Arséne Cybelle teje redes de cuidado para las infancias y juventudes trans
La estigmatización, los juicios, las burlas y la lucha por reconocimiento y aceptación son solo algunas de las cosas que enfrentan las personas trans a diario. De acuerdo con The Trevor Project en su encuesta Salud Mental México 2024, 2 de cada 3 juventudes trans y no binarias han considerado seriamente el suicidio.
Para las juventudes que aún están en un proceso de descubrimiento y aprendizaje sobre su propio cuerpo e identidad, el camino puede ser sumamente vulnerable y solitario; por lo que en muchas ocasiones la supervivencia depende de una amplia red de apoyo y acompañamiento por parte de otros miembros de la comunidad que ya han caminado esos mismos pasos. Arséne Cybelle Melinoë es una mujer trans que, desde el inicio de su transición hace 5 años, comenzó a ayudar a infancias, adolescencias y juventudes trans en su propio proceso de transición. “Yo inicié a maquillarme, empecé a abrir días donde nos maquillábamos en bolita y tomábamos café y platicábamos. Eso fue hace ya casi 5 años”.
Su viaje comenzó en su tercer semestre de la universidad; tanto dentro como fuera del aula comenzó a investigar acerca de la historia queer, las masculinidades, el feminismo y movimientos sociales como el 8M. “Fue mucho aprender, aprender, aprender, aprender y luego lo empecé a practicar, empecé yo a experimentar con la ropa, con el maquillaje, con el baile y poco a poco se ha ido formalizando, porque después he tenido que seguir investigando, seguir aprendiendo, seguir conociendo”.
Arséne es madre de su propia casa, House of Cybelle; acompaña a chicxs de diversas edades. Las casas surgen entre los finales de los sesentas y setentas en Nueva York, donde comenzó a formarse una contracultura alrededor de identidades queer y racializadas; es entonces que buscan espacios seguros y forman sus propias familias elegidas y el ballroom surge no solo como un baile, sino como un símbolo de pertenencia.
El cuidado y el sentido de comunidad han estado presentes desde entonces, “esta práctica de acompañar gente y cuidar desde lo que yo sé, siento que es similar a cualquier otro tipo de supervivencia pasada por generaciones o en comunidades en el sentido de que no es nuevo el acompañamiento, creo que siempre ha habido esa parte dentro de las personas trans, porque es casi imposible sobrevivir como persona trans si no tienes a otra gente trans que te está ayudando a entender lo que está pasando, cómo te sientes, a saber que no estás sola.”
El acompañamiento para cada une se ve distinto; hay quienes necesitan apoyo al hacer algún trámite como el cambio de nombre, hay quienes simplemente necesitan un espacio de expresión que terminan encontrando a través del arte, del vogue y la cultura ballroom, hay quienes necesitan de la escucha, hay quienes llegan por su cuenta o quienes llegan por sus padres que buscan entender y apoyar a sus hijes en estos cambios: “lo primerísimo siempre es escuchar, o sea, me ha tocado sentarme, callarme 2 o 3 horas y que me cuenten cómo es que se sienten, qué es lo que sienten, cuáles son sus miedos y ya preguntarles bueno, ¿quieres consejos?, ¿quieres que te acompañe?, hay gente que solo quiere que vaya con ellas al registro civil”.
El cuidado nace también desde un lugar de esperanza, para Arséne esto significa darle a alguien más la seguridad que quizá le faltó o la escucha que nunca tuvo.“Esa es la parte que me mueve más y que he trabajado mucho con mi terapeuta también. Esa sensación de a mí me hubiera gustado tener a alguien que me acompañara en su momento cuando me sentía sola, y la gente que me llegó a acompañar, gente trans que me abrió puertas, también estoy muy agradecida”.
En un principio crear una red de cuidados no estaba necesariamente en los planes de Arséne, sin embargo eran cada vez más las personas que se acercaban con dudas y en busca de consejos, cuenta que una de las chicas a las que acompañó comenzó a estudiar psicología en San Luis Potosí y que apoyó también a otra chica que está estudiando moda y está creando diseños para personas trans: “eso me da motivación en el sentido de saber que yo no puedo con todo, pero si voy cuidando de gente, los espacios seguros van a ser más. Va a llegar a un punto donde nos vamos a poder cuidar entre todes porque cada quien desde su área va a tener mucho que ofrecer, y a lo mejor ahorita estamos con poca gente que puede cuidar de otras, pero en un par de años esas personas van a poder cuidar de más gente”.
Parte del acompañamiento que realiza Arséne, implica en algunas ocasiones hablar con los familiares de los jóvenes que inician su proceso. “Lo que piden muchos papás y mamás que están intentando entender a sus hijos queer. Les piden a sus hijos queer “tenme paciencia, es que esto no me lo enseñaron a mí, es que no lo entiendo” y tú cómo su hijo, en teoría lo que estás buscando es que tu papá o mamá o quien sea que tengas de figura del estilo te cuide a ti”, sin embargo, para Arséne el cuidado no debe ser unilateral, sino transversal “se supone que el cuidado viene de arriba hacia abajo, que honestamente siento que eso no está mal pero es muy poco sustentable pensar que el cuidado siempre viene de arriba hacia abajo”, dice que esta búsqueda de entendimiento por parte de los padres permite comenzar a repensar el cuidado, siempre y cuando la persona esté en condiciones de comunicarse con sus hijes.
La escucha para estos padres les permite comenzar a comprender los procesos que atraviesan sus hijes y expresar sus dudas y temores “muchas veces lo que pasa con les padres es que ellos no se sintieron escuchades cuando estaban chiquitas en ningún sentido o validades, por ejemplo, las mamás nunca tuvieron una oportunidad de decirles , ¿sabes qué? Está difícil lo que estás viviendo. Entonces, cuando tú llegas y les dices oye, es muy difícil ser queer, te dicen, “No, pues es que está difícil para todo el mundo, a mí me tocó muy difícil". Entonces, siento que también cuando están aprendiendo a querer a sus hijos, quienes sí están dispuestos, porque hay gente que no está dispuesta, necesitan mucha validación “lo estás haciendo bien, vas a buen tiempo, no te preocupes, de que todo va a estar bien”.
Las personas que cuidan y acompañan no solo cuidan de las juventudes LGBT y quienes les rodean, pues existe otra dimensión del cuidado que muchas veces se deja de lado; el cuidado personal, a pesar de los malos ratos que pueda tener en su vida personal, para Arséne el continuar cuidando de otros es un no negociable “yo siento que yo no soy merecedora de cuidados, de espacios de calma, de poder equivocarme y que todo va a estar bien. Entonces, a través de yo decirle a otra gente mereces eso y genuinamente echarle porras, diciendo que me estoy como diciendo de manera indirecta a mí también que yo también merezco ese cuidado”.
Todas las personas necesitan de alguien que los cuide, los escuche y los acompañe, en entornos LGBT, regularmente esta persona termina siendo una persona como Arséne, que a partir de una vocación al servicio, busca ayudar a quienes comienzan un proceso único y turbulento, incluso los mismo cuidadores necesitan de un espacio seguro al que escapar de vez en cuando, después de todo, como dice Arséne, no se trata de que el cuidado vaya en un solo sentido, sino que sea mutuo y articulado para poder tejer una comunidad más unida.
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