Kendall Martin Jugadora trans del Barça CBS

ATA-Sylvia Rivera • 3 de enero de 2024

La atleta está vetada para jugar en categorías de élite hasta que la Federación Internacional de Baloncesto establezca una normativa al respecto

“Desde pequeña siempre me ponía la ropa de mi hermana a escondidas. A los 13 ya lo sabía, pero no me atrevía a decírselo a mis padres porque son supercerrados”, cuenta Kendall Martín (Blanes, 2004). La jugadora de baloncesto protagonizó varios titulares a finales de mayo tras la negativa de la Federación Española de Baloncesto a autorizarle la ficha para permitirle jugar las fases de ascenso a Liga Femenina 2 con su equipo, el Tordera, debido a la situación de vacío legal en este deporte respecto a las jugadoras trans. A la espera de un pronunciamiento por parte de la FIBA, Martin no puede jugar en categorías profesionales y milita actualmente en el equipo de Copa Catalunya del Barça CBS.

Antes de que Kendall se llamara Kendall, el baloncesto ya formaba parte de su vida. “Jugué a basket en Blanes desde pequeña y hasta los 15 años, cuando lo dejé. El entrenador que tenía allí, Quim Romero, me conocía y me ayudó mucho porque se ofreció a hablar con el club en Blanes para dejarme entrenar con el equipo femenino. Yo decía que no, que no quería hacer nada. Al final fui. Estuve dos años sin jugar, tan sólo entrenaba con el equipo júnior y jugaba los torneos que no eran federados siempre después de pedir permiso a los equipos rivales”.

Así lo recuerda Quim Romero: “Un día la vi por la calle con el pelo largo y entonces entendí muchas cosas. Yo la había entrenado de pequeño y recuerdo que siempre contestaba, se portaba mal en los entrenamientos… Y de repente era una persona totalmente diferente, era Kendall. Yo en ese momento estaba entrenando al equipo júnior femenino y le propuse que viniera. Ella era júnior de segundo año y sabía que no la dejarían jugar porque su DNI todavía era masculino, pero al final vino a probar y todo el equipo la acogió muy bien. La trataron como a una más”, explica quien fue su entrenador del Club Bàsquet Blanes Pinya de Rosa. El técnico añade que el baloncesto “es un pilar” para Martín: “Es su manera entender las cosas, se le da bien y se siente bien cuando juega. Eso le da energía hasta el punto de que es su modo de vivir. Creo que no puede perder el baloncesto porque jugando se siente segura”.

Martin comenzó la transición de género de adolescente, gracias al apoyo de su hermana y a través de su colegio. “En el instituto iba con la mediadora y ella lo comentó. Mi hermana habló conmigo y fue ella, Elena, la que me ayudó a decirlo. Se montó un cristo en casa. Al final lo acabaron entendiendo porque era lo que había y ya está. Pero sin la mediadora yo me hubiera seguido llamando Jonathan”, recuerda Martin, que añade que “lo de vestir fue poco a poco”: “Primero me ponía tejanos más ajustados, luego sujetador, luego ya vestidos… Fue una transición. A partir de contarlo me enviaron a una psicóloga, y a partir de ahí empecé el tratamiento. Cambié el nombre en la tarjeta sanitaria, el nombre del DNI y comencé a hormonarme”.

El regreso a la competición

Tras dos años sin ritmo de competición debido al proceso de cambio y sin demasiadas esperanzas de poder jugar en un equipo con todos sus efectos, surgió la oportunidad de ir a jugar a un club en Tordera. Estaba cerca de Blanes y disputaba Copa Catalunya, que la temporada 2022-23 era la máxima competición autonómica y que daba acceso a disputar la Liga Femenina 2 (el equivalente a Segunda B en el fútbol).

“Un amigo mío, que también es entrenador, me contó que en Blanes había una chica, con un caso específico, que hacía tiempo que no jugaba pero que tenía 17 años, medía 1,90 m y tenía mucho potencial. Le dije que viniera a hacer una prueba. Ella quería jugar de exterior y le dije que nanai, que no le veía los fundamentos para jugar por fuera y que su futuro pasaba por una posición más interior. Tenía buenas condiciones. Entonces miramos si estaba en situación de fichar y nos dijeron que todo estaba en regla. Incluso hicimos una consulta con la Federación Catalana de Baloncesto (FCBQ) y con las personas a nivel social que llevaban su caso. Nos dijeron que todo era correcto, que a efectos legales era una chica y que podía jugar. Tramitamos su licencia y comenzó la competición”, explica Marc Delemus, técnico del Tordera.

"Se montó un cristo en casa. Al final lo acabaron entendiendo porque era lo que había y ya está. Pero sin la mediadora yo me hubiera seguido llamando Jonathan"

Kendall Martin
Jugadora trans del Barça CBS

Tras superar las barreras iniciales de asumir una situación poco habitual, sus compañeras de equipo la recibieron como a una más. “Vino en agosto a hacer una prueba con otra pívot, yo tenía que ir, pero al final no pude. No recuerdo si el entrenador nos comentó nada de Kendall. Es cierto que durante la pretemporada había el runrún de si podría jugar, pero creo que todas en el equipo lo vivimos con mucha naturalidad. El entrenador tampoco hizo una presentación oficial diciendo: ésta es Kendall, una chica trans. No. Siempre se la ha tratado como una más del equipo, sin diferencias”, subraya Marina Serra, capitana del Tordera.

El equipo venció los primeros encuentros de liga, pero la Federación Catalana detectó que el DNI en la ficha de la jugadora constaba con sexo masculino. “Legalmente era una chica, porque tenía toda la documentación, pero estaba en proceso de renovarse el DNI. Al final conseguimos el compromiso de que la dejarían jugar cuando finalizase el proceso de actualización del documento. Era noviembre de 2022. Nos hicieron repetir ambos partidos. Eso nos puso mucha presión porque el discurso era que si ganábamos era por ella. Entiendo que las federaciones crean que eso puede generar una situación de descompensación por la cuestión genética, pero creo que eso se podría regular igual que se regulan las fichas extracomunitarias o demás cuestiones”, reflexiona Delemus.

Con la documentación ya en regla, Kendall se incorporó de nuevo al grupo. El del baloncesto es un mundo pequeño y al poco tiempo muchos equipos de la competición se hicieron eco de su situación. “Sabemos que algunos clubes de la liga presionaron a la Federación Catalana para que no jugara… Había equipos que amenazaron con no competir. Pero también vivimos situaciones que nos han dado esperanza. Por ejemplo, recuerdo en la primera vuelta a tres jugadoras del Prat que vinieron a mostrar su apoyo”, recuerda el técnico del Tordera.

En la segunda vuelta, el equipo ganó la Copa Catalunya consiguiendo un billete para jugar la fase de ascenso a Liga Femenina 2, una liga semiprofesional dónde algunas jugadoras perciben un sueldo. A la hora de validar la ficha para jugar el torneo de ascenso, la Federación Española de Baloncesto (FEB) notificó al equipo catalán que, siguiendo las directrices de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), “no se procedería a habilitar la ficha” a la espera de un pronunciamiento y un protocolo de actuación. El club apeló la decisión de la FEB al Consejo Superior de Deportes. Durante la fase de ascenso el Tordera, sin Martin, venció remontando ante el Gran Canaria y ascendió a Liga Femenina 2.

La frontera con la profesionalidad

La transexualidad en el deporte abre un debate sobre cuál es la frontera entre los derechos individuales de las personas que cambian de sexo y la equidad deportiva. Hasta finales del pasado siglo, se utilizaba el análisis genético para determinar los cromosomas sexuales, por tanto, se excluía a las personas trans de competir al no cumplir ese criterio.

En 2015 el Comité Olímpico Internacional (COI) modificó los criterios de inclusión. Para las mujeres trans (para los hombres trans no hay restricción alguna). Las condiciones eran: declarar que se es mujer y no modificar esta declaración por motivos deportivos durante cuatro años, demostrar una concentración de testosterona baja (menos de 10 nanomoles por litro de sangre) durante los doce meses anteriores a la primera competición y mantener esta concentración en adelante, entre otros. Pero en 2021 el organismo pasó el testigo a las Federaciones Internacionales, aludiendo que era incapaz de establecer un marco que contemplara las especificidades de cada deporte, por lo que pasaban a ser las federaciones de cada disciplina las encargadas de escribir su propio marco de competición en esta materia.

"Hay que ir deporte por deporte porque de lo contrario no habrá igualdad en la competición. Las atletas trans son mujeres de pleno derecho, pero han tenido un recorrido"

Guillamón añade que “si se quiere ser justo habría que ir caso por caso”: “Una macro-indicación para todo el mundo sería muy complicado. Hay que ir deporte por deporte porque de lo contrario no habrá igualdad en la competición. Las atletas trans son mujeres de pleno derecho, pero han tenido un recorrido. Hay diferencias que son principalmente cuantitativas, pero eso no excluye los casos. Es decir: de media los hombres son más altos que las mujeres, pero eso no quiere decir que no haya mujeres altas”.

El experto insiste que “hay una historia biológica en cada uno de nosotros y esa perspectiva no se tiene en cuenta. Además, cabe pensar que apenas el 0,05% de la población es transgénero y de ese porcentaje no todos se dedican al deporte de élite por lo que no tendría sentido crear una competición específica porque no habría jugadoras. Creo que deberían estudiarse las capacidades deportivas que existan en cada deporte y luego debería analizarse una media de las personas trans y establecer un parámetro”.

"Si como sociedad ya confundimos el sexo y el género, en el deporte todavía se acentúa más. ¿Quién decide si eres hombre o mujer?"

Unidad de Tránsito de la Región Sanitaria de Girona

Desde la Unidad de Tránsito de la Región Sanitaria de Girona, la ginecóloga Carlota Alepuz manifiesta que la administración se encuentra a años luz de la realidad. “Si como sociedad ya confundimos el sexo y el género, en el deporte todavía se acentúa más. ¿Quién decide si eres hombre o mujer? Las personas no son sólo una clasificación, son mucho más. Del mismo modo que no se puede explicar por qué sentimos atracción por una cosa u otra, en la identificación de género es lo mismo. A lo mejor llega un día que, por lo que sea, te cuestionas tu género y decides que te identificas con otro del que te han asignado. Y eso depende de muchos factores y a cada persona le pasa a una edad diferente”. La médica añade que no existe una edad definida para comenzar el tratamiento feminizante. “En muchos casos comienza a los 18 o 20 años. Además, la gente debe tener claro que no hace falta que la persona reciba ningún tratamiento médico o quirúrgico para reafirmar su género”. Alepuz puntualiza, además, que no existen prácticamente estudios sobre los efectos de los medicamentos usados para la feminización.

Una normativa ambigua

Antes de la aprobación de la actual Ley Trans, que entró en vigor el 2 de marzo de 2023, una de las condiciones sine qua non para proceder a cambiar el sexo en el DNI era acreditar dos años de tratamiento hormonal del género sentido y un informe de un psicólogo o psiquiatra que validara que la persona tenía un trastorno de disforia de género, el término que se usa para tipificar la sensación de incomodidad o angustia que pueden sentir las personas cuya identidad de género difiere del sexo biológico. Según el artículo 43.1 de la nueva Ley, toda persona de nacionalidad española mayor de dieciséis años puede solicitar ante el Registro Civil la rectificación del registro de sexo.

En cuanto a la vigente normativa, en su aplicación al deporte federado especifica en su artículo 26 que se debe acatar la normativa nacional, autonómica o internacional y, a su vez, respetar el principio de igualdad competitiva para evitar ventajas.

"La maquinaria es tan pesada que tardaran años en reaccionar. Las federaciones nacionales se deberían anticipar, pero no pasará"

Ex director jurídico de la Asociación de Baloncestistas Profesionales

Interpelado sobre ello, el exdirector jurídico de la Asociación de Baloncestistas Profesionales, Joan Deulofeu expone que el máximo responsable es la Federación Internacional de Baloncesto. “La maquinaria es tan pesada que tardaran años en reaccionar. Las federaciones nacionales se deberían anticipar, pero no pasará. Probablemente porque nadie sabe qué tiene que hacer, porque si alguien consta con sexo femenino en su DNI, no tiene más remedio que competir en una competición femenina. Y eso podría generar un desequilibrio. Todo el mundo tiene derecho a practicar un deporte, eso está claro. La pregunta es, ¿dónde? Si se elimina la categoría femenina y pasa a medirse todo por parámetros hormonales, por ejemplo, el baloncesto tal y como lo conocemos se acabaría. Cambiaría todo”.

El Tordera, por su parte, no pudo inscribir a la jugadora en su equipo para disputar la Liga Femenina 2 y tampoco siguió adelante con el recurso. “El Consejo Superior de Deportes no respondió y no seguimos adelante con los recursos porque solo puede jugar hasta Copa Catalunya. El Barcelona le hizo una oferta y nosotros decidimos no moverlo más porque tendría un coste económico del cual se beneficiaría otro equipo”, expone Marc Delemus. El entrenador del Tordera añade que “le deseo lo mejor y que algún día pueda jugar, aunque no nos corresponde seguir insistiendo”.

La Federación Internacional de Baloncesto, interpelada sobre los hechos, expone que “a través de su Comisión Médica está estudiando su política al respecto de la elegibilidad de jugadoras trans” y añade que por ahora se estudia “caso por caso”.

La falta de una normativa clara y la imposibilidad de continuar jugando con su equipo -esta vez en una competición semiprofesional- chocó con el deseo de Martin y la obligó a cambiar de club y buscar uno en una categoría inferior. “No voy a ser la mejor jugadora del mundo por ser transexual, pero llevo 12 años jugando a basket, tampoco me voy a botar el balón en el pie”, subraya Kendall. Para la jugadora el baloncesto va más allá de una afición, aunque por ahora está lejos de poder convertirse en una profesión: “El basket siempre ha sido una excusa para no estar en casa, porque estar en casa para mí es un problema… Muchos dramas personales. Para mí, jugar a basket es no pensar en nada. Creo que sin el baloncesto no puedo vivir y aunque me dejen sin competir seguiré entrenando porque es algo que me llena y me hace ser yo”, concluye.

Hasta que exista una normativa específica por parte de la FIBA, las atletas trans no podrán competir en categorías profesionales de baloncesto. En algunas de las federaciones internacionales más destacadas, como atletismo, ciclismo o rugby, no permiten por ahora competir a mujeres trans que hayan realizado la transición después de la pubertad. A la espera de que las administraciones pongan hilo a la aguja, Kendall Martin seguirá jugando a baloncesto, su lugar seguro.


FUENTE: https://www.mundodeportivo.com/baloncesto/20240101/1002162160/jugadoras-trans-callejon-salida.html

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