Aura Pacheco, la jugadora trans que podrá competir: “El baloncesto lo fue todo durante mi depresión, me hacía sentir menos rara
ATA-Sylvia Rivera • 14 de mayo de 2024
La baloncestista de 18 años celebra una resolución que pone fin a su desamparo como jugadora. Dice que quiere ser un ejemplo para otras niñas como ella

Por Noemí López Trujillo
Aura Pacheco estaba estudiando para la EBAU cuando recibió la noticia: una resolución del Comité de Justicia Deportiva (CJD) de La Mancha le daba la razón, poniendo fin a la situación discriminatoria a la que la había abocado la Federación de Baloncesto manchega al negarse a expedirle una licencia para competir en categoría femenina por ser una chica trans. Apenas tiene 18 años y ya se ha enfrentado a la administración pública.
Su próximo reto es sacar una buena nota en la prueba de acceso a la universidad para entrar en el grado de Psicología. Además, está cursando una FP de entrenadora: “El baloncesto es parte esencial de mi vida. Si no es de forma profesional para siempre, me gustaría enseñar a niños pequeños, inculcarles los valores de un deporte que a mí me ha ayudado tanto”, cuenta a Newtral.es.
Precisamente fue una niña de siete años quien la impulsó a seguir adelante con el proceso administrativo contra la Federación de Baloncesto de La Mancha: “Conocí a Lola, que también jugaba a baloncesto, a la que no le permitían federarse por no tener el DNI cambiado. Quiero ser ejemplo para otras niñas como ella, como yo”, explica Aura Pacheco.
En su caso, sí había modificado tanto su sexo legal como el carné de identidad. Sin embargo, la Federación de Baloncesto manchega aseguraba haberse dirigido a la Federación Española de Baloncesto y que esta le habría transmitido que “no se tomará decisión alguna en la posible participación de los jugadores transgénero hasta que haya un pronunciamiento expreso por parte de Federación Internacional de Baloncesto que sea aplicable a las federaciones nacionales y por extensión a sus correspondientes federaciones autonómicas”. En su resolución, el CJD manchego recalca que el DNI cambiado debería haber bastado para conceder la licencia a Aura, ya que, en el momento en el que lo obtiene, “la identidad de la recurrente a todos los efectos jurídicos pasó a ser la de mujer”.
Para el comité, la inexistencia de reglamentos no exime a las federaciones de procurar un acceso igualitario en el ámbito deportivo. En el caso de que opten por excluir a jugadoras trans, deben acreditar “evidencias científicas sólidas de la existencia de una ventaja competitiva desproporcionada”. Si no, debe primar el principio de inclusión y no discriminación.
El CJD descarta cualquier presunta superioridad física o ventaja de Aura Pacheco
Aura Pacheco, que practica baloncesto desde pequeña y que milita en el Club Baloncesto Albacete, inició su transición de género en 2020, con 15 años. Comenzó, como señala la resolución, con “bloqueadores hormonales de testosterona bajo supervisión y seguimiento de la Unidad de Identidad de Género del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete” y dos años después inició el “tratamiento hormonal feminizante con estrógenos”. Finalmente, en julio de 2023, tras la aprobación de la ley trans y LGTBI, consiguió cambiar su sexo legal en el Registro Civil. En octubre le llegó su nuevo DNI.
Sobre esta supuesta ventaja, el comité se detiene en su resolución al analizar el perfil médico y hormonal de Aura. Expone que su concentración de testosterona “no solo es netamente inferior al límite fijado por el COI para la participación de mujeres trans en competiciones femeninas, sino que se encuentra incluso por debajo de la media para mujeres cisgénero”.
Descarta cualquier diferencia significativa y una presunta superioridad física. “A ello se suma la inexistencia de evidencias sólidas que respalden una relación directa entre los niveles de testosterona y el rendimiento deportivo”, añade el comité, para concluir que la exclusión de la jugadora trans por parte de la Federación de Baloncesto manchega “resulta completamente injustificada desde un punto de vista médico y discriminatoria desde una perspectiva legal y de derechos fundamentales”.
“Se ha dejado de lado la importancia que este deporte tiene para mi salud mental”
“Siempre digo que yo no destaco físicamente. Se ha centrado todo en la supuesta ventaja física y se ha dejado de lado la importancia que este deporte tiene para mi salud mental. El baloncesto lo fue todo durante mi depresión, me hacía sentir menos rara. Empecé haciendo atletismo y kung fu, pero no me acababan de convencer, quería algo de equipo. Y el fútbol me parece que tiene un clima más violento y hostil. El baloncesto es dinámico, tienes que estar atenta a tu defensor, a la canasta… Salía a la cancha y las cosas que se me pasaban por mi cabeza sobre mí misma desaparecían porque solo importaba el balón”, explica la baloncestista.
Carlos Pacheco, padre de Aura, destaca el espíritu de equipo de su hija. Incluso los meses en los que no podía competir por los impedimentos de la Federación de Baloncesto manchega, Aura “iba a todos los partidos a animar, se sentaba en el banquillo, calentaba como una más aunque luego no jugase…”, relata.
“En los medios solo aparecen retratos deshumanizantes de las personas trans. Mi hija es maravillosa y le han hecho perder un tiempo muy preciado de un deporte que ama”, prosigue Carlos Pacheco. En este sentido, Aura reconoce que los últimos meses los ha vivido con “angustia”. En marzo le expidieron una licencia provisional que ahora, tras la resolución del CJD, pasa a ser definitiva. Pero como explica la jugadora: “No sabíamos qué iba a pasar. El escenario en el que a mí me retiraban esa licencia provisional y yo tenía que dejar el baloncesto estaba muy presente”.
Tanto Aura como su padre esperan que esto sirva como punta de lanza para crear protocolos de actuación. “No puede haber un limbo y que los derechos de las personas trans dependan de la arbitrariedad de un comité o de una federación”, apunta Carlos. Por lo pronto, como señala Saúl Castro, el abogado que ha llevado el caso de la mano de la Asociación ADI, la resolución del CJD manchego “sienta un precedente muy importante que otras deportistas trans discriminadas van a poder usar”.
FUENTE: https://www.eldiario.es/andalucia/granada/brutal-agresion-menor-trans-santa-fe-granada-grito-travelo-mierda_1_11364533.html
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Barcelona, octubre de 1991. España todavía está entrando en los años 90, a unos meses de los Juegos Olímpicos. La ciudad intenta proyectar modernidad, apertura, libertad. Pero, en una glorieta del parque de la Ciutadella, un grupo de jóvenes neonazis encuentra a varias personas sin hogar descansando bajo unas mantas. Entre ellas hay una mujer trans de 45 años, Sonia Rescalvo. Pocos minutos después sería asesinada a golpes, patadas y barras metálicas, y otras dos personas resultarían gravemente heridas con secuelas permanentes. Y aunque entonces casi nadie lo sabía, aquel crimen iba a cambiar para siempre la manera en que la justicia española entendería los delitos de odio. ¿Quién era Sonia? Sonia Rescalvo nació en Cuenca en 1965. Y como muchísimas personas trans de su generación, tuvo que marcharse de su entorno para poder vivir su identidad. En la actualidad, usamos una palabra muy potente para eso: sexilio. Y Barcelona en aquella época, con todas sus contradicciones, era uno de los pocos lugares donde una persona trans podía intentar construir una vida con algo más de libertad. Sonia trabajó como vedette durante un tiempo, pero la realidad terminó golpeándola muy duro entre adicciones, prostitución y pobreza extrema. Una vulnerabilidad que la convertiría en un claro objetivo. La noche de los hechos El 5 de octubre de 1991, un grupo de jóvenes skinheads pasaba la noche por distintos bares de Barcelona, y sobre las tres y media de la madrugada entraron en el parque de la Ciutadella. Allí llegan a una glorieta donde duermen varias personas sin hogar tapadas con mantas y empiezan a hacer ruido. Sonia y otra persona les dicen algo muy sencillo: que los dejen dormir. En ese momento, se desencadena lo peor. Los agresores se dan cuenta de que quienes están allí son homosexuales y personas trans, y uno de ellos utiliza la expresión “subir a tocar el tambor”, que en su argot significaba golpear brutalmente la cabeza de alguien en manada. Los agresores comenzaron a patear sus cabezas y tórax, hasta que Sonia perdió el conocimiento. Seguidamente, uno de los neonazis comprobó si alguna de las víctimas seguía respirando, para acto seguido acabar con su vida. Un antes y un después en la justicia española El caso Sonia obligó a la justicia española a hacerse una pregunta distinta. Hasta entonces muchas investigaciones se centraban exclusivamente en: quién golpeó, quién mató o quién llevaba el arma. Pero este crimen obligó a preguntarse algo mucho más profundo: ¿por qué eligieron precisamente a esa víctima? Porque ella no fue asesinada al azar. Era una mujer trans, era pobre y dormía en la calle. En definitiva, era vulnerable. La agresión no solo buscaba matarla sino mandar un mensaje de exclusión y de odio a todo un colectivo. Los errores en la construcción del caso El problema estructural en este caso radica en que no se contemplara el motivo discriminatorio en el actuar criminal. Muchas veces, el problema aparece al principio, en cómo se mira el crimen. Con Sonia ocurrió algo peligrosísimo: se empezó investigar como una agresión salvaje de jóvenes violentos, pero no con toda la intensidad necesaria como una posible agresión selectiva contra personas vulnerables. Afortunadamente, el Mosso d’Esquadra Joan Carles Molinero Juncà, se hizo cargo de esa investigación y la impulsó de forma moderna y profesional, pero voluntarista. Y eso condiciona todo. Porque, si desde el primer momento no incorporas la discriminación como hipótesis, el odio puede desaparecer del procedimiento aunque sea el núcleo del crimen. La importancia del fiscal especialista en delitos de odio Hay quien piensa que un fiscal solo aparece en el juicio. Y no. Hay fiscales revisando denuncias, monitorizando procedimientos, intentando detectar motivaciones discriminatorias que a veces ni siquiera aparecen claramente descritas en el atestado inicial por razones ajenas a los policías. Esta labor exige formación, sensibilidad y muchísimo compromiso humano. Y a pesar del esfuerzo, su ánimo no decae. Saben que detrás de cada denuncia hay una persona que muchas veces llega rota, con miedo, con vergüenza o con sensación de que nadie le va a creer. Y ahí, el papel del fiscal es estrictamente necesario. La realidad de las mujeres trans en la actualidad En unas jornadas recientes en la Fiscalía, se analizó el asesinato de Sonia, con la oportunidad de conversar y aprender de Sofía, Judith y Marina, mujeres trans con increíbles reflexiones e historias a sus espaldas. No hablaron desde el resentimiento, pero también desde la dignidad, reivindicando algo tan simple como su derecho a existir, a vivir tranquilas y a no tener miedo. Un testimonio que recuerda que la discriminación y la transfobia no conceptos abstractos. Detrás de ellas hay seres humanos, y la dignidad humana, no se debate. ¿Acabarán algún día este tipo de crímenes? El fiscal asegura que el problema no ha desaparecido, sino que ha cambiado de forma. A día de hoy tenemos mejores leyes y mayor formación, pero siguen existiendo discursos de deshumanización que se amparan en era de la desinformación. Hay que recalcar dos ideas fundamentales: 1. Los delitos de odio no castigan ideas, castigan conductas que lesionan derechos fundamentales en un contexto discriminatorio. 2. Los discursos de odio sí son peligrosos por sí mismos, porque reducen las barreras frente a la violencia. Cuando conviertes constantemente a un colectivo en amenaza, acabas facilitando que alguien crea legítimo atacarlo. Y por eso recordar a Sonia no es mirar al pasado. Es preguntarnos qué sociedad queremos ser, si una sociedad donde determinadas personas tengan miedo de existir, o una capaz de proteger la dignidad de todos. Martín reafirma que la dignidad humana no puede depender ni de la identidad, ni de la orientación sexual, ni del aspecto físico, ni de la pobreza, ni de la vulnerabilidad. Porque, es para todos, o al final no será para nadie. https://cadenaser.com

María Cortés renovó el DNI en el año 2024 con su nuevo nombre y sexo, pero el Ayuntamiento de Dos Hermanas no remitió la información a la Oficina del Censo Electoral, por lo que su tarjeta no es correcta para las elecciones del domingo en Andalucía. El Consistorio alega que la ciudadana no actualizó el padrón, pero hace un año inició los trámites para modificar esos datos.

Organizaciones piden a la Fiscalía del Edomex aplicar protocolos con perspectiva de género y diversidad sexual. De acuerdo con pronunciamientos difundidos por organizaciones civiles y medios locales, Fanny era maestra de danza, coreógrafa, creadora de contenido en TikTok y una persona muy querida dentro de su comunidad. Tras darse a conocer el caso, colectivos hicieron un llamado urgente a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México para que el crimen sea investigado con perspectiva de género y diversidad sexual, evitando cualquier forma de revictimización. Además, solicitaron que se agoten todas las líneas de investigación, incluyendo la posibilidad de feminicidio y crimen de odio. “Las vidas de las mujeres trans importan y casos como éste no pueden permanecer en la impunidad”, expresaron organizaciones en redes sociales. También pidieron a medios de comunicación y autoridades respetar de forma irrestricta la identidad de género de la víctima durante la cobertura y el proceso judicial. En el posicionamiento, activistas recordaron que la violencia transfeminicida sigue siendo una realidad alarmante en México y señalaron que las reformas legales aprobadas recientemente en el Estado de México para tipificar el transfeminicidio deben traducirse en acceso real a la justicia para las víctimas y sus familias. Personas cercanas a Fanny compartieron mensajes de despedida y reconocimiento a su trayectoria como maestra de danza. “Fanny, una de las mejores maestras de danza. Que Papá Dios te tenga en un mejor lugar, te recordamos con mucho cariño”, escribió una persona en redes sociales. El caso ha provocado indignación entre usuarios y colectivos LGBTQ+, quienes han comenzado a difundir el hashtag #NoMásTransfeminicidios para exigir justicia y visibilizar la violencia contra mujeres trans en el país. Organizaciones también pidieron a medios y autoridades respetar la identidad de género de Fanny y evitar procesos de revictimización. “La violencia transfeminicida es una realidad galopante en el país”, señalaron activistas, quienes además recordaron que las reformas para tipificar el transfeminicidio deben traducirse en justicia real para las víctimas. Amistades y alumnas la recuerdan como una gran maestra de danza y una persona llena de sueños que hoy quedaron truncados. https://elclosetlgbt.com










