Brutal agresión a una menor trans en Santa Fe (Granada) al grito de “eres un travelo de mierda”
ATA-Sylvia Rivera • 14 de mayo de 2024
Tirones de pelo, patadas y golpes hasta perder el conocimiento, según consta en la denuncia presentada por sus padres ante la Guardia Civil y de la que se hace eco la Asociación Trans ATA Sylvia Rivera

Agredida brutalmente al grito de “eres un maricón de mierda, tienes picha, eres un travelo, te voy a matar”. Así consta en la denuncia interpuesta por los padres de una menor de 13 años en la Comandancia de la Guardia Civil de Santa Fe, en Granada y remitida por estos a la Asociación Trans de Andalucía (ATA Sylvia Rivera), según informa la asociación este martes.
Patadas, golpes y tirones de pelo hasta perder el conocimiento fue lo que sufrió la menor trans. Los hechos se produjeron en la tarde del domingo en Santa Fe cuando la menor estaba con un grupo de amigas y se le acercó otro grupo de menores de la misma edad, comenzando una de ellas a agredir, entre risas del grupo de la agresora mientras lo grababan. Los padres de la menor trans agredida han solicitado una orden de alejamiento de la menor que ha perpetrado la agresión.
La joven trans fue atendida después en el centro médico de la localidad, cuyos profesionales certificaron en el parte médico múltiples lesiones. Los hechos no han sido un episodio aislado ya que, según la denuncia, la menor trans también ha sido víctima de bullying y agresiones por parte de las mismos menores de edad en el centro donde estudiaba y que tuvo que abandonar, trasladándose a otro donde, según relatan sus padres, se siente mucho más respetada y desarrolla una vida académica normal.
ATA Sylvia Rivera, que se suma a la petición de la familia de la víctima de establecer una orden de alejamiento de la agresora y su familia para preservar la integridad física y moral de la víctima, ha trasladado a la familia de la menor brutalmente agredida “todo nuestro apoyo, cariño y soporte, así como nuestra más absoluta repulsa y condena”, declara Mar Cambrollé, presidenta de ATA Sylvia Rivera.
“Es alarmante que esto haya sido un episodio más de un acoso constante que la menor trans lleva recibiendo por parte de las mismas personas y que la han llevado a tener que abandonar su centro de estudios para poder desarrollar una vida académica como las demás personas, sin que se haya actuado mucho antes, por parte de las instituciones y del propio colegio. ¿Hasta cuándo las víctimas van a tener que ser quienes se tengan que ir? Las personas trans no podemos seguir soportando esta desprotección y esta impunidad”, continúa Cambrollé.
“Llevamos tiempo soportando una campaña de demonización y estigmatización sobre nuestras vidas sin que se estén poniendo en marcha los mecanismos que el Estado de Derecho tiene para protegernos. Es una prioridad por parte del Gobierno autonómico y central la puesta en marcha de medidas como la educación en la diversidad sexogenérica en las escuelas, la rápida activación de los protocolos antiacoso en los centros educativos. Es urgente acabar con los bulos y el discurso de odio en redes sociales, medios de comunicación y foros públicos que se traduce en agresiones y merma de la calidad de vida de las personas trans, incidiendo especialmente en sus partes más vulnerables, como son las infancias, adolescencias y juventud trans”, concluye Cambrollé.
FUENTE: https://www.eldiario.es/andalucia/granada/brutal-agresion-menor-trans-santa-fe-granada-grito-travelo-mierda_1_11364533.html
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Barcelona, octubre de 1991. España todavía está entrando en los años 90, a unos meses de los Juegos Olímpicos. La ciudad intenta proyectar modernidad, apertura, libertad. Pero, en una glorieta del parque de la Ciutadella, un grupo de jóvenes neonazis encuentra a varias personas sin hogar descansando bajo unas mantas. Entre ellas hay una mujer trans de 45 años, Sonia Rescalvo. Pocos minutos después sería asesinada a golpes, patadas y barras metálicas, y otras dos personas resultarían gravemente heridas con secuelas permanentes. Y aunque entonces casi nadie lo sabía, aquel crimen iba a cambiar para siempre la manera en que la justicia española entendería los delitos de odio. ¿Quién era Sonia? Sonia Rescalvo nació en Cuenca en 1965. Y como muchísimas personas trans de su generación, tuvo que marcharse de su entorno para poder vivir su identidad. En la actualidad, usamos una palabra muy potente para eso: sexilio. Y Barcelona en aquella época, con todas sus contradicciones, era uno de los pocos lugares donde una persona trans podía intentar construir una vida con algo más de libertad. Sonia trabajó como vedette durante un tiempo, pero la realidad terminó golpeándola muy duro entre adicciones, prostitución y pobreza extrema. Una vulnerabilidad que la convertiría en un claro objetivo. La noche de los hechos El 5 de octubre de 1991, un grupo de jóvenes skinheads pasaba la noche por distintos bares de Barcelona, y sobre las tres y media de la madrugada entraron en el parque de la Ciutadella. Allí llegan a una glorieta donde duermen varias personas sin hogar tapadas con mantas y empiezan a hacer ruido. Sonia y otra persona les dicen algo muy sencillo: que los dejen dormir. En ese momento, se desencadena lo peor. Los agresores se dan cuenta de que quienes están allí son homosexuales y personas trans, y uno de ellos utiliza la expresión “subir a tocar el tambor”, que en su argot significaba golpear brutalmente la cabeza de alguien en manada. Los agresores comenzaron a patear sus cabezas y tórax, hasta que Sonia perdió el conocimiento. Seguidamente, uno de los neonazis comprobó si alguna de las víctimas seguía respirando, para acto seguido acabar con su vida. Un antes y un después en la justicia española El caso Sonia obligó a la justicia española a hacerse una pregunta distinta. Hasta entonces muchas investigaciones se centraban exclusivamente en: quién golpeó, quién mató o quién llevaba el arma. Pero este crimen obligó a preguntarse algo mucho más profundo: ¿por qué eligieron precisamente a esa víctima? Porque ella no fue asesinada al azar. Era una mujer trans, era pobre y dormía en la calle. En definitiva, era vulnerable. La agresión no solo buscaba matarla sino mandar un mensaje de exclusión y de odio a todo un colectivo. Los errores en la construcción del caso El problema estructural en este caso radica en que no se contemplara el motivo discriminatorio en el actuar criminal. Muchas veces, el problema aparece al principio, en cómo se mira el crimen. Con Sonia ocurrió algo peligrosísimo: se empezó investigar como una agresión salvaje de jóvenes violentos, pero no con toda la intensidad necesaria como una posible agresión selectiva contra personas vulnerables. Afortunadamente, el Mosso d’Esquadra Joan Carles Molinero Juncà, se hizo cargo de esa investigación y la impulsó de forma moderna y profesional, pero voluntarista. Y eso condiciona todo. Porque, si desde el primer momento no incorporas la discriminación como hipótesis, el odio puede desaparecer del procedimiento aunque sea el núcleo del crimen. La importancia del fiscal especialista en delitos de odio Hay quien piensa que un fiscal solo aparece en el juicio. Y no. Hay fiscales revisando denuncias, monitorizando procedimientos, intentando detectar motivaciones discriminatorias que a veces ni siquiera aparecen claramente descritas en el atestado inicial por razones ajenas a los policías. Esta labor exige formación, sensibilidad y muchísimo compromiso humano. Y a pesar del esfuerzo, su ánimo no decae. Saben que detrás de cada denuncia hay una persona que muchas veces llega rota, con miedo, con vergüenza o con sensación de que nadie le va a creer. Y ahí, el papel del fiscal es estrictamente necesario. La realidad de las mujeres trans en la actualidad En unas jornadas recientes en la Fiscalía, se analizó el asesinato de Sonia, con la oportunidad de conversar y aprender de Sofía, Judith y Marina, mujeres trans con increíbles reflexiones e historias a sus espaldas. No hablaron desde el resentimiento, pero también desde la dignidad, reivindicando algo tan simple como su derecho a existir, a vivir tranquilas y a no tener miedo. Un testimonio que recuerda que la discriminación y la transfobia no conceptos abstractos. Detrás de ellas hay seres humanos, y la dignidad humana, no se debate. ¿Acabarán algún día este tipo de crímenes? El fiscal asegura que el problema no ha desaparecido, sino que ha cambiado de forma. A día de hoy tenemos mejores leyes y mayor formación, pero siguen existiendo discursos de deshumanización que se amparan en era de la desinformación. Hay que recalcar dos ideas fundamentales: 1. Los delitos de odio no castigan ideas, castigan conductas que lesionan derechos fundamentales en un contexto discriminatorio. 2. Los discursos de odio sí son peligrosos por sí mismos, porque reducen las barreras frente a la violencia. Cuando conviertes constantemente a un colectivo en amenaza, acabas facilitando que alguien crea legítimo atacarlo. Y por eso recordar a Sonia no es mirar al pasado. Es preguntarnos qué sociedad queremos ser, si una sociedad donde determinadas personas tengan miedo de existir, o una capaz de proteger la dignidad de todos. Martín reafirma que la dignidad humana no puede depender ni de la identidad, ni de la orientación sexual, ni del aspecto físico, ni de la pobreza, ni de la vulnerabilidad. Porque, es para todos, o al final no será para nadie. https://cadenaser.com

María Cortés renovó el DNI en el año 2024 con su nuevo nombre y sexo, pero el Ayuntamiento de Dos Hermanas no remitió la información a la Oficina del Censo Electoral, por lo que su tarjeta no es correcta para las elecciones del domingo en Andalucía. El Consistorio alega que la ciudadana no actualizó el padrón, pero hace un año inició los trámites para modificar esos datos.











