En su primer día como presidente, Trump afirma su agenda contra la diversidad de género
ATA - Sylvia Rivera • 21 de enero de 2025
En su discurso de investidura, Donald Trump amenazó este 20 de enero con revertir avances en derechos para la población trans y no binaria. Podría incluir el bloqueo al acceso a atención médica de afirmación de género y restringir su participación en deportes.
Organizaciones de Derechos Humanos advierten que varios de los anuncios de Donald Trump este 20 de enero, en su investidura podrían borrar años de logros en inclusión y diversidad.
Ya lo había dicho durante su campaña presidencial, y repetido en múltiples ocasiones antes de asumir el cargo, pero esta vez, Donald Trump afirmó en el Capitolio y frente a millones de espectadores en televisión que durante su Administración “solo habrá dos géneros” en Estados Unidos, "masculino y femenino".
Una amenaza que apela directamente a la población trans del país y también a las personas que se identifican como no-binarias y que pone en peligro los logros alcanzados en Estados Unidos.
"A partir de hoy, la política gubernamental de Estados Unidos es que hay solo dos géneros: masculino y femenino", afirmó Trump luego de juramentar como presidente.
Además, sentenció que pondrá fin “a la política gubernamental de intentar diseñar la raza y el género en cada aspecto de la vida pública y privada”. Una referencia directa a lo que él ha denominado como la “agenda woke” (una forma despectiva sobre ideas progresistas), a la que promete destruir.
Pero, lo que más preocupa a grupos que luchan por los derechos de la población con identidades de género diversas es que las palabras de Trump parecen no quedarse en enunciaciones vacías, el mandatario ya adelanta la firma de enmiendas para concretarlas.
Polémica por la enmienda que firmará Trump
En la mesa del presidente le esperan documentos que podrían afectar profundamente a la población trans y no binaria en Estados Unidos. Según un funcionario de la Administración entrante, Trump firmará una orden ejecutiva que establece que el Gobierno federal solo reconocerá dos sexos: masculino y femenino.
Según informó un funcionario de la Administración entrante, la orden de Trump podría restringir el acceso a la atención médica de afirmación de género y limitar la participación de mujeres trans en competencias deportivas.
En cuanto a atletas, afirmó este domingo que actuaría en su primer día para detener la participación de atletas trans en los deportes femeninos.
Además, la enmienda de Trump podría derivar en que solo se reconocerán dos sexos en documentos oficiales como pasaportes y visas, según indicó una fuente a AFP. Unas decisiones que podrían afectar profundamente los logros obtenidos por la población trans en ese país.
Justamente, la ONU asegura que uno de los abusos de los Derechos Humanos contra las personas trans incluyen la “falta de reconocimiento legal de su identidad de género”.
Según AP, la orden también bloquearía los requisitos en las instalaciones gubernamentales y en los lugares de trabajo de que se haga referencia a las personas trans utilizando los pronombres que se alinean con su género.
La fuente aseguró que Trump emitirá otras órdenes ejecutivas que recortarán programas de diversidad, equidad e inclusión "muy pronto".
¿Trump iría más allá que en su primer mandato?
Un elemento que preocupa a los activistas por los derechos LGBTIQ+ es que Trump ya dio indicios de sus programas en su primera Administración y temen que vaya más lejos.
Trump ha prometido que firmará una orden ejecutiva para poner fin a los derechos de las personas trans en el Ejército del país y también en las escuelas.
También, tal como muestra Reuters, en un video de campaña en 2023, Trump dijo que en su primer día en el cargo revocaría las políticas de la Administración Biden que brindan información y recursos a quienes buscan atención médica para que puedan alinear sus cuerpos con el género con el que se identifican. Esa atención puede incluir terapia hormonal y cirugía.
La imposibilidad de acceder a estos tratamientos atenta contra los derechos de las personas que no se definen con el sexo con el que nacieron y que recurren a cirugías o a tratamientos hormonales para poder transcisionar al sexo con el que se identifican. Aunque no todas las personas hacen uso de estas cirugías, podría afectar a las personas que desean hacerlo.
Aun así, analistas predicen que es casi seguro que las políticas enfrentarán desafíos legales.
Por otro lado, David Stacy, vicepresidente de asuntos gubernamentales de la Campaña de Derechos Humanos, aseguró en diálogo con Reuters que Trump parece estar poniendo en su gobierno "a más gente que cree firmemente en intentar borrar a las personas trans de la sociedad y de su capacidad para funcionar en ella".
"En ese sentido, esta es una Administración mucho más peligrosa que la primera", afirmó.
Sin embargo, Stacy augura: "Habrá una oposición significativa por parte del público y… sé que no lograrán todo lo que esperan lograr, pero pueden causar mucho daño"-
https://www.france24.com
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Barcelona, octubre de 1991. España todavía está entrando en los años 90, a unos meses de los Juegos Olímpicos. La ciudad intenta proyectar modernidad, apertura, libertad. Pero, en una glorieta del parque de la Ciutadella, un grupo de jóvenes neonazis encuentra a varias personas sin hogar descansando bajo unas mantas. Entre ellas hay una mujer trans de 45 años, Sonia Rescalvo. Pocos minutos después sería asesinada a golpes, patadas y barras metálicas, y otras dos personas resultarían gravemente heridas con secuelas permanentes. Y aunque entonces casi nadie lo sabía, aquel crimen iba a cambiar para siempre la manera en que la justicia española entendería los delitos de odio. ¿Quién era Sonia? Sonia Rescalvo nació en Cuenca en 1965. Y como muchísimas personas trans de su generación, tuvo que marcharse de su entorno para poder vivir su identidad. En la actualidad, usamos una palabra muy potente para eso: sexilio. Y Barcelona en aquella época, con todas sus contradicciones, era uno de los pocos lugares donde una persona trans podía intentar construir una vida con algo más de libertad. Sonia trabajó como vedette durante un tiempo, pero la realidad terminó golpeándola muy duro entre adicciones, prostitución y pobreza extrema. Una vulnerabilidad que la convertiría en un claro objetivo. La noche de los hechos El 5 de octubre de 1991, un grupo de jóvenes skinheads pasaba la noche por distintos bares de Barcelona, y sobre las tres y media de la madrugada entraron en el parque de la Ciutadella. Allí llegan a una glorieta donde duermen varias personas sin hogar tapadas con mantas y empiezan a hacer ruido. Sonia y otra persona les dicen algo muy sencillo: que los dejen dormir. En ese momento, se desencadena lo peor. Los agresores se dan cuenta de que quienes están allí son homosexuales y personas trans, y uno de ellos utiliza la expresión “subir a tocar el tambor”, que en su argot significaba golpear brutalmente la cabeza de alguien en manada. Los agresores comenzaron a patear sus cabezas y tórax, hasta que Sonia perdió el conocimiento. Seguidamente, uno de los neonazis comprobó si alguna de las víctimas seguía respirando, para acto seguido acabar con su vida. Un antes y un después en la justicia española El caso Sonia obligó a la justicia española a hacerse una pregunta distinta. Hasta entonces muchas investigaciones se centraban exclusivamente en: quién golpeó, quién mató o quién llevaba el arma. Pero este crimen obligó a preguntarse algo mucho más profundo: ¿por qué eligieron precisamente a esa víctima? Porque ella no fue asesinada al azar. Era una mujer trans, era pobre y dormía en la calle. En definitiva, era vulnerable. La agresión no solo buscaba matarla sino mandar un mensaje de exclusión y de odio a todo un colectivo. Los errores en la construcción del caso El problema estructural en este caso radica en que no se contemplara el motivo discriminatorio en el actuar criminal. Muchas veces, el problema aparece al principio, en cómo se mira el crimen. Con Sonia ocurrió algo peligrosísimo: se empezó investigar como una agresión salvaje de jóvenes violentos, pero no con toda la intensidad necesaria como una posible agresión selectiva contra personas vulnerables. Afortunadamente, el Mosso d’Esquadra Joan Carles Molinero Juncà, se hizo cargo de esa investigación y la impulsó de forma moderna y profesional, pero voluntarista. Y eso condiciona todo. Porque, si desde el primer momento no incorporas la discriminación como hipótesis, el odio puede desaparecer del procedimiento aunque sea el núcleo del crimen. La importancia del fiscal especialista en delitos de odio Hay quien piensa que un fiscal solo aparece en el juicio. Y no. Hay fiscales revisando denuncias, monitorizando procedimientos, intentando detectar motivaciones discriminatorias que a veces ni siquiera aparecen claramente descritas en el atestado inicial por razones ajenas a los policías. Esta labor exige formación, sensibilidad y muchísimo compromiso humano. Y a pesar del esfuerzo, su ánimo no decae. Saben que detrás de cada denuncia hay una persona que muchas veces llega rota, con miedo, con vergüenza o con sensación de que nadie le va a creer. Y ahí, el papel del fiscal es estrictamente necesario. La realidad de las mujeres trans en la actualidad En unas jornadas recientes en la Fiscalía, se analizó el asesinato de Sonia, con la oportunidad de conversar y aprender de Sofía, Judith y Marina, mujeres trans con increíbles reflexiones e historias a sus espaldas. No hablaron desde el resentimiento, pero también desde la dignidad, reivindicando algo tan simple como su derecho a existir, a vivir tranquilas y a no tener miedo. Un testimonio que recuerda que la discriminación y la transfobia no conceptos abstractos. Detrás de ellas hay seres humanos, y la dignidad humana, no se debate. ¿Acabarán algún día este tipo de crímenes? El fiscal asegura que el problema no ha desaparecido, sino que ha cambiado de forma. A día de hoy tenemos mejores leyes y mayor formación, pero siguen existiendo discursos de deshumanización que se amparan en era de la desinformación. Hay que recalcar dos ideas fundamentales: 1. Los delitos de odio no castigan ideas, castigan conductas que lesionan derechos fundamentales en un contexto discriminatorio. 2. Los discursos de odio sí son peligrosos por sí mismos, porque reducen las barreras frente a la violencia. Cuando conviertes constantemente a un colectivo en amenaza, acabas facilitando que alguien crea legítimo atacarlo. Y por eso recordar a Sonia no es mirar al pasado. Es preguntarnos qué sociedad queremos ser, si una sociedad donde determinadas personas tengan miedo de existir, o una capaz de proteger la dignidad de todos. Martín reafirma que la dignidad humana no puede depender ni de la identidad, ni de la orientación sexual, ni del aspecto físico, ni de la pobreza, ni de la vulnerabilidad. Porque, es para todos, o al final no será para nadie. https://cadenaser.com

María Cortés renovó el DNI en el año 2024 con su nuevo nombre y sexo, pero el Ayuntamiento de Dos Hermanas no remitió la información a la Oficina del Censo Electoral, por lo que su tarjeta no es correcta para las elecciones del domingo en Andalucía. El Consistorio alega que la ciudadana no actualizó el padrón, pero hace un año inició los trámites para modificar esos datos.

Organizaciones piden a la Fiscalía del Edomex aplicar protocolos con perspectiva de género y diversidad sexual. De acuerdo con pronunciamientos difundidos por organizaciones civiles y medios locales, Fanny era maestra de danza, coreógrafa, creadora de contenido en TikTok y una persona muy querida dentro de su comunidad. Tras darse a conocer el caso, colectivos hicieron un llamado urgente a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México para que el crimen sea investigado con perspectiva de género y diversidad sexual, evitando cualquier forma de revictimización. Además, solicitaron que se agoten todas las líneas de investigación, incluyendo la posibilidad de feminicidio y crimen de odio. “Las vidas de las mujeres trans importan y casos como éste no pueden permanecer en la impunidad”, expresaron organizaciones en redes sociales. También pidieron a medios de comunicación y autoridades respetar de forma irrestricta la identidad de género de la víctima durante la cobertura y el proceso judicial. En el posicionamiento, activistas recordaron que la violencia transfeminicida sigue siendo una realidad alarmante en México y señalaron que las reformas legales aprobadas recientemente en el Estado de México para tipificar el transfeminicidio deben traducirse en acceso real a la justicia para las víctimas y sus familias. Personas cercanas a Fanny compartieron mensajes de despedida y reconocimiento a su trayectoria como maestra de danza. “Fanny, una de las mejores maestras de danza. Que Papá Dios te tenga en un mejor lugar, te recordamos con mucho cariño”, escribió una persona en redes sociales. El caso ha provocado indignación entre usuarios y colectivos LGBTQ+, quienes han comenzado a difundir el hashtag #NoMásTransfeminicidios para exigir justicia y visibilizar la violencia contra mujeres trans en el país. Organizaciones también pidieron a medios y autoridades respetar la identidad de género de Fanny y evitar procesos de revictimización. “La violencia transfeminicida es una realidad galopante en el país”, señalaron activistas, quienes además recordaron que las reformas para tipificar el transfeminicidio deben traducirse en justicia real para las víctimas. Amistades y alumnas la recuerdan como una gran maestra de danza y una persona llena de sueños que hoy quedaron truncados. https://elclosetlgbt.com










