Países Bajos se disculpa por haber forzado a las personas trans a esterilizarse
ATA - Sylvia Rivera • 7 de diciembre de 2021
El Gobierno neerlandés, liderado también entonces por el liberal Mark Rutte, modificó en 2014 la ley trans porque consideró que violaba los derechos humanos.

El Ejecutivo neerlandés en funciones se disculpó en nombre de los gobiernos que aplicaron entre 1985 y 2014 la ley trans que obligaba a las personas que querían cambiar su identidad sexual a someterse a una operación y a ser esterilizados de forma irreversible.
La ministra neerlandesa de Educación y Cultura, Ingrid van Engelshoven, ofreció la disculpa y subrayó que las víctimas, trans e intersexuales, recibirán una compensación de 5.000 euros por el daño causado al haber sido obligadas a elegir entre vivir con un género que no coincidía con su identidad, o someterse a una cirugía y esterilización de por vida.
Van Engelshoven consideró "deshumanizantes" estos requisitos y explicó que "durante décadas, ha habido personas que se sometieron a tratamientos médicos que no querían en absoluto, pero que sabían que esa era su única opción" para ser ellos mismos, mientras que "otros han optado por esperar por culpa de esta ley, y se han visto obligados a posponer su transición durante años".
Una de las víctimas de esa ley, Willemijn van Kempen, fue la primera en exigir en 2019 que se pidan disculpas, un reconocimiento del daño causado y una indemnización por haberle dado una "elección imposible" en los años ochenta, cuando se operó. "El Estado me arrancó la fertilidad", denunció en declaraciones a la televisión pública NOS.
La Red Neerlandesa de Personas Trans (TNN) asegura que, al menos desde 1995, más de 1.200 personas han sido víctimas de esta norma, aunque el Ministerio de Educación y Ciencia estima que unas 2.000 personas tendrán derecho a la compensación.
Miriam van der Have, directora de la Organización para la Diversidad Sexual (NNID), celebró que el Ejecutivo dé el paso de pedir disculpas, pero lamentó que esto también "abre viejas heridas que no son fáciles de cerrar con disculpas o una suma de dinero".
Descubrió a los 19 años que es intersexual: tenía cromosomas XY, pero fue registrada como un niño al nacer. Para reasignar, tuvo que pasar por quirófano, una operación que fue más allá de lo que ella hubiera querido, dice.
"Al final me desperté sin clítoris, me privaron de la oportunidad de tener placer sexual. Todavía estoy enfadada por eso. Es muy fuerte no haber conocido el placer sexual durante 35 años porque me han eliminado los nervios", denunció esta víctima, que estuvo en el acto oficial encabezado por la ministra.
A las víctimas tampoco se les permitió conservar material genético para poder tener hijos eventualmente después de la esterilización.
El Gobierno neerlandés, liderado también entonces por el liberal Mark Rutte, modificó en 2014 la ley trans porque consideró que violaba los derechos humanos.
Abolió el requisito de la esterilización obligatoria y facilitó la posibilidad de cambiar su identidad en un certificado de nacimiento, lo que llevó a un aumento en el número de personas que oficialmente cambiaron su sexo en sus documentos de identidad.
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Barcelona, octubre de 1991. España todavía está entrando en los años 90, a unos meses de los Juegos Olímpicos. La ciudad intenta proyectar modernidad, apertura, libertad. Pero, en una glorieta del parque de la Ciutadella, un grupo de jóvenes neonazis encuentra a varias personas sin hogar descansando bajo unas mantas. Entre ellas hay una mujer trans de 45 años, Sonia Rescalvo. Pocos minutos después sería asesinada a golpes, patadas y barras metálicas, y otras dos personas resultarían gravemente heridas con secuelas permanentes. Y aunque entonces casi nadie lo sabía, aquel crimen iba a cambiar para siempre la manera en que la justicia española entendería los delitos de odio. ¿Quién era Sonia? Sonia Rescalvo nació en Cuenca en 1965. Y como muchísimas personas trans de su generación, tuvo que marcharse de su entorno para poder vivir su identidad. En la actualidad, usamos una palabra muy potente para eso: sexilio. Y Barcelona en aquella época, con todas sus contradicciones, era uno de los pocos lugares donde una persona trans podía intentar construir una vida con algo más de libertad. Sonia trabajó como vedette durante un tiempo, pero la realidad terminó golpeándola muy duro entre adicciones, prostitución y pobreza extrema. Una vulnerabilidad que la convertiría en un claro objetivo. La noche de los hechos El 5 de octubre de 1991, un grupo de jóvenes skinheads pasaba la noche por distintos bares de Barcelona, y sobre las tres y media de la madrugada entraron en el parque de la Ciutadella. Allí llegan a una glorieta donde duermen varias personas sin hogar tapadas con mantas y empiezan a hacer ruido. Sonia y otra persona les dicen algo muy sencillo: que los dejen dormir. En ese momento, se desencadena lo peor. Los agresores se dan cuenta de que quienes están allí son homosexuales y personas trans, y uno de ellos utiliza la expresión “subir a tocar el tambor”, que en su argot significaba golpear brutalmente la cabeza de alguien en manada. Los agresores comenzaron a patear sus cabezas y tórax, hasta que Sonia perdió el conocimiento. Seguidamente, uno de los neonazis comprobó si alguna de las víctimas seguía respirando, para acto seguido acabar con su vida. Un antes y un después en la justicia española El caso Sonia obligó a la justicia española a hacerse una pregunta distinta. Hasta entonces muchas investigaciones se centraban exclusivamente en: quién golpeó, quién mató o quién llevaba el arma. Pero este crimen obligó a preguntarse algo mucho más profundo: ¿por qué eligieron precisamente a esa víctima? Porque ella no fue asesinada al azar. Era una mujer trans, era pobre y dormía en la calle. En definitiva, era vulnerable. La agresión no solo buscaba matarla sino mandar un mensaje de exclusión y de odio a todo un colectivo. Los errores en la construcción del caso El problema estructural en este caso radica en que no se contemplara el motivo discriminatorio en el actuar criminal. Muchas veces, el problema aparece al principio, en cómo se mira el crimen. Con Sonia ocurrió algo peligrosísimo: se empezó investigar como una agresión salvaje de jóvenes violentos, pero no con toda la intensidad necesaria como una posible agresión selectiva contra personas vulnerables. Afortunadamente, el Mosso d’Esquadra Joan Carles Molinero Juncà, se hizo cargo de esa investigación y la impulsó de forma moderna y profesional, pero voluntarista. Y eso condiciona todo. Porque, si desde el primer momento no incorporas la discriminación como hipótesis, el odio puede desaparecer del procedimiento aunque sea el núcleo del crimen. La importancia del fiscal especialista en delitos de odio Hay quien piensa que un fiscal solo aparece en el juicio. Y no. Hay fiscales revisando denuncias, monitorizando procedimientos, intentando detectar motivaciones discriminatorias que a veces ni siquiera aparecen claramente descritas en el atestado inicial por razones ajenas a los policías. Esta labor exige formación, sensibilidad y muchísimo compromiso humano. Y a pesar del esfuerzo, su ánimo no decae. Saben que detrás de cada denuncia hay una persona que muchas veces llega rota, con miedo, con vergüenza o con sensación de que nadie le va a creer. Y ahí, el papel del fiscal es estrictamente necesario. La realidad de las mujeres trans en la actualidad En unas jornadas recientes en la Fiscalía, se analizó el asesinato de Sonia, con la oportunidad de conversar y aprender de Sofía, Judith y Marina, mujeres trans con increíbles reflexiones e historias a sus espaldas. No hablaron desde el resentimiento, pero también desde la dignidad, reivindicando algo tan simple como su derecho a existir, a vivir tranquilas y a no tener miedo. Un testimonio que recuerda que la discriminación y la transfobia no conceptos abstractos. Detrás de ellas hay seres humanos, y la dignidad humana, no se debate. ¿Acabarán algún día este tipo de crímenes? El fiscal asegura que el problema no ha desaparecido, sino que ha cambiado de forma. A día de hoy tenemos mejores leyes y mayor formación, pero siguen existiendo discursos de deshumanización que se amparan en era de la desinformación. Hay que recalcar dos ideas fundamentales: 1. Los delitos de odio no castigan ideas, castigan conductas que lesionan derechos fundamentales en un contexto discriminatorio. 2. Los discursos de odio sí son peligrosos por sí mismos, porque reducen las barreras frente a la violencia. Cuando conviertes constantemente a un colectivo en amenaza, acabas facilitando que alguien crea legítimo atacarlo. Y por eso recordar a Sonia no es mirar al pasado. Es preguntarnos qué sociedad queremos ser, si una sociedad donde determinadas personas tengan miedo de existir, o una capaz de proteger la dignidad de todos. Martín reafirma que la dignidad humana no puede depender ni de la identidad, ni de la orientación sexual, ni del aspecto físico, ni de la pobreza, ni de la vulnerabilidad. Porque, es para todos, o al final no será para nadie. https://cadenaser.com

María Cortés renovó el DNI en el año 2024 con su nuevo nombre y sexo, pero el Ayuntamiento de Dos Hermanas no remitió la información a la Oficina del Censo Electoral, por lo que su tarjeta no es correcta para las elecciones del domingo en Andalucía. El Consistorio alega que la ciudadana no actualizó el padrón, pero hace un año inició los trámites para modificar esos datos.

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