Otro estudio más demuestra que los bloqueadores de la pubertad salvan la vida de la juventud trans
ATA - Sylvia Rivera • 13 de enero de 2026
Otro estudio más que demuestra que la juventud trans casi siempre se sienten con menos intenciones suicidas cuando reciben atención de afirmación de género se ha agregado a la pila de evidencia de que los bloqueadores de la pubertad son seguros y eficaces.
La investigación que se publicará en el volumen de febrero del Journal of Paediatric ha demostrado una vez más que los adolescentes trans muestran “reducciones significativas” en la depresión y la ansiedad después de comenzar una terapia hormonal clínicamente respaldada.
El estudio, coescrito por pediatras de Nevada, Texas y Missouri, examinó el bienestar de 432 pacientes antes y después de someterse al tratamiento.
Los participantes, de entre 12 y 20 años, fueron encuestados sobre su salud mental antes y al menos 364 días después de comenzar un tratamiento médico adecuado, como bloqueadores de la pubertad y terapia de reemplazo hormonal (TRH).
Utilizando el kit de herramientas Ask Suicide-Screening Question (ASQ), una evaluación internacionalmente reconocida de las tendencias suicidas en jóvenes y adultos, los investigadores encontraron mejoras significativas en la salud mental de los pacientes en todos los ámbitos.
Según los resultados del estudio, las tendencias suicidas entre los participantes disminuyeron significativamente con el tiempo, y las tasas continuaron disminuyendo a medida que pasaba el tiempo.
Los médicos observaron que las reducciones fueron consistentes independientemente de la identidad de género, la duración del tratamiento y, curiosamente, la edad al inicio de la terapia.
Esto no sólo demuestra una vez más que la atención que afirma el género es notablemente eficaz para mejorar el bienestar de los pacientes trans, sino que su eficacia para reducir las tendencias suicidas no disminuye a medida que los pacientes envejecen.
Los médicos recomendaron realizar un seguimiento del estudio con “una muestra más grande y un seguimiento más prolongado” para demostrar suficientemente la coherencia de los tratamientos de salud mental de la atención de afirmación de género.
Los políticos siguen prohibiendo los bloqueadores de la pubertad a pesar de la evidencia.
Numerosos estudios en todo el mundo han demostrado que los cuidados que afirman el género casi siempre son algo bueno para las personas trans, especialmente para los jóvenes trans.
Un estudio de octubre de 2024 encontró que el 97 por ciento de los menores de 18 años trans estaban “altamente satisfechos” con los resultados del tratamiento de afirmación de género, mientras que otro de marzo del mismo año encontró que, de 548 pacientes que accedieron a atención médica trans, solo dos se arrepintieron.
Las tasas de arrepentimiento por el tratamiento de afirmación de género son muy bajas según un artículo de mayo de 2024, que encontró que los pacientes tienen más probabilidades de arrepentirse de la cirugía de rodilla, el aumento de senos e incluso de tener hijos que aquellos que comienzan un tratamiento de afirmación de género.
A pesar de la montaña de evidencia que demuestra que la atención que afirma el género puede salvar vidas, y casi siempre lo es, los políticos y expertos políticos anti-trans afirman regularmente que a los jóvenes trans no se les debería permitir acceder a tratamientos médicos clínicamente aprobados.
Al menos 27 estados de EE. UU. prohíben de alguna manera la atención que afirma el género, lo que impide que más del 40 por ciento de la población juvenil trans de Estados Unidos acceda a la atención. Los bloqueadores de la pubertad también están prohibidos para los jóvenes trans en el Reino Unido, a pesar de que están disponibles gratuitamente para los jóvenes cis.
El Proyecto Trevor, una organización de prevención del suicidio LGBTQ+, advirtió que estas prohibiciones tienen “impactos perjudiciales” en la salud mental de los jóvenes trans, que ya tienen una probabilidad desproporcionadamente alta de tener tendencias suicidas.
Una investigación realizada por la Dra. Natacha Kennedy en la Universidad de Londres encontró que la prohibición de Wes Streeting de bloquear la pubertad para los jóvenes trans está “dañando de manera significativa, extensa e implacable a los niños y jóvenes trans”.
Habló con los padres de jóvenes trans que alguna vez fueron “felices, bien adaptados y poco diferentes de la mayoría de los niños cis”, pero que ahora han recurrido a la autolesión debido a la imposibilidad de acceder a la atención.
El suicidio se puede prevenir.
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Mauricio Kuri frenó la reforma aprobada por el Congreso local y acusó que busca imponer una “ideología” Mauricio Kuri González anunció que utilizará su facultad de veto para impedir la entrada en vigor de la reforma de identidad de género aprobada recientemente por el Congreso de Querétaro, la cual reconocía el derecho de las personas trans y no binarias a modificar su acta de nacimiento conforme a su identidad de género.

Barcelona, octubre de 1991. España todavía está entrando en los años 90, a unos meses de los Juegos Olímpicos. La ciudad intenta proyectar modernidad, apertura, libertad. Pero, en una glorieta del parque de la Ciutadella, un grupo de jóvenes neonazis encuentra a varias personas sin hogar descansando bajo unas mantas. Entre ellas hay una mujer trans de 45 años, Sonia Rescalvo. Pocos minutos después sería asesinada a golpes, patadas y barras metálicas, y otras dos personas resultarían gravemente heridas con secuelas permanentes. Y aunque entonces casi nadie lo sabía, aquel crimen iba a cambiar para siempre la manera en que la justicia española entendería los delitos de odio. ¿Quién era Sonia? Sonia Rescalvo nació en Cuenca en 1965. Y como muchísimas personas trans de su generación, tuvo que marcharse de su entorno para poder vivir su identidad. En la actualidad, usamos una palabra muy potente para eso: sexilio. Y Barcelona en aquella época, con todas sus contradicciones, era uno de los pocos lugares donde una persona trans podía intentar construir una vida con algo más de libertad. Sonia trabajó como vedette durante un tiempo, pero la realidad terminó golpeándola muy duro entre adicciones, prostitución y pobreza extrema. Una vulnerabilidad que la convertiría en un claro objetivo. La noche de los hechos El 5 de octubre de 1991, un grupo de jóvenes skinheads pasaba la noche por distintos bares de Barcelona, y sobre las tres y media de la madrugada entraron en el parque de la Ciutadella. Allí llegan a una glorieta donde duermen varias personas sin hogar tapadas con mantas y empiezan a hacer ruido. Sonia y otra persona les dicen algo muy sencillo: que los dejen dormir. En ese momento, se desencadena lo peor. Los agresores se dan cuenta de que quienes están allí son homosexuales y personas trans, y uno de ellos utiliza la expresión “subir a tocar el tambor”, que en su argot significaba golpear brutalmente la cabeza de alguien en manada. Los agresores comenzaron a patear sus cabezas y tórax, hasta que Sonia perdió el conocimiento. Seguidamente, uno de los neonazis comprobó si alguna de las víctimas seguía respirando, para acto seguido acabar con su vida. Un antes y un después en la justicia española El caso Sonia obligó a la justicia española a hacerse una pregunta distinta. Hasta entonces muchas investigaciones se centraban exclusivamente en: quién golpeó, quién mató o quién llevaba el arma. Pero este crimen obligó a preguntarse algo mucho más profundo: ¿por qué eligieron precisamente a esa víctima? Porque ella no fue asesinada al azar. Era una mujer trans, era pobre y dormía en la calle. En definitiva, era vulnerable. La agresión no solo buscaba matarla sino mandar un mensaje de exclusión y de odio a todo un colectivo. Los errores en la construcción del caso El problema estructural en este caso radica en que no se contemplara el motivo discriminatorio en el actuar criminal. Muchas veces, el problema aparece al principio, en cómo se mira el crimen. Con Sonia ocurrió algo peligrosísimo: se empezó investigar como una agresión salvaje de jóvenes violentos, pero no con toda la intensidad necesaria como una posible agresión selectiva contra personas vulnerables. Afortunadamente, el Mosso d’Esquadra Joan Carles Molinero Juncà, se hizo cargo de esa investigación y la impulsó de forma moderna y profesional, pero voluntarista. Y eso condiciona todo. Porque, si desde el primer momento no incorporas la discriminación como hipótesis, el odio puede desaparecer del procedimiento aunque sea el núcleo del crimen. La importancia del fiscal especialista en delitos de odio Hay quien piensa que un fiscal solo aparece en el juicio. Y no. Hay fiscales revisando denuncias, monitorizando procedimientos, intentando detectar motivaciones discriminatorias que a veces ni siquiera aparecen claramente descritas en el atestado inicial por razones ajenas a los policías. Esta labor exige formación, sensibilidad y muchísimo compromiso humano. Y a pesar del esfuerzo, su ánimo no decae. Saben que detrás de cada denuncia hay una persona que muchas veces llega rota, con miedo, con vergüenza o con sensación de que nadie le va a creer. Y ahí, el papel del fiscal es estrictamente necesario. La realidad de las mujeres trans en la actualidad En unas jornadas recientes en la Fiscalía, se analizó el asesinato de Sonia, con la oportunidad de conversar y aprender de Sofía, Judith y Marina, mujeres trans con increíbles reflexiones e historias a sus espaldas. No hablaron desde el resentimiento, pero también desde la dignidad, reivindicando algo tan simple como su derecho a existir, a vivir tranquilas y a no tener miedo. Un testimonio que recuerda que la discriminación y la transfobia no conceptos abstractos. Detrás de ellas hay seres humanos, y la dignidad humana, no se debate. ¿Acabarán algún día este tipo de crímenes? El fiscal asegura que el problema no ha desaparecido, sino que ha cambiado de forma. A día de hoy tenemos mejores leyes y mayor formación, pero siguen existiendo discursos de deshumanización que se amparan en era de la desinformación. Hay que recalcar dos ideas fundamentales: 1. Los delitos de odio no castigan ideas, castigan conductas que lesionan derechos fundamentales en un contexto discriminatorio. 2. Los discursos de odio sí son peligrosos por sí mismos, porque reducen las barreras frente a la violencia. Cuando conviertes constantemente a un colectivo en amenaza, acabas facilitando que alguien crea legítimo atacarlo. Y por eso recordar a Sonia no es mirar al pasado. Es preguntarnos qué sociedad queremos ser, si una sociedad donde determinadas personas tengan miedo de existir, o una capaz de proteger la dignidad de todos. Martín reafirma que la dignidad humana no puede depender ni de la identidad, ni de la orientación sexual, ni del aspecto físico, ni de la pobreza, ni de la vulnerabilidad. Porque, es para todos, o al final no será para nadie. https://cadenaser.com

María Cortés renovó el DNI en el año 2024 con su nuevo nombre y sexo, pero el Ayuntamiento de Dos Hermanas no remitió la información a la Oficina del Censo Electoral, por lo que su tarjeta no es correcta para las elecciones del domingo en Andalucía. El Consistorio alega que la ciudadana no actualizó el padrón, pero hace un año inició los trámites para modificar esos datos.











