Retiran bandera del Orgullo en Stonewall
ATA - Sylvia Rivera • 11 de febrero de 2026

Un evento significativo ha sacudido la comunidad LGBTQ+ en Nueva York, tras la remoción silenciosa de una gran bandera del orgullo de la plaza del Monumento Nacional Stonewall, el 9 de febrero de 2026. Este acto, derivado de una directiva del gobierno de Trump, se considera un nuevo golpe a los derechos de esta comunidad, que ha enfrentado diversos desafíos en los últimos años.
El Monumento Nacional Stonewall no es solo un punto de interés turístico en Manhattan; es un símbolo fundamental del movimiento por los derechos LGTBI+ en Estados Unidos, recordando la revuelta de 1969 que marcó el inicio de una lucha sostenida por la igualdad. Designado monumento nacional por el entonces presidente Barack Obama en 2016, el sitio incluye el famoso Stonewall Inn y Christopher Park, donde se desarrollaron protestas históricas lideradas por mujeres trans racializadas contra la brutalidad policial.
La National Park Service (NPS), responsable del Monumento, anunció que la bandera fue retirada “en cumplimiento con un nuevo orden del gobierno” que restringe las banderas que pueden ondear en sus instalaciones. Según esta guía emitida en enero, solo se permiten la bandera estadounidense y otras aprobadas a nivel congresional o departamental, lo que deja a la bandera del orgullo fuera de lugar en este espacio emblemático.
La eliminación de esta bandera se produce en un contexto ya tenso; hace un año, la NPS había enfrentado críticas por eliminar menciones de personas queer y trans de su sitio web, lo que generó indignación entre activistas. Esta situación se ha intensificado con la reciente acción de retirar la bandera más reconocible de apoyo a la comunidad LGBTQ+, generando reacciones de alarma entre los visitantes. “Esto se siente como un paso más en una serie de ataques”, expresó Alex, un residente local y visitante del parque.
Las declaraciones de apoyo y resistencia han surgido de diversas partes. Brad Hoylman-Sigal, presidente de Manhattan, ha declarado su oposición a la decisión de la NPS y se ha comprometido a luchar para que la bandera del orgullo ondee nuevamente en el Monumento Nacional. A lo largo del día de la remoción, decenas de visitantes expresaron su descontento, refiriéndose a la acción como “disgustante” y “lgtbifóbica”, y destacando la importancia de honrar la historia y las luchas de la comunidad LGBTQ+ en este sitio.
En un trasfondo de políticas regresivas, el expresidente Trump ha impulsado, desde su segundo mandato, decisiones que han perjudicado los derechos de las personas LGBTQ+, como la prohibición de la participación de atletas trans en deportes femeninos y restricciones a la atención médica para jóvenes trans. Este contexto ha llevado a activistas y defensores a considerar la remoción de la bandera del orgullo como un avance preocupante en una narrativa más amplia de opresión.
Mientras tanto, el debate por los derechos LGBTQ+ continúa, y muchos se preguntan cómo este evento influenciará el futuro de los espacios dedicados a la comunidad en lo que lleva siendo una lucha histórica. Lo que está claro es que la bandera del orgullo, un símbolo de resistencia y amor, sigue siendo un faro para muchos, aun frente a los obstáculos que persisten.
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Noticias

La comisión de Igualdad ha votado en contra de un ‘cupo trans’ en el empleo público. Se trata de una propuesta de Podemos, consistente en un 1% de plazas reservadas para personas trans, y cuya votación ha resultado en 17 votos en contra, 12 abstenciones y 6 votos a favor. Este tipo de medidas tienden a estar rodeadas de polémica y todo tipo de reacciones. Aunque sería algo novedoso a nivel estatal, cabe destacar que, en la comunidad autónoma de Aragón, la Ley 4/2018 de Identidad y Expresión de Género establece un cupo «no inferior al uno por ciento de las vacantes [en ofertas de empleo público] para ser cubiertas por personas transexuales». Las tasas de desempleo en el colectivo trans se sitúan, según el Ministerio de Igualdad, en torno al 46,5%. En 2026, la tasa de paro en España en la población general se sitúa en el 10,83%. Si hablamos de personas trans mayores de 45 años, esta cifra llega al 80%. Por tanto, la situación laboral del colectivo trans es vulnerable y un cupo laboral trans permitiría a muchas personas acceder a un trabajo estable. Siendo la inestabilidad otro de los problemas que atañen al colectivo, ya que un 41,7% de hombres trans y 33,4 de mujeres trans trabajan solo unos meses al año. Según datos del Informe Estado LGTBI+ 2025. Poder acceder a una oferta de empleo público con un cupo reservado implicaría que muchas personas trans tuviesen oportunidades para acceder a trabajos, paliándose así algunos de los efectos de la transfobia en los espacios laborales y estas cifras de desempleo. Sin olvidar, por supuesto, que para poder obtener una plaza de funcionariado en una OPE es necesario aprobar. Otra de las ventajas de esta medida reside en paliar una de las brechas principales que atañen a la posibilidad de las personas trans de conseguir un empleo. Y es que los procesos de selección se convierten en uno de los principales obstáculos para el colectivo. Aunque las vivencias varían dependiendo de cómo de normativa es la persona trans y de otras variables como el género, los datos del Observatorio Andaluz LGBT indican que el 55% de personas trans ha sido rechazada en procesos de selección. A pesar de que esta medida pueda parecer excesiva, si se comparan las tasas de paro del colectivo trans con otro tipo de colectivos vulnerables, hay una justificación estadística. Por ejemplo, la tasa de paro de personas con discapacidad es del 18,5%. Por tanto, aunque se trata de situaciones diferentes y cada una requiere unas acciones concretas en el ámbito laboral, podría justificarse esta medida a nivel de cantidad de personas afectadas. Además, a nivel práctico, se trata de un porcentaje muy reducido de plazas (tan solo el 1%), cantidad que no interfiere con la oferta regular de plazas públicas. No obstante, para un colectivo con tal tasa de desempleo y, además, con porcentaje reducido de personas con respecto a la población general, sería un beneficio significativo. Esta medida lleva aplicándose en la comunidad autónoma de Aragón durante los últimos años y no ha habido incidencias significativas que hayan trascendido. Lo cual puede indicar que, lejos de lo que pueda parecer, no tiene por qué ser una medida problemática y sí una acción positiva. https://www.revistasix.es

María Marín lleva por primera vez a una tribuna los testimonios directos de personas trans que sufrieron la discriminación desde su infancia; José Luis Álvarez-Castellanos destaca el incremento de los delitos de odio en la comunidad motivados por “discriminación por orientación sexual e identidad de género”

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