Qué está pasando con el desabastecimiento crítico de hormonas que afecta a mujeres con menopausia y mujeres trans
La crisis afecta a los medicamentos comercializados con estradiol como principio activo y con vía de administración transdérmica (espray, parches y geles)
Justo cuando Rebeca Marín entregaba en el Congreso de los Diputados las 25.000 firmas logradas a través de Change.org para reclamar una solución para el desabastecimiento de terapia hormonal, el Ministerio de Sanidad declaraba este problema de suministro como “crítico”. Esta crisis para acceder al estradiol afecta, principalmente, a aquellas pacientes que lo emplean para aliviar los síntomas de la menopausia y a las que lo usan como terapia de afirmación de género. Las afectadas llevan meses peregrinando de farmacia en farmacia, algunas como Rebeca acudiendo incluso a otras provincias para poder comprar alguna caja del fármaco.
Varios medios de comunicación se han hecho eco de que afectaría a unas 400.000 mujeres, aunque desde la Agencia Española de los Medicamentos (AEMPS) no han podido confirmar dicha cifra porque solo disponen del número de envases dispensados mensualmente (25.000), número que no incluye el consumo procedente de recetas privadas.
La crisis afecta a los medicamentos comercializados con estradiol como principio activo y con vía de administración transdérmica (espray, parches y geles). Estos medicamentos se emplean como terapia hormonal sustitutiva (THS) para aliviar síntomas asociados con la menopausia —insomnio, sofocos, niebla mental, dolor articular, baja libido e irritabilidad—, así como para la prevención de osteoporosis y para tratar la insuficiencia ovárica prematura. También se utiliza como tratamiento hormonal de afirmación de género en mujeres trans.
Tal y como explica la ginecóloga y obstetra Rosa Almirall, ya ha habido desabastecimientos anteriores, pero esta es la crisis más prolongada. Almirall aclara que “siempre hay fármacos fuera de disponibilidad”, no solamente de estradiol, por lo que pide poner el foco en la desprotección de los y las pacientes: “No hay una normativa clara que proteja el derecho de las personas a disponer de los medicamentos que en un momento dado necesitan”.
Sí es verdad que en este caso se trata de un problema crítico, como ya lo ha catalogado el propio Ministerio de Sanidad. Y sobre esto, la ginecóloga y obstetra critica que cuando hay problemas en un suministro, la AEMPS alegue que “hay más estrógenos en el mercado”. “Pienso que no se tiene en cuenta que hay algunos estrógenos que son específicos para mujeres en menopausia y para mujeres trans. Por ejemplo, anticonceptivos hay muchísimos y podrían considerar que son una alternativa. Sin embargo, no serían aconsejables para ninguna de estas mujeres porque los anticonceptivos tienen mayor riesgo de trombosis y, ya de por sí, las mujeres menopáusicas, por edad, tienen algo más de riesgo de trombosis”.
Por otro lado, apunta Almirall, “no hay tantos fármacos financiados”. “Había tres preparados orales y dos transdérmicos [aplicados en la piel]. Cinco en total. Pero para personas mayores de 40 no se recomienda la vía oral por el riesgo de infartos y embolias, por lo que lo recomendable es en espray o en parche. Nos quedamos con dos. Y pensemos que no todas las pieles toleran el parche. Puede producir enrojecimiento y picores, o simplemente no se adhieren bien por lo que la absorción del estrógeno es muy errático. Y en cuanto al gel, no está financiado y sale caro a las dosis en las que necesitan usarlo las mujeres trans”.
Tal y como explica la AEMPS en este comunicado, en febrero la agencia comenzó a recibir información de incidencias relativas a uno de estos medicamentos, el Lenzetto, —estradiol transdérmico en espray, el más usado—. La búsqueda de alternativas ante este primer desabastecimiento provocó que estas mismas alternativas se hayan visto afectadas también, produciéndose así una cascada en el problema de suministros.
En su comunicado, la AEMPS acusa a la empresa que comercializa el Lenzetto, Gedeon Richter, de no dar información exacta de la situación. En un inicio aseguró que estaban respondiendo con normalidad a la demanda para después reconocer que sí tenían problemas tanto con la demanda como con el dispositivo de administración. Finalmente admitió que ya no tenía existencias. Según recoge la agencia, Gedeon Richter ha informado que “reanudaría progresivamente el suministro desde noviembre y en 2027”.
El ginecólogo Jesús Presa señala que “ha habido mucha desinformación por parte del laboratorio” y que “tampoco ha habido un seguimiento adecuado por parte de las instituciones”. “Aunque siempre ha habido desabastecimientos puntuales, desconocemos realmente por qué este se ha vuelto tan crítico. La realidad es que los profesionales nos hemos ido enterando por las pacientes, pero no ha habido ni hay una explicación franca”, añade.
Rosa Almirall critica que no haya “ni siquiera un circuito prefijado de comunicación tanto a profesionales como a las personas que sea anticipativa al hecho del desabastecimiento”. Para la ginecóloga, debería haber una regulación normativa que obligue a los laboratorios a informar con antelación sobre su producción. “Ellos se rigen por el mercado, por lo que de repente pueden cerrar la cadena de producción de un fármaco como el Lenzetto para dar prioridad a otro fármaco que es más rentable, ya que todos estos preparados de estrógenos son muy baratos en comparación con otros medicamentos”, añade.
Jesús Presa señala que “cambiar de un tratamiento a otro no es lo adecuado” y “cesar el tratamiento de forma brusca es totalmente desaconsejable tanto por los síntomas como por los riesgos cardiovasculares a futuro”. Rosa Almirall señala que cortar el tratamiento implica “experimentar los síntomas casi de forma inmediata ante la falta brusca de estrógenos en el cuerpo”: “Tanto en el caso de mujeres cis como de mujeres trans esos síntomas van a ser irritabilidad, insomnio, dolores articulares, sofocos… En el caso de las mujeres trans creo que además se suma la angustia y el miedo de ir hacia atrás en los efectos de feminización”.
Jesús Presa señala que también ha habido cierta desinformación a nivel social al buscar en la demanda por parte de las mujeres trans la responsabilidad de este desabastecimiento. “A mí me lo han preguntado en varias ocasiones y creo que obedece a un total desconocimiento de la situación. Las mujeres trans llevan en tratamiento muchos años y, de hecho, su consumo no es tanto, es menor seguramente que el de mujeres con menopausia”.
Rosa Almirall apunta que, en todo caso, “las mujeres trans tienen todo el derecho a usar estos tratamientos, da igual que los usen mucho o poco”. “La mayor parte de medicamentos se usan para una indicación que no es la que está en la ficha técnica. La gente se piensa que tienen ‘prioridad’ las personas que tienen patologías que están indicadas en esa ficha, pero no funciona así”, añade. Considera, además, que hablar de priorizar va en contra del principio de equidad sanitaria y recuerda que a diario “la mayoría de la gente usa medicamentos que son para enfermedades y patologías que no constan en los usos de la ficha técnica”.
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