad también destaca en el Informe Estado LGTBI+ 2024 que las personas LGTBI+ tienen un 13% más de riesgo de sufrir situaciones de pobreza, con una tasa de riesgo del 30,6%. Un dato que afecta especialmente a mujeres lesbianas y personas trans, colectivo donde se agrava con la «elevada precariedad laboral». Ya en 2021, un estudio realizado por UGT alertaba de que más de un 80% de las personas trans se encontraban en situación de desempleo. Cambrollé va más allá y recuerda a las miles de personas que tuvieron que abandonar su hogar porque las echaron y a las que fueron encarceladas, torturadas o violadas en las cárceles. «Incluso algunas se quitaron la vida desde el Palomar de Carabanchel, el módulo donde las mujeres trans estaban encarceladas durante el franquismo», reivindica. La activista también pone el foco en cuántas políticas públicas ha hecho el Estado en todo este periodo, no solo del posfranquismo sino también durante la democracia, para sacar a «esas mujeres trans de las esquinas». «Que yo recuerde, la única vez que nos han sacado de las esquinas ha sido con redadas policiales en el Mundial del 82, para ‘limpiar’ las calles». Ley Trans El creador de Torrente no termina con esa frase. «De repente, sacan una Ley Trans muy agresiva. Agresiva en el sentido de que vaya un señor con barba a comisaría y diga: ‘Yo es que me siento mujer’ y le vayan a dar un carné. Es fraude de ley, pero no tienes que hacerle…». Momento en el que el actor cambia de tema. Sin embargo, el procedimiento, grosso modo, es el siguiente: hay una comparecencia inicial en la que la persona interesada acude al Registro Civil para presentar la solicitud de rectificación de la mención registral del sexo. Se cumplimenta un formulario. El Registro Civil citará de nuevo a la persona para ratificar su voluntad de cambiar de sexo, confirmando que es una decisión firme. Una vez ratificado, el Registro Civil dictará una resolución. Y, tras la resolución, es cuando la persona debe acudir a la Policía Nacional para actualizar el DNI. En este sentido, Cambrollé asegura que es una ley que ha venido «para hacer justicia». «Hacer un juicio tan rápido no solo demuestra ignorancia por no haberse leído la ley, sino que también rezuma un odio rancio», considera. La activista también pone en valor que es una ley que responde a distintas sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y a múltiples resoluciones del Consejo de Europa. «Querer no actualizar tus conocimientos y tener solo una opinión sesgada, acientífica e irreal y, sobre todo, que no respeta la identidad ni la dignidad de las personas trans, lleva a hacer afirmaciones como que las personas trans no hemos tenido problemas. Hemos tenido problemas incluso para la modificación de nuestros documentos, lo cual nos sometía a situaciones muy complicadas», hace hincapié esta experta, quien acaba con un mensaje claro: «Torrente no es un personaje. Es él». https://www.revistasix.es
Por ATA - Sylvia Rivera 24 de marzo de 2026
La Audiencia de Madrid juzga este martes 24 de marzo, a dos mujeres de 19 y 21 años por dar dos palizas a un joven trans que tenía 17 años. Las agresiones ocurrieron en el año 2020 en los distritos de Villaverde y de Usera (Madrid), según las investigaciones policiales. La víctima sufrió "lesiones en el cuello y una fractura de escafoides en la mano derecha". Además, "motivadas por el odio a su identidad sexual", las agresoras le intimidaron con insultos y vejaciones: "Te vamos a pegar, te vamos a pisar la cabeza, te vamos a matar, travelo de mierda, eres una niña", según el escrito de la Fiscalía de Madrid al que ha tenido acceso el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica. "Desprecio a su identidad" La primera agresión tuvo lugar el día 18 de junio de 2020 en la calle Adora, en el distrito de Usera (Madrid). Las dos jóvenes, S. V. J. y A. F. C, "incentivadas por un desprecio a su identidad sexual", golpearon a la víctima hasta "fracturar el escafoides de su mano derecha y lesionar la parte derecha de su cuello", según las conclusiones de la Fiscalía. La segunda agresión sucedió el 20 de octubre de 2020 en la calle Remodelación, en el distrito de Villaverde (Madrid). En esta ocasión, las dos acusadas junto a otro grupo de menores de edad que "no han podido ser identificados, "agredieron físicamente a la víctima provocándole lesiones físicas en la cabeza", y le intimidaron con gritos e insultos: "Te vamos a pegar, te vamos a pisar la cabeza, vamos a llamar a un tío para matarte y pegarte un tiro, voy a ir a por tu abuela ... te vamos a matar, travelo de mierda, eres una niña". La Fiscalía pide dos años y once meses de prisión para cada una de las acusadas, que ahora tienen 27 y 25 años, por un delito contra la dignidad y un delito de lesiones. Además, solicita la prohibición de acercamiento y comunicación con la víctima en un periodo de seis meses. https://www.elperiodico.com
Por ATA - Sylvia Rivera 19 de marzo de 2026
Cada 18 de marzo de conmemora el Día de la Promoción de los Derechos de las Personas trans en Argentina. En esa línea, la cartera sanitaria bonaerense, recordó a la población que existe la Red de Atención, Cuidados y Acompañamiento de la Salud Integral de Personas LGBT+, con pie en todo el interior provincial. La Ley 26.743 de Identidad de Género garantiza el derecho al reconocimiento y libre desarrollo de la identidad de género y el acceso a cuidados integrales de la salud, incluyendo tratamientos de modificación corporal de manera segura y gratuita. En la web del ministerio de Salud bonaerense se pueden consultar cuales son las sedes sanitarias que adhieren a la red de atención en cada municipio: http://ms.gba.gov.ar/sitios/generoydiversidad/. El 18 de marzo se eligió como fecha para conmemorar en Argentina el Día de la Promoción de los Derechos de las Personas Trans en homenaje a la activista travesti trans Claudia Pía Baudracco, fallecida en esa fecha en el año 2012 a los 41 años. Baudracco fue una de las fundadoras de ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) en el año 1993. Al frente de esta asociación lideró las acciones para la derogación de los Códigos de Faltas y Contravencionales de distintas provincias, herencia de los edictos de la dictadura militar y persecutorios de las trabajadoras sexuales. En 2005 estuvo presente en la conformación de la Federación Argentina LGBT. Contribuyó activamente a la campaña para la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario durante 2009 y 2010, y lo mismo ocurrió con la Ley de Identidad de Género, que fue sancionada el 9 de mayo de 2012.