Diez años de la 'ley trans' andaluza, el espejismo del consenso entre el PP y las izquierdas por los derechos LGTBI+
16 de julio de 2024
Los artífices de la aprobación de la ley se dan cita en el Parlamento andaluz para conmemorar una década de la aprobación de una ley que sacó las identidades trans del diccionario clínico y fue aprobada por unanimidad con el voto de PSOE, IU y PP
Los pasillos del antiguo hospital de las Cinco Llagas, sede del Parlamento andaluz, se han inundado de rosa, azul y blanco en un acto para celebrar los diez años de la entrada en vigor de la ley trans en esta comunidad. Representantes de los colectivos y organismos responsables de la lucha por los derechos LGTBI+ se han dado cita este lunes a propósito de esta efeméride que conmemora un paso fundamental en los derechos de las personas trans en Andalucía.
Las camisetas de ATA, la Asociación Trans de AndalucíaEn su intervención, la activista ha querido poner en valor el papel pionero de la legislación andaluza, “faro y guía de leyes posteriores”, incluida la de rango estatal. En 2014, sólo dos comunidades habían adelantado una legislación específica para este colectivo, exprimiendo sus competencias autonómicas: una fue Andalucía y la otra Navarra.
Hace una década, antes del movimiento 15M, antes de que irrumpiesen en el Parlamento otras formaciones que fragmentaron para siempre el bipartidismo -Podemos, Ciudadanos, Vox- hubo un espejismo político: un consenso inédito entre el PP, que venía de ganar las elecciones andaluzas por primera vez en la historia (2012), y la coalición PSOE-IU, que formó el primer gobierno de coalición de izquierdas frente a los 50 diputados de Javier Arenas.
“Las chicas que antes acababan irremediablemente en la esquina ahora están en las universidades” ha dicho orgullosa Cambrollé, que trabajó codo con codo con PSOE, IU y el Partido Popular (las tres fuerzas con representación por aquel entonces) para promulgar la primera ley en España “que pasó a considerar a las personas trans como sujetos de derecho y no objetos de la medicina”, copaban los primeros asientos del salón Alberto Jiménez Becerril en el Parlamento. Su presidenta, Mar Cambrollé, ha sido una de las voces cantantes en el acto como ya lo fue en la redacción de esta ley pionera en 2014.
La comparecencia de Mar Cambrollé le ha servido también para reivindicar la lucha del colectivo desde mucho antes de promulgarse aquella ley, en 2014, y ha querido señalar la fecha del 25 de junio de 1978, la primera vez que el colectivo trans salió a la calle (como aparece retratado en la película Te estoy amando locamente) y que 36 años más tarde, coincidió con la aprobación por unanimidad de la citada Ley 2/2014, de 8 de julio.
La comparecencia de Mar Cambrollé le ha servido también para reivindicar la lucha del colectivo desde mucho antes de promulgarse aquella ley, en 2014, y ha querido señalar la fecha del 25 de junio de 1978, la primera vez que el colectivo trans salió a la calle (como aparece retratado en la película Te estoy amando locamente) y que 36 años más tarde, coincidió con la aprobación por unanimidad de la citada Ley 2/2014, de 8 de julio.
Una ley que, gracias en parte a la unanimidad que tuvo en su día, ha permanecido “blindada” a través de las subsiguientes legislaturas. El contenido de la norma andaluza ya anticipaba los aspectos que años después traerían más dificultades en la ley Trans estatal, como el caso de los menores transgénero y su tratamiento.
A día de hoy, y sin desmerecer lo conseguido con la actual, la Asociación Trans de Andalucía propone una serie de enmiendas al texto, como la atención a la diversidad en la atención sanitaria, al contrario del protocolo estándar que se sigue y que, en palabras de su presidenta, “supone un problema silencioso” para las personas trans en Andalucía.
Una ley aprobada por unanimidad, al acto también han acudido representantes de los principales grupos parlamentarios tanto actuales como los que firmaron el texto hace diez años, además de miembros del actual gobierno de Juan Manuel Moreno y el Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu.
Por aquel entonces, los grupos en el gobierno, PSOE e Izquierda Unida, contaron con el apoyo del PP, en la oposición. La veterana diputada popular Esperanza Oña, hoy presente en el evento como figura destacada, jugó un papel fundamental entonces para lograr que su formación no se descolgara del acuerdo. Eso incluyó alguna llamada al Gobierno de Mariano Rajoy para evitar que presentarse un recurso de inconstitucionalidad contra la ley andaluza.
Antonio Maíllo, coordinador federal de IU, que entonces formaba parte del Gobierno de coalición con el PSOE que impulsó la ley trans, ha subrayado la importancia “del consenso frente a la política hiperventilada de la capital”, recordando la unanimidad que se logró hace diez años superando las barreras ideológicas. El exdiputado autonómico ha señalado las diferencias entre aquel Partido Popular que se unió a la votación y el actual, “asociado con Vox”, exhortándoles a “decidir qué PP quieren ser”.
Maíllo ha puesto la ley trans de Andalucía como ejemplo de “una norma de rango autonómico que saltó desde la periferia para impregnar al resto del país y despatologizar las identidades trans”.
Raquel Martínez, secretaria de organización de Podemos Andalucía, ha querido recordar “la ola de odio que sufre el colectivo”, señalando el dato de que uno de cada cuatro delitos de odio se cometen contra la comunidad LGTBI+, en especial contra las personas trans. Un retroceso de los derechos cuyos responsables ha querido señalar, y ha parafraseado a la eurodiputada Irene Montero diciendo que “a la derecha se le para con más derechos”.
Ha sido un acto con apoyo institucional, la consejera de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad también se ha personado en el evento para manifestar el apoyo del actual Gobierno de Juan Manuel Moreno a la ley. “Esta consejería ha aprendido que es necesario trabajar con los colectivos” ha afirmado Dolores López, que sostiene que “el objetivo de la política debe ser poner a las personas en el centro” y ha recalcado la labor de personas como Mar Cambrollé “en el avance de la sociedad civil.
“Es de esas personas que abrieron camino cuando no había caminos, cuando pertenecer al colectivo Lgtbi era poco menos que un delito”, ha dicho la consejera en referencia a Cambrollé.
Noticias

Barcelona, octubre de 1991. España todavía está entrando en los años 90, a unos meses de los Juegos Olímpicos. La ciudad intenta proyectar modernidad, apertura, libertad. Pero, en una glorieta del parque de la Ciutadella, un grupo de jóvenes neonazis encuentra a varias personas sin hogar descansando bajo unas mantas. Entre ellas hay una mujer trans de 45 años, Sonia Rescalvo. Pocos minutos después sería asesinada a golpes, patadas y barras metálicas, y otras dos personas resultarían gravemente heridas con secuelas permanentes. Y aunque entonces casi nadie lo sabía, aquel crimen iba a cambiar para siempre la manera en que la justicia española entendería los delitos de odio. ¿Quién era Sonia? Sonia Rescalvo nació en Cuenca en 1965. Y como muchísimas personas trans de su generación, tuvo que marcharse de su entorno para poder vivir su identidad. En la actualidad, usamos una palabra muy potente para eso: sexilio. Y Barcelona en aquella época, con todas sus contradicciones, era uno de los pocos lugares donde una persona trans podía intentar construir una vida con algo más de libertad. Sonia trabajó como vedette durante un tiempo, pero la realidad terminó golpeándola muy duro entre adicciones, prostitución y pobreza extrema. Una vulnerabilidad que la convertiría en un claro objetivo. La noche de los hechos El 5 de octubre de 1991, un grupo de jóvenes skinheads pasaba la noche por distintos bares de Barcelona, y sobre las tres y media de la madrugada entraron en el parque de la Ciutadella. Allí llegan a una glorieta donde duermen varias personas sin hogar tapadas con mantas y empiezan a hacer ruido. Sonia y otra persona les dicen algo muy sencillo: que los dejen dormir. En ese momento, se desencadena lo peor. Los agresores se dan cuenta de que quienes están allí son homosexuales y personas trans, y uno de ellos utiliza la expresión “subir a tocar el tambor”, que en su argot significaba golpear brutalmente la cabeza de alguien en manada. Los agresores comenzaron a patear sus cabezas y tórax, hasta que Sonia perdió el conocimiento. Seguidamente, uno de los neonazis comprobó si alguna de las víctimas seguía respirando, para acto seguido acabar con su vida. Un antes y un después en la justicia española El caso Sonia obligó a la justicia española a hacerse una pregunta distinta. Hasta entonces muchas investigaciones se centraban exclusivamente en: quién golpeó, quién mató o quién llevaba el arma. Pero este crimen obligó a preguntarse algo mucho más profundo: ¿por qué eligieron precisamente a esa víctima? Porque ella no fue asesinada al azar. Era una mujer trans, era pobre y dormía en la calle. En definitiva, era vulnerable. La agresión no solo buscaba matarla sino mandar un mensaje de exclusión y de odio a todo un colectivo. Los errores en la construcción del caso El problema estructural en este caso radica en que no se contemplara el motivo discriminatorio en el actuar criminal. Muchas veces, el problema aparece al principio, en cómo se mira el crimen. Con Sonia ocurrió algo peligrosísimo: se empezó investigar como una agresión salvaje de jóvenes violentos, pero no con toda la intensidad necesaria como una posible agresión selectiva contra personas vulnerables. Afortunadamente, el Mosso d’Esquadra Joan Carles Molinero Juncà, se hizo cargo de esa investigación y la impulsó de forma moderna y profesional, pero voluntarista. Y eso condiciona todo. Porque, si desde el primer momento no incorporas la discriminación como hipótesis, el odio puede desaparecer del procedimiento aunque sea el núcleo del crimen. La importancia del fiscal especialista en delitos de odio Hay quien piensa que un fiscal solo aparece en el juicio. Y no. Hay fiscales revisando denuncias, monitorizando procedimientos, intentando detectar motivaciones discriminatorias que a veces ni siquiera aparecen claramente descritas en el atestado inicial por razones ajenas a los policías. Esta labor exige formación, sensibilidad y muchísimo compromiso humano. Y a pesar del esfuerzo, su ánimo no decae. Saben que detrás de cada denuncia hay una persona que muchas veces llega rota, con miedo, con vergüenza o con sensación de que nadie le va a creer. Y ahí, el papel del fiscal es estrictamente necesario. La realidad de las mujeres trans en la actualidad En unas jornadas recientes en la Fiscalía, se analizó el asesinato de Sonia, con la oportunidad de conversar y aprender de Sofía, Judith y Marina, mujeres trans con increíbles reflexiones e historias a sus espaldas. No hablaron desde el resentimiento, pero también desde la dignidad, reivindicando algo tan simple como su derecho a existir, a vivir tranquilas y a no tener miedo. Un testimonio que recuerda que la discriminación y la transfobia no conceptos abstractos. Detrás de ellas hay seres humanos, y la dignidad humana, no se debate. ¿Acabarán algún día este tipo de crímenes? El fiscal asegura que el problema no ha desaparecido, sino que ha cambiado de forma. A día de hoy tenemos mejores leyes y mayor formación, pero siguen existiendo discursos de deshumanización que se amparan en era de la desinformación. Hay que recalcar dos ideas fundamentales: 1. Los delitos de odio no castigan ideas, castigan conductas que lesionan derechos fundamentales en un contexto discriminatorio. 2. Los discursos de odio sí son peligrosos por sí mismos, porque reducen las barreras frente a la violencia. Cuando conviertes constantemente a un colectivo en amenaza, acabas facilitando que alguien crea legítimo atacarlo. Y por eso recordar a Sonia no es mirar al pasado. Es preguntarnos qué sociedad queremos ser, si una sociedad donde determinadas personas tengan miedo de existir, o una capaz de proteger la dignidad de todos. Martín reafirma que la dignidad humana no puede depender ni de la identidad, ni de la orientación sexual, ni del aspecto físico, ni de la pobreza, ni de la vulnerabilidad. Porque, es para todos, o al final no será para nadie. https://cadenaser.com

María Cortés renovó el DNI en el año 2024 con su nuevo nombre y sexo, pero el Ayuntamiento de Dos Hermanas no remitió la información a la Oficina del Censo Electoral, por lo que su tarjeta no es correcta para las elecciones del domingo en Andalucía. El Consistorio alega que la ciudadana no actualizó el padrón, pero hace un año inició los trámites para modificar esos datos.

Organizaciones piden a la Fiscalía del Edomex aplicar protocolos con perspectiva de género y diversidad sexual. De acuerdo con pronunciamientos difundidos por organizaciones civiles y medios locales, Fanny era maestra de danza, coreógrafa, creadora de contenido en TikTok y una persona muy querida dentro de su comunidad. Tras darse a conocer el caso, colectivos hicieron un llamado urgente a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México para que el crimen sea investigado con perspectiva de género y diversidad sexual, evitando cualquier forma de revictimización. Además, solicitaron que se agoten todas las líneas de investigación, incluyendo la posibilidad de feminicidio y crimen de odio. “Las vidas de las mujeres trans importan y casos como éste no pueden permanecer en la impunidad”, expresaron organizaciones en redes sociales. También pidieron a medios de comunicación y autoridades respetar de forma irrestricta la identidad de género de la víctima durante la cobertura y el proceso judicial. En el posicionamiento, activistas recordaron que la violencia transfeminicida sigue siendo una realidad alarmante en México y señalaron que las reformas legales aprobadas recientemente en el Estado de México para tipificar el transfeminicidio deben traducirse en acceso real a la justicia para las víctimas y sus familias. Personas cercanas a Fanny compartieron mensajes de despedida y reconocimiento a su trayectoria como maestra de danza. “Fanny, una de las mejores maestras de danza. Que Papá Dios te tenga en un mejor lugar, te recordamos con mucho cariño”, escribió una persona en redes sociales. El caso ha provocado indignación entre usuarios y colectivos LGBTQ+, quienes han comenzado a difundir el hashtag #NoMásTransfeminicidios para exigir justicia y visibilizar la violencia contra mujeres trans en el país. Organizaciones también pidieron a medios y autoridades respetar la identidad de género de Fanny y evitar procesos de revictimización. “La violencia transfeminicida es una realidad galopante en el país”, señalaron activistas, quienes además recordaron que las reformas para tipificar el transfeminicidio deben traducirse en justicia real para las víctimas. Amistades y alumnas la recuerdan como una gran maestra de danza y una persona llena de sueños que hoy quedaron truncados. https://elclosetlgbt.com










