La batalla de Bianka Rodríguez, la mujer trans que desafió a Bukele y logró el cambio de nombre legal en El Salvador
ATA-Sylvia Rivera • 20 de marzo de 2024
Después de tres años de lucha judicial, la activista pudo cambiar el nombre y género de su documento de identidad en 2022. Desde entonces, a través de la asociación que dirige, ha ayudado a otras 22 personas a seguir el mismo proceso

Bianka Rodríguez en una manifestación feminista en El Salvador
El pasado 4 de febrero, se celebraron elecciones presidenciales en El Salvador. Fueron las primeras en las que Bianka Rodríguez (1993, San Salvador) pudo votar como mujer. Esta joven trans de 31 años se ha convertido en toda una referente para el movimiento LGTBI de su país, donde los derechos de este colectivo son sistemáticamente vulnerados. Ella fue, en 2022, la primera mujer trans en cambiar su nombre y género del documento de identidad. Lo consiguió después de tres años de batalla judicial en los que fue sometida a todo tipo de peritajes.
“Te desnudan para ver tus cambios morfológicos, tienes que presentar muestras de orina, certificados de denuncias –en mi caso, por un intento de asesinato–, pasas por exámenes psicológicos, fisiológicos… Te revictimizan”, dice. La activista salvadoreña atiende a elDiario.es en la plaza de Pedro Zerolo, en el corazón del barrio madrileño de Chueca, tras participar en unas jornadas en Mérida sobre la cooperación internacional LGBTI. Allí escuchó testimonios parecidos al suyo, como el de Ale López Bemsch, que relató su experiencia como persona intersexual en Argentina, o Alice Nkom, abogada camerunesa conocida por su defensa del colectivo LGTBI. Rodríguez fue invitada como directora ejecutiva de la asociación Comcavis Trans y como primera mujer trans colaboradora de alto perfil de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).
Conseguir un DUI (Documento Único de Identidad) en el que es reconocida como Bianka le ha facilitado la vida en muchos aspectos del día a día. Ya no corre el riesgo de que le denieguen un contrato de alquiler porque el arrendador dude al ver a una mujer con nombre masculino, ni tiene que dar explicaciones de más cuando quiere pagar con la tarjeta de crédito en un supermercado. Pero el momento más simbólico que ha vivido desde entonces fue durante las elecciones. “Me acerqué al colegio electoral nerviosa y con miedo porque pensaba que me iban a acusar de falsificar mi documentación, pero me encontré con todo lo contrario. Por primera vez me dijeron ‘señorita aquí tiene su papeleta’. Por fin he podido votar sin sufrir violencia verbal e institucional”, relata.
Tras su victoria judicial, la activista ha puesto en marcha un programa para facilitar los trámites a otras personas trans, con el que ya han conseguido ganar otros 22 casos. “Lo más gratificante es saber que he abierto la puerta a que otras muchas personas no sean discriminadas”, explica. Recuerda a una de las mujeres que han podido cambiar su documento de identidad y, gracias a ello, el nombre con el que se identifica aparece en su diploma de graduación: “Esta chica ha podido recoger el título maquillada, con el pelo largo, sin sufrir violencia”. Un avance respecto a lo que ella misma vivió unos cinco años atrás. La presión de algunos de sus profesores universitarios la obligaron a renunciar a su sueño de graduarse en Ingeniería Agroindustrial.
La transfobia comienza en la infancia
Con 15 años, Rodríguez se vio obligada a huir de su hogar tras toda una infancia soportando maltrato físico, verbal y psicológico por parte de su madre. “Cualquier cosa me recuerda mi niñez, un color de lápiz de ojos o mirar mis cicatrices en el espejo”, dice. “Cuando día tras día te dicen que se arrepienten de que hayas nacido, cuando te golpean por exteriorizar lo que sientes, te acabas creyendo que eres la mayor escoria de la sociedad. Este es el origen de los graves problemas de salud mental y las altas tasas de suicidio entre adolescentes LGTBI”.
Salió adelante con sus propios medios y gracias a algunas personas que la ayudaron en el camino. Pasó dos meses en casa de un compañero del colegio, hasta que una familia cristiana le dio trabajo en una panadería y, posteriormente, se ofreció a alojarla. Cobraba tan solo dos dólares al día, así que era su única opción. “No sabía que me estaba metiendo en la boca del lobo”, dice. En aquella casa descubrió lo que era la explotación laboral. Trabajaba todos los días de la semana y los domingos era obligada a acudir a un culto evangélico de reconversión. “A aquella casa solo pude llevar mi ropa, incluso me hicieron regalar un colchón que tenía. Me dijeron: '¿Ves esos dos sacos de harina? Acomódalos, porque vas a dormir ahí'. Así pasé dos años, viviendo peor que un animal”. Asegura que denunció la situación a las autoridades, pero se rieron de ella.
Salió de esa pesadilla gracias a su abuela materna, que había regresado a El Salvador tras unos años viviendo en Estados Unidos: “Era una mujer que tendría casi 70 años entonces, del área rural, pero se despojó de su mentalidad y me aceptó tal y como soy. Me dijo: 'No tengo nada más que esta champa [casucha] que ves aquí, pero puedo darte una cama y un plato de comida”. Su abuela le animó a retomar el bachillerato, que terminó con una mención honorífica, según explica. Pero en la universidad, todo cambió. Cuenta que, tras la presión de un catedrático, se vio obligada a decidir entre dar pasos atrás en su transición o abandonar la facultad. Escogió la última opción. Un informe elaborado por Comcavis Trans en 2022 estima que un 35% de la población salvadoreña LGTBI no tiene la educación básica, una cifra que cae al 24% si se miran los estudios superiores.
“No buscamos derechos especiales. Eso es lo que dice alguien que no ha vivido en la calle, quien no sabe lo que es acostarse con el estómago vacío y no tener ni papel higiénico para ir al baño. Estas son las condiciones en las que vivimos las personas trans, casi por cultura, en El Salvador”, añade la activista.
Su trayectoria como activista
Al dejar la universidad, se enfrentó a un mercado laboral que le cerraba todas las puertas: “Si tenía suerte me llamaban para alguna entrevista, pero luego me rechazaban por no cumplir con sus valores éticos”. Es en ese momento cuando entró en contacto con Comcavis, y descubrió que su historia era la de muchas otras. Desde 2017, es la directora de la asociación, un cargo que asumió después de que Karla Avellar huyera del país tras varios intentos de asesinato. Otra de las fundadoras, Tania Vázquez, fue asesinada en 2014, cuando Bianka Rodríguez llevaba apenas unos meses como voluntaria. “La policía nos culpó a nosotras y nunca investigó el crimen. Fue muy duro, pero su muerte, y la de Francella Méndez [activista por los derechos LGTBI], nos impulsaron a presentar una reforma del Código Penal, que ahora sanciona la violencia contra las personas del colectivo”.
Ella misma sufrió un secuestro con violencia en 2018, tras salir de un centro comercial. Un hombre armado la obligó a entrar en su coche y la llevó por calles y paradas que frecuentaba habitualmente, dándole a entender que llevaba un tiempo detrás de ella. Mientras, agarraba su pelo y le decía: “Te voy a matar por defender a los maricones”, según su testimonio. La obligó a bajarse en un parque controlado por un grupo criminal. “Pensé, o me mata él, o me matan ellos. Creía que iba a ser una estadística más”. El caso no fue investigado y nunca encontraron a su agresor.
Bianka Rodríguez tiene solo cuatro años menos de la edad media de vida de las mujeres trans en Latinoamérica, que según la red Redlactrans es de entre 35 y 41 años. Otro informe elaborado por la Asociación Solidaria para impulsar el Desarrollo Humano (Aspidh) registró unas 64 denuncias de vulneraciones de derechos de personas LGTBI entre 2017 y 2022, siendo la Policía Nacional Civil la entidad más señalada. Un 61% de esas denuncias las sufrieron mujeres trans y hombres homosexuales. De acuerdo al estudio elaborado por Comcavis un 90% de la población salvadoreña perteneciente al colectivo ha sufrido discriminación y un 83% algún tipo de violencia. Al menos seis de cada diez consultados dicen haber recibido esa violencia desde las instituciones, mientras que entre un 15% y un 30% de ellos aseguran ser discriminados en su entorno familiar, escolar y laboral.
Cuatro años de retroceso
Nayib Bukele fue uno de los invitados estrella de la Conferencia de Acción Política Conservadora, la convención ultra más importante del mundo, celebrada la última semana de febrero en EEUU. Entre sus asistentes, también se encontraban Donald Trump, Santiago Abascal o Javier Milei. El recién reelegido presidente aprovechó una de sus intervenciones para anunciar la eliminación de toda “ideología de género” de las aulas. “Confiamos nuestros hijos al sistema educativo para que les enseñen cosas útiles, luego vienen y quieren meterles ideología y cosas contrarias a la naturaleza”, dijo, acompañado de la directora de Moms for Liberty, un grupo de mujeres lucha contra el “adoctrinamiento” de lo woke (algo así como progre).
No es la primera medida que adopta en esta dirección. La primera decisión que tomó al llegar al poder en 2019 fue eliminar la secretaría de Inclusión Social y la dirección de Diversidad Sexual. “En esta última legislatura ha habido un cierre del espacio cívico de interlocución”, cuenta la activista. “Nos han mandado archivar los anteproyectos de ley de cambio de nombre y de identidad de género, además de todas las propuestas en igualdad. No están cumpliendo con su obligación constitucional de proteger a los grupos más vulnerables, solo propician el aumento del discurso de odio”.
Respecto a las últimas declaraciones del líder salvadoreño, la activista apunta a lo paradigmático de estar tratando de revertir una política educativa que su Ejecutivo puso en marcha. “Acusa al movimiento LGTBI de 'ideología de género', pero antes de 2019 no existía ningún manual de derechos sexuales y reproductivos, se elaboró en la pandemia”, dice con cierta incredulidad. Bianka Rodríguez define estos últimos cuatro años como de retroceso en materia de derechos, aunque no le sorprende la deriva conservadora de Bukele. “Busca fortalecer un discurso basado en la fe y desarticular todos los movimientos sociales, además de verse influenciado por el movimiento conservador global en el que quiere destacar”. Aun así, se siente orgullosa por lo que han conseguido como movimiento. “No estamos muy lejos de ver a candidatas trans en puestos verdaderamente decisivos”, concluye.
FUENTE: https://www.eldiario.es/desalambre/batalla-bianka-rodriguez-mujer-trans-desafio-bukele-logro-cambio-nombre-legal-salvador_1_10987072.html
Noticias

El debate público sobre la participación de personas trans en el deporte está marcado por mucha ideología, afirmaciones simplificadas y por una profunda desconexión con la evidencia científica actual. Como evidencia de que los criterios son más ideológicos que científicos, basta con recordar que dos de las federaciones que a nivel estatal han prohibido a las mujeres trans competir son tiro con arco y ajedrez. Así, mientras hay quienes sostienen que las mujeres trans poseen una ventaja atlética inherente e insalvable, otros afirman que las diferencias desaparecen sin más. La realidad es más compleja y, justamente por eso, y teniendo en cuenta que deportistas trans han ido incorporándose a deportes comunitarios y federados sin tanta alharaca, el deporte profesional —especialmente el de élite, que es el que siempre se toma como referencia— merece un análisis más riguroso y unas políticas del deporte competitivo finamente diseñadas. Una reciente revisión sistemática con metaanálisis, que analiza 52 estudios y más de 6.400 personas, compara composición corporal y aptitud física entre atletas cis y trans antes y después de la terapia hormonal. Sus resultados principales vienen a desafiar los tópicos del debate: tras 3 años de terapia hormonal, los estudios infieren que las mujeres trans no muestran diferencias significativas en fuerza —característica principal de varios deportes—, ni en capacidad aeróbica máxima —clave en los deportes de resistencia—. Es decir, que, aunque las mujeres trans pueden mantener algo más de masa magra, ese dato no se traduce en un rendimiento superior. Los propios datos del metaanálisis muestran que la terapia hormonal en mujeres trans produce cambios fisiológicos progresivos: disminución de masa magra y reducción de fuerza en el tren superior y aumento de masa grasa, acercando sus perfiles funcionales a los de las mujeres cis. Desde el Science Media Centre España subrayan este mismo hallazgo y, al mismo tiempo, recuerdan que la ausencia de diferencias estadísticamente significativas no prueba la igualdad absoluta en todos los deportes, señalando los límites de los estudios actuales: heterogeneidad, ausencia de datos específicos de deportistas de élite trans -no llegan a profesionalizarse por la discriminación y falta de oportunidades en el deporte competitivo-, y por la falta de métricas disciplinares. Más allá de las hormonas y el músculo Una de las consecuencias de todo ello es que el rendimiento deportivo no depende únicamente de la masa muscular, la fuerza o los niveles hormonales. El cuerpo es un sistema bio-psico-social que incluye historia de entrenamiento, salud mental, experiencias de estigma, acceso a recursos y características principales y estilos de movimiento específicos de cada disciplina. Asimismo, hay voces que denuncian que a las mujeres, trans o no —caso de atletas como Caster Semenya, con una natural capacidad de producción de testosterona—, que cuentan con aptitudes excepcionales, se las somete a tratamientos para aminorar sus capacidades naturales. En el deporte de élite compiten individuos con capacidades fuera de lo habitual, pero la diferencia es que, a ellas, en general, se les colocan límites de rendimiento —techos de cristal deportivos— y se las "dopa" para que sean peores en el caso de que sobresalgan fuera de rangos femeninos preestablecidos, mientras que no recordamos casos similares en competición masculina. Usain Bolt nunca fue analizado por romper todas las marcas de velocidad ni tomó medicación para empeorar su rendimiento. Tampoco Michael Phelps en natación o jugadores de la NBA como Gheorghe Mureşan o Pavel Podkolzin. Por Aitzole Araneta Sexóloga de la Junta Directiva de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología y Técnica de Igualdad https://www.publico.es

Paula se acostumbró a no recibir lo que quería cuando tenía pocos años de vida. Soñaba con vestirse de fallera, pero su familia se lo negaba y le pedía que se comprase la vestimenta de chico. "No quería el mío, quería el traje azul como el de mi prima. En mi casa me decían que es lo que había, que tenía que llevar el traje de fallero", cuenta en 'El diario de Jorge'. Ella sentía rabia en aquél momento, pero mientras seguía soñando con convertirse en una auténtica fallera. "En ningún momento veía que este momento podía llegar", admite. Paula decidió transmitirle a su madre cuál era su identidad sexual de una forma bastante sencilla. "Se lo conté por WhatsApp", relata a la vez que detalla que ella le dijo "que ya lo sabía" y que era "súper normal". Esto sucedió en su adolescencia, cuando tenía encuentros "a escondidas con chicos" y "con novias" que no ocultaba. "Nunca me han gustado las chicas, tienes que tener la tapadera y tienes miedo a lo que puedan pensar de ti", admite. Su abuela, su mayor apoyo Todo cambió cuando decidió contarle a su abuela que era una mujer trans. Una amiga de ella, cuya nieta también es trans, le dijo nada más verla en casa de su abuela "que estaba guapa". "Coge mi abuela y dice: 'perdona guapa no, guapo, ¿qué pasa que un hombre no se puede maquillar?", cuenta Paula. Más tarde se fue con la amiga a tomar café y ahí decidió ser "valiente". Su abuela apareció en su habitación días después y le preguntó por la quedada. "Me rompo y le digo: porque soy trans", contestó ella. Su familiar le abrazó. Le dijo que estaría para lo que necesitase. Y tuvo gestos tan bonitos como "cambiar su cara de antes por la de ahora" en una fotografía enorme que ocupa buena parte de la entrada de su casa. https://www.telecinco.es

Bajo el lema “Frente al odio y el fascismo, ¡orgullo, resistencia y furia trans!”, se pretende crear conciencia social ante las agresiones y las desigualdades que originan los discursos de odio. La Confederación General del Trabajo (CGT) se ha sumado, un año más, a los colectivos y organizaciones sociales que defienden a las personas trans, respaldando el manifiesto y la convocatoria de manifestación que partirá el próximo 28 de marzo, a partir de las 18:00 horas, desde la plaza Pedro Zerolo de Madrid. La “Federación Plataforma Trans”, convocante de la movilización, ha querido resaltar la urgente necesidad de unirse ante la ofensiva de la extrema derecha y la amenaza de los derechos ya logrados. En este sentido, señala el auge de los discursos de odio como parte de una estrategia de ataque diseñado por los grupos reaccionarios de la sociedad, los cuales están también detrás de los ataques al feminismo, a las personas migrantes y al colectivo LGTBIQA+. Además, en el manifiesto también se señala la hipocresía de aquellos entornos que aun llamándose “de “izquierdas” o “progresistas” también embisten contra las personas trans, haciendo suyos marcos ideológicos conservadores. Al igual que la “Federación Plataforma Trans”, desde CGT se considera que defender los derechos y las libertades de todas las personas es posicionarse a favor de los derechos fundamentales. Es por ello que desde la organización anarcosindicalista se ha realizado un llamamiento a toda la militancia para que respalde y participe en la manifestación del próximo sábado 28 de marzo en Madrid, así como en todas aquellas actividades organizadas para reivindicar los derechos y las libertades del colectivo LGTBIQA+. Secretaría de Acción Social de CGT COMUNICADO Federación Plataforma Trans Día Internacional de la Visibilidad Trans Frente al Odio y el Fascismo: ¡Orgullo, Resistencia y Furia Trans! Hoy nos convocamos en torno al Día Internacional de la Visibilidad Trans , una fecha que trasciende la mera celebración para convertirse en una herramienta política de denuncia y conciencia social. Salimos a las calles para visibilizar las discriminaciones estructurales que sufrimos y para interpelar directamente a las instituciones: la igualdad real no es un deseo, es una deuda histórica que exige el desarrollo urgente de políticas públicas valientes. 1. La ofensiva de la extrema derecha. Asistimos con alarma al auge de los discursos de odio, orquestados por la ultraderecha como parte de una «batalla cultural» global. Esta ofensiva no es aislada; es un ataque coordinado contra el feminismo, las personas migrantes y el colectivo LGTBIQA+. Su objetivo es claro: aniquilar la resistencia que representan nuestras identidades. Nuestras vidas abren una grieta en el sistema hegemónico y capitalista que se sustenta en la imposición del patriarcado, la blanquitud y el binarismo de género. Somos la prueba de que otros mundos son posibles, y por eso intentan borrarnos. 2. La amenaza a nuestros derechos . En nuestro país, la derecha extrema y la extrema derecha han unido intereses para poner en riesgo los avances en derechos sociales y civiles de toda la población. En aquellos territorios donde el apoyo de VOX es moneda de cambio, la mutilación de las leyes trans y LGTBI es la prioridad de su agenda política. A esta ofensiva institucional se suman las voces de quienes, bajo el disfraz del feminismo (TERFs), actúan como mercenarias del fascismo y el patriarcado. Así mismo, asistimos con pavor, ante las voces de algunas «izquierdas» que han asimilado los marcos ideológicos de la ultraderecha, lo que supone una declaración de derrota y el triunfo de la reacción, que señalan a las personas migrantes, LGTBIQA+ y al feminismo como un objetivo a batir, intentando convertir nuestras existencias en el «eje del mal» para justificar su retroceso ideológico. 3. Un llamamiento a la unidad y la democracia. Desde la Federación Plataforma Trans, recordamos que la libertad no es un compartimento estanco: ¡Defender a las personas LGTBIQA+ es defender la democracia! Si caen nuestros derechos, cae el muro de contención contra el autoritarismo que amenaza a toda la sociedad. Por todo ello, hacemos un llamamiento a la ciudadanía, a las entidades sociales, políticas y sindicales para que se unan a nuestra voz. No caminamos en soledad; caminamos por la dignidad de quienes somos y de quienes vendrán. https://cgt.es

Dani y Regina afrontan con gran ilusión la nueva etapa que ha llegado a sus vidas, según un reportaje de 'Diario Sur'. Uno de los sueños de esta pareja trans era crear una familia, un hogar, y así lo confesaron frente a todos sus seres queridos el día que se casaron. Ahora, con un bebé en camino, se ven más cerca que nunca de ese objetivo. Su historia comenzó hace cinco años, cuando se conocieron. Pero la buena noticia llegó a principios de noviembre, cuando Dani llegó a casa temprano después de trabajar en el turno de noche en la residencia de ancianos. Ambos lo recuerdan con todo lujo de detalles, ya que no pudo reprimir las náuseas mientras atendía a uno de sus pacientes. Dani compró un 'predictor' y le preparó una sorpresa a Regina Ante las sospechas, Dani decidió parar en una farmacia para comprar un 'predictor' y salir de dudas. En menos de cinco minutos supo que sí lo estaba y decidió preparar una sorpresa para cuando se despertase Regina: un peluche, flores y un café caliente. Cuando ella se despertó, vio cómo Dani no podía contener las lágrimas y automáticamente lo supo: iban a ser padres. Los dos sintieron una montaña rusa de emociones y se quedaron abrazados durante un buen rato. Son conscientes de que sus vidas estarán llenas de subidas y bajadas, pero esto no les pilla de sorpresa. Dani es un hombre trans y Regina es una mujer trans, por lo que sus vidas han estado llenas de esos altibajos. Regina Pérez tiene 30 años y nació en Málaga. Ella utiliza el Varanski como primer apellido cuando se transforma en artista y 'vedette'. Es filóloga y fue supervisora de exámenes oficiales de idiomas. Daniel Lodestro tiene 24, nació en Fuengirola y es auxiliar de enfermería en una residencia de ancianos. Los dos dieron el paso hacia su identidad real para cambiar sus vidas. Y lo consiguieron. A Dani le cerraron la puerta a cualquier gestación por la ingesta de hormonas Regina lo hizo a los 20 y Dani, a los 13. Ambos con sus transiciones a medida. Ella decidió no ponerse pechos y él sí se hizo una mastectomía. Ahora, tiempo después, se preparan para traer un bebé al mundo. Este nuevo capítulo en sus vidas llega después de que a Dani le cerrasen la puerta a cualquier gestación por el efecto de las hormonas. Una triste noticia que comprobaron en primera persona cuando llegó el primer positivo, una experiencia "muy dolorosa". Se plantearon seguir adelante, pero los médicos les advirtieron de que el riesgo de malformaciones era muy alto. Y al final, el aborto les pasó factura. Ahora, Dani también se enfrenta a otra pieza del puzle: la disforia. Los cambios físicos que llevan con el embarazo con la entrada del segundo trimestre de la gestación. Una bonita historia que se llenará de primeras veces Dani tiene presente todas esas malas experiencias que le marcaron en forma de cicatrices. Al igual que a Regina, ya que en esa búsqueda de identidad se han topado con situaciones muy complejas para la salud mental. Pero también son conscientes de todos los momentos felices que han tenido y de las personas con tacto que se han encontrado por el camino. Su médico de familia, los controles prenatales, el hogar que han creado y sus seres queridos. Ellos confiesan que su familia estaba deseando que llegase este momento. Y ver esa felicidad en sus rostros significaba un empujón para ambos. Los dos son conscientes de que todo llegará poco a poco. La primera ecografía, buscar un nombre, los primeros paseos cuando a Dani ya se le note más la barriga y la 'baby shower'. Un sinfín de momentos memorables que viven todas las parejas y que Dani y Regina están deseando experimentar. https://www.telecinco.es

Demna Gvasalia presentó su más reciente colección para Gucci durante la Semana de la Moda en Milán con una presentación que atrajo toda la atención de la industria, con personajes de alto perfil tanto dentro como fuera de la pasarela, donde vimos toda una variedad de personajes que van desde Gabbriette Betchel y Elsa Hosk hasta Emily Ratajkowski y Vivian Jenna Wilson, la mayor de los hijos de Elon Musk. Vivian Jenna Wilson se ha hecho de fama a través de redes sociales, no sólo por ser hija de uno de los hombres más ricos del mundo —Elon Musk, con quien hoy no mantiene ninguna relación— sino porque se ha consolidado como una exitosa modelo trans.

“9 Lunas” Rompe Esquemas Con Una Historia De Paternidad Transmasculina La nueva película de Patricia Ortega llega al Festival de Málaga 2026 con una propuesta luminosa sobre identidad, embarazo y masculinidad. La cuenta regresiva para el Festival de Málaga ya comenzó y uno de los títulos que más conversación está generando es “9 Lunas”, el nuevo largometraje dirigido por Patricia Ortega. La cinta formará parte de la Sección Oficial Fuera de Concurso en su 29ª edición, que se celebrará del 6 al 15 de marzo de 2026 en Málaga. Con proyecciones programadas para los días 7 y 8 de marzo, la película promete emocionar y abrir diálogo sobre una experiencia que pocas veces vemos en pantalla grande: la paternidad transmasculina. Una Historia Que Desafía La Idea Tradicional De La Masculinidad La trama sigue a Ángel, un joven entrenador personal carismático y exitoso que, tras tomarse un año sabático, consigue trabajo en el gimnasio más exclusivo de la ciudad. Su vida parece ir viento en popa… hasta que una visita médica cambia todo: está embarazado. A partir de ese momento, “9 Lunas” explora el proceso interno que atraviesa un hombre trans ante un embarazo inesperado. La película pone sobre la mesa preguntas profundas sobre identidad, deseo, cuerpo, sueños y las presiones sociales alrededor de la masculinidad. Lejos del drama solemne, la directora apuesta por un tono luminoso y cercano, descrito como feel good, que combina humor, sensibilidad y momentos profundamente humanos. El elenco está encabezado por Zack Gómez-Rolls en el papel de Ángel. Lo acompañan figuras consolidadas del cine español como: Jorge Sanz, María León, Sara Sálamo, Fernando Guallar y Kiti Mánver. Con este reparto, la cinta se posiciona como uno de los proyectos más interesantes de la temporada dentro del cine español. “9 Lunas” se suma a las producciones que amplían la representación trans en el cine, mostrando realidades que históricamente han sido invisibilizadas. En un contexto donde las narrativas sobre personas trans suelen centrarse únicamente en el sufrimiento, esta historia propone algo distinto: complejidad, ternura y humor. En una edición del Festival que celebra la diversidad de miradas, la película de Patricia Ortega apunta a convertirse en uno de los títulos más comentados del año. Porque sí: la masculinidad también puede gestar vida. https://elclosetlgbt.com

También elogió al líder de una organización anti-LGBTQ+. Durante el discurso sobre el Estado de la Unión del martes por la noche, el presidente Donald Trump utilizó a un adolescente como apoyo transfóbico, instó a la aprobación de una ley que podría impedir que millones de personas trans votaran y elogió al líder de una organización anti-LGBTQ+. También hizo numerosos comentarios racistas demonizando a las personas inmigrantes como criminales mortales y fraudulentos mientras culpaba repetidamente a los demócratas por los problemas de la nación, a pesar de que los republicanos han tenido el control total de las tres ramas del gobierno desde 2025. Durante su discurso, Trump señaló que Sage Blair asistió con su madre. Blair es una adolescente de secundaria de Virginia que comenzó su transición social a los 14 años mediante el uso de pronombres masculinos y las instalaciones de su escuela (supuestamente sin el conocimiento de su madre). La madre de Blair demandó al distrito escolar, alegando que la angustia mental causada por las políticas de la escuela y posteriormente el acoso de otros estudiantes obligó a su hijo a huir de casa y ser víctima de traficantes sexuales de niños. Desde entonces, los republicanos de Virginia han defendido la “Ley Sage”, un proyecto de ley que requeriría que las escuelas expulsen por la fuerza a los niños trans a sus padres potencialmente no aceptados. Oh, Dios mío: tienen un niño llamado Sage en la audiencia que quería una “transición social” y se escapó porque sus padres querían hacer la detransición, pero ahora Sage está completamente recuperado. Se ve muy feliz, ¿no? — Laura Jedeed (@laurajedeed.bsky.social) 2026-02-25T03:13:50.977Z Trump afirmó que la transición secreta de estudiantes sin el conocimiento de sus padres “está ocurriendo en numerosos estados” y agregó: “Todos podemos estar de acuerdo en que no se puede permitir que ningún estado arranque a los niños de los brazos de sus padres y los transfiera a un nuevo género en contra de la voluntad de los padres”. En realidad, ningún estado tiene leyes que separen a los niños trans de sus padres, incluso si los padres no están de acuerdo con su transición. Luego, Trump se refirió a Blair como una “joven maravillosa con una beca completa para la Universidad Liberty”, una escuela cristiana conservadora en Lynchburg, Virginia, que niega todo reconocimiento a los estudiantes trans y tiene políticas de conducta que pueden conducir a su expulsión. la cámara enfoca a la representante Sarah McBride mientras Trump impulsa la transfobia — Aaron Rupar (@atrupar.com) 2026-02-25T03:15:20.301Z Poco después de mencionar a Blair, Trump señaló a otra persona presente: Erika Kirk, la esposa del asesinado influencer MAGA Charlie Kirk. Kirk se hizo cargo de la joven organización conservadora anti-LGBTQ+ de su marido, Turning Point USA, después de la muerte de su marido y la utilizó para presentar una alternativa de country-rock blanco al espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, inclusivo queer, del artista puertorriqueño Bad Bunny. Trump grita a Erika Kirk — Aaron Rupar (@atrupar.com) 2026-02-25T03:19:17.388Z Al principio de su discurso, Trump declaró: “Acabamos con la DEI en Estados Unidos”, en referencia a las iniciativas de diversidad, equidad e inclusión en escuelas, empresas e instituciones financiadas con fondos federales. Su administración ha atacado activamente estas iniciativas mediante desfinanciamientos ilegales e investigaciones de represalias. A pesar de su afirmación, el 18 de febrero, el Departamento de Educación de Estados Unidos de Trump retiró su orden anti-DEI dirigida a escuelas de todo el país. Además, muchas de las empresas más grandes del país no han puesto fin a sus compromisos con DEI durante la segunda presidencia de Trump. Hacia la mitad de su discurso, Trump hizo referencia a “piratas somalíes que saquearon Minnesota”, en alusión a los ciudadanos somalíes que defraudaron a los programas estatales de asistencia social por cientos de millones de dólares. “Nos recuerdan que hay grandes partes del mundo donde el soborno, la corrupción y la anarquía son la norma, no la excepción”, dijo Trump sin ironía, a pesar de que su presidencia lo ha enriquecido personalmente con al menos 4 mil millones de dólares en estafas y al mismo tiempo viola ilegalmente el derecho constitucional y los derechos al debido proceso de los residentes estadounidenses. Luego culpó a los inmigrantes por los crímenes y asesinatos, aunque los inmigrantes tienen menos probabilidades de cometer delitos que los ciudadanos estadounidenses. También culpó a los inmigrantes por los altos precios y añadió: “Muchos, si no la mayoría, de los extranjeros ilegales no hablan inglés”, aunque se estima que alrededor del 44% de los inmigrantes no autorizados en Estados Unidos hablan inglés “bien” o “muy bien”, según el Pew Research Center. Luego afirmó que los funcionarios demócratas están bloqueando la expulsión de criminales “narcotraficantes y asesinos”, a pesar de que casi el 74% de los inmigrantes detenidos por las autoridades federales no tienen antecedentes de condenas penales de ningún tipo. Durante esta sección del discurso, la representante Ilhan Omar (D), que es somalí, interrumpió a Trump, llamándolo mentiroso y diciéndole: “Estás matando a estadounidenses”. Ilhan Omar y Rashida Tlaib interrumpen a Trump mientras se vuelve nacionalista blanco y alarmista — Aaron Rupar (@atrupar.com) 2026-02-25T03:10:35.530Z Ella no fue la única política que criticó el racismo de Trump. Durante la entrada del presidente a la cámara del Congreso, el representante Al Green (D-TX) levantó un cartel que decía: “Los negros no son simios”, en referencia a un video racista que Trump publicó en las redes sociales al comienzo del Mes de la Historia Afroamericana. El líder de la mayoría de la Cámara, Steve Scalise, intentó destruir el cartel de Green. Los republicanos aplaudieron cuando Green fue escoltado más tarde fuera de la cámara cerca del comienzo del discurso de Trump. Increíble toma del representante Al Green sosteniendo un “¡LOS NEGROS NO SON SIMIOS!” cartel con Trump en primer plano del fotógrafo Kenny Holston (Getty) — Aaron Rupar (@atrupar.com) 2026-02-25T02:42:43.594Z Luego, Trump instó al Congreso a aprobar la Ley SAVE America “para impedir que los extranjeros ilegales y otras personas no autorizadas voten en nuestras sagradas elecciones estadounidenses”. La ley, que requeriría que todos los estadounidenses demuestren su estatus de ciudadanía mediante pasaportes o su certificado de nacimiento, en persona, al registrarse para votar, podría impedir que millones de personas trans y mujeres casadas voten, ya que sus nombres pueden no coincidir con los documentos antes mencionados. En una declaración después del discurso, el presidente de la Campaña de Derechos Humanos, Kelley Robinson, dijo: “Ya sean mentiras incoherentes sobre su agenda, retórica peligrosamente racista sobre las comunidades estadounidenses, quejas incoherentes sobre elecciones pasadas o arrebatos absurdos y obsesivos sobre las personas trans, nadie sabe de qué está hablando este presidente. El verdadero estado de nuestra unión es el caos, la división y la crisis impulsados por Trump. Ya hemos tenido suficiente, y él lo escuchará alto y claro en noviembre”. https://www.sentidog.com

Poco tiene de villana la rapera Villana Santiago Pacheco (Puerto Rico, 30 años), reconocida por un sagaz sentido del humor. Nació en Bayamón, creció en la época dorada del reggaetón en la isla, y a los 17 años huyó de su casa para encontrarse: estudió ciencias políticas y terminó dedicada al rap. Saltó a la fama de la mano del DJ argentino Bizarrap, en 2022, y ahora es la primera artista trans en entrar en Top 50 Global de Spotify . Ya suma numerosas colaboraciones, varios álbumes y distintos EP: Tiranía (2019), Ketaprincesa (2020), La sustancia X (2022), Hembrismo (2022), y el más reciente, Miss Misogyny, en 2024. Asentada entre Madrid y Puerto Rico, vino a Colombia por primera vez en 2023 para el Festival Estéreo Picnic. Regresó ahora al país para abrir el Festival Ondas, en el que compartió fecha con la icónica boricua Ivy Queen. Antes de cerrar su presentación, el viernes en la noche, invocó a Sara Millerey, la mujer trans cruelmente torturada y asesinada el año pasado en Antioquia. “Sigo pensando en Sara. La llevo aquí”, dijo. Pregunta. La última vez que estuvo en Colombia fue al barrio Santa Fe, en el centro de Bogotá, para reunirse con la Red Comunitaria Trans. ¿Cómo las conoció? Respuesta. Ellas se pusieron en contacto conmigo. Las visité, compartimos un ratito, nunca lo he olvidado. Sé que de ese momento para acá han pasado mil crímenes desastrosos. Es un poco agridulce el hecho de venir a Bogotá y recibir tanto amor, pero también saber de tanto maltrato hacia ellas, saber que a tantas mujeres como yo las matan sin ningún tipo de alto al tren. Bogotá tiene que avergonzarse un poco. Bueno, ¡el mundo entero! P. Ellas y usted reivindican mucho el sentido de comunidad y la familia elegida. R. Desde que yo tengo uso de razón, quienes han sacado la cara por mí, me han protegido y me han dado absolutamente todo, son mis amigas, cis y trans. Obvio, hay un lazo particular de experiencia de vida con mis hermanas trans, sin ellas yo no estaría aquí. Cuando era pequeña pensaba –creo que nos pasa a las personas que no caemos en la heteronorma– que no existía más gente como yo. Cuando te das cuenta de que no es verdad y encuentras tu sitio… es precioso. Ahí empieza un efecto en cadena: te inspiras de otras, te persigues a ti misma a través de otras, y cuando lo logras, te das cuenta de que venían otras detrás, que te estaban mirando y vieron ese espejo en ti. Suelo decir que las personas trans somos como vampiras: yo sé cuál fue la vampira que me mordió a mí y me despertó. También sé a cuáles he despertado. Ese lazo es inquebrantable, es un lazo de madre, de hermana, de amiga, de prima, de familia, que nada puede tocar. P. ¿Cuáles son esas hermanas musicales? R. Varios proyectos me gustan mucho, que no necesariamente son personas queer, o trans pero van de la mano con mi visión del mundo. Como La Blackie, que genuinamente me encanta, me la pongo en el gimnasio y todo. He visto cómo se enfrenta a la industria y hace las cosas distintas. Jedet también. Conocerla fue un momento canónico, la veía tan lejos y, bum, ahora es mi amiga, de las que amo, con la que he llorado y hemos pasado por muchas cosas. La vida te va juntando con gente que no esperas. Ahí es cuando dudo que seamos minoría, creo que hay mucha gente buena. Lo que pasa es que al mal le gusta hacer mucho ruido, pero no, no está ganando. P. ¿Pese al auge de la ultraderecha? R. En la mayoría de casos, o al menos así era de donde vengo, fue ignorancia y no maldad. Mis abuelas, mis papás, fueron educados de cierta manera, y los papás de un montón de otras chicas trans también. En mi caso, era ignorancia y un deseo de proteger. Pensaban: “No entiendo, pero sé que para la gente como tú, la vida es bien difícil, así voy a intentar evitártelo”. Así fuera incómodo, mis abuelas me dejaron jugar con muñecas, no decían nada, había una complicidad: “Voy a dejar que hagas estas cosas porque sé quién eres, pero allá fuera, en el mundo, no puedes hacerlo”. Por eso, no me parece que la maldad sea predominante, pienso que es más el miedo, el desconocimiento. En mi familia, nació desde esa frustración de no saber cómo protegerme.

Kansas está a punto de invalidar unas 1.700 licencias de conducir en poder de personas trans y aproximadamente la misma cantidad de certificados de nacimiento en virtud de una nueva ley que va más allá de las restricciones impuestas por los republicanos en otros estados sobre la inclusión de identidades de género en documentos gubernamentales. La nueva ley entrará en vigor el jueves. La gobernadora demócrata Laura Kelly vetó la medida, pero las supermayorías republicanas de la Legislatura anularon su veto la semana pasada, mientras legisladores republicanos en todo el país impulsan otra ronda de medidas para recortar los derechos de las personas trans. El proyecto de ley prohíbe que los documentos consignen cualquier sexo que no sea el asignado al nacer. Florida, Tennessee y Texas tampoco permiten que las licencias de conducir reflejen la identidad de género de una persona trans, y al menos ocho estados, además de Kansas, tienen políticas que impiden a residentes trans cambiar sus certificados de nacimiento. Pero solo la ley de Kansas exige revertir cambios realizados previamente para residentes trans. Funcionarios de Kansas prevén cancelar unas 1.700 licencias de conducir y emitir nuevos certificados de nacimiento para hasta 1.800 personas. La legisladora estatal demócrata Abi Boatman, una veterana trans de la Fuerza Aérea designada en enero para cubrir una vacante de Wichita, afirmó: “Esto me dice que los republicanos de Kansas están interesados en estar a la vanguardia de la guerra cultural y en una carrera hacia el fondo”. La nueva ley de Kansas contó con un apoyo republicano casi unánime. Es el éxito más reciente de lo que se ha convertido en un esfuerzo anual para recortar aún más los derechos de las personas trans por parte de republicanos en legislaturas estatales de todo Estados Unidos, reforzado por políticas y retórica del gobierno del presidente Donald Trump. Kelly apoya los derechos de las personas trans, pero los legisladores republicanos han anulado sus vetos en tres de los últimos cuatro años. Kansas prohíbe la atención de afirmación de género para menores y veta que mujeres y niñas tran integren equipos deportivos femeninos, desde el kínder hasta la universidad. Las personas trans no pueden usar baños públicos, vestuarios u otras instalaciones de un solo sexo asociadas con sus identidades de género, aunque no existía un mecanismo de aplicación hasta que la ley de este año incorporó nuevas disposiciones estrictas. Personas trans han dicho que portar identificaciones que las clasifican con un género que no es el suyo las expone a preguntas intrusivas, acoso e incluso violencia cuando las muestran a la policía, a comerciantes y a otras personas. En 2023, los republicanos detuvieron los cambios en los certificados de nacimiento y las licencias de conducir de Kansas al promulgar una medida que puso fin al reconocimiento legal por parte del estado de las identidades de género de residentes trans. Aunque la ley no mencionaba ninguno de los dos documentos, definió legalmente lo masculino y lo femenino según el “sistema reproductivo biológico” de una persona al nacer. Sin embargo, una demanda derivó en decisiones de tribunales estatales que el año pasado permitieron que se reanudaran los cambios en las licencias de conducir. Legisladores de al menos otros siete estados están considerando proyectos de ley para impedir que las personas trans cambien uno o ambos documentos, según una búsqueda realizada con el software de seguimiento legislativo Plural. Pero ninguno revertiría cambios anteriores. El paso adicional de los legisladores de Kansas refuerza el mensaje de “que las personas trans no son bienvenidas”, manifestó Anthony Alvarez, un estudiante trans de la Universidad de Kansas que trabaja para un grupo a favor de los derechos LGBTQ. Kansas probablemente notificará por correo a residentes trans que sus licencias de conducir ya no son válidas y que deben acudir a una oficina local de licencias para obtener una nueva, indicó Zachary Denney, portavoz de la agencia que las emite. La Legislatura no ha asignado fondos para cubrir el costo, por lo que cada persona lo pagará: 26 dólares por una licencia estándar. Alvarez ya ha tenido cuatro identificaciones en cuatro años: cuando cambió su nombre, cuando cambió su marcador de género y al cumplir 21 años. Había planeado quedarse en su Kansas natal después de obtener su título en historia esta primavera, pero ahora “solo están haciendo que sea cada vez más difícil para mí vivir en el estado que amo”. https://www.independentespanol.com

En la mañana del miércoles 18 de febrero, fue hallada muerta en su vivienda ubicada en el barrio Santa Fe, de la localidad de Los Mártires en Bogotá, la madre Constanza, reconocida como “abuela de todas las travestis”, y considerada una de las figuras más emblemáticas del movimiento trans de la capital. La noticia fue confirmada por el colectivo Caribe Afirmativo, que precisó que el cuerpo presentaba signos de violencia. Aunque el hallazgo sugiere un posible crimen, corresponde a las autoridades adelantar una investigación integral y rápida para determinar si se trató de un asesinato. Constanza se destacó por su labor de cuidado y acompañamiento a jóvenes trans desplazadas o expulsadas de sus hogares. Su trabajo incluía orientación, acompañamiento legal y social, y defensa de los derechos fundamentales de la población trans, consolidando su reputación como un referente histórico en la ciudad. Con este caso, ya suman ocho las muertes violentas de personas trans en lo que va de 2026, situación que organizaciones y defensores de derechos humanos consideran parte de un patrón persistente de violencia por prejuicio, ensañamiento e impunidad que afecta de manera desproporcionada a mujeres trans.



