Ciudad de México reafirma su compromiso con la memoria y los derechos de las personas trans
ATA-Sylvia Rivera • 25 de noviembre de 2025

El “Día Local de la Memoria Trans”, que se conmemoró este 24 de noviembre, fue aprobado y fijado por el Congreso de la Ciudad de México este 2025 para reconocer, visibilizar y enfrentar la violencia sistemática que viven las personas trans en la Ciudad de México. Así como para reconocer las aportaciones sociales, culturales y políticas de las personas trans; promover acciones institucionales para combatir la discriminación, los discursos de odio y la exclusión histórica, y para impulsar políticas públicas con enfoque de derechos humanos y no discriminación.
El Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) se unió a la conmemoración del “Día Local de la Memoria Trans”, fecha en la que se recuerda a las personas de identidades trans y de género no normativo cuyas vidas han sido vulneradas o arrebatadas por motivos de odio, rechazo o prejuicio. Este día nos invita no solo a honrar su memoria, sino también a reafirmar el compromiso institucional de construir una ciudad segura, digna y libre de discriminación para todas las identidades y expresiones de género.
En la Ciudad de México, avanzar hacia la garantía plena de derechos para las personas trans exige reconocer las múltiples violencias estructurales que enfrentan en el acceso a la salud, la educación, el empleo, la vivienda, la seguridad y la vida comunitaria. Estos obstáculos persisten a pesar de los avances normativos y sociales que la capital ha impulsado en materia de igualdad. Por ello, resulta indispensable fortalecer las políticas públicas, los marcos de actuación institucional y las acciones coordinadas que permitan eliminar la transfobia en todas sus formas.
El COPRED subraya que ninguna expresión de género debe ser motivo de exclusión, estigmatización o violencia. El reconocimiento y la protección de los derechos de las personas trans es una responsabilidad colectiva que involucra a las instituciones, los sectores público y privado, las comunidades y la sociedad en su conjunto.
hojaderutadigital.mx
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La activista trans puertorriqueña Victoria Cruz, una de las figuras más representativas del movimiento por los derechos LGBTQ+ en Estados Unidos y sobreviviente de los históricos disturbios de Stonewall de 1969, falleció el pasado 25 de junio en la ciudad de Nueva York a los 79 años, tras una batalla contra el cáncer de hígado. Nacida en Guánica, Puerto Rico, y criada en Brooklyn, Cruz comenzó desde muy joven un camino marcado por la búsqueda de reconocimiento y dignidad como mujer trans en una época en la que la discriminación y la violencia eran una constante para la comunidad LGBTQ+. Su presencia en el Stonewall Inn durante la redada policial del 28 de junio de 1969 la convirtió en testigo y protagonista de uno de los acontecimientos que dio origen al movimiento moderno por los derechos LGBTQ+. Tras aquellos hechos, Cruz dedicó gran parte de su vida al activismo comunitario. Durante 17 años trabajó en el New York City Anti-Violence Project, organización dedicada a brindar apoyo a personas LGBTQ+ sobrevivientes de violencia y abuso, además de aquellos afectados por el VIH. A lo largo de su trayectoria, Cruz recibió diversos reconocimientos por su labor en favor de las víctimas de violencia. En 2012 fue distinguida con el National Crime Victims’ Service Award, otorgado por el entonces Departamento de Justicia de Estados Unidos, en reconocimiento a su trabajo como defensora de sobrevivientes LGBTQ+ de violencia y abuso. Con su fallecimiento, la comunidad LGBTQ+ pierde a una de sus referentes históricas, pero su legado permanece como testimonio de resistencia, solidaridad y lucha por una sociedad más justa e inclusiva para todas las personas. Descansa en paz, Victoria Cruz. https://gaylatinnews.com

La Policía Nacional ha detenido al sospechoso, que se citó con la joven, de 17 años, con la excusa de prestarle apoyo emocional tras sentirse rechazada por su identidad de género. La chica dio positivo a la flakka tras acudir al hospital con su madre, convencida de que la habían sometido a una sumisión química.











