Una niña trans denuncia acoso y se niega a volver al colegio: "La han agredido y la han insultado, pero dicen que no hay transfobia"
La madre de una menor pide al centro educativo finalizar el curso con atención domiciliaria y el colegio pone en marcha el protocolo tras recibir un informe médico que avala que la niña estudie en su casa hasta que acabe el curso
La madre afirma que su hija trans ha sido agredida e insultada en el colegio y muestra las denuncias interpuestas, los partes médicos, los informes y las comunicaciones que se ha intercambiado con la dirección del centro educativo. Desde el colegio, concertado y de un municipio de la comarca de l'Horta, limitan el "problema" a dos conflictos puntuales. La madre explica que su hija es trans y que tras sufrir acoso durante cuatro meses el centro educativos ha respondido "tarde, mal y sin contundencia". La dirección del centro dice que ha sido todo lo contrario ya que han "abierto todos los protocolos que marca la conselleria en tiempo y forma". La madre afirma que el colegio niega un caso de transfobia y ahí coinciden porque desde el centro afirman que han sido situaciones puntuales "que nada tiene que ver con que la niña sea trans".
Es más, a lo que la madre llama agresión (y así consta en las distintas denuncias e informes), el centro lo llama "pelea". Y a "cuatro meses de sucesión de insultos hacia la niña y situaciones de aislamiento y malestar", que denuncia la madre, el centro solo destaca un hecho ocurrido el 6 de mayo en el que un compañero de clase (el mismo de la agresión en enero) la llama "travesti"... Dos días después la niña dijo que no quería volver al colegio ya que la "consecuencia" para el agresor fue un cambio de clase que provocó una reacción de protesta entre sus compañeros, que recogieron firmas (en presencia de la menor y del profesor), pusieron su nombre en la pizarra y le leyeron una carta para rendirle honores antes de que cambiara de grupo como castigo por lo ocurrido.
"En el centro no entienden que permitir que se actúe de esta forma implica duplicar el dolor de mi hija, ver como el resto apoya al agresor y la acusa a ella de ser la culpable de ese cambio. Pero tampoco entendieron mi crítica cuando le dieron una paliza y ni me llamaron del colegio para decírmelo", explica la madre que muestra un informe de urgencias que recoge golpes "en la cara, en las piernas, en la cabeza, en la pierna y en los genitales". Desde la Fiscalía de menores archivaron el caso porque "el denunciado es menor de 14 años y por tanto, inimputable". Desde la inspección educativa argumentan que el centro es concertado "y tiene libertad de organización", además de recalcar que "la familia y el centro tiene una visión opuesta de los acontecimientos".
La madre explica que en el mes de septiembre pidió expresamente que cambiaran a su hija de clase porque no tenía "apoyo emocional en el aula". Desde la dirección del centro explican a este diario que "accedimos a un cambio que ya veíamos venir que podía no ser positivo porque era una clase más movida, pero accedimos". Nueve meses después, la menor no quiere volver al colegio, y cuenta con informes médicos de la Unidad de Salud Mental Infantil (USMI) que avalan una atención domiciliaria para que la niña acabe el curso.
De hecho, la madre se queja de que, desde el centro educativo "le ponen faltas por no asistir a clase y nos han remitido a la plataforma educativa para comunicarse con nosotros, a excepción de una reunión que tenemos esta misma tarde". Desde le colegio afirman que la plataforma "es la herramienta que se debe utilizar para la comunicación" y que el protocolo para la atención domiciliaria "se puso en marcha en cuanto recibimos el informe médico que así lo indica porque debemos seguir los pasos que marca la instrucción".
"La han agredido, la han insultado y dicen que no es transfobia. Ha visto como su clase se revolvía contra ella porque su agresor cambiaba de grupo pero dicen que no fue contra ella sino de apoyo a él... Lleva meses tragando y sufriendo acoso, viendo como la desprecian y ningunean e intentando ver que no le afecta y que tiene a su grupo de amigas... Hasta que ha dicho basta porque no puede más. No quiere ir al colegio y yo no la pienso obligar porque la he visto sufrir, porque la veo sufrir y porque el colegio no ha aplicado medidas contundentes. Un niño se chivó de un insulto hacia mi hija… y el que fue expulsado fue ese niño. No la han defendido, no la han protegido y lo único que pido es que, por favor, pueda acabar el curso desde casa, sin castigos ni consecuencias negativas para ella, que ya ha sufrido bastante. Que le faciliten los deberes, la acompañan en la formación online y que acabe este curso lo mejor posible", afirma la madre. En este artículo no se da información concreta del centro ni nombre alguno para preservar la intimidad de la menor.
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