Los migrantes trans, a la deriva en el Estados Unidos de Trump
ATA - Sylvia Rivera • 23 de diciembre de 2025
La ley fiscal del presidente, aprobada en verano, recortó los fondos para tratamientos hormonales. Esto ha llevado a la escasez de medicamentos y largas esperas en las clínicas, lo que ha provocado incertidumbre entre la comunidad
En julio, Evanna Vásquez llegó al Betances Health Center en Manhattan con la esperanza de recoger su dosis mensual de estradiol. Desde que la peruana migró a Estados Unidos y comenzó su tratamiento de afirmación de género en Nueva York hace un año, esta clínica comunitaria le ha proporcionado la atención médica que necesita. Pero esta vez, el médico la recibió con una noticia que la sorprendió: no había suministros.
Con esta preocupación, llamó a Javier Tejada, el trabajador social que la ha acompañado desde su llegada a la ciudad en 2023. Tejada logró conseguir las dosis que necesitaba, gracias a donaciones, pero la incertidumbre de no saber si el próximo mes podrá acceder a su medicamento se ha vuelto constante. “Unos meses me dan el estradiol inyectable y otros en pastillas. Cada vez que consiguen una donación me contactan”, cuenta Vásquez, de 35 años. “El problema es que yo necesito una dosis doble de estradiol porque lo tengo muy bajo, y eso hace que todo sea más difícil”.
El estradiol es un medicamento que contiene la hormona sexual femenina estrógeno, producida principalmente en los ovarios. En las personas trans juega un papel fundamental en la terapia hormonal de afirmación de género, que se usa para provocar cambios físicos feminizantes como el desarrollo mamario, la redistribución de la grasa corporal, la disminución del vello corporal y la reducción de la masa muscular. Que una mujer trans tenga niveles bajos de estrógeno implica una falta de desarrollo o reversión de características femeninas.
Desde finales de 2024, activistas por los derechos de las personas trans en Estados Unidos reportan que la comunidad se está enfrentando a una escasez de medicamentos de afirmación de género y largos tiempos de espera para consultas médicas en clínicas que ofrecen estos servicios. Esto se intensificó en julio, tras la aprobación de la “gran y hermosa” reforma fiscal de Donald Trump, una ley que prohibió el uso de fondos federales para cubrir tratamientos de afirmación de género y recortó el presupuesto destinado a Medicaid, el programa público de cobertura médica, dejando por fuera a las personas con visas humanitarias, como Vásquez que es solicitante de asilo.
Con la reducción de fondos federales, las personas que quedaron descubiertas de Medicaid están recurriendo a clínicas sin fines de lucro. De la misma manera, puesto que los migrantes indocumentados no tienen acceso a servicios de salud preventiva en Medicaid, también acuden a estas mismas clínicas porque ofrecen opciones a bajo costo o gratuitas para personas sin ingresos.
Esta situación está saturando la capacidad de operación de las clínicas y extendiendo sus tiempos de espera. El impacto sobre las personas trans migrantes es significativo: alrededor de 174.000 de ellas viven en EE UU, muchas de las cuales llegaron al país escapando de la transfobia, la violencia o la falta de atención médica en sus países de origen. En América Latina, las condiciones para las personas trans son tan precarias que su expectativa de vida no supera los 35 años de edad, de acuerdo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Una avalancha de leyes antitrans
La ley fiscal de Trump tiene como propósito establecido reducir los impuestos y modificar los gastos de diversos programas federales. Sin embargo, ha sido criticada por su manipulación ideológica de los presupuestos federales, y en el sector de la salud determina que está prohibido el uso de fondos federales de Medicaid para procedimientos de afirmación de género, como cirugías y medicamentos hormonales.
Esta legislación se une a una creciente lista de leyes federales y estatales a lo largo del país que limitan los derechos de las personas trans y los derechos sexuales y reproductivos. A comienzos de este año, el Gobierno de Trump cortó la financiación de Planned Parenthood, la organización de salud sexual y reproductiva más grande de EE UU, que provee tratamientos de afirmación de género, para el VIH, anticonceptivos y enfermedades de transmisión sexual.
A esto se suman más de 20 citaciones para investigar a médicos y clínicas que brindan atención médica de afirmación de género a menores por parte del Departamento de Justicia y otros 616 proyectos de ley anti-LGBTQ+ en múltiples Estados del país, de acuerdo a la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU).
Por todos estos ataques y el temor a la llegada del segundo Gobierno de Trump, la demanda de medicamentos de afirmación de género —como el estradiol, la testosterona o la espironolactona— comenzó a aumentar. Trump había anunciado durante la campaña de 2024 que cortaría los fondos federales que financian los medicamentos de afirmación de género, por lo que muchas personas decidieron comprar grandes cantidades para el futuro.
Ahora, no solo está habiendo una alta demanda de estos medicamentos, sino que los tratamientos en clínicas que ofrecen estos servicios también se están saturando.
“Estamos recibiendo referidos de chicas que vienen de otros centros de salud, por la escasez de doctores o de profesionales de la salud a causa de los recortes de presupuesto”, asegura Denise Gutiérrez, directora del programa transgénero de Community Healthcare Network. Esta organización neoyorquina está operando con normalidad porque sus fondos no dependen del Gobierno federal, sino de subvenciones de entidades privadas y dinero de la ciudad.
Cuando Lady Dariana Camas —una mujer trans ecuatoriana de 35 años que vive en el Bronx— llegó a Estados Unidos en 2022, ya estaba recibiendo un tratamiento hormonal de afirmación de género, pero no sentía la presión de hacerse cirugías como la de feminización facial para afirmar su género. Con la vuelta de la Administración Trump, vio por primera vez que sus posibilidades de acceder a esta cirugía se estaban limitando y quiso buscarla lo más pronto posible, pero cuando fue al médico en diciembre de 2024, este le dijo que no tenía disponibilidad hasta el próximo año.
“Ahora con los recortes estoy empezando a sentir que tengo que hacerme la cara rápido, antes de que pase algo y me digan que no”, cuenta Camas. Como ella, otras personas trans están intentando adelantar las cirugías que quieren hacerse por el temor a que los recortes las hagan inalcanzables en un futuro cercano, según Chance Krempasky, director médico de Community Healthcare Network.
Algunos activistas y clínicas de afirmación de género confían en que los gobiernos locales y estatales garanticen los derechos de las personas trans. Estados como Oregón, Connecticut y Vermont han emitido leyes de protección a las personas trans que buscan servicios de afirmación de género, mientras que ciudades como Boston y West Hollywood se han declarado santuarios para las personas transgénero o la comunidad LGBTQ+.
Nueva York cuenta con leyes que protegen a las personas que buscan o brindan servicios de afirmación de género legalmente en el Estado. Recientemente, la legislatura estatal aprobó un proyecto de ley que intenta reforzar las protecciones legales para que las personas que brindan o reciben atención reproductiva o de afirmación de género estén protegidas de responsabilidades civiles o penales fuera de Nueva York. La legislación espera ser firmada por la gobernadora Kathy Hochul.
Las políticas públicas locales son la única forma de sobrevivir.
Mila Hellfyre Hernández, activista por los derechos de las personas trans latinas “Las políticas públicas locales son la única forma de sobrevivir”, sostiene Mila Hellfyre Hernández, activista puertorriqueña por los derechos de las personas trans latinas en Estados Unidos y vicepresidenta del Equality Empowerment Center, una organización sin ánimo de lucro que defiende los derechos de la comunidad LGBTQ+ en Florida. “Estoy hablando a nivel de ciudad, porque en las ciudades el Estado es quien tiene el control, no todo el soporte tiene que ser a nivel federal”.
La emisión de políticas locales o estatales para proteger a la comunidad trans ha ocasionado que el 48% de las personas trans en EE UU migren internamente o estén considerando reubicarse a otros Estados con leyes que protejan sus derechos, según un informe publicado en mayo por el William Institute, un centro de investigación de políticas públicas centrado en cuestiones relacionadas con la orientación sexual y las identidades de género.
“Muchas personas trans van a querer salir de ciertos Estados republicanos que los tienen bajo constante ataque y van a querer venir a Estados que les dan la bienvenida”, explica Jesús N. Soto, del National Alliance on Mental Illnesses. “Entonces, aunque el presupuesto estatal sí daba en el presente, en el futuro van a necesitar más”. Esto quiere decir que la capacidad de los gobiernos locales o estatales de proteger el acceso a los servicios de afirmación de género puede verse afectada por los cambios demográficos.
Preocupación y temor
Evanna Vásquez ha tenido que migrar dos veces. En 2017 se marchó de Perú, luego de que su familia comenzara a agredirla por expresar su identidad de género. Eligió irse a Panamá, donde trabajó por mucho tiempo como estilista. Fue ahí donde conoció a su actual esposo. Pero con la llegada de la pandemia, su peluquería cerró. Cuando el encierro se volvió más laxo, intentó volver a conseguir trabajo, pero no lo logró. Se sentía desesperada, y decidió irse a Estados Unidos.
Migrar por segunda vez representaba volver a dejarlo todo: vender todas sus cosas, abrazar a sus amigas y despedirse de Sirius, Jade y Nagini, sus dos gatos y su perra. El viaje fue difícil; les robaron, perdieron sus documentos de identidad y Vásquez sufrió abusos sexuales en múltiples ocasiones en México. Pero no había tiempo para procesar el dolor, Estados Unidos se presentaba como un lugar en el que había leyes para que Vásquez cambiara su nombre, accediera a los tratamientos de salud que necesitaba y se casara finalmente con su pareja.
“Vengo de un país donde nos quitan todo, para que nos lo quiten ahora en un país donde tenemos más leyes creadas para que nos respeten”, apunta. “Mi comunidad realmente necesita el apoyo del Gobierno”.
El presupuesto federal destinado a la salud en 2024 fue de 1,9 billones de dólares, durante la Administración del demócrata Joe Biden. Estaba previsto que ese dinero aumentaría en un 5,8% en 2025; sin embargo, con la aprobación de la ley fiscal de Trump, el Gobierno lo redujo en un 15%, de acuerdo a un análisis del Instituto de Salud Pública de la Universidad de California en Berkeley.
Departamentos como el de Defensa, Asuntos de Veteranos y Seguridad Nacional (DHS) —encargado de la política migratoria del presidente— tienen proyectado un aumento de presupuesto. La financiación del DHS, por ejemplo, aumentará un 65% el próximo año.
Otra consecuencia de la falta de acceso a servicios de afirmación de género y el aumento de leyes antitrans es que la tasa de suicidio entre los miembros de esta comunidad puede aumentar. “Para nuestra comunidad, el acceso a la afirmación de género es visto como una medida fundamental de prevención del suicidio”, asegura William Lopera, representante de Voces Latinas, una organización dedicada a reducir la tasa de transmisión del VIH entre las comunidades migrantes.
La ley fiscal de Trump “ha generado gran incertidumbre y estrés, llevando a las clientas a sentir desesperanza y a acelerar cirugías y trámites de identificación por miedo a perder el acceso futuro. Esto ha tenido un efecto directo en la salud mental de la comunidad”, añade Lopera.
Para Vásquez, no poder acceder a sus medicamentos de forma regular es una gran preocupación y le recuerda de los otros periodos en los que no ha podido tomar estradiol de forma continua. Han sido momentos de cambios hormonales bruscos, dolores de cabeza, depresión y dismorfia de género. Por ahora, llega al 16 de cada mes con esperanza y preocupación, intentando vencer el temor de no poder recibir sus medicamentos.
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Poco tiene de villana la rapera Villana Santiago Pacheco (Puerto Rico, 30 años), reconocida por un sagaz sentido del humor. Nació en Bayamón, creció en la época dorada del reggaetón en la isla, y a los 17 años huyó de su casa para encontrarse: estudió ciencias políticas y terminó dedicada al rap. Saltó a la fama de la mano del DJ argentino Bizarrap, en 2022, y ahora es la primera artista trans en entrar en Top 50 Global de Spotify . Ya suma numerosas colaboraciones, varios álbumes y distintos EP: Tiranía (2019), Ketaprincesa (2020), La sustancia X (2022), Hembrismo (2022), y el más reciente, Miss Misogyny, en 2024. Asentada entre Madrid y Puerto Rico, vino a Colombia por primera vez en 2023 para el Festival Estéreo Picnic. Regresó ahora al país para abrir el Festival Ondas, en el que compartió fecha con la icónica boricua Ivy Queen. Antes de cerrar su presentación, el viernes en la noche, invocó a Sara Millerey, la mujer trans cruelmente torturada y asesinada el año pasado en Antioquia. “Sigo pensando en Sara. La llevo aquí”, dijo. Pregunta. La última vez que estuvo en Colombia fue al barrio Santa Fe, en el centro de Bogotá, para reunirse con la Red Comunitaria Trans. ¿Cómo las conoció? Respuesta. Ellas se pusieron en contacto conmigo. Las visité, compartimos un ratito, nunca lo he olvidado. Sé que de ese momento para acá han pasado mil crímenes desastrosos. Es un poco agridulce el hecho de venir a Bogotá y recibir tanto amor, pero también saber de tanto maltrato hacia ellas, saber que a tantas mujeres como yo las matan sin ningún tipo de alto al tren. Bogotá tiene que avergonzarse un poco. Bueno, ¡el mundo entero! P. Ellas y usted reivindican mucho el sentido de comunidad y la familia elegida. R. Desde que yo tengo uso de razón, quienes han sacado la cara por mí, me han protegido y me han dado absolutamente todo, son mis amigas, cis y trans. Obvio, hay un lazo particular de experiencia de vida con mis hermanas trans, sin ellas yo no estaría aquí. Cuando era pequeña pensaba –creo que nos pasa a las personas que no caemos en la heteronorma– que no existía más gente como yo. Cuando te das cuenta de que no es verdad y encuentras tu sitio… es precioso. Ahí empieza un efecto en cadena: te inspiras de otras, te persigues a ti misma a través de otras, y cuando lo logras, te das cuenta de que venían otras detrás, que te estaban mirando y vieron ese espejo en ti. Suelo decir que las personas trans somos como vampiras: yo sé cuál fue la vampira que me mordió a mí y me despertó. También sé a cuáles he despertado. Ese lazo es inquebrantable, es un lazo de madre, de hermana, de amiga, de prima, de familia, que nada puede tocar. P. ¿Cuáles son esas hermanas musicales? R. Varios proyectos me gustan mucho, que no necesariamente son personas queer, o trans pero van de la mano con mi visión del mundo. Como La Blackie, que genuinamente me encanta, me la pongo en el gimnasio y todo. He visto cómo se enfrenta a la industria y hace las cosas distintas. Jedet también. Conocerla fue un momento canónico, la veía tan lejos y, bum, ahora es mi amiga, de las que amo, con la que he llorado y hemos pasado por muchas cosas. La vida te va juntando con gente que no esperas. Ahí es cuando dudo que seamos minoría, creo que hay mucha gente buena. Lo que pasa es que al mal le gusta hacer mucho ruido, pero no, no está ganando. P. ¿Pese al auge de la ultraderecha? R. En la mayoría de casos, o al menos así era de donde vengo, fue ignorancia y no maldad. Mis abuelas, mis papás, fueron educados de cierta manera, y los papás de un montón de otras chicas trans también. En mi caso, era ignorancia y un deseo de proteger. Pensaban: “No entiendo, pero sé que para la gente como tú, la vida es bien difícil, así voy a intentar evitártelo”. Así fuera incómodo, mis abuelas me dejaron jugar con muñecas, no decían nada, había una complicidad: “Voy a dejar que hagas estas cosas porque sé quién eres, pero allá fuera, en el mundo, no puedes hacerlo”. Por eso, no me parece que la maldad sea predominante, pienso que es más el miedo, el desconocimiento. En mi familia, nació desde esa frustración de no saber cómo protegerme.

Kansas está a punto de invalidar unas 1.700 licencias de conducir en poder de personas trans y aproximadamente la misma cantidad de certificados de nacimiento en virtud de una nueva ley que va más allá de las restricciones impuestas por los republicanos en otros estados sobre la inclusión de identidades de género en documentos gubernamentales. La nueva ley entrará en vigor el jueves. La gobernadora demócrata Laura Kelly vetó la medida, pero las supermayorías republicanas de la Legislatura anularon su veto la semana pasada, mientras legisladores republicanos en todo el país impulsan otra ronda de medidas para recortar los derechos de las personas trans. El proyecto de ley prohíbe que los documentos consignen cualquier sexo que no sea el asignado al nacer. Florida, Tennessee y Texas tampoco permiten que las licencias de conducir reflejen la identidad de género de una persona trans, y al menos ocho estados, además de Kansas, tienen políticas que impiden a residentes trans cambiar sus certificados de nacimiento. Pero solo la ley de Kansas exige revertir cambios realizados previamente para residentes trans. Funcionarios de Kansas prevén cancelar unas 1.700 licencias de conducir y emitir nuevos certificados de nacimiento para hasta 1.800 personas. La legisladora estatal demócrata Abi Boatman, una veterana trans de la Fuerza Aérea designada en enero para cubrir una vacante de Wichita, afirmó: “Esto me dice que los republicanos de Kansas están interesados en estar a la vanguardia de la guerra cultural y en una carrera hacia el fondo”. La nueva ley de Kansas contó con un apoyo republicano casi unánime. Es el éxito más reciente de lo que se ha convertido en un esfuerzo anual para recortar aún más los derechos de las personas trans por parte de republicanos en legislaturas estatales de todo Estados Unidos, reforzado por políticas y retórica del gobierno del presidente Donald Trump. Kelly apoya los derechos de las personas trans, pero los legisladores republicanos han anulado sus vetos en tres de los últimos cuatro años. Kansas prohíbe la atención de afirmación de género para menores y veta que mujeres y niñas tran integren equipos deportivos femeninos, desde el kínder hasta la universidad. Las personas trans no pueden usar baños públicos, vestuarios u otras instalaciones de un solo sexo asociadas con sus identidades de género, aunque no existía un mecanismo de aplicación hasta que la ley de este año incorporó nuevas disposiciones estrictas. Personas trans han dicho que portar identificaciones que las clasifican con un género que no es el suyo las expone a preguntas intrusivas, acoso e incluso violencia cuando las muestran a la policía, a comerciantes y a otras personas. En 2023, los republicanos detuvieron los cambios en los certificados de nacimiento y las licencias de conducir de Kansas al promulgar una medida que puso fin al reconocimiento legal por parte del estado de las identidades de género de residentes trans. Aunque la ley no mencionaba ninguno de los dos documentos, definió legalmente lo masculino y lo femenino según el “sistema reproductivo biológico” de una persona al nacer. Sin embargo, una demanda derivó en decisiones de tribunales estatales que el año pasado permitieron que se reanudaran los cambios en las licencias de conducir. Legisladores de al menos otros siete estados están considerando proyectos de ley para impedir que las personas trans cambien uno o ambos documentos, según una búsqueda realizada con el software de seguimiento legislativo Plural. Pero ninguno revertiría cambios anteriores. El paso adicional de los legisladores de Kansas refuerza el mensaje de “que las personas trans no son bienvenidas”, manifestó Anthony Alvarez, un estudiante trans de la Universidad de Kansas que trabaja para un grupo a favor de los derechos LGBTQ. Kansas probablemente notificará por correo a residentes trans que sus licencias de conducir ya no son válidas y que deben acudir a una oficina local de licencias para obtener una nueva, indicó Zachary Denney, portavoz de la agencia que las emite. La Legislatura no ha asignado fondos para cubrir el costo, por lo que cada persona lo pagará: 26 dólares por una licencia estándar. Alvarez ya ha tenido cuatro identificaciones en cuatro años: cuando cambió su nombre, cuando cambió su marcador de género y al cumplir 21 años. Había planeado quedarse en su Kansas natal después de obtener su título en historia esta primavera, pero ahora “solo están haciendo que sea cada vez más difícil para mí vivir en el estado que amo”. https://www.independentespanol.com

En la mañana del miércoles 18 de febrero, fue hallada muerta en su vivienda ubicada en el barrio Santa Fe, de la localidad de Los Mártires en Bogotá, la madre Constanza, reconocida como “abuela de todas las travestis”, y considerada una de las figuras más emblemáticas del movimiento trans de la capital. La noticia fue confirmada por el colectivo Caribe Afirmativo, que precisó que el cuerpo presentaba signos de violencia. Aunque el hallazgo sugiere un posible crimen, corresponde a las autoridades adelantar una investigación integral y rápida para determinar si se trató de un asesinato. Constanza se destacó por su labor de cuidado y acompañamiento a jóvenes trans desplazadas o expulsadas de sus hogares. Su trabajo incluía orientación, acompañamiento legal y social, y defensa de los derechos fundamentales de la población trans, consolidando su reputación como un referente histórico en la ciudad. Con este caso, ya suman ocho las muertes violentas de personas trans en lo que va de 2026, situación que organizaciones y defensores de derechos humanos consideran parte de un patrón persistente de violencia por prejuicio, ensañamiento e impunidad que afecta de manera desproporcionada a mujeres trans.

En las últimas semanas vemos cómo los portales de noticias cubrieron mucho más el fenómeno de los jóvenes disfrazados de animales (llamados Therians) que los diferentes reclamos de las fuerzas de seguridad y el ejército, que ponen en vilo a la democracia. Pero en esas coberturas hay una particularidad: siempre estos "raritos" son pintados como el devenir del degeneramiento que provocó la perspectiva de género. Porque a más de un facho le tienta la idea de decir que por fin se cumplía aquel viejo argumento de “si yo quiero me percibo perro”, que se usaba para hablar en contra de la Ley de Identidad de Género. Históricamente, todo lo malo (desde los villanos de Disney hasta los delitos más perversos como la pedofilia) ha sido asignado como una característica propia de las disidencias sexuales. A su vez, cualquier cultura alternativa era asociada inmediatamente al colectivo LGBT. Si bien no podemos negar que el colectivo LGBT ha construido formas culturales alternativas a la norma a lo largo de la historia, esto no significa que cualquier cultura alternativa sea, ineludiblemente, una creación del malvado lobby LGBT. En los 60, cuando aparecieron los hippies, se decía que eran todos putos. En los 80, cuando apareció el punky sus subculturas, en seguida se lo asoció con la homosexualidad y el satanismo. Cuando los emo ganaron las pantallas en los 90 y los 2000, también se culpó a los putos, las tortas y las travas de esa subcultura de gente monocromática. Y ahora parece que también tenemos la culpa de estas personas de ciudad disfrazadas de lobos. Separemos Toda esta estelaridad que tuvieron los therian en las últimas semanas me hizo acordar a una discusión que tuve con un viejo dueño de una fábrica cuando trabajaba capacitando a empresas en el equipo de Ley Micaela. La capacitación venía bien; cada tanto había algún comentario progre de alguna administrativa, algún hetero curioso que hacía alguna consulta.... Hasta que llegó el momento del PowerPoint en el que hablábamos de la autopercepción del género y de las personas trans. Desde la primera fila de la hilera de sillas, y con ese aire sobrado de patrón de estancia, un viejo que tenía la cara de Landriscina y el pelo del Dr. Cormillot dijo: “Entonces alguien puede decir que se autopercibe perro y hay que respetarlo”. Y mi respuesta fue: “Señor, seamos honestos, nadie nunca planteó eso. Y si lo planteara, el autopercibirse como otra especie animal corresponde a conductas propias de una persona con algún tipo de alteración psiquiátrica”. Y acá es donde conviene separar las cosas. Existe algo que en psiquiatría se llama teriantropía clínica que es la creencia delirante de que una persona se transforma en un animal. Una revisión de 77 casos publicados en la revista Neuroscience and BioBehavioral Reviews arrojó lo siguientes datos: el 41% tenía condiciones asociadas a trastornos psicóticos, depresión psicótica (24 %), trastorno bipolar (18 %) y síndrome de Cotard (12 %). Pero más allá de este estudio bastante acotado, nuestros therians parecieran ser una subcultura del montón; quizá una tribu urbana más que congrega a un conjunto de personas que no buscan otra cosa más que pertenecer (a costa de hacer el ridículo en público tratando de aullar como un perro siberiano). Una subalternidad más de la que muchos pakis intentan culpar al colectivo LGBT. Pero entonces, ¿qué tiene que ver un therian con la comunidad LGBT? Nada. Nos reíamos del argumento de “¿y si me autopercibo perro?” hasta que llegó el día en que se planteó que se “autopercibe lobo” en televisión nacional. Y por eso ahora hay que salir a aclarar que los therian no son gays; que la T de LGBT no es de Therian; y que los pedófilos son los mega ricos que figuran en los archivos de Epstein, no las personas LGBT. Autora: Federica Kesseler https://periodicas.com.ar

A raíz del tiroteo masivo del 10 de febrero en un instituto de Tumbler Ridge, Canadá, que terminó con al menos diez muertos y decenas de heridos, en redes sociales han circulado imágenes falsamente atribuidas a la autora, Jesse Van Rootselaar. En VerificaRTVE recopilamos y desmentimos estos mensajes falsos que aprovechan el contexto de que la autora del tiroteo sea una joven trans para lanzar discursos contra este colectivo. Quien sostiene un arma en esta imagen no es la autora del tiroteo "Esta es la autora de la masacre en Canadá. ¿No notas algo raro?", dice un mensaje de X compartido más de 1.000 veces desde el 12 de febrero. El texto adjunta una fotografía en la que se ve a una persona sosteniendo un arma que lleva una camiseta con la frase "Princesa de Internet". Otra publicación en esta red social difunde la misma instantánea y dice en portugués que "se han publicado nuevas fotos del autor del ataque que dejó 10 muertos en una escuela de Canadá". Es falso, esta fotografía no muestra a la identificada como autora del tiroteo.

Todos los audiovisuales cuentan historias, pero esta vez, más que contar, dignifican la vida de una persona que fue pionera en su época. La protagonista luchó por sus derechos, fue fiel a su autenticidad y, seguramente, soñó con cambiar el mundo; Sara La Paquera de Córdoba, un proyecto realizado por Mael Producciones y dirigido por Fátima y Miguel Ángel Entrenas, es un recordatorio que pone en valor la lucha activa de todas esas personas que destruyeron barreras para el colectivo LGTBIQ+. Sara La Paquera fue muy conocida en Córdoba, con una vida marcada por episodios trágicos que el documental retrata, mostrando el rechazo tanto de la sociedad, como de su familia. Nacida en 1939, padeció la incomprensión y represión durante toda su vida, sospechosa habitual para la policía y sufridora de la Ley de Vagos y Maleantes. Fueron unos sucesos crueles que no la detuvieron en su desempeño por conseguir una vida digna, donde podía manifestarse tal y como se sentía: como una mujer. Por eso, al llegar la democracia, perteneció al primer movimiento gay (Frente de Liberación Homosexual). Falleció en 1995. Desde el primer momento la misión de la productora estaba clara. Aunque la mayoría de los cordobeses veteranos podían conocer la historia de Sara, con el 30 aniversario de su muerte, Mael producciones quiso contarla para que también calara en las nuevas generaciones y fueran conscientes de todo el esfuerzo que realizó por el colectivo. Pero, por encima de todo, su misión era dignificar su figura y abrazar su lucha como se merece. "Nosotros somos una asociación cultural y desde hace mucho venimos haciendo documentales o ficción sobre personajes como Averroes, Julio Romero, Góngora, pero también personas como la Paquera, que fue parte de la cultura popular. Veíamos que era un personaje muy importante en la Córdoba de la transición y que era merecedora de hacer un documental sobre su vida", afirma Miguel Ángel Entrenas, codirector del film "La gente joven también se preocupa por estas personas que en aquella época se mostraba ante la gente de su barrio como se sentía. Si ves todos los videos de ella, había una postura caricaturesca, y nosotros intentamos dignificar su figura", añade Entrenas. Un homenaje en el presente El desarrollo del film necesitó horas de trabajo, donde la documentación y la investigación estuvieron presentes desde el primer momento. "Entrevistamos a más de 150 personas. Empezamos a indagar donde vivía y había gente que la conocía; fue una tarea de un par de años. Investigamos y fuimos haciendo entrevistas". Con estas declaraciones, los creadores lograron reconstruir su vida, desde aquellas casas de vecinos donde pasaba sus días. "Hemos recogido otros testimonios que nos parece muy interesantes como el de su sobrina, que vino expresamente a hablarnos de ellas. A través de estas personas hemos dignificado su figura", añade. Como cuenta Entrenas, cuando proyectaron la película por primera vez, más que un estreno fue un acto de homenaje y reconocimiento para Sara. "Se llenó todo el teatro, que tiene un aforo de 1.400 personas, las entradas se acabaron en días. A la sobrina, que vino al estreno, se le hizo un homenaje. La propia Asociación Carnavalesca le dedicó una chirigota", señala Entrenas. Aunque el homenaje no quedá aquí, siguieron proponiendo iniciativas para conmemorar a este personaje tan pionero. "Solicitamos que le pusieran una calle y una placa, aún pendiente. Le han concedido el nombre de una calle, y ahora estamos detrás de que se le ponga una placa", recalca el creador."Con el audiovisual hay gente que se emociona. Retratamos la parte dura: el rechazo de la sociedad y su familia. Ella quería manifestar que se sentía mujer", añade. Como relata, los tiempos donde vivía Sara no fueron fáciles, en mitad de una Transición donde la libertad aún no era un derecho garantizado, y donde podías ser juzgado simplemente por ser tú mismo. Ella tuvo que luchar el doble para poder sobrevivir en estos tiempos convulsos, y refugiarse de alguna forma "en el carnaval, el único momento donde podría mostrarse como era". "Se puede aprender muchísimo de su legado, ella sí participó en el primer movimiento que se celebró en año 1973 en Barcelona, Sara participó activamente, fue de las pioneras en esas luchas por ser como eres.", recuerda Entrenas. https://www.eldiadecordoba.es

Hace once años, cuando Ian de la Rosa pensaba en la que podría ser su primera película cuando acabó su proyecto fin de carrera, se le ocurrió que por qué no contar un Romeo y Julieta en Almería, entre los invernaderos que tan poco (y tan estereotipados) ha mostrado el audiovisual español. No sería un Romeo y Julieta normal, sino uno atravesado por conflictos de clase, género y raza. Uno que demostrara que todos esos elementos nos definen y se mezclan aunque la gente quiera negarlo. Uno que reivindicara el amor como fuerza de cambio frente al odio al diferente. Más de diez años después, ese Romeo y Julieta tiene nombre. Se llama Iván y Hadoum y compite en la sección Panorama del Festival de Berlín, el mismo certamen que vio nacer cineastas españoles como Carla Simón, Pilar Palomero o Alauda Ruiz de Azúa. Una película que imagina una historia de amor que no es tóxica, que muestra la precariedad del trabajo en las fábricas de Almería, y que muestra el cuerpo, el deseo y el sexo de un hombre trans como pocas veces el cine lo ha hecho. Ian de la Rosa muestra inteligencia y sensibilidad para crear un nuevo imaginario en ese sentido. “No sé si es una película madura, pero lo hemos intentado”, dice el cineasta a pocas horas de presentar el filme ante el público por primera vez —luego competirá por la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga—, y haciéndolo una semana después de que Bad Bunny reivindicara el mismo mensaje que su película, que solo el amor es más fuerte que el odio. Un amor que aquí no es tóxico y se convierte en refugio para Iván, un hombre trans interpretado por Silver Chicón, y Hadoum, una joven de origen marroquí a la que da vida Herminia Loh Moreno. “En esencia esta película va de cómo el amor y el deseo pueden ser y son el motor principal para una revolución que empieza en lo personal”, dice, y ahí apunta otra de las claves de su filme, que cada pequeña decisión, cuenta: “Toda revolución a gran escala empieza por decisiones pequeñas que son personales”.

Advertencia de contenido: este artículo hace referencia a estadísticas sobre tasas de suicidio infantil. El número de menores de 18 años trans que han muerto por suicidio ha aumentado trágicamente en los últimos años, sugiere un nuevo informe condenatorio. Los expertos legales de Good Law Project revelaron en un informe del sábado (7 de febrero) que las muertes por suicidio entre jóvenes trans aumentaron a 22 en Inglaterra entre 2021 y 2022. El número es casi seis veces mayor que las muertes reportadas en 2020-21, según sus datos de libertad de información (FOI), con al menos cuatro jóvenes trans y no binarios en 2020-21. Comparativamente, el número de muertes reportadas se redujo en uno entre 2019-20 y 2020-21. The Good Law Project señaló que el aumento se produjo en medio de la decisión del NHS de Inglaterra de dejar de proporcionar hormonas supresoras de la pubertad a los jóvenes trans. El Good Law Project dijo que después de expresar su preocupación por el creciente número de muertes, Wes Streeting criticó las cifras del grupo y las calificó de “peligrosas”. Agregaron: “La decisión de Wes Streeting de encargar una revisión de los suicidios que minimizó la escala de estas tragedias fue imperdonable. Su informe negó la realidad de las muertes trans, del mismo modo que la prohibición de Streeting sobre los bloqueadores de la pubertad negaba la realidad de las vidas trans”. El medicamento, a menudo llamado bloqueadores de la pubertad, bloquea temporalmente los cambios físicos y emocionales no deseados que trae consigo la pubertad. Organizaciones médicas de todo el mundo, como la Asociación Mundial de Profesionales para la Salud Transgénero (WPATH) o Trans Care BC en Canadá, los describen como seguros, eficaces y potencialmente salvadores de vidas. Actualmente son inaccesibles en el NHS para pacientes trans que no forman parte de un ensayo clínico. Sin embargo, todavía son accesibles para los jóvenes cis para tratar afecciones como la pubertad precoz o temprana. Si bien el fallo finalmente fue derogado, el Servicio Nacional de Salud de Inglaterra se vio obligado una vez más a dejar de recetar bloqueadores de la pubertad después de que el secretario de salud, Wes Streeting, extendiera indefinidamente la prohibición del tratamiento propuesto originalmente por el anterior gobierno conservador en mayo de 2024. Jóvenes trans enfrentan una crisis de salud mental por la prohibición de los bloqueadores de la pubertad Streeting, de 43 años, amplió la prohibición en respuesta a la muy controvertida revisión de la prestación de atención sanitaria para personas trans realizada por la pediatra Dra. Hilary Cass. La revisión fue duramente criticada por activistas y expertos médicos, y muchos argumentaron que tenía fallas metodológicas. Según los datos de FOI del Good Law Project, al menos 10 niños trans se quitaron la vida en 2022-23, al mismo tiempo que los bloqueadores de la pubertad seguían siendo inaccesibles. La Base de Datos Nacional de Mortalidad Infantil (NCMD), financiada por el NHS, que proporcionó los datos, agregó que las cifras reportadas en los últimos años probablemente estén “subestimadas” debido a una mayor proporción de revisiones de muertes infantiles aún incompletas.
La estrella e ícono LGTBI+ Jane Krakowski está hablando en contra de los ataques de la administración de Donald Trump a los jóvenes trans. La siete veces nominada al Premio Emmy, de 57 años, apareció en la Cena del Gran Nueva York 2026 de la Campaña de Derechos Humanos (HRC) el 7 de febrero, donde la organización le otorgó el Premio Aliado por la Igualdad. A lo largo de sus casi cinco décadas de carrera, la actriz se ha pronunciado en apoyo de la comunidad LGBTQ+ en numerosas ocasiones y, en respuesta, se ha ganado un público queer incondicional. Al subir al escenario para aceptar el galardón, Krakowski compartió una conmovedora historia sobre cómo comenzó su defensa LGBTQ+ durante la crisis del SIDA, y expresó su tristeza porque el gobierno continúa “dando la espalda” a las personas LGBTQ+, particularmente a los jóvenes trans. Al comenzar su discurso, Krakowski habló sobre su temprana conexión con la comunidad queer, que comenzó cuando su padre dirigió una producción local del musical Hechizo divino en Nueva Jersey. Estaba “enamorada” del actor que interpretaba a Jesús. “Pensé que había encontrado a Dios. Lo que en realidad encontré fue una atracción temprana y duradera hacia las personas queer y una nueva y emocionante forma de rechazo”, bromeó. “Incluso entonces, antes de que tuviera palabras para expresarlo, me sentí atraída por algo de esta comunidad. La creatividad, la valentía, la negativa a disculparse por ocupar un espacio o expresarse plenamente”, dijo. Su debut en Broadway llegó 1987 con Expreso luz de las estrellas, durante el apogeo de la crisis del SIDA que asfixia a la comunidad queer de Nueva York. “Los amigos se enfermaban, los compañeros de reparto desaparecían de la noche a la mañana. Todos éramos terribles y al gobierno no le importaba… no tenía otra opción que ser una aliada y una defensora para siempre de esta comunidad”, explicó. “Cuando las personas que amas luchan por tus vidas, luchas junto a ellas”. “Una vez más, vivimos tiempos muy aterradores. Aquí estamos, 2026, y el gobierno nuevamente le ha dado la espalda a esta comunidad. Peor aún, la están atacando activamente”, dijo. “Los niños trans están siendo atacados por una legislación diseñada para borrarlos. Se están arrancando libros de los estantes de las bibliotecas. Los discursos de odio están siendo amplificados por quienes están en el poder, alimentando el aumento de los crímenes de odio”, continuó. Desde su regreso a la Casa Blanca en enero pasado, Trump ha promulgado numerosas órdenes legislativas diseñadas para hacer retroceder las libertades de las personas LGBTQ+, en particular de las personas trans. Estas órdenes incluyen restringir la atención médica que afirma el género para jóvenes trans menores de 19 años e impedir que las mujeres y niñas trans compitan en deportes femeninos. Mientras tanto, la lista de los libros más prohibidos en Estados Unidos sigue destacando autores e historias LGBTQ+. Precisamente el 10 de febrero, Trump ordenó que se retirara la bandera del Orgullo del Monumento Nacional Stonewall en Nueva York, provocando indignación. “Estoy viendo a esta comunidad responder con el mismo desafío, con la misma solidaridad y la misma insistencia en ser visto que presencié por primera vez hace tantos años”, dijo Krakowski. “Se negaron a guardar silencio cuando el gobierno les dio la espalda. Se negaron a esconderse cuando el mundo les dijo que se avergonzaran. Se negaron a dejar de hacer arte, hacer historia y hacer que sus vidas fueran plenas y ruidosas”. La ganadora del premio Tony pasó a llamar a sus compañeros famosos aliados para que hablen en nombre de la comunidad. “Para aquellos de nosotros que nos hemos beneficiado de esta comunidad, y es decir, cada uno de nosotros, ahora es el momento de presentarnos”, instó entre los aplausos de la audiencia. https://www.sentidog.com

Un evento significativo ha sacudido la comunidad LGBTQ+ en Nueva York, tras la remoción silenciosa de una gran bandera del orgullo de la plaza del Monumento Nacional Stonewall, el 9 de febrero de 2026. Este acto, derivado de una directiva del gobierno de Trump, se considera un nuevo golpe a los derechos de esta comunidad, que ha enfrentado diversos desafíos en los últimos años. El Monumento Nacional Stonewall no es solo un punto de interés turístico en Manhattan; es un símbolo fundamental del movimiento por los derechos LGTBI+ en Estados Unidos, recordando la revuelta de 1969 que marcó el inicio de una lucha sostenida por la igualdad. Designado monumento nacional por el entonces presidente Barack Obama en 2016, el sitio incluye el famoso Stonewall Inn y Christopher Park, donde se desarrollaron protestas históricas lideradas por mujeres trans racializadas contra la brutalidad policial. La National Park Service (NPS), responsable del Monumento, anunció que la bandera fue retirada “en cumplimiento con un nuevo orden del gobierno” que restringe las banderas que pueden ondear en sus instalaciones. Según esta guía emitida en enero, solo se permiten la bandera estadounidense y otras aprobadas a nivel congresional o departamental, lo que deja a la bandera del orgullo fuera de lugar en este espacio emblemático. La eliminación de esta bandera se produce en un contexto ya tenso; hace un año, la NPS había enfrentado críticas por eliminar menciones de personas queer y trans de su sitio web, lo que generó indignación entre activistas. Esta situación se ha intensificado con la reciente acción de retirar la bandera más reconocible de apoyo a la comunidad LGBTQ+, generando reacciones de alarma entre los visitantes. “Esto se siente como un paso más en una serie de ataques”, expresó Alex, un residente local y visitante del parque. Las declaraciones de apoyo y resistencia han surgido de diversas partes. Brad Hoylman-Sigal, presidente de Manhattan, ha declarado su oposición a la decisión de la NPS y se ha comprometido a luchar para que la bandera del orgullo ondee nuevamente en el Monumento Nacional. A lo largo del día de la remoción, decenas de visitantes expresaron su descontento, refiriéndose a la acción como “disgustante” y “lgtbifóbica”, y destacando la importancia de honrar la historia y las luchas de la comunidad LGBTQ+ en este sitio. En un trasfondo de políticas regresivas, el expresidente Trump ha impulsado, desde su segundo mandato, decisiones que han perjudicado los derechos de las personas LGBTQ+, como la prohibición de la participación de atletas trans en deportes femeninos y restricciones a la atención médica para jóvenes trans. Este contexto ha llevado a activistas y defensores a considerar la remoción de la bandera del orgullo como un avance preocupante en una narrativa más amplia de opresión. Mientras tanto, el debate por los derechos LGBTQ+ continúa, y muchos se preguntan cómo este evento influenciará el futuro de los espacios dedicados a la comunidad en lo que lleva siendo una lucha histórica. Lo que está claro es que la bandera del orgullo, un símbolo de resistencia y amor, sigue siendo un faro para muchos, aun frente a los obstáculos que persisten. https://columnadigital.com



