Izan, el primer chico trans en el Cuerpo de la guardia civil 

ATA - Sylvia Rivera • 21 de septiembre de 2020

Está destinado en el cuartel de Alcora (Castellón) y quiere ascender a suboficial. "Lo más duro ha sido el rechazo de mi padre, también es agente; en la Guardia Civil no he tenido ningún problema", asegura.

Izan llegó al cuartel tras estudiar ciencias del deporte durante cuatro años , pero se había dado cuenta de que, en realidad, lo de ser profesor no iba mucho con él. Y de que lo que verdaderamente le hacía feliz era seguir el ejemplo de su padre: convertirse en guardia civil.

En aquel entonces tenía 22 años. Ingresó en la academia de guardias de Valdemoro (Madrid), se preparó las oposiciones, superó las pruebas teóricas y físicas, hizo un año de prácticas en Haro (La Rioja) y le destinaron a su primer cuartel. Sin embargo, había algo que no iba bien.

Todo empezó en un vídeo de YouTube . Un fragmento de apenas unos minutos que le había roto por completo todos los esquemas. En él aparecía un chico, de similar edad a la suya, hablando sin tapujos de su identidad como hombre trans. De pronto, se sintió indentificado. "Me marcó. Nunca me lo había planteado, pero pensé que podía ser yo. La única imagen que tenía de la transexualidad era de otra época y relacionada con malas experiencias. Esto era distinto".

Intentó quitárselo de la cabeza, pero no pudo. Y cómo iba a hacerlo. Se había dado cuenta por fin de que nunca había sido una chica, sino Izan. Llegar a esa conclusión no fue fácil. Tardó un año. 365 días en los que pensaba en sus amigos, en su familia y sobre todo en cómo iba a afrontar esta realidad en su puesto de trabajo, en la Guardia Civil. Día sí, día también, Izan ponía en el buscador de Google las mismas palabras: "guardia civil trans". Siempre pensando encontrar el ejemplo de alguien, el de un compañero trans en su situación que le dijese tranquilo, no va a pasarte nada. Nunca lo encontró.


Sí dio, en cambio, con una compañera trans que, aunque había vivido capítulos de trasfobia en el pasado, le animó a dar el paso. Izan se lanzó y acudió al servicio de psicólogos que había en su comandancia. "En ese momento, por mi cabeza pasaban mil cosas. No sabía qué reacción iba a haber, pero todo fue muy bien; el capitán me tranquilizó un montón y me dijo que le pidiese lo que necesitara", cuenta este agente. Izan no tardó mucho en compartirlo con sus compañeros del cuartel. Al día siguiente, los reunió a todos y les confesó que iba a iniciar una transición . "Les dije que a partir de ese día me llamasen Izan", añade.

En ese momento, Izan, posiblemente sin saberlo, creaba un precedente en la Guardia Civil. Se convertía en el primer agente trans. Su historia, al contrario de lo que seguramente habrá imaginado, no esconde capítulos de acoso, discriminación o transfobia en el trabajo. Sino todo lo contrario. Habla por primera vez precisamente por ese motivo. Para que quienes como él buscan incansablemente las mismas palabras todos los días en internet y no hayan respuesta; con esta entrevista por fin la tengan. "Les aseguro que no encontrarán ninguna barrera , sino puertas que se abren. Al menos, es lo que he vivido yo. En la Guardia Civil no podemos ir en contra internamente de lo que tenemos que proteger, que son los derechos de las personas", declara Izan, en una entrevista con EL ESPAÑOL.

La transición

La reacción de todos, dice, sus amigos, su familia y sus compañeros en el cuartel de Ancora, donde lleva un par de años trabajando, fue natural. "Nadie tenía ni puta idea claro, pero como casi todo el mundo, no es algo visible", sostiene. Izan lo explicó de manera sencilla. Les dijo que iba a empezar con una hormonación durante un tiempo, en concreto de testosterona, recetada por su endocrino, y que en unos meses, en diciembre de 2019, se sometería a una intervención del pecho, una mastectomía, de la que tardaría en recuperarse unas cuantas semanas.

De ahí en adelante, su vida continuó con total normalidad. Bueno, al principio tal vez no tanto. "Mis amigos y mi familia se equivocaban con el nombre. Al inicio, cuesta. Incluso a mí me costaba hablar en masculino. Tú mismo tienes que hacer esa transición. En el trabajo si se confundían, siempre me decían perdona, Izan o perdona, él , pero siempre con naturalidad", sostiene. Esa fase algo más confusa, no obstante, no duró mucho. Pues cuando las hormonas hicieron que le cambiase la voz y le creciese el vello, el equívoco era prácticamente imposible.

Antes que cualquier transición física, Izan tenía claro que lo primero era la transición social. Así que tras hablarlo con sus superiores, transmitió a sus compañeros que desde el primer día entraría al vestuario de chicos, llevaría el uniforme masculino y que no registraría tampoco a ninguna mujer. En definitiva, viviría como un chico porque es lo que era. Nadie le puso ningún impedimento.

Y es que si inicias una transición, la ley no te exige modificar nada de tu aspecto externo ni interno. En su caso, Izan sí ha optado por operarse el pecho, pero jamás haría lo mismo con sus genitales. "Yo, personalmente, no me lo haría, porque no tengo disforia con mis genitales. Y aunque quisiera es bastante costosa, unos 30.000 euros . Además, no está nada avanzada la técnica, te tienen que coger piel del brazo y de las piernas", apunta.

El DNI

Lo que la ley sí pone todavía complicado es el cambio del sexo y de nombre. Tanto que un año después de que iniciase la transición, en el DNI de Izan aún pone María del Carmen González. Y, administrativamente, en la Guardia Civil todavía sigue siendo ella y no él. "Es todo un desastre. Para cambiarte el nombre debería valer con el certificado de empadronamiento, tu fotografía del DNI y tu afirmación del cambio por diversos motivos. Para el sexo, es todavía peor. Necesitas estar dos años con hormonas, tener un informe del endocrino y otro de un psicólogo, donde diga básicamente que tengo disforia de género, no estoy loco y un sinfín de barbaridades... La cuestión es que llevo un año y no tengo ni el nombre", crítica este guardia civil.

Este, podría decirse, desastre burocrático está causando más de un quebradero de cabeza a Izan. No porque unas letras vayan a cambiarle la vida, pero sí evitarle problemas, por ejemplo, dentro de la Guardia Civil. Y es que ahora que se está preparando los exámenes para ascender a suboficial dentro de la escala, todavía no sabe si tendrá que hacer las pruebas físicas como hombre o como mujer.

Su meta, por ahora, es conseguir ser suboficial para tener mayor probabilidad de pedir un traslado a Santander (Cantabria) y asentarse allí, donde vive su pareja y donde hoy recibe a este periódico para dar su primera entrevista. Está de vacaciones con ella, mientras se prepara el examen teórico del próximo 30 de septiembre. Se conocieron hace dos años. Ella fue la primera en saber su identidad. Y desde entonces, todavía están más unidos.


Su padre

No puede decir lo mismo de la relación con su padre, también guardia civil y, en lo profesional, su ejemplo a seguir. Él ha sido él único que no ha aceptado que Izan es Izan.

Si es guardia civil es gracias a lo que siempre le enseñó su padre de su profesión. "A mi me transmitió que éramos un servicio de seguridad hacia la sociedad. La seguridad en un estado es imprescindible para que puedas sentirte libre. Siempre me llamó la atención el trabajo de defender los derechos de las personas y ese es el motivo por el que yo ingresé en el Cuerpo", cuenta este malagueño.

Su padre sintió más que orgullo cuando ingresó en la Guardia Civil, pero cuando años después le contó que era Izan, no lo aprobó. "Está en sus manos, lo he intentado por todos los medios, pero no hay manera. Hace un año y medio que no hablamos. Para mí lo más duro ha sido el rechazo de mi padre, y no el de la Guardia Civil, que pensaba que sería todo lo contrario a lo que he vivido", confiesa.

La reacción de su padre es otro de los motivos que ha llevado a hablar a Izan sobre su experiencia en la Benemérita. Y es que para él es importante que compañeros como su padre vean en este reportaje que el hecho de ser trans significa que eres igual al resto de personas. Tanto dentro del trabajo como fuera. "Tienen que verlo como algo cercano, no negativo y que le puede pasar a cualquier hijo o hija. La Guardia Civil es un reflejo de la sociedad y va avanzando conforme avanza la sociedad. La realidad es que todos somos personas, cada uno con sus ideas, y que siempre se prima el respeto a los demás. Yo nunca me he sentido discriminado por mi identidad sexual en el Cuerpo", afirma este agente.

A la inversa

Pero, ¿y si el caso de Izan hubiese sido a la inversa? Si se tratase de una chica trans ¿su situación en el trabajo habría sido la misma?

— No, no habría sido la misma. Habría tenido menos aceptación social. Pero ya no en la Guardia Civil, sino en la sociedad. Es simplemente por el aspecto físico. Creo que es mucho más sencillo ser un hombre trans, que al revés. A la inversa, socialmente, hay más prejuicios. Y es algo que hay que cambiar.

En cualquier caso, lo importante es que nadie ni nada te condicione. "No es un paso fácil, pero no tiene sentido no darlo. Tienes que ser tú mismo, nadie va a vivir la vida por ti. Si echo la vista atrás cinco años, me doy cuenta de que yo no estaba viviendo mi vida, tenía controversias. Ahora, me veo en el espejo y me gusto. Soy feliz. Estoy en paz conmigo mismo".

https://www.elespanol.com


Noticias

Por Mar Cambrollé Jurado 5 de junio de 2026
La modelo Vivian Jenna Wilson, hija del empresario Elon Musk, protagonizó un momento que llamó la atención durante un evento de moda en España.
Por ATA Sylvia Rivera 3 de junio de 2026
La decisión judicial se suma al fallo que otra jueza de Washington dictó en 2025, que concluía que la orden ejecutiva del Gobierno de EEUU vulneraba derechos constitucionales.
Por ATA Sylvia Rivera 2 de junio de 2026
La Ley Trans establece que si una persona trans extranjera ha obtenido el reconocimiento de su reasignación y el cambio de nombre en su país, debe poder actualizar su documentación española. Pero el Ministerio del Interior no está aplicando correctamente esta norma
Por ATA Sylvia Rivera 1 de junio de 2026
El hijo de Jennifer López y Marc Anthony generó atención pública tras su graduación en Los Ángeles al revelarse como hombre trans con nuevo nombre.
Por ATA - Sylvia Rivera 28 de mayo de 2026
Mauricio Kuri frenó la reforma aprobada por el Congreso local y acusó que busca imponer una “ideología” Mauricio Kuri González anunció que utilizará su facultad de veto para impedir la entrada en vigor de la reforma de identidad de género aprobada recientemente por el Congreso de Querétaro, la cual reconocía el derecho de las personas trans y no binarias a modificar su acta de nacimiento conforme a su identidad de género.
Por ATA Sylvia Rivera 27 de mayo de 2026
La madre de una menor pide al centro educativo finalizar el curso con atención domiciliaria y el colegio pone en marcha el protocolo tras recibir un informe médico que avala que la niña estudie en su casa hasta que acabe el curso
Por ATA Sylvia Rivera 26 de mayo de 2026
A pesar de reconocer los perjuicios de no poder utilizar aseos acordes a su identidad de género, la solución propuesta por las autoridades incide en la segregación
Por ATA Sylvia Rivera 25 de mayo de 2026
This is a subtitle for your new post
Por ATA Sylvia Rivera 22 de mayo de 2026
El caso es considerado un precedente para mujeres trans en México. La agresión ocurrió en un hotel de la alcaldía Benito Juárez en 2022.
Por ATA - Sylvia Rivera 21 de mayo de 2026
Barcelona, octubre de 1991. España todavía está entrando en los años 90, a unos meses de los Juegos Olímpicos. La ciudad intenta proyectar modernidad, apertura, libertad. Pero, en una glorieta del parque de la Ciutadella, un grupo de jóvenes neonazis encuentra a varias personas sin hogar descansando bajo unas mantas. Entre ellas hay una mujer trans de 45 años, Sonia Rescalvo. Pocos minutos después sería asesinada a golpes, patadas y barras metálicas, y otras dos personas resultarían gravemente heridas con secuelas permanentes. Y aunque entonces casi nadie lo sabía, aquel crimen iba a cambiar para siempre la manera en que la justicia española entendería los delitos de odio. ¿Quién era Sonia? Sonia Rescalvo nació en Cuenca en 1965. Y como muchísimas personas trans de su generación, tuvo que marcharse de su entorno para poder vivir su identidad. En la actualidad, usamos una palabra muy potente para eso: sexilio. Y Barcelona en aquella época, con todas sus contradicciones, era uno de los pocos lugares donde una persona trans podía intentar construir una vida con algo más de libertad. Sonia trabajó como vedette durante un tiempo, pero la realidad terminó golpeándola muy duro entre adicciones, prostitución y pobreza extrema. Una vulnerabilidad que la convertiría en un claro objetivo. La noche de los hechos El 5 de octubre de 1991, un grupo de jóvenes skinheads pasaba la noche por distintos bares de Barcelona, y sobre las tres y media de la madrugada entraron en el parque de la Ciutadella. Allí llegan a una glorieta donde duermen varias personas sin hogar tapadas con mantas y empiezan a hacer ruido. Sonia y otra persona les dicen algo muy sencillo: que los dejen dormir. En ese momento, se desencadena lo peor. Los agresores se dan cuenta de que quienes están allí son homosexuales y personas trans, y uno de ellos utiliza la expresión “subir a tocar el tambor”, que en su argot significaba golpear brutalmente la cabeza de alguien en manada. Los agresores comenzaron a patear sus cabezas y tórax, hasta que Sonia perdió el conocimiento. Seguidamente, uno de los neonazis comprobó si alguna de las víctimas seguía respirando, para acto seguido acabar con su vida. Un antes y un después en la justicia española El caso Sonia obligó a la justicia española a hacerse una pregunta distinta. Hasta entonces muchas investigaciones se centraban exclusivamente en: quién golpeó, quién mató o quién llevaba el arma. Pero este crimen obligó a preguntarse algo mucho más profundo: ¿por qué eligieron precisamente a esa víctima? Porque ella no fue asesinada al azar. Era una mujer trans, era pobre y dormía en la calle. En definitiva, era vulnerable. La agresión no solo buscaba matarla sino mandar un mensaje de exclusión y de odio a todo un colectivo. Los errores en la construcción del caso El problema estructural en este caso radica en que no se contemplara el motivo discriminatorio en el actuar criminal. Muchas veces, el problema aparece al principio, en cómo se mira el crimen. Con Sonia ocurrió algo peligrosísimo: se empezó investigar como una agresión salvaje de jóvenes violentos, pero no con toda la intensidad necesaria como una posible agresión selectiva contra personas vulnerables. Afortunadamente, el Mosso d’Esquadra Joan Carles Molinero Juncà, se hizo cargo de esa investigación y la impulsó de forma moderna y profesional, pero voluntarista. Y eso condiciona todo. Porque, si desde el primer momento no incorporas la discriminación como hipótesis, el odio puede desaparecer del procedimiento aunque sea el núcleo del crimen. La importancia del fiscal especialista en delitos de odio Hay quien piensa que un fiscal solo aparece en el juicio. Y no. Hay fiscales revisando denuncias, monitorizando procedimientos, intentando detectar motivaciones discriminatorias que a veces ni siquiera aparecen claramente descritas en el atestado inicial por razones ajenas a los policías. Esta labor exige formación, sensibilidad y muchísimo compromiso humano. Y a pesar del esfuerzo, su ánimo no decae. Saben que detrás de cada denuncia hay una persona que muchas veces llega rota, con miedo, con vergüenza o con sensación de que nadie le va a creer. Y ahí, el papel del fiscal es estrictamente necesario. La realidad de las mujeres trans en la actualidad En unas jornadas recientes en la Fiscalía, se analizó el asesinato de Sonia, con la oportunidad de conversar y aprender de Sofía, Judith y Marina, mujeres trans con increíbles reflexiones e historias a sus espaldas. No hablaron desde el resentimiento, pero también desde la dignidad, reivindicando algo tan simple como su derecho a existir, a vivir tranquilas y a no tener miedo. Un testimonio que recuerda que la discriminación y la transfobia no conceptos abstractos. Detrás de ellas hay seres humanos, y la dignidad humana, no se debate. ¿Acabarán algún día este tipo de crímenes? El fiscal asegura que el problema no ha desaparecido, sino que ha cambiado de forma. A día de hoy tenemos mejores leyes y mayor formación, pero siguen existiendo discursos de deshumanización que se amparan en era de la desinformación. Hay que recalcar dos ideas fundamentales: 1. Los delitos de odio no castigan ideas, castigan conductas que lesionan derechos fundamentales en un contexto discriminatorio. 2. Los discursos de odio sí son peligrosos por sí mismos, porque reducen las barreras frente a la violencia. Cuando conviertes constantemente a un colectivo en amenaza, acabas facilitando que alguien crea legítimo atacarlo. Y por eso recordar a Sonia no es mirar al pasado. Es preguntarnos qué sociedad queremos ser, si una sociedad donde determinadas personas tengan miedo de existir, o una capaz de proteger la dignidad de todos. Martín reafirma que la dignidad humana no puede depender ni de la identidad, ni de la orientación sexual, ni del aspecto físico, ni de la pobreza, ni de la vulnerabilidad. Porque, es para todos, o al final no será para nadie. https://cadenaser.com