Más de 200 legisladores exigen al presidente Mike Johnson que ponga fin a la retórica anti-trans deshumanizante en el Congreso
ATA - Sylvia Rivera • 19 de noviembre de 2025

Los demócratas de la Cámara de Representantes de Estados Unidos exigen que el presidente Mike Johnson, republicano de Luisiana, intervenga a posteriori de lo que describen como una oleada de retórica antitrans interiormente de la cámara, advirtiendo que los miembros republicanos han violado repetidamente las reglas de la Cámara al usar insultos y promover afirmaciones conspirativas sobre estadounidenses trans durante los procedimientos oficiales.
En una carta enviada el martes, 213 demócratas, incluidos todos los dirigentes del partido, le dijeron a Johnson que su incapacidad para hacer cumplir las normas básicas de conducta ha permitido que los ataques deshumanizantes se conviertan en una rutina en la Cámara de Representantes.
“Le escribimos para condenar enérgicamente el aumento de la retórica antitrans, incluso por parte de miembros del Congreso”, escribieron los legisladores, instando a Johnson a certificar que los miembros del Congreso sigan reglas de decoro y no utilicen sus plataformas para demonizar y convertir a las personas transgénero en chivos expiatorios.
La representante de Carolina del Sur, Nancy Mace, la republicana que se postula para gobernadora de su estado, ha sido una de las voces anti-trans más fuertes en el Congreso. Se autodenomina una “orgullosa transfóbica” y ha utilizado insultos antitrans para referirse a las personas trans. Asimismo lideró un esfuerzo para prohibir a la congresista de Delaware Sarah McBride, la primera miembro trans del Congreso, la entrada a los espacios para mujeres en los terrenos del Capitolio.
Los firmantes representan una de las coaliciones más amplias que los demócratas han reunido en este Congreso, que albarca grupos ideológicos e incluye a todos los miembros del Montón de Igualdad del Congreso.
La carta describe una serie de incidentes que, según los demócratas, ilustran una ruptura de las normas institucionales. Según los legisladores, un miembro republicano utilizó un insulto anti-trans varias veces durante las audiencias del comité y nuevamente en la Cámara de Representantes, pero ni el presidente ni el portavoz pro tempore intervinieron.
La carta además cita llamados de miembros del Congreso para “institucionalizar a todas las personas transgénero”, comentarios que describen a los estadounidenses trans como “enfermos mentales” y afirmaciones falsas de figuras políticas de parada nivel de que las personas trans son inherentemente violentas o representan una amenaza para la seguridad franquista.
Los demócratas argumentan que la retórica refleja una logística política más amplia y contribuye al daño en el mundo auténtico. “Este jerigonza, pegado con el creciente número de ataques legislativos y administrativos que hemos pasado contra la comunidad trans, está cobrando un precio auténtico a la comunidad trans, ya que muchos miembros temen por su seguridad”, afirma la carta, señalando 463 incidentes de delitos de odio motivados por prejuicios de identidad de carácter en 2024, un recuento insuficiente, señalan, adecuado a lagunas crónicas en los informes de las fuerzas del orden.
“Las personas trans son parte de todas las comunidades”, escribieron los legisladores. “Son veteranos, maestros y médicos. Son padres, hijos y hermanos. Son vecinos y amigos. Son demócratas, republicanos e independientes. Los ataques a la comunidad trans son ataques a todas las comunidades. Las personas trans merecen funcionarios gubernamentales que los eleven, no que los ataquen simplemente por ser quienes son”.
Luego de las elecciones de 2024, en las que el presidente Donald Trump se apoyó en gran medida en mensajes anti-trans, los republicanos redoblaron sus ataques a la comunidad trans.
Sin confiscación, en las elecciones de noviembre en Virginia, los votantes dieron a los demócratas amplias victorias en cargos estatales y elecciones legislativas. Los candidatos republicanos habían centrado sus campañas en mensajes centrados en las personas trans, mensajes que los votantes rechazaron decisivamente. Incluso en distritos competitivos, los ataques a las personas trans no lograron resonar. Para los miembros del Equality Caucus, el resultado de las elecciones demuestra que las plataformas anti-trans están perdiendo fuerza, incluso cuando los republicanos en el Congreso intensifican su retórica.
La congresista de Texas Julie Johnson, la primera persona LGBTQ+ elegida al Congreso por el Sur y signataria de la carta, dijo El abogado en una entrevista el martes que la retórica que ahora inunda la Cámara refleja la logística anti-trans que ha pasado desplegada durante abriles en la campaña electoral.
“Creo que inicialmente tuvo éxito porque la multitud no entiende [the trans community] y las luchas que atraviesan las personas trans”, dijo Johnson. Argumentó que un débito de “simpatía, empatía, comprensión, compasión” hacía que las personas trans fueran particularmente vulnerables a la explotación política. El enfoque, señaló, se hacía eco de la famosa máxima de Lyndon B. Johnson sobre convencer a una persona de que es mejor que otra para manipularla. Las personas trans, dijo, se convirtieron en “un segmento muy pequeño de la población al que demonizar y malquistar poca reacción electoral”.
Pero Julie Johnson cree que los votantes ahora están reconociendo el costo personal de esa logística. Muchos, dijo, “se dieron cuenta de que su voto para apoyar a la distribución Trump basándose en la premisa de la transfobia solo se tradujo en daño crematístico para ellos mismos y en un ataque a sus propios derechos civiles”. Señaló los resultados recientes de Virginia como prueba: “Todos esos anuncios trans no tuvieron éxito. Esta vez no funcionaron”.
Johnson relató deber llamado a una puerta durante su última campaña y deber conocido a un fresco latino que aún vivía con sus padres. Su primera pregunta fue sobre “los niños en los deportes de niñas”, dijo Johnson. Cuando ella le preguntó por qué no preguntaba sobre salarios o vivienda, él le dijo: “Nunca pensé en eso. Es simplemente lo que son los anuncios”. Para Johnson, la interacción captó cómo “la multitud quedó atrapada en una novelística de transfobia y se dieron cuenta de que eso no les hacía ningún proporcionadamente”.
Asimismo dijo que la serie de ataques políticos contra las personas trans se ajusta a un patrón más amplio: “Han venido por los inmigrantes, por cualquier persona de color, por su licencia de expresión, por las mujeres, por la comunidad LGBTQ+. ¿Quién queda?”.
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Barcelona, octubre de 1991. España todavía está entrando en los años 90, a unos meses de los Juegos Olímpicos. La ciudad intenta proyectar modernidad, apertura, libertad. Pero, en una glorieta del parque de la Ciutadella, un grupo de jóvenes neonazis encuentra a varias personas sin hogar descansando bajo unas mantas. Entre ellas hay una mujer trans de 45 años, Sonia Rescalvo. Pocos minutos después sería asesinada a golpes, patadas y barras metálicas, y otras dos personas resultarían gravemente heridas con secuelas permanentes. Y aunque entonces casi nadie lo sabía, aquel crimen iba a cambiar para siempre la manera en que la justicia española entendería los delitos de odio. ¿Quién era Sonia? Sonia Rescalvo nació en Cuenca en 1965. Y como muchísimas personas trans de su generación, tuvo que marcharse de su entorno para poder vivir su identidad. En la actualidad, usamos una palabra muy potente para eso: sexilio. Y Barcelona en aquella época, con todas sus contradicciones, era uno de los pocos lugares donde una persona trans podía intentar construir una vida con algo más de libertad. Sonia trabajó como vedette durante un tiempo, pero la realidad terminó golpeándola muy duro entre adicciones, prostitución y pobreza extrema. Una vulnerabilidad que la convertiría en un claro objetivo. La noche de los hechos El 5 de octubre de 1991, un grupo de jóvenes skinheads pasaba la noche por distintos bares de Barcelona, y sobre las tres y media de la madrugada entraron en el parque de la Ciutadella. Allí llegan a una glorieta donde duermen varias personas sin hogar tapadas con mantas y empiezan a hacer ruido. Sonia y otra persona les dicen algo muy sencillo: que los dejen dormir. En ese momento, se desencadena lo peor. Los agresores se dan cuenta de que quienes están allí son homosexuales y personas trans, y uno de ellos utiliza la expresión “subir a tocar el tambor”, que en su argot significaba golpear brutalmente la cabeza de alguien en manada. Los agresores comenzaron a patear sus cabezas y tórax, hasta que Sonia perdió el conocimiento. Seguidamente, uno de los neonazis comprobó si alguna de las víctimas seguía respirando, para acto seguido acabar con su vida. Un antes y un después en la justicia española El caso Sonia obligó a la justicia española a hacerse una pregunta distinta. Hasta entonces muchas investigaciones se centraban exclusivamente en: quién golpeó, quién mató o quién llevaba el arma. Pero este crimen obligó a preguntarse algo mucho más profundo: ¿por qué eligieron precisamente a esa víctima? Porque ella no fue asesinada al azar. Era una mujer trans, era pobre y dormía en la calle. En definitiva, era vulnerable. La agresión no solo buscaba matarla sino mandar un mensaje de exclusión y de odio a todo un colectivo. Los errores en la construcción del caso El problema estructural en este caso radica en que no se contemplara el motivo discriminatorio en el actuar criminal. Muchas veces, el problema aparece al principio, en cómo se mira el crimen. Con Sonia ocurrió algo peligrosísimo: se empezó investigar como una agresión salvaje de jóvenes violentos, pero no con toda la intensidad necesaria como una posible agresión selectiva contra personas vulnerables. Afortunadamente, el Mosso d’Esquadra Joan Carles Molinero Juncà, se hizo cargo de esa investigación y la impulsó de forma moderna y profesional, pero voluntarista. Y eso condiciona todo. Porque, si desde el primer momento no incorporas la discriminación como hipótesis, el odio puede desaparecer del procedimiento aunque sea el núcleo del crimen. La importancia del fiscal especialista en delitos de odio Hay quien piensa que un fiscal solo aparece en el juicio. Y no. Hay fiscales revisando denuncias, monitorizando procedimientos, intentando detectar motivaciones discriminatorias que a veces ni siquiera aparecen claramente descritas en el atestado inicial por razones ajenas a los policías. Esta labor exige formación, sensibilidad y muchísimo compromiso humano. Y a pesar del esfuerzo, su ánimo no decae. Saben que detrás de cada denuncia hay una persona que muchas veces llega rota, con miedo, con vergüenza o con sensación de que nadie le va a creer. Y ahí, el papel del fiscal es estrictamente necesario. La realidad de las mujeres trans en la actualidad En unas jornadas recientes en la Fiscalía, se analizó el asesinato de Sonia, con la oportunidad de conversar y aprender de Sofía, Judith y Marina, mujeres trans con increíbles reflexiones e historias a sus espaldas. No hablaron desde el resentimiento, pero también desde la dignidad, reivindicando algo tan simple como su derecho a existir, a vivir tranquilas y a no tener miedo. Un testimonio que recuerda que la discriminación y la transfobia no conceptos abstractos. Detrás de ellas hay seres humanos, y la dignidad humana, no se debate. ¿Acabarán algún día este tipo de crímenes? El fiscal asegura que el problema no ha desaparecido, sino que ha cambiado de forma. A día de hoy tenemos mejores leyes y mayor formación, pero siguen existiendo discursos de deshumanización que se amparan en era de la desinformación. Hay que recalcar dos ideas fundamentales: 1. Los delitos de odio no castigan ideas, castigan conductas que lesionan derechos fundamentales en un contexto discriminatorio. 2. Los discursos de odio sí son peligrosos por sí mismos, porque reducen las barreras frente a la violencia. Cuando conviertes constantemente a un colectivo en amenaza, acabas facilitando que alguien crea legítimo atacarlo. Y por eso recordar a Sonia no es mirar al pasado. Es preguntarnos qué sociedad queremos ser, si una sociedad donde determinadas personas tengan miedo de existir, o una capaz de proteger la dignidad de todos. Martín reafirma que la dignidad humana no puede depender ni de la identidad, ni de la orientación sexual, ni del aspecto físico, ni de la pobreza, ni de la vulnerabilidad. Porque, es para todos, o al final no será para nadie. https://cadenaser.com

María Cortés renovó el DNI en el año 2024 con su nuevo nombre y sexo, pero el Ayuntamiento de Dos Hermanas no remitió la información a la Oficina del Censo Electoral, por lo que su tarjeta no es correcta para las elecciones del domingo en Andalucía. El Consistorio alega que la ciudadana no actualizó el padrón, pero hace un año inició los trámites para modificar esos datos.

Organizaciones piden a la Fiscalía del Edomex aplicar protocolos con perspectiva de género y diversidad sexual. De acuerdo con pronunciamientos difundidos por organizaciones civiles y medios locales, Fanny era maestra de danza, coreógrafa, creadora de contenido en TikTok y una persona muy querida dentro de su comunidad. Tras darse a conocer el caso, colectivos hicieron un llamado urgente a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México para que el crimen sea investigado con perspectiva de género y diversidad sexual, evitando cualquier forma de revictimización. Además, solicitaron que se agoten todas las líneas de investigación, incluyendo la posibilidad de feminicidio y crimen de odio. “Las vidas de las mujeres trans importan y casos como éste no pueden permanecer en la impunidad”, expresaron organizaciones en redes sociales. También pidieron a medios de comunicación y autoridades respetar de forma irrestricta la identidad de género de la víctima durante la cobertura y el proceso judicial. En el posicionamiento, activistas recordaron que la violencia transfeminicida sigue siendo una realidad alarmante en México y señalaron que las reformas legales aprobadas recientemente en el Estado de México para tipificar el transfeminicidio deben traducirse en acceso real a la justicia para las víctimas y sus familias. Personas cercanas a Fanny compartieron mensajes de despedida y reconocimiento a su trayectoria como maestra de danza. “Fanny, una de las mejores maestras de danza. Que Papá Dios te tenga en un mejor lugar, te recordamos con mucho cariño”, escribió una persona en redes sociales. El caso ha provocado indignación entre usuarios y colectivos LGBTQ+, quienes han comenzado a difundir el hashtag #NoMásTransfeminicidios para exigir justicia y visibilizar la violencia contra mujeres trans en el país. Organizaciones también pidieron a medios y autoridades respetar la identidad de género de Fanny y evitar procesos de revictimización. “La violencia transfeminicida es una realidad galopante en el país”, señalaron activistas, quienes además recordaron que las reformas para tipificar el transfeminicidio deben traducirse en justicia real para las víctimas. Amistades y alumnas la recuerdan como una gran maestra de danza y una persona llena de sueños que hoy quedaron truncados. https://elclosetlgbt.com










