Kimberly Ayala, la primera abogada trans de Paraguay

ATA - Sylvia Rivera • 12 de noviembre de 2020

Kimberly Ayala juró como abogada el pasado miércoles, en el Palacio de Justicia de Asunción. Presentó, por tercera vez, su pedido de juramento ante la Corte Suprema de Justicia y, luego de 5 años de haberse recibido de la facultad y de habérsele negado dos veces el derecho a jurar y acceder a su matrícula, en una fecha histórica, por fin, lanzó su birrete. Su logro representa un hito en el país por tratarse de la primera persona trans en convertirse en abogada.

Bajo la consigna “Birretes arriba por Kimberly”, distintas organizaciones se congregaron en la explanada del Palacio de Justicia de Asunción. Estuvieron presentes la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (CODEHUPY), Amnistía Internacional, Diversxs, la Red Paraguaya de la Diversidad Sexual (REPADIS), Coalición TLGBI, Its Gets Better Paraguay y la Red Contra Toda Forma de Discriminación.

En 2015, Kimberly egresó de la carrera de Derecho en la Universidad Nacional del Este (UNE). Obtuvo un promedio sobresaliente en su promoción y salió mejor alumna pero nunca pudo ejercer ante tribunales porque la justicia no reconocía su identidad. Aún así, ella está acostumbrada a luchar. Hace años que pertenece a la agrupación Diverses, de Hernandarias (su ciudad natal). De hecho, estuvo presente el año pasado cuando grupos antiderechos atacaron la marcha LGBT en el departamento de Alto Paraná.

Al poco tiempo de recibirse, Kimberly comenzó a gestionar sus documentos desde Hernandarias para jurar como abogada. Su prima, que trabaja en la Corte, trató de ayudarla a avanzar con el juramento pero no se lo permitieron porque su foto “no coincidía” con el nombre. Cuando Kimberly llamó por teléfono, le dijeron que para solucionar el problema debía sacarse una foto nueva.

“La persona que me atendió me dijo que me alce el cabello y me ponga corbata y maquillaje. Más todavía me molesté y le dije que yo no iba a someterme a eso porque es como negar mi identidad. Yo soy una mujer trans y ya hacía tiempo estaba viviendo como mujer trans. Esto es algo que yo ya formé, que ya es mío. Le dije que mi otra identidad quedó en el pasado”, contó Kimberly a Presentes. Pero no la dejaron jurar.

A partir de ahí empezó a buscar ayuda. Consiguió el acompañamiento legal de una abogada de Asunción que se acercó varias veces a la Corte Suprema. Como tampoco tuvo respuesta, acudió a la secretaría de género. Ellos se expidieron sobre el caso y derivaron a la plenaria de los ministros. “El presidente interino en aquel momento era muy conservador, entonces, las cosas no se desarrollaron. No recibí ninguna recomendación ni siquiera de la secretaría de género”, expresó la abogada.

No existía excusa para seguir demorando el juramento

La indignación la llevó a Kimberly a tomarse un tiempo del caso. Mientras tanto, trabajó en el área de marketing y también como peluquera. En el 2019 intervino el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales del Paraguay (INECIP), que lleva lleva causas sociales y presentó, por segunda vez, los documentos al Poder Judicial para su jura como abogada. Consiguieron hablar con un ministro que se mostró predispuesto a ayudarla, pero tampoco hubo respuesta.

Este año, Rosalía Vega, de Amnistía Internacional se enteró de lo ocurrido y se puso en contacto con Kimberly y Julia Cabello, abogada de la Codehupy, llevó su caso. Ambas trabajaron en conjunto para lograr que se cumpla con el derecho constitucional de Kimberly.

“No había un criterio legal para evitar que jure. Ella cumplió con todos los requisitos establecidos para que pueda matricularse y jurar como abogada. Nosotros, previendo cualquier situación, pedimos a la propia Corte Suprema de Justicia hace unos meses atrás, por acceso a la información pública, todas las resoluciones y requisitos para que una persona pueda realizar su juramento y matricularse como profesional del derecho. Esa información nos fue remitida por escrito por parte del Poder Judicial. Cualquier tipo de requisito adicional hubiera sido ilegal y arbitrario”, puntualizó Cabello.

Ella no pedía un cambio de nombre, solo pedía jurar con su imagen actual. Según contó Cabello, el dictamen de la secretaría de género de la Corte Suprema decía, entre otras cosas, que sería absurdo que la fotografía no se correspondiera con su imagen actual. Sobre todo, porque el departamento de identificaciones del Paraguay, el ente que pone el Estado paraguayo para determinar la identidad de las personas, le adjudicó la cédula de identidad de Kimberly con su nombre asignado al nacer y su imagen actual.

“Esto es muy importante porque va a sentar jurisprudencia, va a dejar un precedente de que sí podemos lograr lo que nos propongamos. Esto va a dar un panorama y un horizonte súper bueno a toda la población trans que siempre fue tan marginada y excluida. Vale la pena que las personas vean cómo esta sociedad nos cierra puertas y ventanas, inclusive cumpliendo con todos los requisitos que la sociedad te impone para ser un ciudadano. Y en este caso, no era nada más que por discriminación”, dijo Kimberly.

Sin avances en una ley de identidad sexual

El presidente del Poder Judicial, Alberto Martínez Simón, en diálogo con una radio local, citó el artículo 25 de la Constitución Nacional. “Dice que cada persona puede manifestar y crear su propia identidad de la manera que libremente la quiera ejercer y por lo tanto una persona puede venir vestida de mujer si es que lo siente así. No encuentro ningún impedimento legal para negarle el derecho al juramento a una persona que ha concluido con el estudio de la carrera”, expresó el funcionario.

Sin embargo, hay nombres que todavía esperan el aval de la Corte. Yren Rotela y Mariana Sepúlveda, ambas activistas por los derechos de las personas trans, denunciaron que no hubo avances sobre sus cambios de nombre. En el caso de Mariana, tuvo que atravesar por una pericia psicológica y luego del fallo de la jueza Karen Leticia González, que salió favorable a la Constitución y conforme al derecho internacional, la Cámara de Apelaciones sometió el caso a una opinión consultiva de la Corte.

El fallo fue apelado por la fiscala Sara González Valdez, quien alegó que la resolución de la magistrada viola el artículo 56 de la ley 1266/1987 del Registro Civil que establece: “El Oficial del Registro Civil no inscribirá nombres ridículos o que puedan inducir a error sobre sexo, ni más de tres nombres”. Si bien en Paraguay hoy no existe una ley que prohíba a una persona trans cambiar su nombre, aún no existe una ley de identidad sexual que garantice este derecho.

“Mi transición fue durante mi quinto año de carrera. Todo el alumnado y los docentes de ese momento me acompañaron. Muchos me felicitaron. También hubo a quienes no les gustó pero, en general, el recibimiento fue muy bueno”, relata Kimberly. Ganó una beca para hacer una maestría en educación superior en Ciudad del Este, donde la reconocían con su nombre social.

“Yo sé que es difícil pedirles que se adapten al nuevo nombre, pero es tiempo de empezar ya en el país. No soy la única que está en la universidad. Yo sé que hay psicólogas trans, filósofas trans, otras chicas trans que ya terminaron su carrera, solo que ellas no tuvieron el problema que yo porque la carrera de derecho es súper machista”

El derecho al trabajo es para todas las personas, así como el de la libre expresión de la personalidad. “Somos el único país de la región que no tiene una ley contra toda forma de discriminación, y no por una ingenuidad de creer que una ley va a resolver el problema pero va a aportar decididamente en una sociedad un poco más consciente, más tolerante de los derechos. O sino hacemos agua de lo que dice nuestra propia constitución”, expuso Cabello.

Aunque la obligaron a jurar con su nombre asignado al nacer, Kimberly juró con un tapabocas que llevaba inscripto “Más amor, menos odio”. Su sueño es ocuparse de sus compañeras trans privadas de libertad y concursar para convertirse en jueza. “Este es un ejemplo de que sí se puede, siendo libre y expresando nuestra personalidad”, manifestó.

https://agenciapresentes.org

Noticias

Por ATA Sylvia Rivera 25 de mayo de 2026
This is a subtitle for your new post
Por ATA Sylvia Rivera 22 de mayo de 2026
El caso es considerado un precedente para mujeres trans en México. La agresión ocurrió en un hotel de la alcaldía Benito Juárez en 2022.
Por ATA - Sylvia Rivera 21 de mayo de 2026
Barcelona, octubre de 1991. España todavía está entrando en los años 90, a unos meses de los Juegos Olímpicos. La ciudad intenta proyectar modernidad, apertura, libertad. Pero, en una glorieta del parque de la Ciutadella, un grupo de jóvenes neonazis encuentra a varias personas sin hogar descansando bajo unas mantas. Entre ellas hay una mujer trans de 45 años, Sonia Rescalvo. Pocos minutos después sería asesinada a golpes, patadas y barras metálicas, y otras dos personas resultarían gravemente heridas con secuelas permanentes. Y aunque entonces casi nadie lo sabía, aquel crimen iba a cambiar para siempre la manera en que la justicia española entendería los delitos de odio. ¿Quién era Sonia? Sonia Rescalvo nació en Cuenca en 1965. Y como muchísimas personas trans de su generación, tuvo que marcharse de su entorno para poder vivir su identidad. En la actualidad, usamos una palabra muy potente para eso: sexilio. Y Barcelona en aquella época, con todas sus contradicciones, era uno de los pocos lugares donde una persona trans podía intentar construir una vida con algo más de libertad. Sonia trabajó como vedette durante un tiempo, pero la realidad terminó golpeándola muy duro entre adicciones, prostitución y pobreza extrema. Una vulnerabilidad que la convertiría en un claro objetivo. La noche de los hechos El 5 de octubre de 1991, un grupo de jóvenes skinheads pasaba la noche por distintos bares de Barcelona, y sobre las tres y media de la madrugada entraron en el parque de la Ciutadella. Allí llegan a una glorieta donde duermen varias personas sin hogar tapadas con mantas y empiezan a hacer ruido. Sonia y otra persona les dicen algo muy sencillo: que los dejen dormir. En ese momento, se desencadena lo peor. Los agresores se dan cuenta de que quienes están allí son homosexuales y personas trans, y uno de ellos utiliza la expresión “subir a tocar el tambor”, que en su argot significaba golpear brutalmente la cabeza de alguien en manada. Los agresores comenzaron a patear sus cabezas y tórax, hasta que Sonia perdió el conocimiento. Seguidamente, uno de los neonazis comprobó si alguna de las víctimas seguía respirando, para acto seguido acabar con su vida. Un antes y un después en la justicia española El caso Sonia obligó a la justicia española a hacerse una pregunta distinta. Hasta entonces muchas investigaciones se centraban exclusivamente en: quién golpeó, quién mató o quién llevaba el arma. Pero este crimen obligó a preguntarse algo mucho más profundo: ¿por qué eligieron precisamente a esa víctima? Porque ella no fue asesinada al azar. Era una mujer trans, era pobre y dormía en la calle. En definitiva, era vulnerable. La agresión no solo buscaba matarla sino mandar un mensaje de exclusión y de odio a todo un colectivo. Los errores en la construcción del caso El problema estructural en este caso radica en que no se contemplara el motivo discriminatorio en el actuar criminal. Muchas veces, el problema aparece al principio, en cómo se mira el crimen. Con Sonia ocurrió algo peligrosísimo: se empezó investigar como una agresión salvaje de jóvenes violentos, pero no con toda la intensidad necesaria como una posible agresión selectiva contra personas vulnerables. Afortunadamente, el Mosso d’Esquadra Joan Carles Molinero Juncà, se hizo cargo de esa investigación y la impulsó de forma moderna y profesional, pero voluntarista. Y eso condiciona todo. Porque, si desde el primer momento no incorporas la discriminación como hipótesis, el odio puede desaparecer del procedimiento aunque sea el núcleo del crimen. La importancia del fiscal especialista en delitos de odio Hay quien piensa que un fiscal solo aparece en el juicio. Y no. Hay fiscales revisando denuncias, monitorizando procedimientos, intentando detectar motivaciones discriminatorias que a veces ni siquiera aparecen claramente descritas en el atestado inicial por razones ajenas a los policías. Esta labor exige formación, sensibilidad y muchísimo compromiso humano. Y a pesar del esfuerzo, su ánimo no decae. Saben que detrás de cada denuncia hay una persona que muchas veces llega rota, con miedo, con vergüenza o con sensación de que nadie le va a creer. Y ahí, el papel del fiscal es estrictamente necesario. La realidad de las mujeres trans en la actualidad En unas jornadas recientes en la Fiscalía, se analizó el asesinato de Sonia, con la oportunidad de conversar y aprender de Sofía, Judith y Marina, mujeres trans con increíbles reflexiones e historias a sus espaldas. No hablaron desde el resentimiento, pero también desde la dignidad, reivindicando algo tan simple como su derecho a existir, a vivir tranquilas y a no tener miedo. Un testimonio que recuerda que la discriminación y la transfobia no conceptos abstractos. Detrás de ellas hay seres humanos, y la dignidad humana, no se debate. ¿Acabarán algún día este tipo de crímenes? El fiscal asegura que el problema no ha desaparecido, sino que ha cambiado de forma. A día de hoy tenemos mejores leyes y mayor formación, pero siguen existiendo discursos de deshumanización que se amparan en era de la desinformación. Hay que recalcar dos ideas fundamentales: 1. Los delitos de odio no castigan ideas, castigan conductas que lesionan derechos fundamentales en un contexto discriminatorio. 2. Los discursos de odio sí son peligrosos por sí mismos, porque reducen las barreras frente a la violencia. Cuando conviertes constantemente a un colectivo en amenaza, acabas facilitando que alguien crea legítimo atacarlo. Y por eso recordar a Sonia no es mirar al pasado. Es preguntarnos qué sociedad queremos ser, si una sociedad donde determinadas personas tengan miedo de existir, o una capaz de proteger la dignidad de todos. Martín reafirma que la dignidad humana no puede depender ni de la identidad, ni de la orientación sexual, ni del aspecto físico, ni de la pobreza, ni de la vulnerabilidad. Porque, es para todos, o al final no será para nadie. https://cadenaser.com
Por ATA Sylvia Rivera 20 de mayo de 2026
La Policía autonómica de Cataluña detuvo a un hombre de 48 años en Figueres acusado de asesinar a su expareja, una mujer trans hondureña, a quien atacó con un arma blanca en la vía pública.
Por ATA Sylvia Rivera 19 de mayo de 2026
La sentencia de un juzgado de Aragón da la razón al demandante. «Su pecho le provocaba un elevado malestar, no solo emocional y psicológico, sino también físico»
Por ATA Sylvia Rivera 18 de mayo de 2026
El proyecto reunió arte, moda y trabajo comunitario construido con mujeres trans vinculadas al barrio del Esterito y otras colonias de la ciudad
Por ATA - Sylvia Rivera 15 de mayo de 2026
María Cortés renovó el DNI en el año 2024 con su nuevo nombre y sexo, pero el Ayuntamiento de Dos Hermanas no remitió la información a la Oficina del Censo Electoral, por lo que su tarjeta no es correcta para las elecciones del domingo en Andalucía. El Consistorio alega que la ciudadana no actualizó el padrón, pero hace un año inició los trámites para modificar esos datos.
Por ATA Sylvia Rivera 13 de mayo de 2026
El Mapa Arcoíris 2026, con datos de 49 países, encumbra al Estado de la UE como el más garantista con los derechos del colectivo
Por ATA Sylvia Ribera 13 de mayo de 2026
Activistas e integrantes de la comunidad trans se manifestaron en Palacio Municipal de Tijuana este martes 12 de mayo para exigir atención ante discursos y acciones de odio en contra de la comunidad en esta ciudad fronteriza.
Por ATA - Sylvia Rivera 12 de mayo de 2026
Organizaciones piden a la Fiscalía del Edomex aplicar protocolos con perspectiva de género y diversidad sexual. De acuerdo con pronunciamientos difundidos por organizaciones civiles y medios locales, Fanny era maestra de danza, coreógrafa, creadora de contenido en TikTok y una persona muy querida dentro de su comunidad. Tras darse a conocer el caso, colectivos hicieron un llamado urgente a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México para que el crimen sea investigado con perspectiva de género y diversidad sexual, evitando cualquier forma de revictimización. Además, solicitaron que se agoten todas las líneas de investigación, incluyendo la posibilidad de feminicidio y crimen de odio. “Las vidas de las mujeres trans importan y casos como éste no pueden permanecer en la impunidad”, expresaron organizaciones en redes sociales. También pidieron a medios de comunicación y autoridades respetar de forma irrestricta la identidad de género de la víctima durante la cobertura y el proceso judicial. En el posicionamiento, activistas recordaron que la violencia transfeminicida sigue siendo una realidad alarmante en México y señalaron que las reformas legales aprobadas recientemente en el Estado de México para tipificar el transfeminicidio deben traducirse en acceso real a la justicia para las víctimas y sus familias. Personas cercanas a Fanny compartieron mensajes de despedida y reconocimiento a su trayectoria como maestra de danza. “Fanny, una de las mejores maestras de danza. Que Papá Dios te tenga en un mejor lugar, te recordamos con mucho cariño”, escribió una persona en redes sociales. El caso ha provocado indignación entre usuarios y colectivos LGBTQ+, quienes han comenzado a difundir el hashtag #NoMásTransfeminicidios para exigir justicia y visibilizar la violencia contra mujeres trans en el país. Organizaciones también pidieron a medios y autoridades respetar la identidad de género de Fanny y evitar procesos de revictimización. “La violencia transfeminicida es una realidad galopante en el país”, señalaron activistas, quienes además recordaron que las reformas para tipificar el transfeminicidio deben traducirse en justicia real para las víctimas. Amistades y alumnas la recuerdan como una gran maestra de danza y una persona llena de sueños que hoy quedaron truncados. https://elclosetlgbt.com