Abolir el género

ATA - Sylvia Rivera • 16 de enero de 2020

¿Qué significa abolir el género para el feminismo? ¿Cómo encajamos esta idea con las necesidades de las personas trans? La autora plantea una premisa para empezar: abolir el género no es abolir las diferencias, sino las estructuras de poder asociadas a ellas.

A Erik le gusta jugar con muñecas y también el fútbol. Es un chico trans. Ha hecho su transición, pero no termina de encajar en el estereotipo masculino. Esto es habitual, lo cuentan desde la Asociación de Familias de Menores Transexuales del País Vasco, Naizen . Al principio, los niños y las niñas trans suelen cumplir con estereotipos de género para que se les reconozca como lo que son, pero una vez que se les acepta, ya no sienten esa necesidad.

Las feministas ya lo sabemos, ser mujer no se nace, se hace. Nacemos con un determinado sexo, que se entiende como natural en función de los genitales. Éste es el que nos toca, y los roles asociados a él no son naturales sino culturales. Esos roles, que conforman el género mujer, nos someten, por un lado, desde el patriarcado, y por otro, desde el capital, que se sirve de esas opresiones para reforzar la estructura de clases sociales y de explotación. En esta línea, desde un amplio sector del feminismo vemos la necesidad de abolir el géneros .

«La posmodernidad cuestiona todo aquello que se da por natural cuando es cultural e impuesto»

Podríamos decir que esta línea de pensamiento, que cuestiona todo aquello que se da por natural cuando es cultural e impuesto, se ha desarrollado hasta desembocar en un grupo de discursos que se entienden por postmodernos. Es decir, cuestionan lo natural o real, quién lo decide y para qué. Según expone Terry Eagleton en su libro La idea de Cultura. Una mirada política sobre los conflictos culturales (2007), el desarrollo de estas teorías postmodernas ha derivado –no siempre, diría yo, pero sí en algunos casos- en “una tecnocracia triunfalista que cree poder vencer a todo excepto a la mortalidad”. La idea de fondo es que un amplio dominio de la tecnología y de la ciencia nos puede emancipar por completo de la biología. Si hacemos una breve retrospectiva, está bien recordar que la idea de dominar la biología, y en especial las tecnologías de la reproducción, fue central en el tecnofeminismo de los años 70 de Estados Unidos y Gran Bretaña, con exponentes del feminismo radical como Shulamith Firestone. El ejemplo más paradigmático y cercano es el derecho al aborto.

Eagleton no parece tener presentes en su discurso las teorías tecnofeministas, y obvia que, para quienes no controlamos los procesos discursivos o tecnológicos, deconstruirlos para crear los nuestros es esencial. Aun así, hace una crítica muy acertada a una serie teorías que se resisten a aceptar los límites materiales que la realidad impone a los discursos y que resume en una frase que me gusta: “La muerte es el límite del discurso, no un producto de él” . Para él, estas teorías, llegadas sobre todo de Estados Unidos, caen en lo que él llama “síndrome de California”. Aunque no menciona a Judith Butler, considero que la autora es en la actualidad un exponente paradigmático de este síndrome.

Lenguaje, sexo y género

A Judith Butler se le critica que siempre que dice que va a hablar de los cuerpos, termina hablando del lenguaje . Es decir, culmina en un discurso autorreferencial en el que decir cosas es hacer cosas, lo que ella llama performance o lenguaje performativo. Describe que tanto el sexo como el género son categorías culturales naturalizadas a través de los actos de habla: mediante repeticiones en el tiempo hemos creado un hábito normativo que debe ser deconstruido. Para Butler no solo el género es un constructo cultural, también lo es el sexo. Si quisiéramos entender esto desde una base material que la autora no menciona, podríamos aludir a los estudios que dicen que el sexo es un espectro , y que el binarismo macho-hembra es la forma impuesta social, que requiere de hombres y mujeres normativos, dejando a todo lo que sale de esa fórmula en el campo de la anomalía. Cómo esto sostiene la idea de familia tradicional que refuerza el patriarcado, la propiedad privada y es nuclear en el capitalismo, da para otro artículo.

Volviendo a Butler, a partir de su idea de lo performativo desarrolla la teoría queer o, como le gusta llamarla a un sector del feminismo que la desprecia, la ideología queer o queerismo. La expresión ideología queer recuerda, desafortunadamente, a la de ideología de género con el que los sectores conservadores rechazan las teorías feministas. Aquí es donde un cierto sector del feminismo cierra filas: se están mezclando sexo, género e identidad ; esta mezcla es una hecatombe, la idea de mujer se vacía de contenido, el sujeto político del feminismo se desdibuja, la socialización como hembra-mujer es distinta de las demás, permitir que el género sea una identidad supone esencializar y fomentar los roles de género; si transfobia es abolir el género, pues somos tránsfobas, asumen. Además, añaden, ellas no hablan desde sentimientos como la empatía que puedan sentir por las personas trans, sino que hablan desde la razón, porque no dejan que lo empático nuble lo racional.

«El poder necesita ocultar los términos en los que se basa su discurso para esconder que son creados aunque se hayan naturalizado»

El problema, dicen las antiqueeristas más moderadas, no está tanto en las personas transexuales que se someten a una intervención quirúrgica, sino en aquellas que no quieren hacerlo. Si admitimos que el género es un rol impuesto culturalmente que oprime especialmente a las mujeres, el hecho de que haya personas que reivindiquen tener ese género oprimido cuando no tienen el cuerpo de una hembra supondría reafirmar la existencia de ese género que queremos abolir. Suena lógico, pero la navaja de Ockham no suele funcionar: la explicación más sencilla casi nunca es la más adecuada. Yo estoy más con Wendy Brown cuando afirma que la teoría debe permanecer en movimiento. La política, o el poder, están en desacuerdo con el proyecto de creación de sentido , porque necesita ocultar los términos en los que se ha forjado su discurso para esconder que son términos creados, aunque se hayan naturalizado. Es decir, cierto sector del feminismo pretende obviar que el objetivo de abolir el género, tal y como la formulábamos, nos ha servido hasta cierto momento, pero el diálogo con las personas trans pide que revisemos su significado. Negarlo es querer afianzarnos en un poder discursivo que nos permite seguir con nuestro discurso sin moverle ni una coma. Resulta que, al final, quienes dicen criticar el queerismo postmoderno caen en la trampa. Porque acaban creyendo que su discurso es la verdad, y que la realidad no lo limita. Es decir, si una realidad que desconocía o no tenía en cuenta viene a trastocar mi razonamiento, prefiero negar dicha realidad a replantear mis razones.

El queerismo, dice cierto sector del feminismo, introduce, no en la teoría sino en la práctica política, un reforzamiento de las propuestas rígidas que propone el patriarcado. La teoría queer, dicen, hierra al proponer que estar conforme con el sexo implica estar conforme con los mandatos de género. Y por eso, cisexual sería una categoría tramposa y antifeminista . Si se supone que la mujer cis es la que está conforme con su género, sería lo contrario a la mujer feminista. Pero no es tan sencillo. Las mujeres trans no es que no estén conformes con el género masculino que se les asignó al nacer, es que su identidad sexual es mujer . Como mujer feminista cis, no tengo un problema con mi identidad de género, no necesito que se me reconozca otro género; mi problema es con los roles de género. Y eso puede pasarle también a una mujer trans: quiere ser reconocida como mujer, pero no cargar con dichos roles. La realidad está imponiendo un límite a nuestro discurso por mucho que lo repitamos y suene razonable, y tenemos que replantearnos la cuestión del género. Sigamos cuestionando la idea de que lo trans viene a reforzar los conceptos patriarcales del género. Si hay una persona nacida con genitales de hombre, que sabe que es mujer y decide no someterse a una intervención quirúrgica, ¿afianza el rol de género? ¿Cómo? ¿Por llevar pendientes, tacones, falda o pintándose los labios? ¿Y si no los lleva? ¿Hablamos de eso cuando hablamos de estar conforme con los mandatos del género? Y si, como Erik y tantos niños y niñas trans no cumple con los estereotipos de su género, ¿qué es? ¿Es menos trans, es menos niño o es menos peligroso? Y si, como mujer trans, lucha contra los rolles de género que padece y que a Ana Patricia Botín casi ni le rozan, ¿quién afianza o abole el qué?

Porque éste es el miedo de ese sector que habla de ideología queer. Que se nos cuelen los hombres vestidos con faldas. Sorprende ver que algunas de esas mismas detractoras sigan llevando pendientes y maquillaje, cumpliendo con el estereotipo de mujer. Es verdad que otras tienen el pelo corto y van con la cara lavada. Ah, entonces, ¿ya han abolido el género? ¿Es que era tan fácil? ¿O es que estamos confundiendo los estereotipos estéticos –que también pueden y deben cuestionarse- con el género como forma de opresión? ¿El síntoma con la enfermedad? ¿La identidad de género con sus roles? Como feminista radical y marxista pensaba que el problema de los roles de género era de raíz , estructural y material. Monique Wittig explica muy bien la asociación entre género y clase. Ésta se ancla en el menor acceso al trabajo, en los salarios más bajos, en los roles de cuidado no valorados, en las violencias que padecemos por el hecho de ser mujeres, mayoritariamente a manos de hombres cis y en función de la violencia patriarcal. El género no es solo una cuestión performativa, es una cuestión de poder . Es fundamentalmente una cuestión de clase, más que de estética o de discurso. Y ahí, en esa opresión que hace al género, las personas trans tienen algo que decir. ¿O vamos a pensar que no han sido personas a las que no se ha aceptado desde la infancia, cuando no se les ha maltratado directamente?

Por si alguien tiene alguna duda, los datos. Según recogen Rosa Maria Garcia , Andy AF y Artizar en el libro Feminismos. Miradas desde la diversidad (2019) : “Alrededor de un 35% de las personas trans están desempleadas. Un 48% de las mujeres trans ha ejercido la prostitución en algún momento de su vida , en su mayoría motivadas por la falta de acceso a cirugías y/o tratamientos hormonales, y más aún por simple supervivencia, al no poder acceder a un puesto laboral. Una mujer trans tiene 49 veces más probabilidades de contraer el VIH u otras enfermedades de transmisión sexual. El 60% de las mujeres trans ha sufrido depresión en algún punto de su vida debido a la agresión constante por su identidad. La tasa de intentos de suicidio es del 41% frente al 1,6% de la población general. Existen muchas más probabilidades de ser asesinadas por ser mujeres trans; las cifras no están contabilizadas pues la mayoría de las veces se registra como asesinatos a hombres y/o se considera asesinato homófobo. Las tasas de alcoholismo y la drogodependencia son muy superiores a las de la población general. Mientras, la esperanza de vida es de tan solo 35 años en América Latina (estimamos que de 50 en España) debido a la exclusión social”.

La ley y la política del miedo

Si hay un sitio donde el lenguaje hace cosas por excelencia, es en el derecho, donde las palabras dejan de ser teoría, dejan de tener movimiento y quedan selladas –aunque sabemos de sobra que la ley, sin recursos materiales para que se cumpla, es papel mojado-. El meollo es qué se entiende por identidad de género en un texto legal cuando no ha habido una reasignación genital y si lo que queremos es despatologizar. Despatologizar pasa por no tener necesidad de diagnosticar. Así lo recoge la modificación de 2019 a la ley por los derechos de las personas trans en el País Vasco . El problema del que alerta cierto sector del feminismo es que, al reformular así la ley, el género se define entonces como identidad sentida. Esto supone que, en vez de ser una categoría atribuida de forma colectiva, algo que se asigna, pasa a ser subjetiva e individual, lo cual puede llevar al problema que siempre citan: en México, el colectivo Muxe de Oaxaca denunció que varios hombres se habían declarado transgénero para registrarse como candidatos en cuotas destinadas para las mujeres.

Bea Sever , presidenta de Naizen, dice que todas las personas tenemos un género subjetivo asignado, no solo las trans, pero nadie lo pone en duda porque concuerda con nuestro sexo. Siguiendo con el tema legal, argumentar que existe un grupo de hombres que utilizó la ley en su beneficio parece más bien el discurso de trinchera , porque ya sabemos que hecha la ley hecha la trampa, y no por eso cuestionamos todas las leyes. Desde la izquierda, al menos, no cuestionamos las ayudas sociales, aunque sepamos que siempre va a haber quien se aproveche de ellas; tampoco la ley de violencia de género aunque sepamos que existen las denuncias falsas. En cualquier caso, pedimos que esas leyes se mejoren , pero no negamos su necesidad con base en quienes las utilizan de forma fraudulenta.

«Todas las personas tenemos tenemos un género subjetivo asignado, no solo las trans»

Estoy de acuerdo con hacer crítica y con observar qué podría pasar con otras leyes al introducir un cambio en un texto. Pero defender que hablar de cuerpos gestantes –término que reconozco que no me convence por esconder la categoría mujer– abre las puertas a la gestación subrogada, supone desvirtuar el debate. Porque la gestación subrogada sigue dando los mismos problemas independientemente del cuerpo que se alquile. Tampoco debería suponer un problema hablar, cuando se dé, de hombre gestante en el caso de que un hombre trans se quede embarazado. En cualquier caso, no podemos amparar discursos que niegan a otras la posibilidad de despatologización, en los que, compañeras oprimidas, ven de nuevo su lucha relegada a un segundo plano; en los que se acusa a otras de impedirnos abolir el género, con lo bien que cuadraba esto en nuestra cabeza antes de fijarnos en que ellas también estaban. ¿Qué vamos a hacer? ¿Parapetarnos en nuestros logros a costa de obviar otra parte de la realidad? Ese tipo de discursos son racionales, pero sí parten de un sentimiento: el miedo . Miedo a perder esa pequeña cuota de poder afianzada en conceptos que se han naturalizado. Todos los discursos siempre nacen de algún sentimiento, la clave está en cuál escogemos al ponernos a teorizar. Porque en el caso de que hubiera hombres fingiendo ser mujeres para aprovecharse de la ley, tendríamos que pensar fórmulas legales para evitar las trampas pero que no patologicen a las personas trans.

El género se da por supuesto desde la subjetividad compartida y debido a un hábito que asocia sexo y género, y se espera que cada cual cumpla con determinados estereotipos que lo demuestren, y que se someta a sus roles asociados. Para romper con ese hábito y no esencializar los géneros a través de estereotipos simples, podemos proclamar, como las xenofeministas , que hay tantos géneros como personas . Y, sobre todo, abolir el género no es abolir las diferencias ni las identidades, sino las estructuras de poder asociadas a ellas, sus roles . Esta lucha pasa por disputar el discurso sobre nuestros cuerpos. Y ahí, el feminismo arrebatando la potestad médica sobre las técnicas de reproducción y las trans exigiendo el fin del diagnóstico, estamos todas juntas. Las xenofeministas nos han dado el lema en su manifiesto de 2015 : “Si la naturaleza es injusta, ¡cambiemos la naturaleza!”.

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Noticias

Por ATA - Sylvia Rivera 20 de febrero de 2026
En la mañana del miércoles 18 de febrero, fue hallada muerta en su vivienda ubicada en el barrio Santa Fe, de la localidad de Los Mártires en Bogotá, la madre Constanza, reconocida como “abuela de todas las travestis”, y considerada una de las figuras más emblemáticas del movimiento trans de la capital. La noticia fue confirmada por el colectivo Caribe Afirmativo, que precisó que el cuerpo presentaba signos de violencia. Aunque el hallazgo sugiere un posible crimen, corresponde a las autoridades adelantar una investigación integral y rápida para determinar si se trató de un asesinato. Constanza se destacó por su labor de cuidado y acompañamiento a jóvenes trans desplazadas o expulsadas de sus hogares. Su trabajo incluía orientación, acompañamiento legal y social, y defensa de los derechos fundamentales de la población trans, consolidando su reputación como un referente histórico en la ciudad. Con este caso, ya suman ocho las muertes violentas de personas trans en lo que va de 2026, situación que organizaciones y defensores de derechos humanos consideran parte de un patrón persistente de violencia por prejuicio, ensañamiento e impunidad que afecta de manera desproporcionada a mujeres trans.
Por ATA - Sylvia Rivera 19 de febrero de 2026
En las últimas semanas vemos cómo los portales de noticias cubrieron mucho más el fenómeno de los jóvenes disfrazados de animales (llamados Therians) que los diferentes reclamos de las fuerzas de seguridad y el ejército, que ponen en vilo a la democracia. Pero en esas coberturas hay una particularidad: siempre estos "raritos" son pintados como el devenir del degeneramiento que provocó la perspectiva de género. Porque a más de un facho le tienta la idea de decir que por fin se cumplía aquel viejo argumento de “si yo quiero me percibo perro”, que se usaba para hablar en contra de la Ley de Identidad de Género. Históricamente, todo lo malo (desde los villanos de Disney hasta los delitos más perversos como la pedofilia) ha sido asignado como una característica propia de las disidencias sexuales. A su vez, cualquier cultura alternativa era asociada inmediatamente al colectivo LGBT. Si bien no podemos negar que el colectivo LGBT ha construido formas culturales alternativas a la norma a lo largo de la historia, esto no significa que cualquier cultura alternativa sea, ineludiblemente, una creación del malvado lobby LGBT. En los 60, cuando aparecieron los hippies, se decía que eran todos putos. En los 80, cuando apareció el punky sus subculturas, en seguida se lo asoció con la homosexualidad y el satanismo. Cuando los emo ganaron las pantallas en los 90 y los 2000, también se culpó a los putos, las tortas y las travas de esa subcultura de gente monocromática. Y ahora parece que también tenemos la culpa de estas personas de ciudad disfrazadas de lobos. Separemos Toda esta estelaridad que tuvieron los therian en las últimas semanas me hizo acordar a una discusión que tuve con un viejo dueño de una fábrica cuando trabajaba capacitando a empresas en el equipo de Ley Micaela. La capacitación venía bien; cada tanto había algún comentario progre de alguna administrativa, algún hetero curioso que hacía alguna consulta.... Hasta que llegó el momento del PowerPoint en el que hablábamos de la autopercepción del género y de las personas trans. Desde la primera fila de la hilera de sillas, y con ese aire sobrado de patrón de estancia, un viejo que tenía la cara de Landriscina y el pelo del Dr. Cormillot dijo: “Entonces alguien puede decir que se autopercibe perro y hay que respetarlo”. Y mi respuesta fue: “Señor, seamos honestos, nadie nunca planteó eso. Y si lo planteara, el autopercibirse como otra especie animal corresponde a conductas propias de una persona con algún tipo de alteración psiquiátrica”. Y acá es donde conviene separar las cosas. Existe algo que en psiquiatría se llama teriantropía clínica que es la creencia delirante de que una persona se transforma en un animal. Una revisión de 77 casos publicados en la revista Neuroscience and BioBehavioral Reviews arrojó lo siguientes datos: el 41% tenía condiciones asociadas a trastornos psicóticos, depresión psicótica (24 %), trastorno bipolar (18 %) y síndrome de Cotard (12 %). Pero más allá de este estudio bastante acotado, nuestros therians parecieran ser una subcultura del montón; quizá una tribu urbana más que congrega a un conjunto de personas que no buscan otra cosa más que pertenecer (a costa de hacer el ridículo en público tratando de aullar como un perro siberiano). Una subalternidad más de la que muchos pakis intentan culpar al colectivo LGBT. Pero entonces, ¿qué tiene que ver un therian con la comunidad LGBT? Nada. Nos reíamos del argumento de “¿y si me autopercibo perro?” hasta que llegó el día en que se planteó que se “autopercibe lobo” en televisión nacional. Y por eso ahora hay que salir a aclarar que los therian no son gays; que la T de LGBT no es de Therian; y que los pedófilos son los mega ricos que figuran en los archivos de Epstein, no las personas LGBT. Autora: Federica Kesseler https://periodicas.com.ar
Por ATA - Sylvia Rivera 18 de febrero de 2026
A raíz del tiroteo masivo del 10 de febrero en un instituto de Tumbler Ridge, Canadá, que terminó con al menos diez muertos y decenas de heridos, en redes sociales han circulado imágenes falsamente atribuidas a la autora, Jesse Van Rootselaar. En VerificaRTVE recopilamos y desmentimos estos mensajes falsos que aprovechan el contexto de que la autora del tiroteo sea una joven trans para lanzar discursos contra este colectivo. Quien sostiene un arma en esta imagen no es la autora del tiroteo "Esta es la autora de la masacre en Canadá. ¿No notas algo raro?", dice un mensaje de X compartido más de 1.000 veces desde el 12 de febrero. El texto adjunta una fotografía en la que se ve a una persona sosteniendo un arma que lleva una camiseta con la frase "Princesa de Internet". Otra publicación en esta red social difunde la misma instantánea y dice en portugués que "se han publicado nuevas fotos del autor del ataque que dejó 10 muertos en una escuela de Canadá". Es falso, esta fotografía no muestra a la identificada como autora del tiroteo.
Por ATA - Sylvia Rivera 17 de febrero de 2026
Todos los audiovisuales cuentan historias, pero esta vez, más que contar, dignifican la vida de una persona que fue pionera en su época. La protagonista luchó por sus derechos, fue fiel a su autenticidad y, seguramente, soñó con cambiar el mundo; Sara La Paquera de Córdoba, un proyecto realizado por Mael Producciones y dirigido por Fátima y Miguel Ángel Entrenas, es un recordatorio que pone en valor la lucha activa de todas esas personas que destruyeron barreras para el colectivo LGTBIQ+. Sara La Paquera fue muy conocida en Córdoba, con una vida marcada por episodios trágicos que el documental retrata, mostrando el rechazo tanto de la sociedad, como de su familia. Nacida en 1939, padeció la incomprensión y represión durante toda su vida, sospechosa habitual para la policía y sufridora de la Ley de Vagos y Maleantes. Fueron unos sucesos crueles que no la detuvieron en su desempeño por conseguir una vida digna, donde podía manifestarse tal y como se sentía: como una mujer. Por eso, al llegar la democracia, perteneció al primer movimiento gay (Frente de Liberación Homosexual). Falleció en 1995. Desde el primer momento la misión de la productora estaba clara. Aunque la mayoría de los cordobeses veteranos podían conocer la historia de Sara, con el 30 aniversario de su muerte, Mael producciones quiso contarla para que también calara en las nuevas generaciones y fueran conscientes de todo el esfuerzo que realizó por el colectivo. Pero, por encima de todo, su misión era dignificar su figura y abrazar su lucha como se merece. "Nosotros somos una asociación cultural y desde hace mucho venimos haciendo documentales o ficción sobre personajes como Averroes, Julio Romero, Góngora, pero también personas como la Paquera, que fue parte de la cultura popular. Veíamos que era un personaje muy importante en la Córdoba de la transición y que era merecedora de hacer un documental sobre su vida", afirma Miguel Ángel Entrenas, codirector del film "La gente joven también se preocupa por estas personas que en aquella época se mostraba ante la gente de su barrio como se sentía. Si ves todos los videos de ella, había una postura caricaturesca, y nosotros intentamos dignificar su figura", añade Entrenas. Un homenaje en el presente El desarrollo del film necesitó horas de trabajo, donde la documentación y la investigación estuvieron presentes desde el primer momento. "Entrevistamos a más de 150 personas. Empezamos a indagar donde vivía y había gente que la conocía; fue una tarea de un par de años. Investigamos y fuimos haciendo entrevistas". Con estas declaraciones, los creadores lograron reconstruir su vida, desde aquellas casas de vecinos donde pasaba sus días. "Hemos recogido otros testimonios que nos parece muy interesantes como el de su sobrina, que vino expresamente a hablarnos de ellas. A través de estas personas hemos dignificado su figura", añade. Como cuenta Entrenas, cuando proyectaron la película por primera vez, más que un estreno fue un acto de homenaje y reconocimiento para Sara. "Se llenó todo el teatro, que tiene un aforo de 1.400 personas, las entradas se acabaron en días. A la sobrina, que vino al estreno, se le hizo un homenaje. La propia Asociación Carnavalesca le dedicó una chirigota", señala Entrenas. Aunque el homenaje no quedá aquí, siguieron proponiendo iniciativas para conmemorar a este personaje tan pionero. "Solicitamos que le pusieran una calle y una placa, aún pendiente. Le han concedido el nombre de una calle, y ahora estamos detrás de que se le ponga una placa", recalca el creador."Con el audiovisual hay gente que se emociona. Retratamos la parte dura: el rechazo de la sociedad y su familia. Ella quería manifestar que se sentía mujer", añade. Como relata, los tiempos donde vivía Sara no fueron fáciles, en mitad de una Transición donde la libertad aún no era un derecho garantizado, y donde podías ser juzgado simplemente por ser tú mismo. Ella tuvo que luchar el doble para poder sobrevivir en estos tiempos convulsos, y refugiarse de alguna forma "en el carnaval, el único momento donde podría mostrarse como era". "Se puede aprender muchísimo de su legado, ella sí participó en el primer movimiento que se celebró en año 1973 en Barcelona, Sara participó activamente, fue de las pioneras en esas luchas por ser como eres.", recuerda Entrenas. https://www.eldiadecordoba.es
Por ATA - Sylvia Rivera 16 de febrero de 2026
Hace once años, cuando Ian de la Rosa pensaba en la que podría ser su primera película cuando acabó su proyecto fin de carrera, se le ocurrió que por qué no contar un Romeo y Julieta en Almería, entre los invernaderos que tan poco (y tan estereotipados) ha mostrado el audiovisual español. No sería un Romeo y Julieta normal, sino uno atravesado por conflictos de clase, género y raza. Uno que demostrara que todos esos elementos nos definen y se mezclan aunque la gente quiera negarlo. Uno que reivindicara el amor como fuerza de cambio frente al odio al diferente. Más de diez años después, ese Romeo y Julieta tiene nombre. Se llama Iván y Hadoum y compite en la sección Panorama del Festival de Berlín, el mismo certamen que vio nacer cineastas españoles como Carla Simón, Pilar Palomero o Alauda Ruiz de Azúa. Una película que imagina una historia de amor que no es tóxica, que muestra la precariedad del trabajo en las fábricas de Almería, y que muestra el cuerpo, el deseo y el sexo de un hombre trans como pocas veces el cine lo ha hecho. Ian de la Rosa muestra inteligencia y sensibilidad para crear un nuevo imaginario en ese sentido. “No sé si es una película madura, pero lo hemos intentado”, dice el cineasta a pocas horas de presentar el filme ante el público por primera vez —luego competirá por la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga—, y haciéndolo una semana después de que Bad Bunny reivindicara el mismo mensaje que su película, que solo el amor es más fuerte que el odio. Un amor que aquí no es tóxico y se convierte en refugio para Iván, un hombre trans interpretado por Silver Chicón, y Hadoum, una joven de origen marroquí a la que da vida Herminia Loh Moreno. “En esencia esta película va de cómo el amor y el deseo pueden ser y son el motor principal para una revolución que empieza en lo personal”, dice, y ahí apunta otra de las claves de su filme, que cada pequeña decisión, cuenta: “Toda revolución a gran escala empieza por decisiones pequeñas que son personales”.
Por ATA - Sylvia Rivera 13 de febrero de 2026
Advertencia de contenido: este artículo hace referencia a estadísticas sobre tasas de suicidio infantil. El número de menores de 18 años trans que han muerto por suicidio ha aumentado trágicamente en los últimos años, sugiere un nuevo informe condenatorio. Los expertos legales de Good Law Project revelaron en un informe del sábado (7 de febrero) que las muertes por suicidio entre jóvenes trans aumentaron a 22 en Inglaterra entre 2021 y 2022. El número es casi seis veces mayor que las muertes reportadas en 2020-21, según sus datos de libertad de información (FOI), con al menos cuatro jóvenes trans y no binarios en 2020-21. Comparativamente, el número de muertes reportadas se redujo en uno entre 2019-20 y 2020-21. The Good Law Project señaló que el aumento se produjo en medio de la decisión del NHS de Inglaterra de dejar de proporcionar hormonas supresoras de la pubertad a los jóvenes trans. El Good Law Project dijo que después de expresar su preocupación por el creciente número de muertes, Wes Streeting criticó las cifras del grupo y las calificó de “peligrosas”. Agregaron: “La decisión de Wes Streeting de encargar una revisión de los suicidios que minimizó la escala de estas tragedias fue imperdonable. Su informe negó la realidad de las muertes trans, del mismo modo que la prohibición de Streeting sobre los bloqueadores de la pubertad negaba la realidad de las vidas trans”. El medicamento, a menudo llamado bloqueadores de la pubertad, bloquea temporalmente los cambios físicos y emocionales no deseados que trae consigo la pubertad. Organizaciones médicas de todo el mundo, como la Asociación Mundial de Profesionales para la Salud Transgénero (WPATH) o Trans Care BC en Canadá, los describen como seguros, eficaces y potencialmente salvadores de vidas. Actualmente son inaccesibles en el NHS para pacientes trans que no forman parte de un ensayo clínico. Sin embargo, todavía son accesibles para los jóvenes cis para tratar afecciones como la pubertad precoz o temprana. Si bien el fallo finalmente fue derogado, el Servicio Nacional de Salud de Inglaterra se vio obligado una vez más a dejar de recetar bloqueadores de la pubertad después de que el secretario de salud, Wes Streeting, extendiera indefinidamente la prohibición del tratamiento propuesto originalmente por el anterior gobierno conservador en mayo de 2024. Jóvenes trans enfrentan una crisis de salud mental por la prohibición de los bloqueadores de la pubertad Streeting, de 43 años, amplió la prohibición en respuesta a la muy controvertida revisión de la prestación de atención sanitaria para personas trans realizada por la pediatra Dra. Hilary Cass. La revisión fue duramente criticada por activistas y expertos médicos, y muchos argumentaron que tenía fallas metodológicas. Según los datos de FOI del Good Law Project, al menos 10 niños trans se quitaron la vida en 2022-23, al mismo tiempo que los bloqueadores de la pubertad seguían siendo inaccesibles. La Base de Datos Nacional de Mortalidad Infantil (NCMD), financiada por el NHS, que proporcionó los datos, agregó que las cifras reportadas en los últimos años probablemente estén “subestimadas” debido a una mayor proporción de revisiones de muertes infantiles aún incompletas.
Por ATA - Sylvia Rivera 12 de febrero de 2026
La estrella e ícono LGTBI+ Jane Krakowski está hablando en contra de los ataques de la administración de Donald Trump a los jóvenes trans. La siete veces nominada al Premio Emmy, de 57 años, apareció en la Cena del Gran Nueva York 2026 de la Campaña de Derechos Humanos (HRC) el 7 de febrero, donde la organización le otorgó el Premio Aliado por la Igualdad. A lo largo de sus casi cinco décadas de carrera, la actriz se ha pronunciado en apoyo de la comunidad LGBTQ+ en numerosas ocasiones y, en respuesta, se ha ganado un público queer incondicional. Al subir al escenario para aceptar el galardón, Krakowski compartió una conmovedora historia sobre cómo comenzó su defensa LGBTQ+ durante la crisis del SIDA, y expresó su tristeza porque el gobierno continúa “dando la espalda” a las personas LGBTQ+, particularmente a los jóvenes trans. Al comenzar su discurso, Krakowski habló sobre su temprana conexión con la comunidad queer, que comenzó cuando su padre dirigió una producción local del musical Hechizo divino en Nueva Jersey. Estaba “enamorada” del actor que interpretaba a Jesús. “Pensé que había encontrado a Dios. Lo que en realidad encontré fue una atracción temprana y duradera hacia las personas queer y una nueva y emocionante forma de rechazo”, bromeó. “Incluso entonces, antes de que tuviera palabras para expresarlo, me sentí atraída por algo de esta comunidad. La creatividad, la valentía, la negativa a disculparse por ocupar un espacio o expresarse plenamente”, dijo. Su debut en Broadway llegó 1987 con Expreso luz de las estrellas, durante el apogeo de la crisis del SIDA que asfixia a la comunidad queer de Nueva York. “Los amigos se enfermaban, los compañeros de reparto desaparecían de la noche a la mañana. Todos éramos terribles y al gobierno no le importaba… no tenía otra opción que ser una aliada y una defensora para siempre de esta comunidad”, explicó. “Cuando las personas que amas luchan por tus vidas, luchas junto a ellas”. “Una vez más, vivimos tiempos muy aterradores. Aquí estamos, 2026, y el gobierno nuevamente le ha dado la espalda a esta comunidad. Peor aún, la están atacando activamente”, dijo. “Los niños trans están siendo atacados por una legislación diseñada para borrarlos. Se están arrancando libros de los estantes de las bibliotecas. Los discursos de odio están siendo amplificados por quienes están en el poder, alimentando el aumento de los crímenes de odio”, continuó. Desde su regreso a la Casa Blanca en enero pasado, Trump ha promulgado numerosas órdenes legislativas diseñadas para hacer retroceder las libertades de las personas LGBTQ+, en particular de las personas trans. Estas órdenes incluyen restringir la atención médica que afirma el género para jóvenes trans menores de 19 años e impedir que las mujeres y niñas trans compitan en deportes femeninos. Mientras tanto, la lista de los libros más prohibidos en Estados Unidos sigue destacando autores e historias LGBTQ+. Precisamente el 10 de febrero, Trump ordenó que se retirara la bandera del Orgullo del Monumento Nacional Stonewall en Nueva York, provocando indignación. “Estoy viendo a esta comunidad responder con el mismo desafío, con la misma solidaridad y la misma insistencia en ser visto que presencié por primera vez hace tantos años”, dijo Krakowski. “Se negaron a guardar silencio cuando el gobierno les dio la espalda. Se negaron a esconderse cuando el mundo les dijo que se avergonzaran. Se negaron a dejar de hacer arte, hacer historia y hacer que sus vidas fueran plenas y ruidosas”. La ganadora del premio Tony pasó a llamar a sus compañeros famosos aliados para que hablen en nombre de la comunidad. “Para aquellos de nosotros que nos hemos beneficiado de esta comunidad, y es decir, cada uno de nosotros, ahora es el momento de presentarnos”, instó entre los aplausos de la audiencia. https://www.sentidog.com
Por ATA - Sylvia Rivera 11 de febrero de 2026
Un evento significativo ha sacudido la comunidad LGBTQ+ en Nueva York, tras la remoción silenciosa de una gran bandera del orgullo de la plaza del Monumento Nacional Stonewall, el 9 de febrero de 2026. Este acto, derivado de una directiva del gobierno de Trump, se considera un nuevo golpe a los derechos de esta comunidad, que ha enfrentado diversos desafíos en los últimos años. El Monumento Nacional Stonewall no es solo un punto de interés turístico en Manhattan; es un símbolo fundamental del movimiento por los derechos LGTBI+ en Estados Unidos, recordando la revuelta de 1969 que marcó el inicio de una lucha sostenida por la igualdad. Designado monumento nacional por el entonces presidente Barack Obama en 2016, el sitio incluye el famoso Stonewall Inn y Christopher Park, donde se desarrollaron protestas históricas lideradas por mujeres trans racializadas contra la brutalidad policial. La National Park Service (NPS), responsable del Monumento, anunció que la bandera fue retirada “en cumplimiento con un nuevo orden del gobierno” que restringe las banderas que pueden ondear en sus instalaciones. Según esta guía emitida en enero, solo se permiten la bandera estadounidense y otras aprobadas a nivel congresional o departamental, lo que deja a la bandera del orgullo fuera de lugar en este espacio emblemático. La eliminación de esta bandera se produce en un contexto ya tenso; hace un año, la NPS había enfrentado críticas por eliminar menciones de personas queer y trans de su sitio web, lo que generó indignación entre activistas. Esta situación se ha intensificado con la reciente acción de retirar la bandera más reconocible de apoyo a la comunidad LGBTQ+, generando reacciones de alarma entre los visitantes. “Esto se siente como un paso más en una serie de ataques”, expresó Alex, un residente local y visitante del parque. Las declaraciones de apoyo y resistencia han surgido de diversas partes. Brad Hoylman-Sigal, presidente de Manhattan, ha declarado su oposición a la decisión de la NPS y se ha comprometido a luchar para que la bandera del orgullo ondee nuevamente en el Monumento Nacional. A lo largo del día de la remoción, decenas de visitantes expresaron su descontento, refiriéndose a la acción como “disgustante” y “lgtbifóbica”, y destacando la importancia de honrar la historia y las luchas de la comunidad LGBTQ+ en este sitio. En un trasfondo de políticas regresivas, el expresidente Trump ha impulsado, desde su segundo mandato, decisiones que han perjudicado los derechos de las personas LGBTQ+, como la prohibición de la participación de atletas trans en deportes femeninos y restricciones a la atención médica para jóvenes trans. Este contexto ha llevado a activistas y defensores a considerar la remoción de la bandera del orgullo como un avance preocupante en una narrativa más amplia de opresión. Mientras tanto, el debate por los derechos LGBTQ+ continúa, y muchos se preguntan cómo este evento influenciará el futuro de los espacios dedicados a la comunidad en lo que lleva siendo una lucha histórica. Lo que está claro es que la bandera del orgullo, un símbolo de resistencia y amor, sigue siendo un faro para muchos, aun frente a los obstáculos que persisten. https://columnadigital.com
Por ATA - Sylvia Rivera 10 de febrero de 2026
Marina Summers anunció la noticia en una conmovedora publicación de Instagram el 7 de febrero, en la que compartió que comenzó su transición social a principios de 2025 y comenzó la terapia de reemplazo hormonal más adelante ese mismo año. “Diría que es una de las mejores cosas que me ha pasado”, escribió. La estrella compartió que siempre se sintió femenina, pero que había “vertido esa energía” en vivir su vida a toda velocidad. “Convertirme en la persona que siempre he visto me sentí como algo a lo que llegaría ‘más tarde’, algo que dejé suavemente a un lado mientras intentaba alcanzar todos los demás sueños primero”, dijo. “Pero el año pasado finalmente me di permiso para dejar de hacer pausas y comenzar mi transición”. Dijo que decidió mantener las noticias de su transición en su “círculo más íntimo” porque necesitaba “espacio para sentirlo, sanar, simplemente existir en (su) propia piel sin el ruido exterior”.
Por ATA - Sylvia Rivera 9 de febrero de 2026
Según el informe global Trans Murder Monitoring 2025, entre octubre de 2024 y septiembre de 2025 se registraron las muertes de 281 personas trans y de género diverso en todo el mundo. En Brasil, en 2025, el informe Trans Murder Monitoring registró 77 mujeres trans y tres hombres trans. Las cifras provienen de la última edición de un dossier elaborado por la Asociación Nacional de Travestis y Personas Transgénero (ANTRA) del país, publicado esta semana. El ochenta y ocho por ciento de las víctimas eran personas racializadas y el 14 por ciento estaban involucrados en algún tipo de activismo. El resultado representa una caída del 34 por ciento con respecto a los 122 asesinatos del año anterior, pero no elimina a Brasil del primer lugar del ranking, posición que ocupa desde que comenzó el proyecto de monitoreo en 2008. Brasil tiene algunas de las protecciones legales más progresistas del mundo para las personas LGBTQ+, impulsadas en gran medida por fallos de la Corte Suprema. Los derechos incluyen el matrimonio legal entre personas del mismo sexo, otorgado en 2013, los derechos de adopción y la capacidad de las personas trans de cambiar su nombre legal y género sin cirugía. La homofobia y la transfobia están criminalizadas en Brasil como formas de racismo. https://www.sentidog.com