Villano Antillano, rapera: “Estoy lista para prenderle fuego al patriarcado”
P. El show de Bad Bunny en el Super Bowl generó muchas opiniones alrededor de ser latino. ¿Usted se reclama latina?
R. Tengo problemas con la latinidad. Me considero una mujer caribeña ante todo. No reniego de la identidad latina porque he crecido con ella, bajo ese término sombrilla que a veces esconde mucho racismo, mucha antinegritud. Hago esa distinción porque lo único que tengo en común con un argentino es que somos hispanohablantes. Tengo mucho más en común, aunque no hablemos en español, con un jamaiquino. Por culpa de la colonización de tantos poderes, en el Caribe sucede mucho que estamos unos al lado del otro, y ni lo sabemos. Vine a conocer Saint Kitts a los 29 años, pese a que está a 40 minutos de Puerto Rico. Lo mismo sucede en varios países del Caribe. Por eso, los grandes filósofos caribeños hablaron de una República Antillana. Y bueno, Puerto Rico es propiedad enteramente de los Estados Unidos y ninguno de nuestros hermanos del Caribe puede tener acceso a nosotros. Por esa experiencia tan disonante, si bien no me molesta que me digan latina, sé que soy una mujer caribeña.
P. Su último disco salió en 2024. ¿Cuándo espera sorprendernos con más música?
R. Pronto. Terminé hace un tiempo mi último trabajo, Ante el umbral del peligro no siento temor. Le di todo de mí y tardé mucho en hacerlo, siento que está a un nivel distinto de todo lo anterior. Quiero puntualizar que soy quien soy, y estoy donde estoy, pero el trabajo sexual sigue siendo mi main source, no la industria musical. De hecho, puedo meterle más a mi proyecto gracias al trabajo sexual. Estoy en un momento en el que me he tomado la libertad de enfocarme en mi arte, en crecer como artista, porque no puedo hacer más nada en la industria, no la voy a cambiar ni tengo interés en hacerlo. Lo digo porque a veces aparecen figuras que dicen: “cabrón, tienes que romper todos estos siglos de opresión”. Y pienso: “cabrón, pues rómpelos tú, que tienes el privilegio y el poder para hacerlo”. Al inicio sentía esa presión, ya no. He entendido que, como no existen tantas artistas como yo, no existen manuales ni instrucciones en un gremio que busca, literalmente, eliminarnos, que no fomenta absolutamente nada de inclusión. Cuando lo ha hecho es por conveniencia, porque es cool pararse al lado de una mujer trans.
P. ¿Cuál es la principal diferencia entre sus primeros discos y el que va a salir?
R. Este nació de un duelo profundo. Lo hice en medio de distintas etapas de ese duelo. En el proceso me di cuenta de que tenía mucho dolor adentro y quise sacarlo así, que suene perra y que la gente se halle. Tú puedes estar bailando bien cabrón y vas a calzar. Obviamente es bien enérgico, bien lleno de ira porque yo siempre tiro pa’llá. Siento que como colectivo estamos así, en el azul de la llama, en carne viva, vamos de shock tras shock, y de la manera más descabellada posible. Una siempre escucha barbaridades contra las personas trans y quisiera que alguien me diga ¿cuántas mujeres trans salieron en los archivos Epstein? No hay, todos fueron hombres cisheterosexuales. De eso no se habla. Los que nos acusaban y difaman son quienes están ahí. Esa es la razón perfecta para prenderle fuego al patriarcado, pero no va a pasar porque es un andamiaje que protege demasiadas cosas. Aun así, estoy lista para tirar el molotov hace rato.
P. ¿A qué se aferra para seguir en pie?
R. Me divorcié del miedo. Fue una decisión, porque tengo certeza de que soy feliz. Vivo la vida que quiero vivir, tomo las decisiones que quiero y me veo como me quiero ver. En mi cabeza hay una sincronía entre mi espíritu y cómo me presento al mundo. ¿Por qué tengo que estar en la mala por opiniones ajenas cuando me va tan cabrón? Si me fuese mañana, me iría tranquila porque sé que, en el tiempo que estuve aquí, hice lo que se me llamó a hacer. Quizá el 99% de la gente cisheterosexual no entiende eso, porque no han tenido que josear para tenerlo, no han tenido que ejercitar ese músculo psíquico de preguntarse quiénes son, andan en piloto automático y su identidad viene del algoritmo de Instagram. Así que yo me agarro de la gente que tengo alrededor, que vive su vida auténticamente, practicando la humanidad en un tiempo donde parece que los humanos se acabaron.
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